MicroFic dedicado a mi prima Adrix, quien cumplió años y es Terryfan. Es la primera vez que escribo en torno a este galán. ¡Ojalá te guste, primix!. Perdona la tardanza, pero la inspirancia se negaba a llegar.
22 de abril de 2014.
Terry se levantó temprano, con la idea implantada en su ánimo. Su arreglo personal fue meticuloso, como cada día, y tal como su carrera lo requería. Salió del baño con el cabello aún húmedo, por lo que traía una toalla alrededor del cuello. Pensaba pasar un par de horas ejercitándose en su gimnasio privado y tenía tiempo para llevar a cabo su plan, en tanto llegaba su entrenador personal. Tomó asiento frente al ordenador y lo encendió. Introdujo contraseñas y entró a su muro en Facebook. Abrió también la carpeta donde había guardado la tarjeta de felicitación que había creado el día anterior, hecha a una de sus más fervientes fans (si no es que la más ardiente). Buscó en su muro: a fin de comprobar si la persona que necesitaba estaba ya navegando en Internet. A pesar de ser la seis de la mañana, ya estaba conectada. Claro, si era una adicta; con un rictus sardónico, abrió el chat.
-Hola, Lady ¿cómo estás?
Espero un poco.
-Bien, gracias Terry ¿y tú?
-A punto de ir a entrenar.
-¡Uy, qué formal! Ya me imagino el estómago de lavadero que estás agarrando.
-¿Quieres venir a comprobar? –Terry sonrió con picardía.
-No, gracias. Ya sabes que no eres santo de mi devoción.
-Mmmmm, mmmmm – Terry meneó la cabeza-. Te apuesto a que si me tuvieras enfrente, cambiarías de opinión.
-Paso, no quiero bregar en el mar de hormonas en el siempre estás hundido, mi chavo. Bueno… a todo esto ¿a qué debo el placer de tu visita tan mañanera?
-Necesito un favor tuyo.
-¡Caray! ¿Y eso?
-¿Puedo contar contigo para enviar una tarjeta de felicitación a mi fan número Uno?
-¿Qué me viste cara de mensajera? ¿No sirve para eso tu agente?
-¡Oh, vamos! ¡No seas así, Lady! Tú sabes de quien se trata… anda, hazme ese favor (imagínate que estoy de rodillas y mirándote con mis profundos e inmensos ojos azul zafiro).
-¡Puffff! (¡qué visiones!). Está bien, no me puedo negar, ya que es mi muy querida prima.
-¿Ves? Si ya contaba contigo.
-No abuses, Terry, te voy a cobrar gastos de representación.
-Anda, y te recompensaré muuuuuuy bieeeeen –el tono cargado de sensualidad, trasciende la red.
-Paso, Terry Graham, a mi no me impresionas. Tengo todo lo que deseo y necesito con mi mero amor hermoso, y no le llegas a los talones.
-¡Uy, qué exigente! Lo bueno es que tu prima Adrix no piensa igual.
-Bueeeeeno, ¿qué te puedo decir? Tal vez es la oveja negra de la familia. Anda, anexa la tarjeta. Y ya envíale solicitud de amistad, no te pongas de divo.
-Creo que lo voy a hacer –Terry adjuntó el archivo-. Ya la envié.
Dejó pasar unos momentos, hasta que recibió contestación de Lady.
-Listo, ya la publiqué en su biografía y en la mía, de paso, por aquello de las dudas. Bueno Terry, te dejo, tengo que terminar de prepararme para la chamba.
-¡Gracias! ¡Eres un amor!
-Eso ya lo sé, por eso abusas de mí. Y hasta eso, te quedo linda la tarjeta. Espero una parecida el día de mi cumple. Saludos y que tengas un buen día.
La muchacha se desconectó del chat. Terry cerró programas y apagó su equipo, a fin de bajar a su gimnasio y entrenar para mantenerse en forma, con la mente puesta en su fan número Uno y deseando que ella pasara el mejor cumpleaños de su vida. Si, bajo la fachada de cinismo y rebeldía que mostraba al mundo, era un romántico de primera.
-¡Feliz cumpleaños, Adrix! –se sorprendió deseando mientras bajaba la escalera.
*** FIN ***
