Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling


Narcissa

Despedirme de los Cullen fue los más difícil que yo hice en mucho tiempo, pero despedirme de Carlisle me dolió en lo más profundo de mi ser. A todos sus hijos casi los consideraba como mis hermanos, ellos siempre tendrán todo mi cariño.

Cuando aparecí en casa del tío Alphard, él ya tenía todas mis maletas listas, mis cosas de pintura dijo que él las conservaría por si yo un día volvía a esa casa. Pero mis libros, ropa, accesorios, todo iba esparcido en varias maletas. Me subí al auto de Billy, él sería el que me llevara al aeropuerto, cuando me subí al auto, el tío Alphard se recargó en mi ventanilla

-Gracias por todo tío, y espero que puedas ir a mi boda- dije sonriendo

-Estaré ahí, preciosa- me dijo sonriendo

Billy me llevó en la camioneta, casi no hablábamos ya que yo seguía oliendo a vampiro y eso le molestaba bastante, pero me señaló algo a lo lejos, era una lechuza, abrí mi ventana y el ave entró en el auto. Billy se enojaría por el ave soltaba muchas plumas. Tomé la carta y la leí:

Cissy

¡Estoy embarazada! Nosotros estamos muy felices y todo gracias a ti. Muy pronto Ted y yo nos casaremos. Dile a Billy que su sacrificio valió la pena también, que en cuanto nazca mi bebé yo iré a visitarlos.

Te amo, hermanita

Andi

Le conté a Billy y él se puso más contento que yo, además de que ya se podría transformar. Sonreí. Le pedí de favor que cuando Andrómeda viniera con su bebé, me mandara una foto. Cuando llegamos al aeropuerto, Billy me ayudó con sus maletas y me llevó hasta la puerta donde yo tomaría el avión. Ese avión saldría en menos de media hora, entonces me despedí de mi primo.

-Billy, gracias por todo, por no decir nada de lo de… ya sabes- dije sonriendo-

-No te preocupes, rubia, tú ahora estás a salvo de ese chupasangre- dijo sonriendo y me abrazó

-Y cómprate camisas, por favor- dije riendo

Sonreí y nos despedimos. Yo entré en la sala de espera, mis maletas seguramente ya estaban en ese avión mientras que yo me senté en una de las sillas de esa sala. Metí mis manos en la bolsa de mi chamarra, sentí como algo se resistía. Saqué mi mano y vi mis dos anillos, uno arriba del otro, ambos de dos hombres que yo amo. Lo único que me hacía sonreír era que lo vería una vez al año. Entonces escuché que me llamaban, era tiempo de abordar hacía mi nuevo destino, respiré hondo y me levanté.

-Vamos, Cissy- dije para darme ánimos a mí misma

Caminé y entregué mi boleto. Muy pronto estuve dentro del avión, acomodada para hacer de nuevo ese largo viaje. A lado de mi se sentó un enorme muggle, era tan gordo que casi se sentaba en mí. Este viaje sí que sería largo

Cuando llegué a Londres, pude ver que nadie me estaba esperando, me sentí fatal. Tomé todas mis maletas con dificultad y me aparecí en mi casa. Cuando llegué, vi que solo estaba en casa mi madre, ahora solo estaríamos nosotros tres de ahora en adelante. Mi madre no quiso saber nada de mi viaje y yo no quise contarle nada. Ordené a un elfo domestico que llevara mis maletas a mi cuarto, que yo subiría en un rato. Fui a la sala y me di cuenta que las fotos donde aparecía Andrómeda ya no estaban, solo había fotos de Bellatrix y mías.

-¿Y papá?- le pregunté a mamá

-Trabajando, hija- me contestó- vete a bañar que en un rato iremos a ver las flores para la boda

Rodé los ojos y subí a mi cuarto. Me di cuenta que ese elfo ya había acomodado todas mis cosas como antes, me metí a bañar y me relajé. En un rato vería a mi próxima suegra y tendría que fingir que mi amor por Lucius no había cambiado en nada.

En menos de dos horas, mi madre y yo estábamos en el Callejón Diagon viendo arreglos florares. La madres de Lucius llegó a los pocos minutos me dio un enorme abrazo, al parecer ella estaba contenta de que su hijo y yo nos casaríamos.

-¿Y Lucius?- pregunté

-En un rato nos alcanzará, querida, comerá con nosotras- contestó su madre

Fue tan aburrido ver las flores, yo imaginaba que ver los preparativos de una boda sería divertido, pero con mi madre y la madre de Lucius todo empeoraba. Estuvimos varias horas escogiendo las flores, para que al final terminaran escogiendo rosas blancas y narcisos. Me quise morir del aburrimiento ahí. Después llegamos a la hora de la comida, donde Lucius ya nos esperaba en el restaurante

-¡Lucius!- dije y corrí a abrazarlo

El me correspondió el abrazó y me dio un leve beso en la mejilla. Nuestras madres coincidieron en que era mejor dejarnos solos para platicar y recuperar el tiempo perdido. Él ordenó por mí. Tal vez eso haría que se creyeran que todavía lo amo, la verdad, dentro de mí sabía que amaba mucho más a Carlisle que a Lucius

-Lucius, quería pedirte un favor- dije sonriendo

-Dime, Cissy- me dijo

-Quisiera invitar a una cuantas personas más a la boda- dije- A mi familia de Estados Unidos y a unos amigos que hice allá

-¿Quieres invitar a unos muggles a nuestra boda?- preguntó

-No son muggles- mentí- mi familia sabes que tienen poderes, y lo sabes bien-. Y los otros amigos, ellos son una clase de brujos muy extraña, no necesitan usar la varita, es fantástico

-Si te hace feliz, entonces considéralos invitados- dijo Lucius

Comimos, pero no platicamos mucho, él se la pasó leyendo unos contratos y a mí no me hacía caso. Negué con la cabeza ¿Qué estarían haciendo los Cullen ahora mismo? Los extrañaba bastante, pero ahora debía cumplir un compromiso con mi familia y lo haría a la perfección.