Hey, se que me he tardado la vida en actualizar, pero es que tanto esta historia como "Siempre fue ella" me traen por el callejón de la amargura. Además estoy en pleno final de "jugadas del destino" y escribiendo oneshoots para "Quinntana Week" así que la próxima semana os va a encantar.
Sin más os dejó el capítulo y perdonar que no conteste a las reviews, pero es hora de irme a trabajar. Espero que lo disfrutéis.
Capítulo 2
Quinn Pov
Es tarde, ha sonado el despertador hace un buen rato, pero yo he seguido en cama intentando volver al sueño que tenía, hasta que el dichoso aparato del diablo ha empezado a sonar. No se para que pongo el despertador, si cada día me saca más de quicio.
Abro un ojo con dificultad y me cercioro de que realmente es muy tarde. Las 10 de la mañana, para ser exactos, por suerte hoy es sábado, mi día libre. Me acomodo nuevamente pero en ese instante entra Beth en mi habitación.
Mi pequeña tiene el pelo muy revuelto, aún está bastante adormilada y en el corto trayecto desde la puerta hasta la cama bosteza un par de veces. Cuando llega junto a mi, levanto la sábana y le dejó un hueco para que se acueste a mi lado, en cuanto se mete en la cama, nos tapo y ella se acurruca en mi pecho.
-Buenos días mami-dice con su dulce voz y yo no puedo evitar sonreír.
Hace tres años podría decirse que tenía la vida perfecta, unos padres amorosos, un novio perfecto y unos amigos fieles, pero de aquella no sabía lo equivocada que estaba.
Acababa de cumplir 16 años y la vida me parecía maravillosa. Salía con Biff Mcintosh, el capitán del equipo de polo de la Academia Dalton, la escuela a la que había llegado un año antes, procedente de un colegio femenino en Savannah, en mi Georgia natal.
Mis padres estaban encantados con mi novio, tan educado y católico conservador como ellos, aunque solamente en apariencia, pues su voto de castidad brillaba por su ausencia, al igual que todas esas innumerables buenas cualidades que la mayoría le atribuían.
Un día, unas semanas después de mi cumpleaños, mis padres se fueron a Savannah a visitar a la madre de mi padre, que había caído gravemente enferma. Por suerte, yo tenía exámenes esa semana y mi padre consintió que me quedase en Dayton,el lugar donde se sitúa la Dalton, no es que me alegrase de su enfermedad, todo lo contrario, pero esa mujer ha sido mi castigo desde que tengo uso de razón. Siempre comparándome con Frannie, esa hermana que tuve y que falleció poco antes de yo nacer, a decir verdad todos mis miedos y complejos se los debo a ella y a mis padres.
Recuerdo que era viernes por la noche y Biff había insistido en venir a ver una película a mi casa, algo que no me apetecía nada. Hacia semanas que estaba demasiado pegado a mi y me agobiaba, ni siquiera había podido ver fuera del instituto a Kurt , mi mejor amigo, porque Biff tenía la imperiosa necesidad de estar conmigo 24 horas al día, todos los días de la semana.
Estaba demasiado raro, solía ser cariñoso, pero esa semana parecía una extensión de mi cuerpo e incluso me había dicho un par de veces que no le gustaba como me miraba Kurt, algo ridículo pues Kurt es abiertamente gay, aunque sus celos, me parecían en aquel momento del todo adorables.
Ni siquiera recuerdo muy bien como empezó, todo el mundo recuerda su primera vez como algo bonito o al menos la recuerda con cariño, pero en mi caso, es una de esas experiencias que te alegras de no recordar con más detalle. De hecho lo único bueno de aquel día fue Beth y dos valiosas lecciones que aprendí: 1) "confía en mi" NO es un método anticonceptivo y 2) En los momentos clave sabrás con quien puedes contar.
