Hola a todos, ya estoy de vuelta. Perdonad que no haya subido más capítulos de los diferentes fics que escribo. esta semana, como ya os habrán dicho, he estado en Italia (trabajando, ojalá fuese de vacaciones).

Aún así he escrito bastante, lo suficiente como para acabar mi mini fic (como conocí a vuestra madre) y tener un par de capítulos de este fic. Así que esta semana vais a tener mucho que leer (salvo de "Siempre fue ella" que me lo estoy tomando con calma para darle el toque que quiero).

Otra cosita más, mi adorable QuinntanaRivergronshipper ha dejado en mi perfil una encuesta para que respondáis. Es sobre si debería publicar "Broken Angel" mi adaptación/versión de Glee.

En fin no me entretengo más, gracias por las subscripciones y sobretodo las reviews. Espero que os guste este capítulo y nos vemos el miércoles con la próxima actualización.


Nte 5

Quinn Pov

-Mierda, mierda, mierda, mierda-fue lo único que salió de mi boca después de mandar aquel último SMS.

¿Porqué quiere verme? ¿Porqué le he dicho que si? Y sobre todo ¿Porqué me siento tan feliz de que quiera verme? No,no,no,no... No puede ser... No puedo hacerlo.

-Quinnie ¿has ganado la lotería? Porque vaya carita de felicidad traes-dice Anna una de mis compañeras en el coyote.

Me miró al espejo y veo a lo que se refiere. Una enorme sonrisa está dibujada en mi rostro y un ligero rubor tiñe mis mejillas. ¿Todo esto por ella? ¿Cómo puede ser posible? Apenas la conozco, tan sólo he pasado con ella unas horas y sin embargo,cuando estoy con ella, siento que puedo ser yo misma, que no tengo que aparentar ser otra persona.

Definitivamente debo estar perdiendo el juicio o algo por el estilo.

Las horas pasan más rápido de lo que me esperaba. Estoy a punto de salir, cuando recibo una llamada de un número desconocido, normalmente no suelo contestar si no conozco el número, pero recuerdo que no he guardado el número del hermano de Jake, ni el nuevo número de Kurt, por lo que contestó.

-Hey

-Quin...

La sangre se me hiela en las venas y no soy capaz de moverme, es él, mi peor pesadilla.

-Cariño, te echo de menos. Llevo años buscándote, no deberías ponérselo tan difícil a tu futuro marido- dice Biff, está borracho como de costumbre en él.

Ni siquiera le contesto, simplemente cuelgo y recojo mis cosas. Lo que menos me apetece hacer en este momento es discutir con él y mucho menos cuando está borracho, si ya sobrio no hay quién lo aguante, ebrio es 10 mil veces peor.

Salgo del club, me coloco los cascos y camino tranquilamente hasta el lugar donde he quedado con Santana. Durante todo el camino me pregunto lo mismo, ¿Que será eso que quiere enseñarme?

Llego justo a la hora acordada y la veo en frente a la puerta, más bien apoyada en ella. Se ha cambiado de ropa, va demasiado sencilla para ser una famosa actriz de Hollywood, una camiseta de Pinkfloyd blanca, unos ajustados vaqueros, unas botas negras y una chaqueta de cuero.

No se cuanto tiempo me quedo en la misma esquina, a escasos 30 metros de ella, pero me doy cuenta de que ha debido ser un buen rato, ya que tengo la boca seca y estoy a un centímetro de que se me desencaje la mandíbula.

Creo que con mi frase de "El futuro está en las mujeres" no me refería a sentirme atraída por una, o algo por el estilo. Quizás sólo esté confusa o increíblemente sorprendida.

Camino con decisión hacia ella, cuando de pronto veo que sus ojos me encuentras y rápidamente en su rostro se dibuja una sonrisa.

¿cómo puede ser tan increíblemente preciosa? Es injusto.

Santana POV.( horas antes)

Mi teléfono suena y en la pantalla aparece "Lady Hummel"

-Buenas tardes princeso- le dijo con mi característico tono de burla.

-Muy graciosa Satanás.

-Iba para humorista, pero soy demasiado caliente.

-En fin... Tengo que pedirte un favor.

