Por partes:

1- No, no me he muerto.

2- No me he pasado la semana escribiendo Quick o cosas por el estilo (Aghhh) [Sorry not sorry]

Para ser sincera el capítulo que había escrito era una verdadera basura y me deprimí mucho y si a eso le añadimos que Naya y Dianna han estado juntas esta semana (lo que significa que mi pobre corazón fangirlea mucho) y que Naya recientemente ha borrado su Twitter ( lo que significa que me he vuelto a deprimir) pues tenemos como resultado una montaña rusa de emociones que implica un capítulo pasteloso con riesgo de padecer diabetes.

Aún así, gracias por las reviews y la paciencia. Intentaré actualizar más seguido y ponerme al día con el otro fic.

Si tenéis alguna otra sugerencia, algo que queréis que pase, no dudéis en pedirlo.


Capítulo 7

Santana POV

Al fin había llegado el día, hoy empezaba mis clases particulares con Quinn y no podía estar más feliz. Me había levantado temprano, más de lo habitual y con una sonrisa, me había dirigido a nuestro estudio de danza.

Llegué como media hora antes, por lo que tuve tiempo para calentar antes de que Quinn apareciese. A verla no pude evitar que una sonrisa se formase en mi rostro he inmediatamente obtuve una réplica en suyo. No hacía ni nos días desde la última vez que nos habíamos visto, sin embargo parecía que mi mente me jugaba una mala pasada, pues no recordaba que fuese tan hermosa.

Llevaba el pelo recogido en una cola de caballo y estira un atuendo muy Sport, unas mallas negras ajustadas, una camisa de tiras del mismo color y por encima una sudadera blanca con las mangas negras. El conjunto remataba con unas Nike negras brillantes de suela plana.

-Buenos días Q-dije sin pensarlo.

-¿Q? -preguntó ella con una sonrisa.

-Quería decir Quin- dije un tanto avergonzada.

-Puedes llamarme Q, mis amigos lo hacen-dijo con una sonrisa.

-Amigos-susurré con una sonrisa, al menos me consideraba algo más que su jefa, ya era algo.

Durante las dos horas siguientes me enseñó pasos básicos que no implicaban ningún contacto con la barra.

Su forma de moverse era condenadamente erótica, podría llevar ropa tres tallas más grandes y aún así se vería totalmente sensual.

Nunca se me había dado mal bailar y aprendía rápido, pero sin duda cuando más disfruté fue cuando hice uno de los pasos de manera más rápida .

-Tienes que erguir el pecho y hacer más lentamente el movimiento de cadera-dijo poniendo su mano sobre la parte lumbar de mi espalda- si lo hacer tan rápido, podrías lastimarte la espalda.

Creo que no se dio cuenta de que se me erizó la piel, nada más me tocó. Era algo extraño para mi. Nunca antes nadie había conseguido que no fuese capaz de controlar las reacciones de mi cuerpo, ni siquiera Britt.

El sueño de la pasada semana seguía muy presente en mi cabeza. ¿qué posibilidades había de que realmente hubiese hablado con Britt? Y lo que es más importante ¿Sería verdad lo que me dijo? ¿Estaría realmente destinada a estar con esta rubia?

Yo estaba ensimismada en mis pensamientos, repitiendo los movimientos de manera mecánica, cuando un tono de llamada me sacó de mi ensimismamiento.

-Perdona-se disculpó Quinn.

Yo la miré moverse hacia la bolsa y responder al teléfono. Estaba tan absorta que no escuchaba nada, sólo la observaba fijamente, como si el nervioso balanceo de su cuerpo me hipnotizase.

Dejó el teléfono en la bolsa y la se colocó al hombro.

-Santana ¿Te importaría que recuperemos las dos horas sobrantes otro día?-dijo con un tono de voz como apagado, roto o incluso vacío.

-Q ¿pasa algo?- pregunté asustada.

-Es mi hija, ha tenido un pequeño percance en la guardería y la han tenido que llevar al hospital-dijo reprimiendo las lágrimas.

