Buenas a todos. He regresado ( al menos para el que no le mis otros fics y no se haya enterado)
Primero de todo quiero justificar mi ausencia. Como todos sabéis suelo publicar al menos una vez a la semana, pero en las últimas 3 Semanas me fue imposible debido a problemas familiares. Afortunadamente eso ya ha pasado y estoy en mi espléndida semana de actualizaciones diarias (Algo que sólo los que leen todos mis fics activos pueden apreciar).
En segundo lugar, quiero pedir perdón de antemano por este capítulo. No por su longitud( que es más que aceptable) si no por su contenido. Este fic es Rating M por una razón, pero creo haberme excedido. En cualquier caso PERDÓN a quién este capítulo le resulté violento, mi intención no era otra que al fin regalaros el capítulo que tanto habiais esperado.
En fin, no me entretengo más. Disfrutadlo y a poder ser regalarme alguna Review.
Capitulo 14
Santana POV.
-Ah!- es lo único que sale de sus perfectos labios.
El resplandor de la luna atraviesa las ventanas, bañando su cuerpo desnudo, con una luz que la hace parecer una especie de ángel, si es que los ángeles pudiesen verse así.
Me falta la respiración y el sonido de los gemidos que se escapan de su garganta, me excita aún más, si eso es realmente posible. El contacto de piel contra piel, quema de una forma deliciosa Y sólo hay una palabra que puede definir lo que ambas estamos sintiendo. Placer.
Esto no es hacer el amor, pero no puedo culparla por ello. Al fin y al cabo, de alguna manera, me estoy aprovechando de su situación.
Hasta ahora había llevado el control sobre la situación, pero de pronto ella nos hace girar, intercambiando posiciones. Ella sobré mi y mis caderas entre sus piernas. Mis ojos la recorren de arriba a abajo con lujuria, pero cuando mis manos planean volver a tocar ese cuerpo, hasta ahora prohibido. Ella toma mis muñecas y las coloca sobre mi cabeza.
Intento quejarme, al verme inmóvil, pero ella pone uno de sus dedos en mis labios y susurra con demasiada sensualidad.
-Es hora de devolverte el favor baby-dice mientras me amarra las muñecas a los barrotes del cabecero de la cama, con la corbata que llevé en uno de los Seccionales.
Siento como mi capacidad auditiva se hace completamente nula, al notar como su lengua se pasea por mi cuerpo, primero por mi cuello, pasando por mi clavícula y tomándose su tiempo en cada uno de mis pezones, los cuales muerde y pellizca suavemente, haciendo que me retuerza de placer y tire con fuerza, intentando desatarme.
-La paciencia es una de las mejores cualidades de una esposa-dice riéndose.
-Me temo que es algo en lo que tengo que trabajar-digo antes de que un gemido se escape de mi garganta, cuando sus dedos índice y medio llegan a ese pequeño botón que desactiva todo pensamiento racional.
Su sedosa lengua sigue su camino, dejando un húmedo rastro por mi vientre y pronto sustituye a sus dedos entre mis piernas. Suaves y expertos movimientos de su lengua sobre mi clítoris me vuelven demente y comienzan a crear en mi una peligrosa adicción.
Los gemidos se escapan de mis cuerdas vocales, como palomas escapan de una jaula con la puerta abierta.
No se por cuanto tiempo, estuvo su lengua torturandome, sólo sé que llegado el momento, me retorcí sobre ella, liberandome del orgasmo que estaba aferrado dentro de mi.
Su cabeza surge entre las sábanas, mientras mis pulmones luchan por retener algo de aire en su interior.
-Creo que no he perdido la práctica- dice sonriendo triunfalmente.
-¿Práctica? Me estoy planteando que quizás necesite algo más que unas clases de baile sensual.
-¿Ya quieres buscarme competencia?- dice sensualmente, pasando los dos dedos que han estado dentro de mi pocos minutos antes, por mis labios. Yo abro lentamente la boca y dejo que sus dedos se introduzcan en mi boca, permitiendo a mi lengua eliminar de ellos cualquier mínimo rastro de flujo.