Pasaron unos días hasta que me volvió a llamar y cada vez que lo hacia era para que nos viésemos en su casa y acabábamos en la cama, hasta que un día me negué, al ver en lo que se había convertido nuestra relación y me dejó. Ni siquiera me afecto, con toda la dignidad que aún conservaba me marché de su casa y le ignoré durante más de dos meses, lo que provocó que se obsesionase con recuperarme, como si yo fuese algún tipo de premio. Seguí ignorándole una semana más hasta que lo que más temía se confirmó. Estaba embarazada, ¡con tan sólo 16 años y DE ESE IMBECIL!
Pensé mil formas de decírselo a él y a mis padres, pero en ningún caso salió como yo esperaba. Biff me acusó de haberle engañado y se negó a hacerse cargo. Por otro lado, mis padres me llamaron de todo, menos bonita y luego me ofrecieron dos opciones: abortar y guardar el secreto para siempre o irme a la calle. Ni siquiera podía creer que hablasen enserio, pero cuando mi padre me llevó a una clínica para abortar, tomé la difícil decisión de continuar con mi embarazo y abandonar la casa de mis padres.
Me mudé con Kurt y Burt, su padre. Con ellos descubrí que era tener una familia y cuando vino la pequeña Elizabeth, no podíamos estar más felices. Mi pequeña Beth se convirtió en el ojito derecho de Burt, al que llamaba abuelo y de su tío Kurt.
Durante esos años en casa de los Hummel, me hice amiga de Mercedes , una amiga buena amiga de Kurt de sus años en aquel instituto de Lima. Mercedes, Kurt y yo nos volvimos inseparables. Así que cuando nos graduamos y el destino nos llevó a todos a la misma ciudad de la costa Este de Estados Unidos, decidimos irnos a vivir juntos los 4:Mercedes,Kurt,Beth y yo.
El primer año no fue fácil para ninguno. Mercedes había conseguido grabar una maqueta, pero no había convencido a ninguna discográfica, pese a que desprendía talento por los poros. Por otro lado Kurt había acabado su relación con Blaine, en gran parte por la infidelidad de este, la distancia que los separaba y la desconfianza de Kurt hacia su primer y único novio. En mi caso, mi primer año de derecho fue agotador y mucho más si le añades un trabajo a media jornada en un restaurante y cuidar de una niña de dos años.
Pero el verano pasado la suerte pareció cambiar, al menos para mis amigos. Kurt fue elegido para una serie de Fox y Mercedes por fin tenía un manager con una fe infinita en ella y con contactos, pronto comenzaría a grabar su primer CD. Pero cuanto más le sonreía la vida a mis amigos, más se nublaba la mía.
Aquel primer verano en LA perdí el trabajo y tuve que tomar una decisión muy difícil. Al principio sólo era camarera en el coyote, pero un par de semanas después tuve que sustituir a una de las bailarinas, que se había puesto enferma y ahí empezó la carrera de "Black cat" como me llama Tony, el dueño del club.
No tengo nada en contra de las stripers, me parece un trabajo tan digno como otro cualquiera, pero no se por cuanto tiempo más podré llevar esta vida sin que influya en mi carrera. Estoy a punto de terminar mi segundo año en la universidad y siendo sincera soy de las mejores de mi promoción, pero soy consciente de que sí cometo un sólo fallo, puede acabarse todo para mi, por eso he aceptado el trabajo que me ha ofrecido el hermano de Jake. Instruir a una actriz por unos meses para que parezca una verdadera chica del coyote.
Estoy nadando entre mis pensamientos cuando Kurt aparece en la puerta.
-Buenos días dormilonas, el desayuno está listo.
Al oír desayuno Beth levanta la cabeza y empieza a frotarse los ojos con el dorso de las manos.
-Ahora vamos Kurt.
