Buenos momentos.

Capítulo 2: Demasiado lindo.

Heinz estaba sentado en el sillón, en sus manos tenía una taza con chocolate caliente, se convencía de que estaba bien, pero era una mentira, lo que más odiaba de su vida era su soledad.

Estaba tan cansado de seguir intentando inútilmente de conseguir algo que estaba muy lejos de cumplirse, no valía la pena seguir.

Él estaba demasiado centrado en sus pensamientos, que no vio que un ornitorrinco con un sombrero y una bufanda verde había entrado a su departamento, pero aun así, jamás se habría dado cuenta, ya que entro en silencio.

— No sirve de nada — Murmuro en voz baja.

El agente miro confundido, preguntándose en que pensaba el ser humano, pero decidió hacerle saber que estaba allí, antes de que hiciera una locura o una tontería… O ambas.

El gruño y el medico dirigió su mirada a dónde provenía el muy familiar sonido.

Allí, a unos metros de donde él estaba, se hallaba su enemigo, sus ojos llenos de preocupación, el científico le dio la espalda…

— Vete Perry, no tienes nada que hacer aquí — Dijo lleno de amargura.

Pero el monotrema ignoro lo que dijo y se sentó a un lado de su némesis, Heinz rápidamente sintió como el ornitorrinco se recostó sobre él, parpadeo con confusión mientras oyó un suspiro.

Perry ahora estaba seguro de que así evitaría que el medico haga una tontería mientras comenzó a sentir sueño y después de unos momentos se quedó dormido.

Mientras tanto, el científico se quedó allí, completamente inmóvil, mirando como su enemigo dormía de una manera tan tranquila, de pronto un deseo de quitarle el sombrero de la cabeza.

Se lo quito lentamente, con cuidado de no despertarlo y lo puso en una mesa al lado del sillón, y acaricio con cariño la cabeza del pequeño ornitorrinco que sonrió casi consiente de la caricia.

Una pregunta invadió la mente de Heinz…

"¿Desde cuándo Perry era muy lindo?"

Y otra casi de repente llego a él, haciéndolo sentir como un tonto completamente…

"¿Por qué no me di cuenta antes?"