-Cariño, dudo que haya una sola mujer en todo el mundo, que sea capaz de hacerte competencia.
Ella sonríe y me besa dulcemente.
-¿Ahora puedes desatarme? Por favor.
Ella vuelve a colocar sus piernas a ambos lados de mi cadera, se separa el pelo, totalmente sudado; se estira y me mira con una traviesa sonrisa en sus labios y en esos preciosos ojos verdes, que en este mágico instante brillan de una forma única.
En este preciso momento, sé que jamás habrá ninguna otra mujer que luzca tan absolutamente perfecta, después de ¿2 horas de sexo salvaje?
-Mmm creo que aún puedes aguantar otra ronda.
Quinn Pov
Me muevo intentando buscar la sábana para taparme, cuando rozo una piel de lo más sedosa. Abro los ojos y a mi lado me encuentro a Santana, cubierta completamente con la sábana.
En un impulso, me pego a ella y aspiro su olor. Huele a una mezcla entre sudor y un carísimo perfume y al contrario de lo que podría pensar, el olor me agrada más de lo que estoy dispuesta a afirmar en voz alta.
Me quedó durante unos minutos, observando como duerme plácidamente. Su rostro luce diferente bajo la luz de primera hora de la mañana. Parece despreocupada, tranquila, dócil. Todo lo contrario que al despertar deja de ser.
No tiene los ojos más llamativos del mundo, sin embargo, están dotados de una intensidad, brillo y pasión. El sólo recuerdo de la forma en la que me mira, me hacia sentir tan desnuda como realmente estoy en este momento.
-¿Me estabas mirando mientras duermo?- dice con los ojos cerrados mientras esboza una sonrisa traviesa que consigue que en mi rostro aparezca una réplica.
-No, no soy un acosadora-digo intentando hacerme la dura.
-Tampoco es que me moleste- dice abriendo un ojo y dejando ver sus blancos y perfectos dientes, tras una hermosa sonrisa.
De pronto miro el reloj, que hay sobre la mesilla de noche y me doy cuenta de que aún son poco más de las 6 y que apenas hemos dormido un par de horas.
-Tengo que irme- digo antes de darle un corto beso en los labios.
-Aún es temprano- se queja ella mientras se coloca de lado.
La visión de Santana solamente cubierta por una fina sábana, me perturba demasiado y hace que un montón de pensamientos sucios acudan en masa a mi mente.
-Quédate un rato más- pide ella con ojos de cachorrito.
-No puedo. Tengo clase en una horas y aún tengo que ducharme y llevar a Beth a la guardería- digo mientras me siento en la cama para poder abrocharme los zapatos.
-Venga Baby- dice con su sensual voz- puedo llevarte a casa después de que nos duchemos, incluso puedo llevarla yo a la guardería- propone mientras besa mi cuello.
-mmmmmm... ay Santana, deja de liarme, no puedo faltar más a clase- digo recuperando el control sobre mi misma y levantándome de la cama.
-Aburrida- bufa ella- al menos me llamarás cuando salgas de clase?
Yo asiento levemente y acabo de recoger mis cosas.
-Me gustaría comer contigo y con Beth.
-Seguramente coma con Kurt, pero cuando se vaya a ensayar te llamo.
-Lo prometes?- dice ella dándose por vencida
-Lo prometo.
Antes de salir a toda prisa le doy un último beso y me voy, dejando atrás la mejor noche de mi vida.
Caroline POV.
Todos mis esfuerzos por descubrir quien era la misteriosa chica de Santana López habían sido un fracaso, a parte de las fotos, no tenía ninguna prueba más y desde hace semanas que no se las veía juntas, por lo que mis jefes empezaban a pensar que me lo había inventado. Por lo tanto he aparcado frente a la puerta de la urbanización donde vive la actriz y no pienso moverme hasta que encuentre algo que les pueda dar a mis jefes.
