No, no me he muerto y si, ya se que hoy no es Miércoles. Pero es que he tenido que esperar 48 horas para poder actualizar, porque a alguien le ha parecido divertido denunciar mi cuenta. En fin, este pequeño contratiempo me ha impedido dejaros hoy el capítulo 7, pero espero poder subirlo mañana junto a la actualización de "como conocí a vuestra madre" y si me viene la inspiración, puede que el 8 esté para el domingo junto al siguiente de "siempre fue ella".

Una vez mas gracias por las reviews, me ayudan mucho a seguir escribiendo y si tenéis alguna sugerencia, pues no dudéis en mandarmela y malo será que no pueda incluirla (que gallego eso del maló será...xD)

hasta la próxima y espero que os guste.


NTE capítulo 6

Quinn POV.

Escuchar a Santana cantando, con una enorme sonrisa en el rostro, es de lo mejor que me ha pasado en todo el día, a excepción de ese pequeño rato que he estado con mi niña.

La música de fondo y la voz de Santana me evaden de todo, estoy nerviosa, sobretodo por como se están dando las cosas. Debería estar nerviosa o al menos intranquila, ¡Prácticamente estoy en el coche de una desconocida y sin saber a donde diablos nos dirigimos!

De repente estaciona el coche y mi mirada reconoce el terreno, nunca antes había estado aquí, pero se donde estamos. Nunca pensé que fuera a traerme al parque Griffith, es más, pensé que la primera vez que lo pisase sería con Beth, seguro que a mi pequeño angelito le encantaría este lugar.

-Ya hemos llegado-dice ella sonriendo.

-¿Sabes que está cerrado verdad?-le preguntó algo desconcertada.

-¿Enserio? Yo pensé que estaba abierto las 24h-dice sarcásticamente.

-No sirves para humorista-le digo burlonamente mientras ella pone cara de asombro, se lleva una mano al pecho y finge que mi comentario le ha dolido. Ambas nos reímos y cuando voy a preguntarle que hacemos aquí, aparece un guardia con su linterna y se sitúa junto a la puerta del conductor.

Santana baja la ventana y para mi sorpresa saluda al guardia.

-Hey San-dice el guardia.

-Hola Chris ¿Qué tal las niñas y Amanda?

-Perfectamente, las niñas están deseando que haya otra comida familiar para ver a su tía favorita.

-Yo también estoy deseando verlas-dice son una sonrisa.

-He avisado al resto de compañeros que están de guardia está noche, así que espero que no tengáis ningún problema, aún así llevad esto puesto, por si alguno de seguridad no te reconoce- dice mientras le entrega dos tarjetas identificativas.

-Te debo una.

-Claro que me debes una y me la voy a cobrar muy cara-dice Chris con una sonrisa.

Acto seguido desaparece y se abren las puertas para dejarnos pasar.

-Santana ...

-No,no,no y no. Nada de Santana, vamos a pasar muchas horas juntas, así que deberías empezar a llamarme San y antes de que lo digas, no me va a costar tan caro como ha dicho, así que despreocúpate.

-Pero...

-Chris es como mi otro hermano, de hecho para mi madre es como un hijo, a veces incluso creo que le quiere más a él que a Miguel y a mi.

-No creo que sea posible.

-Nunca digas Nunca y menos con los López de por medio, la más normal de la familia soy yo, así que imagínate lo jodidos que estamos todos de la cabeza.

No puedo evitar reírme, es increíble lo extrañamente común que es, para ser una estrella de la gran pantalla.

-Tu madre no aprobaría ese vocabulario.

-Cierto, pero si tu no se lo dices y yo no se lo digo, seguirá creyendo que tiene un angelito como hija-dice sonriendo y mirándome de soslayo.

-Dudo que crea que eres un angelito.

-No me digas eso, me rompes el corazón- dijo bromeando

Durante unos minutos lo único que se escuchaba era la música de la radio, al menos hasta que divisé a lo lejos el Obserbatorio Griffith. Desde qué me había mudado a LA, tenía ganas de ir, pero por una cosa o por otra nunca podía haberlo hecho.

-Dicen que este lugar tiene las mejores vistas de toda la ciudad- digo mientras la sigo.

-¿Nunca has estado en el observatorio? -Preguntó sin despegar la mirada de la carretera.

-No, nunca

-Entonces creo que he acertado de pleno.

Poco tiempo después, estábamos frente a la ciudad de Los Angeles, desde el Observatorio se podía ver toda la ciudad, iluminada con miles de neones, focos y farolas. Sin duda este lugar era mágico y aunque sabía que por la mañana era bonito, nunca me había imaginado que de noche pudiese ser tan hermoso y romántico.

