Cap.23 ELECCIONES
—¡Bella, espera!— Rosalie me hizo detenerme muy a mi pesar.
—¿qué? —me revolví ansiosa.
—¿A dónde vas? Acabo de ver un oso en el lado norte, pensé que…—se detuvo al mirarme el rostro. —¿Edward? Oye pero que le puede pasar, es un varón y puede cuidarse, no es como si fuera a ser atacado por un puma o un oso, o … se calló inmediatamente cuando vio el efecto de sus palabras en mi.
Era tan cierto, Edward era adorable, era un humano y era tan… vulnerable. Ahora tenía algo mucho más angustiante en qué pensar.
—Siendo Edward no me extraña que un oso vaya directo a su casa, es un imán para el peligro. Debo irme Rosie, te veo luego.— Y segundos después iba a toda carrera a su casa. En cuestión de minutos estuve frente su casa. No había nadie, era obvio, yo empecé a pensar en todas las posibilidades que tenía cuando sonó mi celular, al contestar mi madre me habló:
—Bella, por favor, dale tiempo, seguro que esta bien, recuerda que no podemos romper el tratado, y además ellos tienen un lazo de amistad muy fuerte de hace años, estoy segura que está bien.—Le aseguré que no entraría a La Push, que me quedaría esperando hasta que llegara. Y eso hice, aunque fueron horas de verdadero tormento para mi, finalmente en la noche, llegó Edward y su madre. Yo ya había repasado en mi mente todas las posibilidades de entrar en La Push e ir por Edward, me ponía sumamente ansiosa que él estuviera en ese lugar y muy a mi pesar tuve que dejar pasar el tiempo, lo que fue un verdadero suplicio.
Suspiré aliviada de verlos bien. ¡Mentira! Suspiré aliviada de ver que él estaba bien, se veía hasta cierto grado contento, y el escuchar la conversación no hizo que mejorara mi estado de animo, por el contrario.
—Se ha puesto muy hermosa Jaqueline, ¿verdad Edward?—Decía la Sheriff Swan con cierto interés de ver qué comentaba Edward.
—Mmm, la recuerdo de cuando te acompañaba allá, si ha crecido mucho, al igual que sus demás amigas.—¿Acaso también quería hacer de cupido la Sheriff? Me sentí completa y decididamente mal por ello.
—La verdad, mamá, Isabella Cullen me parece bellísima, estoy empezando a salir con ella—eso hizo que me detuviera en seco, ¿le estaba diciendo a su madre de mi? Incluso la misma Sheriff volteó a verlo sorprendida
—¿Isabella Cullen, la hija de la Doctora Esme Cullen? Pensé que habías dicho que no te gustaba nadie del pueblo.—Comentó con verdadera sorpresa y al parecer con aceptación.
—Técnicamente ellos no viven en el pueblo madre.—Ahhh ¿como no adorarlo? Se podía ser más dulce de lo que era Edward. Siempre podía tener a mi favor que era una "romantica empedernida" como solía decir Rosalie de mi. Pero tenía razón, lo era, me sentía total y completamente romántica, y Edward hacia que ello fluyera más fuerte.
—Es una buena chica, excelente desición hijo.—Al parecer su madre me aprobaba, un punto extra para mi, en ese momento me sentía profundamente dichosa. Lo que había empezado como una plática tormentosa, se volvió algo completamente bueno para mi.
—Es una verdadera fortuna que tengamos a Esme Cullen en el pueblo, es una doctora tan capaz y pudiendo tener fama y fortuna, vino a quedarse en este pueblo, lo mejor que nos ha pasado…—Edward asintió, y yo estaba en el octavo cielo de dicha.—Espero invites a Bella a cenar un día de estos a la casa hijo.—Wow, la aceptación alegre de su madre me hizo olvidar por completo el mal rato de toda la tarde. Edward le había dicho de mi, sin tapujos ni bromas. Le importaba, y eso me hizo completamente feliz.