-Espera...espera, porcelana. No se nada de ti desde que Sue destruyó el glee Club y después de tantos años me llamas para pedirme un favor. Eso está muy feo, tía Tana está muy descontenta con tu comportamiento.

-Lo que sea, si quieres te dejo darme unos azotes, pero antes tienes que contarme como te fue con Quinn.

-Por partes Lady Fairchilde. 1- por mucho que me atraiga la idea de azotarte, creo que voy a pasar y 2- ¿cómo sabes de Quinn? ¿Te lo ha dicho Puck?

-Quinn es mi amiga, ya sabes la que conocí en la Dalton y se mudó conmigo.

-Espera, frena el carro. ¿La chica rubita esa es Quinn?- pregunté sorprendida.

Vagamente recordaba a aquella chica, apenas la habría visto un par de veces y jamás llegamos a cruzar una palabra. Yo estaba demasiado ocupada con mi novia como para fijarme en la hermana adoptiva de porcelana y mucho menos estando embarazada.

-Si, era ella. Ahora respóndeme a lo que te he preguntado.

-Realmente no me has preguntado nada, más bien me has exigido algo.

-Muy graciosa, ahora hazme el favor y cuéntame TODO.

-Kurt ¿Porqué no esperas a que llegué a casa y le preguntas a ella?

-Lo voy a hacer, pero también quiero conocer el punto, desde tu perspectiva.

-¿Pero de que punto me hablas?

-Santana, deja de darme vueltas y cuéntamelo todo Ya.

Más o menos le conté como fue todo, apenas habíamos estado juntas unas 3 o cuatro horas, contando el tiempo que estuvimos en la pizzería. El se había sorprendido de que a estas alturas no le hubiese puesto un mote ofensivo y lo cierto es, que los únicos motes que se me habían pasado por la cabeza, eran tan impropios de mi, que si alguna vez alguien lo supiese, yo lo negaría una y mil veces.

-Vaya, parece que congeniáis bien.

-Esa también fue mi impresión.

-¿Porqué no la invitas al cine o a algo así?

-Porqué quedaría raro que la invitase tres veces en el mismo día.

-Santana, necesitas amigos que no estén metidos en este mundillo. Todos los ND salimos artísticos y con tu carácter dudo que seas capaz de hacer un sólo amigo más. ¿Espera has dicho 3?

-Gemela Olsen número 2, ¿Se puede saber porqué no te he colgado aún?

-Fácil, me adoras. Ahora en serio, cuéntame eso de dos veces...

-Kurt cariño, te recuerdo que soy famosa, ¿Quieres tener una legión de periodistas en la puerta de tu casa, preguntándote quién es la misteriosa rubia que ha conquistado el corazón de Santana López?-dije sin pensar.

-No, ¿Pero acaso ha conquistado tu corazón?

-¿Que?... No,no,no, no. Era una forma de hablar- dije no muy convencida, esa mujer me tenía muy descolocada. ¿Se puede enamorar uno a simple vista? O lo que es peor ¿En que momento he dejado que alguien ocupe el lugar de Britt?

No se cuanto tiempo llevaba llorando, de hecho me di cuenta cuando una lágrima impactó contra mi pierna.

-Santana, no es malo que dejes que alguien te quiera. Se que amabas a Britt, todos sabemos que aún la amas, pero ella ya no está y no puedes aferrarte a su ausencia. Tienes que dejar que alguien entré en tu vida y ocupe un lugar en ella.

-No se sí puedo Kurt, ella era todo para mi.

-Lo sé cariño y si no se hubiese ido, estoy seguro de que ya estaríais casadas y con todo esto no quiero decir que te arrojes a los brazos de la primera chica que te sonría, pero te mereces tener a alguien San.

-Bueno Kurt, ya te llamaré para que Mercedes, tu y yo tomemos algo.

-Cuando quieras.

-Te quiero Kurt

-Y yo a ti San.

Durante unos minutos me quedo sobre la cama, con las piernas encogidas y la cabeza sobre las rodillas. En algún momento el ambiente cambia y cuando levanto la cabeza, vuelvo a mi habitación de Lima.

En el marco de la puerta, está ella, mi único amor, sonriéndome, todavía vestida con su uniforme de animadoras. Yo me levanto rápido y corro a abrazarla, al sentir sus brazos a mi alrededor, el mundo vuelve a tener sentido para mi.