Yo miro a mi bebé detenidamente, es una manía que tengo desde que la tuve en mis brazos por primera vez. Ha crecido un par de centímetros en el último mes, su pelo Rubio oscuro y lacio ha empezado a aclararse con la llegada de la primavera. Por primera vez reconozco que Mercedes y Kurt tienen razón, si no fuese por que tiene los ojos azules de su padre, sería una copia exacta de mi, cuando tenía su edad. Rubia, menuda, con una sonrisa capaz de iluminar el mundo y una bondad extrema.
-Buenos días mi amor- le digo a mi pequeña mientras le doy un gran abrazo.
Ella me mira con sus profundos y claros ojos azules y me sonríe.
-Venga vamos a desayunar, antes de que tío Kurt nos saque de la cama tirándonos de las orejas.
Subo a Beth a mi espalda y la llevo a caballito hasta el salón comedor, donde ya están Mercedes y Kurt sentados a la mesa, esperando por mi bebé y por mi.
-Buenos días princesas- dice Mercedes de manera amorosa.
Bajó a Beth al suelo y ella corre a los brazos de mi amiga, quien la sube a su regazo y besa su frente.
Yo me siento al lado de Kurt quien repite el mismo gesto de Mercedes y me besa la frente antes de ofrecerme una taza de café con leche.
-Cada día está más guapa- me dice Kurt sonriente.
-Lo sé, hay veces en las que no me creo que algo así haya salido de mi.
-¿Como que no?- dice Mercedes sería y a punto de recriminarme mis palabras- Me parece increíble que aún no seas capaz de verte como realmente eres. Eres preciosa Quinnie.
-Tu si que eres preciosa- digo sonriendo.
-¿Y yo que?- dice Kurt mirándome con una sonrisa, llevándose una mano al pecho y fingiendo estar profundamente dolido.
-Tú eres perfecto, mi pequeño Paul Newman-dije abrazándole fuertemente.
-Tu si que sabes como alegrarme el día-dijo con una preciosa sonrisa en sus labios.
Desayunamos tranquilamente y cuando acabamos Mercedes se ofreció a bañar a Beth, dejándonos a Kurt y a mi a solas.
-¿Estas segura de que quieres hacer esto? Créeme que quiero que dejes el bar, pero aceptar un trabajo de Puck. No es mal chico, pero es un bala perdida y no quiero que te haga daño.
-No me hará daño, no pienso enamorarme de él.
-Uno no elige de quién se enamora.
-Por lo que me habéis contado Vosotros y Jake... es como Biff, no caeré dos veces en la misma piedra.
-Eso espero. Pero cambiando de tema, 3.000$ a la semana por enseñarle a una actriz a moverse como tu, me parece un gran trato.
-Sólo espero que no sea la típica niña mimada.
-Es probable que lo sea-dijo el sonriendo
-Gracias por los ánimos, amigo.
-Conozco a la mayoría de sus representadas y la única que no es así es Santana.
Al oír ese nombre me tensé, me sonaba de algo, pero no lograba recordar de que.
-Mercedes y tú me habéis hablado de todos los chicos del Glee club excepto de ella.
-Santana es difícil- dijo Mercedes apareciendo con la ropa sucia de Beth y tras dejarla en el cesto de la ropa para lavar, se nos unió- ¿por qué ese interés en Santana?
-Creo que es ella.
-¿Para la que tienes que trabajar?- preguntaron ambos al mismo tiempo.
Yo asentí, mientras seguía a Beth con la mirada. Mi bebé se subió al sofá con dificultad y una vez arriba comenzó a jugar con los dos muñecos que había sobre el mueble.
-Verás. Santana es una persona un tanto impredecible. Tan pronto te hace la vida imposible como te defiende con uñas y dientes-Dijo Kurt
-No es tan así-la defendió Mercedes - Eso sólo lo hizo con Berry.
-Si no recuerdo mal, se peleó contigo por Puck y te hizo creer que estaba interesado en ti. Además sólo la defiendes por que es una de tus Trobletones.