Llevo más de 16 horas sin dormir y justo cuando aparto la vista de la puerta, esta se abre y de este sale un coche blanco a toda velocidad. Apenas consigo ver quién es, pero mi cerebro reacciona y la sigue. Estoy casi completamente segura de que quien iba en ese coche es la novia de la latina y pienso ser la que de la exclusiva.
Quinn POV:
Llegué a casa a eso de las 7, cuando todavía nadie se había despertado, sin hacer el mínimo ruido fui a mi habitación, dejé todas mis cosas, tomé la ropa necesaria para cambiarme y me dirigí al cuarto de baño.
Una vez allí me liberé de toda la ropa y me metí a la ducha. El agua fría recorría cada centímetro de mi piel, como hace unas horas, había hecho Santana. Si bien, en aquel momento, me pareció una gran idea acostarme con ella, ahora no lo tenía demasiado claro.
Si vale, es oficialmente mi novia y es algo que tarde o temprano iba a pasar, pero me hubiese gustado que fuese de otra forma, al menos por mi parte.
[Flashback]
En menos de un segundo la ropa había volado y sólo éramos ella y yo. Sus ojos castaños me observaban con la misma devoción que un crítico de arte observa una gran obra de Miguel Ángel. Cada vez que me mira de esa forma, me siento realmente guapa, nunca antes nadie me había mirado así.
Sus carnosos labios se mueven por mi mandíbula dejando pequeños besos y baja lentamente por mi cuello repitiendo el proceso.
Dentro de mi, tengo una sensación de calor extremo, que se amplifica cuando su piel me roza , como si su piel quemase la mía, pero en vez de producir dolor, aumenta mis ganas de tenerla y sentirla. Es una indescriptible necesidad de poseerla, de reclamarla como mía.
Pero ella es diferente, es cuidadosa y me hace sentirme amada, se toma su tiempo para hacerme suya.
Inconscientemente, mis uñas se posan en su espalda, cubierta por una fina capa de sudor, su lengua recorre mis pezones como quien lame un helado que se derrite lentamente.
Con los dedos recorro su espalda, ahora erizada por el contacto de mis uñas sobre esa parte tan sensible. En ese preciso instante siento que jamás sentiré una piel como la suya, por muchos hombres o mujeres que lleguen a pasar por mi cama.
Su lengua llega a la parte baja de mi cadera, a ese maldito punto exacto, donde con un leve roce hace que el calor aumente y mi juicio se nuble. Pasados unos segundos ella eleva la cabeza y me mira, preguntándome con la mirada si puede continuar. Ese pequeño detalle hace que la desee aún más, así que simplemente asiento, dándole libertad para hacer conmigo lo que quiera.
Lentamente separa mis piernas y para mi sorpresa se centra en la parte interna de mis muslos, donde deposita cientos de besos y algún ligero mordisco que consigue arrancarme algún que otro gemido. Nada en comparación con los gruñidos que escapan de mi garganta cuando su cálida lengua entra en contacto con mi clítoris.
Teniéndola así, pierdo la noción del tiempo y después de que consiga hacerme sentir el primer orgasmo de la noche, la tomo de su hermosa y sedosa cabellera, obligándola a subir hasta mi boca. Beso sus labios con pasión incontrolable y cuando ella está a punto de separarse lamo sus labios en busca de su permiso para que se produzca un encuentro entre su lengua y la mía.
El beso es hambriento, desenfrenado, caótico...tanto que empiezo a creer que respondo dejándole el poder a mi instinto.
Sus pequeñas manos acarician mi húmedo clítoris, ayudándome a llegar por segunda vez. Su pulgar dibuja círculos sobre la parte más sensible de mi anatomía, mientras dos de sus dedos me penetran con lentitud, casi con gentileza. En algún momento yo muevo mis caderas, queriendo sentir más y más.
