Este es el Capitulo final, no más prólogos no me segundas partes.
Este es el verdadero final, realmente quería hacer una segunda parte y de hecho sabía perfectamente lo que iba a ocurrir, incluso tenía casi acabados los dos primeros capítulos. Sin embargo como os dije el poder no iba a ser mío.
He estado esperando, he estado alargando este momento probablemente una semana Y sinceramente creo que no merece la pena alargarlo mucho más. El pasado capítulo fue leído por aprox 46 personas de diferentes países y sin embargo no hay más de 10 reviews.
Bueno No me enrollo mas, espero que guste y para esas personas que realmente querían una segunda parte lo Siento muchísimo.
Es hora de dejar Quinntana
Beth Pov
Cuando me desperté mami se había ido. Salí de la cama y la busqué por toda la casa, pero no estaba en ninguna parte. Después de un rato, la casa empezó a estar muy fría y junto al silencio que reinaba en toda la casa, comencé a tener miedo.
Subí las escaleras de dos en dos y me colé en la habitación de Mami Santana.
Ella todavía estaba durmiendo y olía raro, pero me metí en la cama y en cuento me cubrí con la sábana ella me envolvió en su brazo.
-¿Cuando llegaste bebé? -preguntó algo adormilada.
-Hace un rato-mentí.
-¿Quieres que hagamos algo divertido o nos quedamos en casa a comer pizza y ver la tele?
-Vale-dije en tono triste al recordar todas esas tardes que pasé con mis mamis comiendo pizza y viendo películas Disney aunque solo me gustasen a mi.
-Cariño...
-¿Podemos quedarnos un poco más en cama?-pedí
-Claro bebé, tanto como quieras.
-San...
-Si princesa?
-Mamá va a volver.
-Yo también quiero que vuelva pequeña.
-Hueles como el tío Blaine, tu también tiene un problema con la bebida?-pregunté asustada.
-No bebé, yo no...
-No quiero que bebas.
-No volveré a hacerlo.
-¿ Lo prometes?
-Lo juro... -dijo abrazandome y poco a poco volví a dormirme.
No one PoV
Durante los dos siguientes meses las cosas fueron bastante difíciles. Cada noche, Quinn volvía a casa, donde Santana la esperaba en el sofá. No había vuelto a beber, mas por Beth que por ella; esa había sido la única regla que Kurt y Mercedes le habían impuesto si quería seguir viendo a Beth.
Como cada noche Quinn entró en la casa bien pasadas las 10, sin embargo esta vez todo seria diferente. Esa misma mañana Nate le había informado que a la mañana siguiente cuando Biff fuese finalmente puesto en libertad gracias a las malas mañas del su padre, los detendrían por alta traición al país, ya que los papeles que Quinn había robado y una larga investigación habían conseguido finalmente demostrar la culpabilidad de ambos en lo relacionado con la venta de armas a terroristas y el blanqueo de dicho dinero mediante empresas fantasma y paraisos fiscales.
Santana alzó la vista y se econtró a Quinn sonriéndole, con esa sonrisa que demostraba toda la felicidad mundo, esa que aparecía en su fondo de pantalla.
-Te he echado de menos- dice Quinn suavemente y camina hasta Santana. Esta no le quita la vista de encima, sin embargo no parece feliz de verla, sino todo lo contrario. Es como si el simple hecho de verla, rompiese a la latina en millones de minusculas piezas que no se volverían a juntar.
-San..-susurró Quinn suplicante.
-Por favor, no hables, hoy no. Solo quiero dejarme llevar por esta estúpida manera de castigarme hasta que amanezca-dijo Santana rodeando la cadera de Quinn con sus brazos mientras intentaba contener las lágrimas que pronto saldrían de sus ojos.
Quinn no volvió a pronunciar una sola palabra en toda la noche. Sabia que si en dos meses no había logrado convencer a Santana de que no era ni un espiritu, ni una alucinación, no habria forma de demostrarle con palabras que era real. Asi que simplemente se acurrucó en el pecho de su latina favorita y dejó que esta jugase con su pelo como tantas otras veces había hecho mientras la creía dormida.
En algun punto de la noche arrastró a Santana hasta su habitación e intercambiaron papeles, Santana se acurrucó en el pecho de la rubia mientras la rubia le acariciaba la cara hasta que que ella misma se quedó dormida en el lugar que podía llamar hogar...junto a su prometida.
A la mañana siguiente Santana se despertó con un calor familiar, un calor que realmente no abía sentido en mucho tiempo. Lentamente abrió los ojos y esperó hasta que sus perezosos y agotados ojos se acostumbrasen a la abrumadora claridad que inundaba u cuarto esta mañana.
