Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling
Carlisle
Escuché claramente lo que Narcissa platicaba con su hermana. Me dio un poco de vergüenza lo que dijo acerca de lo que pasó esta noche, pero sabía que era normal que ella se lo contara a su hermana. Además me agradó saber que su hermana no tenía nada en contra de nuestra relación, al principio replicó un poco pero Narcissa la convenció de manera casi inmediata. Sonreí. Entonces escuché su plática, sabía que no estaba bien así que mejor decidí pensar en otras cosas. Cuando escuché que alguien roncaba levemente y que alguien se acercaba a esta habitación, sonreí. Narcissa abrió la puerta, ella sonrió de esa manera que a mí me encantaba y se abalanzó contra mí, me dio un enorme abrazo y yo se lo devolví con mucho cuidado.
-Creí que no vendrías- me dijo ella casi en un susurro
-Ya te dije que yo no te dejaría sola- dije yo
Ella se separó de mí y me dio un pequeño beso en los labios. Yo la tomé entre mis brazos y la deposité sobre su cama, me acosté a su lado y ella se acurrucó sobre mi pecho. Me platico acerca del cambio de su hermana, y de lo que pensaba acerca de lo que detonó aquella transformación. Sonreí. Narcissa era tan inteligente.
-¿Mañana que haremos?- me preguntó
-Tengo que trabajar en el hospital, pero en cuanto salga yo vengo por ti- dije sonriendo-
-¿A qué hora sales?- me preguntó
-A las 3:30 de la tarde, Cissy- dije y le di un beso en la frente- Ahora duerme, princesa
Ella se quedó dormida al instante. Yo disfrutaba estar con ella, hace mucho que no tenía esas enormes ganas de asesinarla, si no que disfrutaba su olor. Ella lo sabía y eso parecía fascinarle. De pronto pensé en aquel chico con el que se supone se casaría, no habíamos hablado de eso, creo que eso debíamos platicarlo después. Pasaron las horas, amaneció y ella despertó. Me miró y sonrió.
-Cissy, debo de irme al trabajo- dije- nos vemos al rato
Ella sonrió. Se veía que todavía tenía sueño. Sonreí y de nuevo le di un beso en la frente. Salí de su casa lo antes posible, seguramente ya vendría en camino Billy Black. Llegué a mi casa y me cambié. Fui al hospital.
En el hospital atendí a un par de niños que habían querido pelearse a golpes, uno traía el brazo roto y el otro tenía su nariz rota. Además de revisar a varias personas que parecían tener gripe, nada fuera de este mundo. Cuando por fin pude sentarme frente a mi escritorio, vi que había una foto nueva: de la noche anterior, donde yo le declaraba mis sentimientos a Narcissa. Alice fue la que hizo esto.
Cuando llegó la hora de ir por Narcissa, manejé con rapidez. Cuando bajé del auto, vi que ella estaba en el jardín arreglando unas plantas, me acerqué a ella con cuidado y me senté a su lado. Al verme no se sorprendió, solo sonrió de lado y siguió con su trabajo.
-Mi tío Alphard cree que es un maestro en la jardinería, pero lo único que hace es matar estas pobres plantas- dijo ella riendo
-¿Y tú las salvas?- pregunté sonriendo
-Algo así. Llevo casi todo el día en este jardín, creo que ya acabé- dijo ella mirándome- Solo debo de darme una ducha y saldremos
-Te esperaré- dije sonriendo
Yo me quedé en el auto, ya que Narcissa me dijo que hoy en la mañana su hermana casi se muere del susto al entrar en su habitación y percibir mi olor. Estaba revisando unas recetas médicas cuando Narcissa abrió la puerta del auto y entró.
-¿A dónde, señorita?- pregunté
-No sé, muero de hambre- dijo ella riendo
La llevé a uno de los restaurantes de Port Ángeles, me gustaba ver como comía, sabía que ella venía de una de las familias más ricas del mundo mágico y que tenía unos modales exquisitos. Reí al verla, ella en verdad parecía una princesa. Ella me miró y me enseñó su lengua, y reí mucho más fuerte.
-Tengo un plan- dijo Narcissa mirándome
-Y quieres que te ayude- dije yo mientras pagaba la cuenta
-Sí no es mucha molestia- dijo ella riendo- Quisiera traer a ese Ted Tonks, quiero que mi hermana lo vea y tal vez logre improntarse – dije sonriendo
-¿Pero qué es lo que oigo? ¿Narcissa Black quiere traer a un hijo de muggles a ver a su hermana?- pregunté en burla
- Ja, Ja- dijo ella sonriendo- Es en serio, solo necesito que me digas como se ordena un boleto de avión- dijo ella riendo
De camino a su casa, le expliqué que primero debía de avisarse a Ted lo que pensaba y después tenía que ver su respuesta. Ella parecía algo difícil, pero accedió solo esperando que esa lechuza no se equivocara de dirección. Le prometí que pasaría por ella mañana a la misma hora y ella entró en su casa, esperé a que cerrara su puerta para yo irme a mi casa.
