Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling
Narcissa
La peor noticia que me podía dar hasta ahora era que mi hermana había logrado transformarse en una bola pelos. Nunca le había dicho nada a Andrómeda acerca de mis sospechas del plan de nuestra familia, sabía que si le decía ella se iría y nunca la volvería a ver, la verdad creo que fui muy egoísta pero no sabía que otra cosa podía hacer.
Cuando entré en mi casa vi como mis dos tíos estaban sentados en la sala platicando como si nada malo pasara. El tío William me vio con esa típica mirada que me dirigía desde que me junto con los Cullen, pero mi tío Alphard me invitó a sentarme con ellos. Yo estaba muy nerviosa y eso era raro, porque casi nunca se me permitía demostrar aquel sentimiento. Debía de convencerlos de que no dieran aviso a mis padres, lo lograría ya que yo tenía un gran poder de convencimiento.
-¿Y Andrómeda?- pregunté
-Con Billy allá afuera- contestó mi tío Alphard- Es una lástima que tú no te hayas logrado convertir
-Sí, una verdadera pena- dijo el tío William
Los miré por un segundo, dejé mi bolso en el suelo y en ese momento fue cuando mi tío se dio cuenta de que yo estaba muy arreglada
-¿A dónde fuiste?- me preguntaron los dos al mismo tiempo
-A una fiesta- contesté- pero eso no importa ahora, tengo que pedirte un enorme favor- dije mirando a mi tío Alphard
-Dime, Cissy- dijo mi tío
Suspiré. Entonces razone un poco más. Hoy habían venido los del clan Denali, así que en Forks por lo menos había once vampiros, lo cual seguramente provocaría que mi hermana se transformara. Probablemente ella necesitaría tener a más de 8 vampiros para lograr esa transformación, debido a que somos brujas y no sería tan sencillo como lo fue para Billy que en cuanto los Cullen llegaron él se transformó. Diablos.
-¿Si sabes que allá en Londres hay una guerra, verdad?- mi tío asintió- Bien, sabes bien que los Black están a favor de Lord Voldemort – un estremecimiento me recorrió todo el cuerpo- y tú mejor que nadie sabes que mis padres y mis tíos Orion y Walburga, están muy ansiosos de que nosotros vengamos aquí.
-No entiendo que tiene que ver esto, Narcissa- dijo mi tío William
-Ustedes mejor que nadie saben que estos hombres lobo no son como los de siempre, los de nuestra familia pueden razonar y conservan su personalidad, lo saben de sobra. ¿Qué pasaría si lográramos transformarnos y seguir órdenes? Es más claro que el agua- dije levantándome y caminando a la ventana- nuestra familia quiere ocuparnos como armas en las filas del Señor Oscuro
Mis tíos se quedaron callados, probablemente nunca pensaron en esa posibilidad. Entonces miré por la ventana y vi dos enormes perros sentados, mirándome. Uno era más grande, su pelaje era marrón cobrizo, ese lobo me miró y evitó mi mirada al instante, sin duda era Billy. Después, a su lado había un lobo un poco más pequeño, su pelaje era enteramente marrón, me miró y bajó la cabeza en forma de agradecimiento, esa era Andrómeda.
-No te preocupes, Andi, yo no dejaré que te hagan daño- dije mirándola.
-Narcissa- me llamó mi tío Alphard- ¿Y qué tienes pensado?
-Por favor, no le digas a mis padres ni a nadie. Tu sabes que Andrómeda tiene un novio y sabes como la familia odiaría a ese chico, es hijo de muggles- lo miré suplicante- Tío, por favor, es lo único que te pido, no le digas a nadie de Andrómeda
Mis tíos me miraron y dudaron un segundo, pero después asintieron con la mirada
-De acuerdo, si crees que eso pasaría si Andrómeda regresa a Londres, entonces se quedará en secreto. Nadie lastimará a mi familia- dijo mi tío Alphard
Sonreí. Había salvado a mi hermana y probablemente a mí también me había salvado. Entonces volví a ver por la ventana, vi como mi hermana y primo festejaban. Sonreí y les hice señas para que entraran a la casa. Me fui a sentar de nuevo, entonces entraron Billy y mi hermana, ver a Billy no me sorprendió pero al ver a mi hermana fue todo lo contrario. Su cabello que le llegaba casi hasta la cintura, ahora le llegaba un poco más arriba de los hombros.
-Andrómeda, tu cabello- dije mirándola.
-Tenía que cortarlo, si no parecería uno de esos perros ovejeros- dijo riendo
Platicamos un rato, yo me fui a cambiar por mi pijama ya que empezaba a hacer un poco de frío. Cuando bajé, me volví a sentar pero esta vez a un lado de mi hermana. Al momento de sentarme, escuché que hablaban algo acerca de la impronta, no preste demasiada atención ya que moría de hambre y solo me dediqué a comer, pero cuando mi hermana hizo una pregunta me erguí para escuchar mejor
-Si creen que la impronta es un seguro para la transmisión del gen lobo ¿yo podré tener hijos, verdad?- preguntó mi hermana
Claro que quería escuchar la respuesta a eso ¿Qué pasaría si yo me convierto en una bola de pelos y no puedo tener hijos? Yo muero por tener a mis propios bebés. Bueno, también me importaba mi hermana y no iba a querer que se quedara sin hijos, pero también importo yo.
-Andi, tu eres la primer mujer lobo de la que se tiene registro. La verdad, yo creo que deberíamos esperar para darte una respuesta definitiva- dijo mi tío William
Demonios. Esperar de nuevo. Mi tío William y Billy se fueron, Billy le dijo a Andrómeda que durmiera bien esta noche ya que mañana tendrían una larga sesión de entrenamiento. Bueno, por lo menos tendría un pretexto para ir a ver a los Cullen, no tendría que tener que involucrar a mi hermana en este asunto de mis escapadas, además dudo que las hermanas de Billy me llamen ya que mañana tenían clases e iban a estar ocupadas.
Andrómeda y yo subimos al cuarto de ella. Mientras ella se cambiaba esa ropa, se ponía su pijama y se acostaba a mi lado. Las dos mirábamos hacia el techo. Yo le conté lo que había pasado esa noche de Carlisle y de cómo tuve que salirme a mitad de la fiesta debido a que ella se transformó, Andrómeda se sentía culpable, pero le dije que no lo estuviera ya que lo único que me asustaba era que mis tíos les escribieran a mis padres.
-Recuerdo que el tío William dijo que atravesaríamos cambios de humor. Yo nunca te vi ni muy enojada ni muy feliz- dije mirándola
-Es que yo no lo hacía notar. Sabes bien que nuestros padres nos enseñaron a controla aquellos sentimientos, a estar siempre serenas sin dejar que nuestras emociones interfieran. Por eso nadie vio venir mi transformación, solo fue cuestión de que le pasara unas tijeras a Tío Alphard para que se diera cuenta que mi piel estaba ardiendo
Platicamos mucho tiempo acerca de lo que ella sentía ser una mujer lobo, además de que me contó un poco más acerca de ese Ted Tonks. Cuando ella cayó dormida, lentamente yo me fui a mi cuarto y vi algo que me hizo sonreír de oreja a oreja: Carlisle estaba sentado en mi cama
