Yeah your sex takes me to paradise


Me había prometido a mí misma alejarme del alcohol esa noche. No me hacía nada bien, apenas y probaba el cuarto shot de tequila y me olvidaba de mi nombre. Me obligué a mí misma no aceptar ni una sola bebida y estúpidamente fue lo primero que hice apenas llegamos a aquél club nocturno. Por suerte, para llevar tres cervezas y una bebida con vodka, aún me encontraba bastante lúcida.

Feliz, pero ebria.

TK se movía a mi lado, sujetándome de la cadera, pegándose hacia mí, moviéndose deliciosamente. El oscuro ambiente, que sólo permitía que nos reconociéramos gracias a las luces de colores, estaba sumergido en un remix de Where have you been por Rihanna. Ambos estábamos sudados, pero eso sólo nos excitaba más.

Yo recibía golpes de las personas a los lados ya que el lugar estaba abarrotado de gente.

– ¿Quieres una bebida?– preguntó, casi gritándome al oído, pero no alcancé a escucharlo. Ambos nos reímos a carcajadas y él me dio un beso.

Se fue hacia la barra y yo lo seguí con la vista. Me detuve un momento para tomar aire. Estaba exhausta pero aún no tenía deseos de irme. Alguien me sujetó por la cintura y sentí un cuerpo excitado pegarse a mi espalda y al girarme vi a otro hombre, totalmente ahogado en alcohol. Lo empujé con el codo, golpeándole el estómago, y se alejó lanzándome inentendibles maldiciones.

Levanté la vista y miré a TK, atrapado entre una pared con una chica de frente tocándole…

– ¡Hey!– grité con fuerza al caminar (empujando) entre las personas. Ella no se movió así que la jalé de un brazo y la hice girarse.– Él es «mío».– hice un énfasis especial tras pronunciar esta palabra, lo que hizo sonreír al rubio. La chica me empujó y choqué con otro muchacho que me sostuvo antes de caer.

Era el colmo.

Enojada, me aventé sobre ella y ambas fuimos a dar al piso. Comencé a darle de bofetadas y jalar su cabello mientras ella gritaba. Yo la maldecía sin estar muy consciente hasta que alguien me sujetó por la cintura y me quitó de ahí. Apareció en la escena un guardia de seguridad que se interpuso entre nosotras y la sacó casi a rastras. TK me tenía aún apretada contra él. Yo me sentía acalorada, las mejillas me ardían y tenía un dolor en el estómago.

– ¿Estás bien?– preguntó y me giré para verlo de frente. Solté un suspiro y asentí con la cabeza.– Eso ha sido muy… sexy.– dijo sonriendo. Lo tomé del rostro, poniéndome de puntitas, y lo atraje hacia mí para besarlo.

Volvimos a la pista de baile. Comenzó Right now (na na na) de Akon, en una estruendosa y deliciosa melodía que nos puso a todos a bailar.

Yo me moví, muy cerca de Takeru, girando la cadera, la cintura, moviendo los hombros, acariciándolo, cantando el coro (era lo único que me sabía de la canción) y él no se despegó de mí ni un instante. Aquello era nuevo, era divertido. Sus ojos brillaban bajo las tenues luces de neón.

Agradecí que Matt me hubiera cancelado la cita que teníamos esa noche pues me hubiera perdido de una velada divertidísima al lado de su hermano.

Media hora luego ya estábamos saliendo de aquél sitio. Pasaban de las 4:00am y aún teníamos mucha energía.

Había una chica vomitando en una esquina. Tosía muy fuerte y me acerqué a ella, poniéndole una mano en la espalda.

– ¿Estás bien?– la joven se volteó y sin poder detenerlo me vomitó encima. Cerré los ojos sintiendo cómo mi blusa iba manchándose poco a poco. Había varias personas fumando alrededor y escuché sus risas al contemplar la escena.

– Kari…– TK se acercó a nosotras.

– ¡Lo siento mucho!– exclamó ella con pena. Yo sonreí, aguantándome las ganas que tenía de bofetearla, y el olor a vómito me provocó náuseas. Sin pensármelo, me quité la blusa arrojándola a un lado de la banqueta y el short de mezclilla que llevaba también.

– ¡Kari!– TK me abrazó intentando cubrirme pues ya el público había sacado sus celulares con intención de fotografiarme.– Vámonos de aquí.