-Britt te echado tanto de menos.

-Y yo a ti San, el cielo no es tan divertido como dicen.

Yo bajo la cabeza, soy consciente de que estoy soñando con ella de nuevo, pero no me importa, a veces lo único que deseo, es llegar a casa, tumbarme en la cama y volver con ella, al menos por un rato.

-No estés triste San-dice abrazándome y besando mi frente.

-¿Cómo no estarlo,Britt? Te necesito conmigo.

-No San, no me necesitas. Me echas de menos y es normal, pero no es a mi a quien necesitas.

-¿De que hablas?

Ella me toma de la mano y me arrastra hasta la cama, se tumba y me obliga a hacer lo mismo. Mi cabeza reposa sobre su pecho y mi brazo derecho rodea su cintura.

-San, es hora de que sigas adelante. Tienes que dejar que alguien entre en tu vida y mientras siga viniendo, no lo harás

-Britt, no-digo aterrorizada y me aferro a ella con todas mis fuerzas.

-Escúchame Santana. El destino está marcado y te estas alejando de el.

-Britt, no quiero que te vayas.

-San, Él no está contento con el rumbo que estas tomando.

-Me da igual Él y su corte celestial.

-Pero San, Él sólo quiere lo mejor para ti y yo también.

-Si quisiese lo mejor para mi no te habría alejado de mi.

-San, tu estabas destinada a ser el amor de mi vida, pero yo no estaba destinada a ser el de la tuya.

-Britt ¿De que hablas?

-La chica que has conocido hoy... Ella es el amor de tu vida San, no la dejes ir.

-¿Quinn? No. Britt tu eres el amor de mi vida, no ella.

-Por mucho que lo niegues, en el fondo de tu corazón lo sabes y yo estoy feliz por ti, no me gusta que aparentes estar feliz, realmente quiero que lo seas. Además es muy guapa, si tuviese alguna oportunidad te la intentaría robar.

Yo esbozo una ligera sonrisa y disfruto del contacto de su cuerpo y el mío, que poco a poco va desapareciendo.

-Hazme un favor Santana, date la oportunidad de ser feliz y empieza a conquistar a tu futura novia.

-Gracias por todo Britt, pase lo que pase siempre serás mi gran amor- digo mirándola a los ojos, me inclino y la beso por última vez.

Levanto la cabeza y todo vuelve a la normalidad, estoy en mi casa de LA y acabó de recordar que he quedado con Quinn y aún no se que escusa poner. Lo de tener que enseñarle algo está muy bien, pero no se como arreglarlo.

Tomo el teléfono móvil y marcó el número de Puck.

-Hey San

-Puck, respuesta rápida. ¿en una primera cita a donde llegarías a una chica?

-A mi cama.

-vale, ahora respóndeme como si fueras un hombre normal.

-No se, ¿al observatorio? Tiene buenas vistas.

-A veces eres un genio-digo justo antes de colgarle.

Dos horas más tarde estoy en donde hemos quedado, pero ella no da aparecido y por mi mente se pasea la idea de que me haya dado plantón, por eso cuando la veo aparecer, no puedo evitar sonreír.

-Perdona por la tardanza, se me pasó la hora

-No pasa nada.

-¿Llevas mucho esperando?

-Apenas unos minutos-digo mientras echo un rápido vistazo a su ropa. Lleva unos pantalones negros ajustados, una camiseta gris, sin mangas, con un dibujo de una cruz invertida formada por la frase " Bitch, dont kill my vibe" repetida múltiples veces y con distintas caligrafías, un gorro negro, más como complemento que por el frío y unas vans grises. Sencillamente sexy, es el único pensamiento coherente que pasa por mi cabeza.

-¿Has cenado?

Ella niega con la cabeza.

-Bueno, eso podemos solucionarlo una vez allí.

La guio hasta mi coche y una vez dentro rompemos el hielo.

-¿Sueles invitar a comer y cenar a toda chica que conoces?

-No.

-¿Entonces a las que empiezan a trabajar contigo?

-Tampoco.

Ella me mira extrañada

-Digamos que -entonces la radio, en una especie de complot divino, hace acto de presencia y yo aprovecho la ocasión para contestarle cantando- You are the only exception.

Creo que después de hoy, va a empezar a gustarme Paramore.