-Dios mío ¿Esta bien?

-No lo sé.

-Te llevo al hospital, con lo nerviosa que estas podrías tener un accidente-dije recogiendo rápido mis cosas y sacándola de allí lo más rápido que pude.

Quinn POV

Había estado deseando que llegase este día, por una razón que desconocía, desde la noche en el planetario, no había dejado de pensar en Santana. Si bien habíamos estado intercambiando mensajes durante los dos días siguientes, no era lo mismo que tenerla frente a mi y ver como me sonreía mientras me hablaba.

Definitivamente algo me ocurría con ella, no era la primera vez que tenía un crush con una mujer, pero sin duda aquello no podía equipararse a lo que había sentido y tenía miedo de hacer algo que ocasionase un despido inminente y que ella se alejase de mi vida.

Llegué el martes a nuestra primera clase en el estudio de baile que tenían en el edificio de la agencia que la representaba, la agencia del hermano de Jake, Noah. Él me había aconsejado que tuviese paciencia con Santana, ya que la puntualidad no era una de sus virtudes, a no ser que la persiguieses con un látigo, según las propias palabras de Puck. Así qué cuando llegué y la vi allí calentado, únicamente vestida con unos shorts vaqueros y una camiseta holgada que por la parte delantera le llegaba por encima del ombligo, simplemente se me olvidó como era eso de respirar.

Se giró hacia mi y me saludo de manera amigable mientras estiraba los cuadriceps agarrada a una de las barras de ballet que había por la sala.

-Buenos días Q- dijo con una inmensa sonrisa y el corazón casi se me sale por la boca. Su tono de voz al decir Q, me había parecido tan dulce y tan propio de Kurt, que de mi boca salió sólo una estupidez.

-¿Q?- pregunté, haciendo que ella inmediatamente se pusiese súper nerviosa, algo que me pareció terriblemente adorable.

-Quería decir Quinn- dijo como disculpándose.

-Puedes llamarme Q, mis amigos lo hacen- dije sonriéndole y guiñándole un ojo.

Luego ella susurró algo pero no logre comprender lo que decía.

Enseguida nos pusimos a practicar la rutina que le había preparado y para mi sorpresa aprendía muy rápido. Durante la hora que estuvimos practicando sólo tuvo problemas con un movimiento.

-Tienes que erguir el pecho y hacer más lentamente el movimiento de cadera-dije poniendo mi mano sobre su espalda, peligrosamente cerca de su trasero, el cual me había tenido hipnotizada desde que había puesto la música - si lo hacer tan rápido, podrías lastimarte la espalda.

La cercanía entre ambas y su olor estaban nublando mi juicio, incluso había creído pillarla mirándome el escote. Así qué cuando mi móvil soñó agradecí tener una escusa para separarme de ella.

-Si?

...

-Si, soy su madre

...

-Cómo que en el hospital? En qué hospital.

...

-Enseguida estaré allí.

Me acerqué a Santana,que parecía algo ida y le pedí un favor.

-Santana ¿Te importaría que recuperemos las dos horas sobrantes otro día?-dije lo más pausadamente que mi nerviosismo me permitía.

-Q ¿pasa algo?- preguntó visiblemente preocupada.

-Es mi hija, ha tenido un pequeño percance en la guardería y la han tenido que llevar al hospital-dije rápidamente, me picaban los ojos debido al esfuerzo que estaba haciendo por no llorar frente a ella.

-Dios mío ¿Esta bien?

-No lo sé.

-Te llevo al hospital, con lo nerviosa que estas podrías tener un accidente-dijo recogiendo rápido sus cosas y arrastrándome a su coche agarrando mi mano con seguridad.

Ese simple contacto entre nuestras manos me hacia sentir increíblemente protegida y entonces no me quedó otra que aceptarlo, era más que posible que me estuviese enamorando de ella. Algo que sólo me traería problemas y seguramente más de un dolor de cabeza.