Llegado un punto en el que voy a explotar debido a la excitación, muerdo su hombro derecho, ella continúa moviendo su mano y mi mente se queda absolutamente colapsada antes de que mi cuerpo se curvé cuando por tercera vez en la noche llegó al Nirvana.
[Fin flashback]
Se escuchan unos golpes en la puerta.
-Quinn estas bien?-Pregunta Kurt asustado.
-Si.. Dame 5 minutos y salgo- grito, mientras cierro el grifo y procedo a enjabonarme rápidamente.
...
Un rato después de salir de la ducha, tengo que enfrentarme a todo lo que ha ocurrido ayer. Mercedes sigue en NY, por lo que en la casa sólo estamos papá Kurt, Bethby yo; lo que significa que hoy tampoco iré a clase y el se las agenciará para tener hoy el día libre.
-Llevaré a Beth a la guardería y más te vale estar aquí cuando llegue, o iré a buscarte a la facultad y montaré una escenita- dice con tono amenazante.
Yo me dejó caer en el sofá y suspiro pesadamente cuando me quedó sola en el apartamento.
Enciendo el televisor y no hay nada que me llame la atención, así que lo apago y me vuelvo a mi habitación. Después de la noche de ayer, lo normal sería que estuviese agotada, sin embargo, estoy más que despejada. Mi cuerpo se suene diferente, como menos pesado, creo que en parte, debido a la confesión de Santana.
Me acuesto en la cama, boca arriba y dejó vagara mi mente libremente.
Saber que hay alguien dispuesta a defenderme de lo que sea, me hace sentir segura y aunque su idea es algo descabellada, estoy empezando a considerarla como una opción más que aceptable.
Distraídamente pasó mi vista por la habitación y sólo se detiene cuando se topa con la chaqueta de cuero que me dejó Santana en nuestra primera "cita" y que aún no le he devuelto.
Por mi cabeza se pasa la idea de llamar a Santana, pero seguramente esté durmiendo o ocupada, así que intento buscar algo con lo que distraerme.
No se porqué acabo en la habitación de mi hija. La cama está sin hacer, así que abro la ventana par que se ventile el cuarto y al girarme, me percato de una foto nueva que tiene Beth sobre su estantería. En ella salen mi bebé y mi ahora novia. Están en el coche de Santana, Beth en la parte posterior, sobre su sillita. Ambas sonríen y con los dedos índice y medio forman la V mientras posan para una cámara estratégicamente colocada.
Tomo el portarretratos entre mis manos y con uno de mis pulgares acaricio el cristal.
¿Realmente se puede ser tan afortunada?
De un momento a otro se escucha como se abre la puerta y segundos después aparece Kurt en el marco de la puerta de la habitación de Beth. Yo sigo sosteniendo la foto entre mis manos y sonrió, mientras el me observa detenidamente.
-Es la nueva foto favorita de Beth.
-¿Se la regaló ella?-pregunto.
-Así es, hace unos días. Se la sacaron uno de esos días en los que me tuvo que cubrir. Desde entonces Beth no hace más que preguntar cuando vendrá y podrán volver a jugar juntas.
-Me gusta que se lleven bien, eso facilitará las cosas- digo inconscientemente.
-¿Facilitar que?- pregunta Kurt con curiosidad- Desde que has vuelto a casa, después de las semanas en casa con Santana, has estado actuando muy raro. ¿Ha pasado algo que yo deba saber?
Yo giro mi cabeza y miró al que ha sido mi mejor amigo y hermano desde hace años.
-Si, muchas cosas- digo dejando la foto en su sitio y mirándole fijamente. Él no habla, simplemente espera pacientemente a que yo proceda a contarle todo.
He tomado una decisión y quiero que él se el primero en saberlo. Necesito saber sí voy a cometer una locura de la que me arrepentiré el resto de mis días o por el contrario, que agradeceré mientras viva.
-Santana me ha pedido que me casé con ella y voy a decirle que Si.
