Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling


Carlisle

Antes de ir por Narcissa, eché de nuevo un vistazo a la decoración de la casa, Alice se había pasado un poco pero nadie le dijo nada. Rosalie y Emmett habían salido en la mañana para comprar un obsequio. Fui a comprar el ramo de rosas de camino a la casa de Narcissa, escogí el más grande que seguramente le gustaría a ella. Cuando llegué, toqué el timbre y ella me abrió, se veía tan hermosa con ese vestido rosa.

-Feliz cumpleaños- le dije

-Gracias-me contestó ella tomando el ramo de rosas

Entonces el tío de ella apareció detrás de ella y tomó el ramo de rosas, me asusté un poco pero él parecía que ya sabía lo nuestro y no le afectó en lo más mínimo mi presencia.

-Yo las pondré en un florero- dijo tomando las flores de Narcissa- Carlisle, regrésala temprano

-Claro que si Alphard- dije sonriendo

Le ofrecí mi brazo a Narcissa y ella lo tomó. En el auto, ella platicó de lo que sus familiares le habían enviado, pero sentí que ella evitaba contarme algo. Antes de llegar, tenía que advertirle de como estaría la casa.

-Cissy, Alice adornó en exceso la casa- dije yo sonriendo-

-Me lo pude imaginar- dijo ella riendo

Cuando llegamos, ella salió casi de inmediato del auto. Los dos llegamos a la puerta, pero antes de que yo pudiera abrirla, Alice la abrió. Narcissa sonrió y Alice le dio un abrazo. Entramos y pude ver la reacción de Narcissa ante la decoración de la sala, reí un poco, porque Narcissa solo sonrió forzadamente. Todos mis hijos felicitaron a Narcissa.

-¿Cuántos años cumples?- preguntó Rosalie

-20- dijo Narcissa sonriendo

Llegó el momento de los regalos, bueno así lo había dicho Alice. Hicieron que Narcissa se sentara en un sillón mientras que cada uno le traía regalos a ella. Primero fueron Alice y Jasper.

-Este es de nuestra parte- dijo Jasper tendiendo una caja a Narcissa

-Los escogí yo misma- dije Alice

Narcissa abrió la caja, y tomó uno de esos zapatos en la mano. Eran unos zapatos de tacón blancos, tenían unas flores plateadas a un costado. Ella sonrió y los guardó de nuevo.

-Muchas gracias, chicos. Ya sé con qué lo usaré- dijo ella con un aire triste

Sonreí. Entonces se acercó Emmett con una bolsa enorme color rosa. Se la entregó y Narcissa vio dentro. Le regalaron un enorme oso de peluche color gris con un gran moño verde con plateado.

-Lo escogió Rosalie- dijo Emmett sonriendo

Vi la cara de Narcissa, no le fascinó el regalo pero por lo menos hizo una sonrisa que demostraba su gusto. Rosalie frunció el ceño. Entonces Narcissa lo sentó a su lado como si compartieran el sillón.

-Es muy tierno. Gracias- dijo ella

Después se acercó Edward con una caja plateada. Narcissa la abrió y sonrió. Sacó un portarretrato de madera, vio la foto y la mostró. Era una foto de todos nosotros en el jardín. Aún recuerdo ese día que Edward nos hizo arreglarnos para una foto, hasta había contratado un fotógrafo profesional. Sonreí al recordar ese día.

-Gracias Edward- dijo Narcissa

Guardó de nuevo la foto en su caja. Ahora era mi turno. Saqué una cajita de mi bolsillo, ella me vio y yo me arrodille frente a ella, Narcissa desapareció esa sonrisa de su rostro pero yo no dejé de sonreír.

-No te espantes- dije riendo, abrí la caja- este anillo no es de matrimonio, Cissy, yo no te pediré algo que tú no puedes darme.

-Carlisle…-dijo ella

-Espera- dije yo sacando ese pequeño anillo de su caja- Este anillo es un recordatorio de todo ese amor que te tengo, quiero que cada vez que lo veas recuerdes lo mucho que te amo. –tomé su delicada mano y lo coloqué donde se suponía que estaba su anillo de compromiso- También quiero que cuando lo veas recuerdes que yo siempre estaré para ti, que nunca te dejaré sola y que algún día tu y yo nos volveremos a encontrar.

Ella estaba llorando, me abrazó por el cuello y me dijo al oído

-Gracias, Carlisle, gracias por todo- dijo ella

Con eso me bastaba. Después de eso, empezó su fiesta, todos platicaban y trataban de no tocar el tema de Andrómeda. Narcissa no contó que cuando ella estaba en su escuela, tenía una clase de pociones pero que nuca se le dio muy bien, tanto que en una clase hizo explotar un caldero que la manchó de pies a cabeza.

Pasaron las horas, yo revisé el reloj, ya era hora de regresarla a su casa. Narcissa se despidió de mis hijos, a cada uno les dio un gran abrazo. Cuando llegamos a su casa, le ayudé con sus regalos, al llegar a la puerta ella con su varita los levantó. Me iba a dar un beso pero su tío abrió de repente la puerta.

-Nos vemos después, Carlisle- dijo ella sonriendo

-Claro que si- dije yo sonriendo- Alphard- dije a modo de saludo

-Carlisle- contestó él- Narcissa, sube tus regalos

-Si- dijo ella

Yo me di media vuelta y me subí a mi coche. Ya la vería mañana.