Santana POV

Ni siquiera me había percatado de que la había tomado de la mano hasta que llegamos al coche y tuve que soltarla.

Durante todo el camino hasta el hospital le repetí como un trillón de veces que "Mini Q" estaría bien, pues no conocía el nombre de la pequeña.

Nada más llegar, dejé a Quinn en la puerta y me dirigí al aparcamiento para estacionar mi precioso camaro del 68, mi primer coche y sin duda mi favorito, después del Delorean Dmc12. Vale lo reconozco soy un poco friki, pero que ese coche sea un clásico gracias a la película, "regreso al futuro" , sólo hace que me guste más.

Entré en recepción y vi a Q hablando con una chica muy joven, enseguida supuse que sería la irresponsable encargada de los niños, puesto que gesticulaba de manera exagerada.

Al terminar de hablar con ella, me dirigí hacia Quinn.

-Hey

-Oh vaya- pensé que te habías ido nada más dejarme, no hace falta que te quedes San, puedo llamar a Kurt para que venga a buscarnos-dijo sonriente aunque visiblemente preocupada.

-¿Ella está bien?

- Por lo que me ha dicho la enfermera solo tiene un hueso roto, pero enseguida vendrá en médico a informarme - dijo mientras una mueca se instauraba en su hermoso rostro- Beth es un poco salvaje cuando se pone a jugar.

-Creo que la entiendo-dije sonriendo

Quinn me miró como preguntándome a que me refería, pero sin hacerlo.

-Según mi mamá, cuando era pequeña era muy nerviosa y ansiosa, lo que me ocasionó más de una fractura. Creo que no tengo ni un hueso sano en los brazos.

Mi confesión hizo que una sonrisa volviese atravesar fugazmente el rostro de Quinn y me hizo sentir como sí tuviese superpoderes.

En ese momento apareció un hombre de unos veintitantos o treinta y pocos, de piel bronceada, ojos y cabello oscuro, vestido de manera sencilla y con una bata por encima de su serio atuendo. Su cara me resultaba familiar, pero hasta que me fijé en su corbata no me di cuenta de quien era. El antiguo jefe de los Warblers, Wes.

-¿Señorita Fabray?-preguntó

-Soy yo-respondió enseguida, girando de hacía él.

-Soy el doctor Wesley Montgomery, el médico que ha atendido a su hija.

-¿Cómo está Beth?-pregunté.

-Santana, vaya no te había visto. ¿es tu hija?- preguntó con una sonrisa y cierta curiosidad.

-No- se apresuró Quinn a desmentir.

-Pues después de ver todas sus pruebas, puedo confirmar que tiene una pequeña rotura en el radio derecho, mucho menos grabe de lo que en un principio creía, por lo que tan sólo tendrá que llevar la escayola unos diez días, pero para asegurarme de que todo quede bien soldado, me gustaría que después de que el pediatra se la retire, venga por aquí para hacerle unos pequeños tests de movilidad.

-Muchas gracias doctor

-Mamiii-gritó una pequeña rubita de pelo largo y liso, ojos azul como el cielo de verano, sonrisa traviesa, con unos hermosos hoyuelos, espesas pestañas, nariz pequeña y con la voz más dulce que había escuchado en toda mi vida.

Quinn se agachó y la pequeña corrió a sus brazos.

-El doctor Wes me ha dado un caramelo por portarme bien-dijo totalmente feliz, ajena al dolor que sufriría cuando el efecto del calmante se le pasará.

-Señorita Fabray tiene que acompañarme a firmar unos documentos-dijo la enfermera que había traído a Beth.

-No te preocupes, yo me quedo con ella-me ofrecí.

Ella me sonrió agradecida y miró a su bebé.

-Beth, ella es Santana, es amiga de Tito Kurt, tía Mer y mía - dijo sonriendo- te puedes quedar con ella 5 minutos sin montar un espectáculo ni romperte nada?

-Si má - dijo la pequeña sonriendo.

-Muy bien, esa es mi chica- dijo besando la mejilla de su hija y alejándose con la enfermera.