Me llevó cargada hasta su auto mientras yo liberaba los nervios en un ataque de risa. Se aseguró de abrocharme el cinturón y nos fuimos de ahí.

La cabeza me daba vueltas. Seguía oliendo horrible y el estómago me gruñía pues no había comido nada desde el desayuno.

Llegamos al departamento de Takaishi y apenas cerró la puerta, lo tomé del rostro y lo besé con ganas. Él me sujetó de la cintura y creí que me quitaría el sostén pero sólo me apartó.

– No me lo tomes a mal, Kari, pero apestas.– sonreí y lo tomé de la mano conduciéndonos al baño.– No, yo no quiero…

– Shhh.– lo callé con un beso y le saqué la camisa a como pude. Abrí la regadera y lo jalé haciéndolo que entrara conmigo al agua tibia. Aún llevábamos la ropa interior puesta.

Lo besé por una eternidad antes de que nos desnudáramos. Ya un poco más lúcidos y conscientes de lo que hacíamos, empezamos a reírnos. TK enjabonó una esponja y me giró para tallarme la espalda.

Disfruté de un delicioso baño que me quitó el olor a vómito.

Envueltos, cada uno, en una toalla blanca, fuimos a tumbarnos a su cama. Yo estaba recostada sobre él sin querer dejar de besarlo. Besé sus mejillas, su cuello, dándole pequeños mordiscos, su pecho, su abdomen…

– Kari…- farfulló con la voz ronca. Yo levanté la mirada y sonreí.

Desenredé la toalla de su cintura y comencé a besarlo en los muslos, en la entrepierna, en el abdomen bajo… él se estremecía con el contacto de mis labios. Acaricié su miembro trazando círculos en la punta con mi dedo índice y él se aferró a las sábanas. Lo sujeté con ambas manos, masajeándolo, y con mi lengua lo rocé.

Takaishi se retorcía de placer y yo disfrutaba haciéndole el sexo oral. Me encargué de dejar satisfecho su «asunto» y me tragué el semen, que siempre creí que era asqueroso, de manera natural.

Su pecho se movía agitadamente cuando me recosté a su lado. Me besó la frente y se volteó para quedar sobre mí pero enseguida se quitó. Se levantó y fue a sacar algo del closet. Yo lo observé con curiosidad y finalmente, cuando volvió, supe lo que haría: traía un juego de esposas en las manos y un pañuelo rojo.

Sin hablar, me indicó que me levantara y me ató las manos por la espalda. Me cubrió los ojos con el pañuelo, asegurándose de que no pudiera ver, y me aventó contra las almohadas. Se acomodó, sentándose en mi cadera, y me besó los labios y el cuello, con desesperación. Fue bajando por mi pecho, su lengua jugueteó con mis senos haciéndome cosquillas, y fue bajando por mi cintura.

Abrió mis piernas (bruscamente) y deslizó una de sus manos rozando con sus grandes dedos toda mi zona íntima. Su lengua jugueteó con mi clítoris mientras me «devoraba». Yo me incliné hacia atrás cuando tuve varios orgasmos. La sensación de sus movimientos, el estar atada cuando mis manos reclamaban acariciar su cabello, el no poder verlo, todo eso era… más allá de lo excitante.

Tras el último orgasmo en el que mi cuerpo colapsó reponiéndose luego de minutos, él se quitó. Me descubrió los ojos y acercó su rostro a mí. Nos miramos por una eternidad hasta que me besó. Su boca se posesionó totalmente y su lengua masajeaba la mía con fervor, con necesidad…

Finalmente me quitó las esposas, arrojándolas al piso y sonreímos al ver el desastre que habíamos hecho de su cama. Se tumbó junto a mí y me atrajo a su pecho que cómodamente utilicé de almohada. Sentir su respiración en el rostro y escuchar los latidos de su corazón fueron arrullándome.

– Kari.

– Mhmm…

– Te quiero mucho.– una sonrisa se me escapó.

Eso fue lo último que escuché ese día.


¿Alguna experiencia sexual divertida que quieran contarme? :p jaja un amigo mío dice que es muy fácil conocer a un escritor por su manera de escribir porque en cada historia deja un pedazo de su alma; así que díganme ustedes queridos lectores, cómo me imaginan cuando leen mis garabatos? Jajaja :p