Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling
Carlisle
Ella se veía muy asustada, cuando me vio se puso más pálida de lo que ya estaba. Sabía que su tío no estaba, Jasper se había encargado de hacer que se fuera a Seattle. Rosalie y Emmett estaban esperando afuera, por si necesitaba ayuda. Pero entonces la vi a los ojos, esa mujer en verdad que era bonita, además su aroma siempre me atraía y era tal como me había dicho Edward: como mi propia droga.
Sonreí. Ella miró mis dientes, o eso creo.
-¡Eres un vampiro!- me dijo con voz ahogada
¿Qué le ocurría? ¿Ella cómo podía saberlo? Entonces entré en la casa detrás de ella. Me dirigió hacia su cuarto, ella se sentó en su cama y tenía en su mano ese palito. Me miraba impaciente
-Sabes que soy yo, pero yo no sé qué eres tú- le dije sonriendo-
No sabía que pasaba por la mente de Narcissa. Estaba seria, mirándome a mí, jugando con esa vara, hasta que por fin decidió apuntarme con su varita y no sabía si huir o quedarme a ver qué es lo que sucedía conmigo
-¿Por qué me apuntas con eso?- le pregunté
-Desmaius- gritó ella
Salió una chispa verde que me dio directo en el pecho, pero no me hizo ni cosquillas. Y ella se dio cuenta. Entonces empezó a decir muchas palabras y cada vez salían as chispas de su varita, me iba a cercando poco a poco. Llegué hasta ella, tomé la mano donde tenía esa vara y la bajé, ella no opuso resistencia.
-Narcissa, no te voy a hacer daño, te lo juro- dije
Ella dejó caer el palito al suelo y me abrazó con fuerza, sollozaba en mi hombro. La abracé con cuidado, puesto no quería romperle la espalda. Estuvimos así un rato, hasta que ella se separó de mí
-No me hagas daño- dijo ella
Tome su pequeño rostro entre mis dos mano e hice que me mirara.
-Narcissa, ya te dije que yo jamás te haría daño- le dije- Y por favor, deja de llorar que no me gusta verte así.
Increíble. Llevábamos como dos días de conocernos y ya ella sabe mi secreto y yo estoy a punto de descubrir el suyo. Nos quedamos en esa posición un rato hasta que ella se zafó de mí y tomó de nuevo su palito mágico, se sentó en su cama y me indicó que me sentará junto a ella, eso hice.
-Hagamos un trato- dijo ella- tú me dices con exactitud lo que eres y yo te diré lo que soy yo
Era un buen trato, ella no era una simple humana así que podía contarle. Suspiré. No sabía por dónde empezar, debía de ser de lo más específico si quería que ella me dijera lo que en verdad era, iba a ser un poco difícil, ya que yo nunca había hecho esto con una chica "viva". Pero siempre hay una primera vez para todo ¿no?
-Sí, soy un vampiro. Pero yo no tomo sangre humana sino que únicamente mi familia y yo tomamos sangre de animales, se puede decir que somos vegetarianos.
-Los que dices que son tus hijos ¿Lo son de verdad?- me preguntó
-No. Yo convertí a Edward, Rosalie y Emmett, los tres estaban al borde de la muerte y esa fue como una manera de salvarlos. Alice y Jasper llegaron después y se integraron a nuestra familia. Yo los considero como si en verdad fueran mis hijos y los quiero como tal
-¿Y si eres viudo?-
-Sí. Mi esposa se llamaba Esme pero fue asesinada. No quiero hablar de eso-
-De acuerdo. ¿Recuerdas cuando eras humano?
Entonces le conté mi historia antes de convertirme, era algo extensa pero escuchó siempre con atención. Era sencillo hablar con ella, no me interrumpía y además emanaba un aura de calidez que me hacía sentir cómodo estando con ella.
-¿Y tu vida como vampiro?-
-Esa es una historia mucho más larga, te contaré pequeños fragmentos ¿te parece? –ella asintió-
Y de nuevo comencé, se tensó un poco al saber cómo yo me resistía a tomar sangre humana y cuando le conté mis maneras de suicidio. También le conté como había descubierto que la sangre de animal podía funcionar para alimentarme, después llegué a la parte donde comprendí que tenía un estupendo autocontrol que decidí estudiar medicina. Ella sonrió. Después le conté cuando empecé a formar mi familia. Y por último llegué al momento que estamos ahora, cuando la conocí
-Maravilloso- dijo ella en voz baja
-No es la palabra correcta, pero es algo increíble- dije yo sonriendo
Me extrañó que no me preguntara las típicas preguntas acerca de los vampiros, sino que centró más en mi vida y la de mi familia. Platicamos un gran rato acerca de mi vida como vampiro, yo le conté todo y sin ninguna mentira. Creo que me volvería loco estando con ella y en su habitación, ella seguía oliendo de maravilla para mí, y sabía que debía decirle lo que me pasaba cuando estaba junto a ella
-Pero hay un pequeño problema- le dije- ¿Recuerdas ese día que chocamos casi enfrente del hospital- ella asintió- Bueno, tu sangre huele exquisitamente bien para mí, tengo muchas ganas de beberla
-Pero…-me interrumpió
-Déjame terminar- le pedí- Pero yo no beberé de tu sangre nunca, Narcissa, nunca lo haré. Tengo unas ganas enormes de protegerte y de que ninguna otra persona se te acerque y te haga daño.
-Supongo que eso debería de ser halagador- dijo ella sonriendo
-Supongo que si- contesté
-Bueno- dijo ella levantándose de la cama- Ahora es mi turno, Carlilse