Beth me miraba fijamente y comencé a ponerme nerviosa.

-Así que tu eres amiga de mis titos y mamá- dijo con un tono de desconfianza.

-Así es.

-Y como es que no te he conocido hasta ahora?

-Ehhh... Iba al instituto con Kurt y Mercedes, pero soy mayor que ellos, así que llevamos unos años sin vernos.

-Aún así no me suena tu nombre de sus historias- dijo cruzando los brazos tanto como la escayola que llevaba en su brazo derecho le permitía.

-Bueno ellos quizás me digan San o Satanás.

-No... Ellos nombraron a un Sam no a San.

-Bueno también me dicen por mi apellido, López y a veces me llamaban simplemente Tana.

Sus pequeños ojos cristalinos se abrieron mucho y comenzó a dar saltitos.

-Eres Tana- decía una y otra vez mientras saltaba sin moverse del sitio.

Yo no entendía nada, pero parecía más feliz que hace escasos segundos.

-Mis titos me han contado un montón de cosas sobre ti.

-A sí?- pregunté con curiosidad.

-Si. Tita Mer, me dijo que eras la mejor cantante del Glee después de ella y que juntas con Britt, habías formado un grupo.

-Así es, las Troubletones- dije con orgullo. Me parecía curioso que ella supiese de Britt, aunque era lógico, Britt había sido la única novia de Kurt y desde siempre había adorado a Mercedes.

-Tita Mer tiene un par de grabaciones de cuando ibais al cole y son geniales.

-Me alegro de que te gusten- dije con una sonrisa.

Era la niña más adorable que me había encontrado en mis casi 22 años de vida.

-Te duele ? - le pregunté.

-Ahora no, aunque el doctor Wes ha dicho que volvería a dolerme.

-Sabes esa escayola está pidiendo un dibujo a gritos- dije sin pensarlo y para cuando fui consciente de mis palabras, ella me miraba con una enorme sonrisa y ojos suplicantes.

Yo me rendí y busqué en mi bolso el rotulador que siempre llevaba encima por sí tenía que firmar algún autógrafo.

-Ven aquí princesa-dije una vez me senté.

Estiré los brazos para cargarla y sentarla sobre mi pierna derecha.

-Ala, eres zurda- dijo sorprendida

-Ajá, sabes que los zurdos somos gente con mucho talento y destinados a triunfar?

Ella negó con la cabeza y seguidamente afirmó.

-Yo también soy zurda.

-Eso implica que no podrás librarte del cole- dije mientras comencé a pintar algo abstracto en su escayola, cuando por fin tomó forma, me di cuenta de que había dibujado una corona.

-Ala como mola! - exclamó Beth

Yo sonreí y seguidamente escribí bajo la corona la palabra "Princesa" y en pequeño Tana.

-Amor ya nos podemos ir- dijo Quinn apareciendo de la nada.

-Os llevo?

-No quiero ser una molestia San.

-Hey, todo está bien,además me lo he pasado bien con esta princesita- dije sonriéndole a Beth que me había tomado la mano.

-Ya abandonas a mamá? - le dijo Quinn a Beth, que sonreía.

-Si, me voy a ir de fiesta con Tana.

Ambas nos reímos por la ocurrencia de la pequeña y salimos del hospital.

Caroline POV

¿Que opciones hay de ir al hospital a ver a un familiar y encontrarte una primicia?

Parecía que esta vez la suerte estaba de mi parte. Había acudido al hospital a visitar a mi primo, al que acababan de operar de apendicitis y cuando me dispongo a irme, me encuentro a la playgirl Santana López, jugando amorosamente con una niña pequeña y rubia.

Por suerte para mi siempre llevo una cámara encima y pide retratar aquel momento tan tierno y posteriormente la reunión con quien debía de ser la madre de la niña.

Toda una noticia frente a mis ojos, una noticia lo suficientemente interesante como para que finalmente dejase de ser una simple becaria en InStyle.