Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling


Narcissa

Estaba claro que debía decirle que estaba comprometida con Lucius ¿Era lo mejor, no? Bueno, siendo sinceros ahora lo dudaba, creo que una pequeña parte de mí comenzaba a dudar. Pero no, soy una Black y debo de seguir con lo que es mejor para mi familia. Si, así debe de ser.

Me subí en su auto, ahora me sentía como una muggle, reí para mis adentró. El me miró y sonrió.

-¿A dónde vamos?- pregunté

-A conocer a mis hijos- dije él sonriendo

¡Sí! Yo quería conocer a los demás integrantes de su familia y podría apostar lo que fuera que ellos también querían conocerme. Sería genial. Pero después pensé como estaría fallándole a mis tíos y a Billy, y no decirse de Andrómeda que se volvería loca. Mejor no pensaría en ninguno de ellos, no ahora.

Carlisle condujo su auto hasta el bosque, íbamos en silencio, creo que no le había gustado mi idea del compromiso. Llegamos y pude ver la maravillosa casa que tenían: estaba pintada de blanco y era de tres pisos, parecía muy antigua. Él sonrió y fue a abrirme la puerta, salí del auto y pude admirar la casa mejor.

-Es fantástica- dije

-Y debes de verla por dentro- me dijo sonriendo

Entramos y el primer piso era mu luminoso, a la izquierda de la puerta se encuentra una gran escalera central, a la derecha hay una parte elevada con un piano de cola en el centro. También a la derecha hay un gran comedor y la cocina de la cual emanaba un olor exquisito. A la izquierda estaban todos los demás en la sala, viéndome a mí.

-Hijos, ella es Narcissa… ¿Cuál es tu apellido?- me preguntó Carlisle sonriendo

-Black. Soy Narcissa Black- dije sonriendo

Sé perfectamente que mi apellido los alteraba un poco, pero no tenían de qué preocuparse yo no era una bola de pelos asquerosa.

Entonces uno de ellos de cabello cobrizo (muy guapo) se río y no sabía porque. Fruncí el ceño.

-Perfecto, además de ser bruja se convertirá en un perro- dijo una chica rubia

Era muy bonita, pero algo tenía que me hacía sentir incómoda, parecía molestarme mi presencia. Entonces Carlisle levemente me fue acercando y los examiné mejor a cada uno de los integrantes. De pronto una chica muy menuda y delgada se puso delante de mí con una gran sonrisa en la cara.

-Ella es Alice- me dijo Carlisle

-Mucho gusto, Alice- dije sonriendo

-El gusto es mío- dijo Alice sonriendo

Carlisle señaló al chico que se había reído hace un rato, el de pelo cobrizo. El me sonrió y le devolví la sonrisa

-Y él es Edward- dijo Carlisle

-Es un placer al conocerte, Narcissa- dijo Edward

-Gracias, igualmente- dije sonriendo

Después me llevó frente a un joven musculoso, de cabello casi negro. Sonreí tímidamente y el me devolvió una gran sonrisa mostrando sus dos hileras de dientes.

-Él es Emmett- me dijo Carlisle

-Hola brujita- me dijo Emmett

Fruncí el ceño pero sonreí ante tan apodo.

-Hola- dije sonriendo.

Después me llevó frente a los dos últimos, ambos rubios. Uno tenía la mirada algo tensa pero me sonrió muy amablemente

-Ellos son Rosalie y Jasper- dijo Carlisle

-Mucho gusto- dije

-Un gusto conocerte, Narcissa- dijo Jasper

-Quisiera decir lo mismo- dijo Rosalie

La miré interrogante, pero mejor no quise decir nada. Miré a Carlisle y después a toda su familia, ellos me miraban como si esperaran algo de mí. Yo sabía lo que querían, querían ver lo que yo podía hacer.

-Muéstrales- me dijo Carlisle sonriendo

Saqué mi varita y ellos la vieron fijamente. Hice varias cosas: Transformé su sillón en una tetera, convoqué aves, hice flotar varios objetos, la mayoría de los hechizos fueron muy sencillos pero útiles para demostrarles mi magia. La que más se divertía con todo eso era Alice. Sonreí al ver la actitud de todos, menos de Rosalie.

-Te preparamos algo para comer- dijo Alice acercándose a mí y tomándome por el brazo- Lasaña

Genial. La lasaña me encantaba. Todos se sentaron en el comedor y Alice me sirvió una gran porción ¿Qué quería, que explotara? Y de nuevo Edward se río. Demonios ¿Seré tan graciosa? En fin, yo sabía que ellos no comían así que yo empecé a comer.

-Sabe deliciosa- dije

-La prepararon Edward y Alice- dijo Carlisle

Casi toda la comida me interrogaron acerca de mi mundo, de lo que sabía hacer y de lo que los demás hacen. Los Cullen tenían suerte de que yo fuera muy inteligente en Hogwarts para acordarme de cada cosa que me preguntaran. Cuando terminé, Alice recogió mi plato y regresó en menos de dos segundos.

-Creo que los dejaremos solos- dijo Alice

Y uno a uno se fue, dejándome a solas con Carlisle. El me llevó a su biblioteca personal, su estudio. Entramos y me mostró sus libros, todo era tan fascinante. Entonces él se irguió y sonrió.

-Permíteme un momento, mis hijos necesitan que baje- dijo él- ¿No te importa quedarte sola?

-Claro que no, anda ve con tus pequeños- dije en broma

Él río y salió disparado por la puerta y me dejó a mí ahí, yo vi los libros y casi todos eran de medicina, creo me aburriría aquí.

Después pensé en Lucius, él nunca había sido atento conmigo no como Carlisle lo era, y eso que solo llevaba de conocerlo menos de una semana. Era tan amable y es que me dijo ayer derretiría a cualquier chica… ¿Qué estaba pensando? No, mejor me concentraré.