-Sabes que eso pasó antes de ella
-¿Antes de qué?- pregunté.
Kurt PoV
-La historia de Santana es algo difícil. Vivir en Lima no es algo fácil, si tienes un secreto del que te avergüenzas y que forma parte de ti.
-No entiendo a que te refieres, todos tenemos secretos de los que nos avergonzamos y Mercedes adora Lima- dijo Quinn poniendo esa adorable cara de confusión.
-Ser Gay en Lima,Ohio es difícil, más cuando eres mujer, hija de padres conservadores y la jefa de las animadoras-intervino Mercedes.
-Vaya...
-Durante los primeros años del Glee con Mr Schue al frente, Santana fue la perra más grande de todo el instituto. Le encantaba molestarnos, ponernos motecitos e incluso engordar la ya larga de por sí, lista de inseguridades que teníamos.
-Aunque como le dijo Finn, ella simplemente hacia eso porque se lo hacía a sí misma diariamente. Salir del armario fue realmente duro para ella, su abuela la repudió y aunque sus padres se lo tomaron bastante bien, ella tardó mucho más tiempo en dejar de sentirse culpable por no poder cumplir las expectativas de su abuela-dijo Mercedes.
-Todos sufrimos un proceso de aceptación con ella, pasamos de ser objeto de sus burlas,a ser sus protegidos. Ella siempre nos protegía del resto de personas del instituto, incluso al principio del Glee, cuando aún no le caíamos bien, su relación con nosotros era como la de dos hermanos. Nos peleábamos, pero cuando alguien de fuera nos hería, ella salía a defendernos como una leona.
Incluso una vez amenazó a Karofsky con partirle las pelotas si no me dejaba tranquilo.
-Aunque con Rachel ese proceso fue mucho mucho más lento-dijo Mercedes con una sonrisa.
-Se peleaba con Rachel casi por diversión, daba igual si era un sólo, un chico, un papel en las obras escolares. Intentó acabar con el Glee club dos veces, sólo por que así conseguía hacerle daño, hasta que se dió cuenta de que en realidad, le gustaba y aunque pareciera inimaginable, nos consideraba su familia.
-¿Pero no acabáis de decir que es lesbiana?-preguntó Quinn contrariada.
-Le llevó dos años decirlo, aunque todos sabíamos que estaba enamorada de Brittany.
-Y Brittany de ella-puntualizó Mercedes.
-Pero el primer intento de boda de Finn y Rachel acabó convirtiéndose en un funeral, cuando a media hora de empezar la ceremonia, un amigo de los padres de Rachel, que era policía, nos informó que un conductor borracho había sacado a Brittany de la carretera y que desgraciadamente había muerto en el acto.
-A Santana se le vino el mundo encima, ambas estaban a punto de graduarse e irse a NY a perseguir sus sueños. Brittany quería ser bailarina y la habían admitido en Julliard, mientras que Santana había sido admitida en la NYADA, pese a que era reacia a convertirse única y exclusivamente en actriz de Broadway, como si quería Rachel.
-Vaya, y yo que pensaba que mi adolescencia apestaba.
-Tras perderla se obsesionó con ganar todo por ella: regional, estatal, nacional con el glee y el equipo de las animadoras y sus notas en vez de bajar, subieron hasta la matrícula. Yale se fijó en ella y le dieron una beca para estudiar allí, algo que le vino bien.
-Irse a NY sin Brittany la tenía más que rota.
-Normal-dijo Quinn
-Desd la muerte de Brittany ha hecho todo por ella, para que esté donde esté, se sienta orgullosa de ella.
Yo quería seguir descubriendo cosas de esa misteriosa Santana, pero el timbre sonó. Me levanté y fui hasta la puerta, abrí y frente a mi estaba un chico alto, Moreno, con una cresta enorme y ambos lados de la cabeza rapados, vestido sencillamente.
-Hey, soy Puck.