Cuando finalmente sus ojos lograron enfocar algo, notaron el pecho sobre el que estaba apoyada, que subía y bajaba lentamente. No recordaba haberse acostado con nadie, sin embargo su memoria no era algo de lo que fiarse, ya que en los últimos meses lo único que era capaz de recordar eran las largas charlas con Puck y Mike por las mañanas, las tardes con la pequeña Beth y al llegar la noche... Simplemente su cordura se disipaba y todo lo que existía eran ellas y su mor perdido...todo era sobre Quinn y ella.
Casi con terror fue alzando la vista hasta que vio la cara de la mujer que dormía bajo ella. Su cara pasó de la alegría a la confusión y de esta al horror. Lo único que podía pensar era que definitivamente había perdido el juicio de manera definitiva.
-Buenos días bebé-susurró Quinn, provocando que Santana Practicamente saltase de la cama y gatease hasta la esquina más lejana de la habitación.
Quinn la miraba con tristeza, para nada se esperaba que esta fuese su reacción, de hecho esperaba que despertar junto a ella le demostrase de una vez por todas que realmente ella había vuelto; que no era un fantasma, una ilusión... Simplemete era ella volviendo al lugar al que pertenece.
Quería decirle tantas cosas, pero no sabia si en este momento era lo que Santana necesitaba oír.
-San- dijo ella en voz baja mientras miraba con pena a la única mujer que había tenido y todavía tenia su corazón.
-Sólo eres una alucinación, un producto de mi imaginación... Solo es que te echo demasiado de menos. Sólo es eso Santana... No te estas volviendo loca-decía mientras se agarraba las rodillas, pegándolas a su pecho y se mecía intentando convencerse de lo que sus ojos veían no era real.
Quinn bajó de la cama, caminó hacia ella y se sentó a su lado en el suelo. Santana seguía meciéndose, intentando calmarse.
-San-dijo Quinn con voz dulce-De verdad soy yo, he vuelto por ti.
-No...
-He vuelto por nosotras, porque todavía creo en nuestro amor...San...Santana, por favor... Mírame.
Santana la miro durante un tiempo que a Quinn le pareció una eternidad y cuando finalmente parecía que Santana iba a decir algo, simplemente se arrojó a sus brazos y comenzó a gimotear. Quinn la abrazó con fuerza durante el tiempo que Santana tardó en serenarse y dejar de llorar.
-Eres tú, eres realmente tú-dijo la latina con lagrimas en sus ojos castaños.
- Soy yo bebé, al fin estoy en casa.
Al mismo tiempo en el otro lado de la ciudad, el juez declaraba a Biff inocente al no haberse encontrado las pruebas suficientes como para encarcelarlo.
La mayoría de los asistentes contemplaban atónitos como el padre de la supuesta fallecída abrazaba al que podía haber sido su asesino. Pero entre todas aquellas personas, destacaba Judy Fabray que les miraba con todo el desprecio y odio que ambos se merecían.
En cuanto le quitaron las esposas, entró en la sala Nathaniel Forbes seguido de 8 agentes mas.
-Biff McIntosh y Russel Fabray-dijo dirigiéndose a ellos directamente.
Ambos asintieron levemente algo confusos por la situación.
-Ambos quedan detenidos por Alta traición a los Estados Unidos de América, venta de armas a terroristas, evasión de impuestos, asesinato y violacón. Tiene derecho a permanecer en silencio ya que todo lo que diga puede ser utilizado en su contra, tiene derecho a una abogado...
4 Agentes rodearon a cada uno de ellos, impideindoles escaparse.
-Las manos sobre la cabeza y los pies separados-Dijo uno de los otros agentes.
Ambos no tuvieron mas opción e hicieron lo que este les pidió.
3 minutos más tarde salían de la sala del juzgados, esposados de manos y pi-ernas.
-Señora Fabray-Saludó cortésmente a Judy.
-Gracias por todo-dijo ella emocionada.
-Gracias a su hija y a usted.
-Espero que tengan suficientes pruebas para refundirlos en la cárcel.
-Descuide señora Fabray, con las pruebas que hay contra ellos, tendrán suert-e si eluden el corredor de la muerte.
-Nuevamente gracias-dijo alejándose del agente
-Dígale a su hija que la admiro mucho y que si lo suyo con esa chica no funciona, que me llame.
-Oh Nathaniel, espero que no apuestes por ello. Ellas e han ganado su final feliz y algo me dice que nadie podrá impedirlo.