Llegamos al tejado del Observatorio y desde allí no puedo más que reafirmar la belleza de las vistas. Debo parecer una niña mirando una tienda llena de regalos, porque Santana me mira de la misma forma que yo miro a Beth, cuando se para frente al escaparate de la tienda de juguetes.

Beth, ya debe estar dormida, abrazada a su peluche favorito, realmente odio no estar con ella tanto como me gustaría, pero por eso he aceptado este trabajo, para poder pasar más tiempo con mi hija y liberar de trabajo a los dos mejores amigos del mundo.

-¿Tienes hambre?-pregunta Santana.

-¿De dónde has sacado esa mochila?-le pregunto al girarme y ver como saca una coca cola del interior de la misma.

-La traía conmigo cuando salimos del coche-afirma ella-Bacon con queso o mantequilla de cacahuete con mermelada?

-Bacon-digo sentándome a su lado y tomando el bocadillo que me ofrece.

-Mejor, no se compartir los bocadillos de mantequilla de cacahuete.

Yo sonrió y me pregunto como puede tener ese cuerpo comiendo semejante porquería. Entonces viene a mi mente la única vez que Mercedes me habló de ella.

"Santana tuvo un grabe problema alimenticio cuando estábamos en el segundo año del Glee club, llegó a desmayarse en uno de los ensayos de la obra que preparábamos ese año, West Side Story, por eso Mr Schue le dió el papel de María a Rachel y obligó a Santana a hablar con un profesional si quería seguir en la obra. Ella lo hizo y finalmente le dieron el papel de Anita, creo que por eso cuando salió de Yale y le ofrecieron el papel de María, no lo dudó ni un sólo instante."

Me alegro de que esa etapa de su vida haya terminado, al menos eso creo, se ve sana y desprende tal cantidad de energía que abruma.

-Estas muy callada ¿He hecho algo que te haya molestado?-dice sacándome de mi ensimismamiento.

-Para nada, sólo estaba preguntándome ¿porqué me has traído aquí?-mentí

-Esta tarde me llamó Kurt, no podía esperarse a que llegases a casa para cotillear y me ha hecho un tercer grado.

-Imagino que me espera lo mismo-ella asiente con una sonrisa.

-El caso es que me comentó que nunca habías estado aquí y decidí traerte. Gracias a que Chris trabaja aquí, muchas veces me deja colarme por la noche-dijo sin darle importancia, aunque yo sospechaba que mi pequeño Kurt no había abierto la boca sobre el parque, pero no quise darle importancia.

-Entiendo que te guste venir aquí. Es un lugar precioso.

-Lo es y a estas horas es el sitio más tranquilo en todo LA.

-Pensaba que a los artistas os gustaba estar rodeados de atenciones.

-Supongo que no soy la típica artista, siempre preferiré una noche tranquila a una de esas galas a las que tengo que ir por obligación. No se me da bien fingir ante un montón de gente, que este o aquella me cae bien.

-Es curioso que un actriz diga que no es buena fingiendo.

-Aunque parezca raro, soy demasiado sincera, si tengo que decirte que das asco, no lo dudaré.

-Vaya, gracias por el cumplido-Digo fingiendo ofenderme.

-No,no iba por ti, era un ejemplo-Dice nerviosa, pero al verme sonreír se relaja.

-Tienes manteca de cacahuete en el labio superior.

Ella se pasa la lengua intentando eliminar todo rastro de sus labios, pero una pequeña parte le queda sobre el labio. Yo cojo una servilleta y en un acto reflejo maternal, por llamarlo de alguna manera,apoyo mi mano izquierda en su mandíbula y con la derecha limpió la mancha.

Un segundo después sus ojos y los míos se encuentran, rápidamente aparto mis manos de ella y bajo la cabeza.

-Gracias por la ayuda.

Santana Pov

No se sí traerla aquí ha sido la mejor idea, estoy nerviosa y estoy provocando que se sienta incomoda. Pero es que me descoloca demasiado.

Es hermosa, inteligente y parece una buena chica, pero soy consciente de que me ha mentido. Cuando la vi llegar al punto de encuentro supe que ella era la bailarina con la que hable en el coyote, es decir, ¿Que posibilidades hay de que dos mujeres con el mismo nombre, rubias, bailarinas en clubs y con la misma Jodida y sensual manera de caminar, sean dos personas diferentes? . Vale si, hay muchas posibilidades, pero mi tercer ojo psíquico mexicano dice que es ella y yo también lo creo.

Además acaba de limpiarme la cara como si fuese un bebé, algo muy tierno, pero cuando nuestras miradas se cruzaron, juro que sentí una corriente eléctrica recorrerme cada centímetro de mi piel.

Llevamos unos minutos calladas, es un silencio incómodo del que no se como salir, así que levanto la cabeza y sobre mi encuentro la solución.

-Esta noche se ve genial casiopea -suelto mientras me siento en el suelo apoyando mi espalda contra el gran bloque de roca sobre el que estábamos sentadas.