Rato después dormía profundamente mientras le veía dormir, se veía tan guapo. No podía resistirme a su esencia, y mientras buscaba la manera de cómo poder superar ese enorme problema: La Push.
Edward no sabía en donde se metía ni a la clase de peligros que podía exponerse ahí. Debía hablar con él en cuanto pudiera, no quería que nada le pasase, pero siendo Edward, estaba expuesto a eso y mucho más. Ironías de la vida. Pero yo lo protegería, yo evitaría cualquier daño para él. Y si él se veía en peligro poco me importaba el tratado, yo salvaría a Edward, lo demás podía esperar, podía derrumbarse el mundo mientras él estuviera seguro.
Entonces fue que pensé en una buena idea. Invitar a jugar a Edward béisbol. Eso sí que sería toda una experiencia y así también podría convivir con mi familia.
Al día siguiente estábamos juntos a la hora del almuerzo, y pensé que era el momento ideal. Jasper y me había dicho que el sábado sería ideal para el juego y estaba contento de poder convivir con Edward al fin.
—Em, Edward, ¿te interesa ir a un partido de béisbol con mi familia?—habíamos platicado de cosas sin importancia y era el momento ideal. Él se sorprendió y finalmente aceptó, haciéndome más feliz todavía.
—Te lo advierto Bella, no soy bueno para los deportes—Eso ya lo sabía, lo había visto varias ocasiones y yo lo encontraba adorable, completamente adorable. Para ese momento Jasper se acercó con Edward mientras sonreía de oreja a oreja.
—Será un muy buen partido, te lo aseguro Edward, te va a encantar—Edward sonrió también, se integró rápidamente al grupo de mis hermanos, a excepción de Emmett que era muy pesado con él. Y Edward trataba de hacer lo posible por pasar desapercibido con él. A veces me dan ganas de golpear a Emmett por lo injusto que es, pero no quiero llegar a ese grado. Y para eso mi madre me ayuda mucho.
Se llegó el gran día y le pedí prestado a Rosalie su jeep, fui por Edward a su casa, su madre aún estaba ahí, y escuche perfectamente como su madre le daba recomendaciones de cómo debía tratarme Edward. Él estaba sumamente abochornado por semejante plática con su madre. Y pareció aliviado en cuanto llegué.
Toqué el timbre y Edward abrió. Su esplendorosa sonrisa me iluminaba por completo, era un ángel.
—Pasa Bella, por favor—entré, iba muy bien abrigada, aunque no hacia falta, pero había que guardar las apariencias, Edward se veía muy atractivo con una chamarra gruesa, él podía verse bien con cualquier harapo, siempre luciría como lo que es: un ángel.
—Buenos días, Sheriff Swan, soy Isabella Cullen —le extendí la mano enguantada y la saludé, ella me evaluó rápidamente y se alegró de que su hijo saliera con una chica "guapisima" como me calificaba, pensaba que él había tenido mucha suerte, pero la suerte era mía.
—Hola Isabella, ¿cómo están tus padres?—Mera formalidad porque la Sheriff Swan seguido veía a mi madre, al igual que a mi padre. Pero era agradable ser bien recibida en su hogar.
—Bien gracias, le envían sus saludos.—Edward al parecer parecía impaciente porque nos fuéramos y yo no veía el momento de vernos solos.
—Pues diviértanse mucho chicos, yo me tengo que ir a trabajar. Gusto en conocerte Isabella.
—Me dicen Bella, por lo regular—ella sonrió e hizo un gesto de complicidad. Me guiñó el ojo.
.—Ok. Bella. Nos vemos—y diciendo esto salimos los tres, ella se fue a su patrulla mientras nosotros subíamos al jeep. Y salimos de ahí, dispuestos a divertirnos.
Bueno lo prometido es deuda, les dije que iría subiendo capítulos de las demás historias y aquí estoy. Espero más tarde subir capítulos de Amor entre las sombras y de otros fics.
Miles de besos y gracias por sus comentarios, terminaré esta historia, que ya bien saben, le falta poco.
Bella Cullen H.