-No sabía que supieses sobre astronomía. Eres una caja de sorpresas.

-Mi abuelo Fernando, el padre de mi madre, era astrónomo y todos los veranos durante sus dos semanas de vacaciones, nos llevaba a mi hermano y a mi a ver las estrellas. Ovbiamente no se tanto como él de constelaciones y todo eso, pero se lo básico como para diferenciar las más conocidas.

Ella me imitó y se sentó a mi lado, en el suelo, muy pegada a mi, con las rodillas pegadas al pecho y abrazando sus piernas.

-¿Cuál es casiopea? -preguntó ella

Yo tomé su mano, algo que la sorprendió bastante, le estiré el dedo índice y con el tracé en el cielo el dibujo que forma la constelación.

-Sólo son 4 líneas.

-supuestamente forman a una mujer atada a una silla.

-Un poco raro ¿No?

-Fue el castigo que Poseidón le impuso por su arrogancia- ella me miró como pidiéndome que le contase más.- Casiopea se jactaba de ser la más hermosa del universo, incluso más que las Nereidas, que eran ninfas acuáticas pertenecientes al séquito del Dios Poseidón.

-¿La castigó por tener un ego desmedido?

-Así es, aunque según mi abuelo, lo hizo porque había ofendido a las criaturas preferidas de Poseidón.

-Vaya, por lo que veo también sabes de mitología.

-Soy una caja de sorpresas-dije imitando su tono de voz.

-Eres idiota-dijo con una sonrisa

-Eso ha dolido.

-¿Que más ves?- dijo mirando al cielo.

Después de enseñarle unas cuantas constelaciones más y explicarle la leyenda mitológica que les daba nombre, decidimos que ya era hora de volver a casa. Recogí mi mochila y salimos del observatorio, de camino al coche, la vi tiritar. Pese a que falta poco para que llegue el verano, por las noches sigue haciendo algo de frío.

-Toma-dije colocándole mi chaqueta por encima.

-No hace falta- dijo ella haciéndose la dura.

-Estas helada y no quiero que te resfríes.

-¿Pero tú?

-Soy latina, tenemos la sangre caliente.

-Seguro-dijo ella con una sonrisa, mientras agarraba con ambas manos los bordes de mi chaqueta, para resguardarse del frío.

-Es cierto, mira-dije agarrando su mano, que estaba completamente helada.

-Creo que ahora mismo te tengo mucha envidia.

Una vez dentro del coche, nos abrochamos los cinturones y puse la calefacción para que se calentase. Cuando el reloj marcó las doce, ya estábamos enfrente a su departamento.

-Cenicienta, ya está en casa a la hora acordada.

-¿He de suponer que tu eres el príncipe?-dijo con una sonrisa.

-Nah, no tengo los modales de un príncipe.

Quinn Pov

Ya estaba enfrente a mi departamento y por alguna extraña razón, no quería regresar. Me lo había pasado tan bien, no quería que la noche terminase. Pero como ella dijo, yo era cenicienta y ya eran las doce.

Besé su mejilla y salí del coche. Me despedí de ella con un gesto de la mano y la vi irse cuando atravesé la puerta principal del edificio.

Subí las escaleras y cuando entré en casa, lo hice sin hacer ruido, pensando que Kurt y Mercedes ya estarían acostados, pero nada más lejos de la realidad.

-Cuéntanos todo-dijo Kurt en cuanto mi vista se topó con ellos. Ambos sentados en el sofá, con las piernas y brazos cruzados y ansiosos por saber como me ha ido.

Tras una larga media hora, en la que les convenzo de que mañana les contaré todo con pelos y señales, llego a mi habitación y por primera vez me doy cuenta de que todavía llevo la chaqueta de Santana sobre los hombros.

Cojo el teléfono móvil y me debato entre mandarle un mensaje o no. Es bastante tarde y podría ser que ya esté en cama, pero finalmente lo hago.

Quinn: me parece que alguien te ha robado la chaqueta.

San: Lo sé, pensé que era el precio a pagar por la noche de hoy ;)

Quinn: jajaja con los bocadillos de bacon ya me habías pagado.

san: entonces espero poder recuperarla la próxima semana, cuando empecemos los ensayos.

Quinn: Quizás me la quedé un tiempo :p

san: es mi chaqueta favorita, no me obligues a entrar en tu casa de noche y robártela.

Quinn: habías dicho que la dabas por pérdida.

San: pero ahora que se que no la he perdido, la quiero de vuelta.

Quinn: ya veremos, buenas noches San.

Dejó el móvil sobre la mesilla y me pongo el pijama, cuando voy a meterme en cama, el móvil avisa de un mensaje. Desbloqueó la pantalla y sonrío al ver lo que pone.

San: Buenas noches, Casiopea.