Buenos momentos.

Capítulo 10: Seguridad.

El ornitorrinco miraba distraído al invento oyendo con atención.

— Bien Perry el ornitorrinco, mi invento hará que Roger, mi odioso hermano tenga miedo de todo lo que le rodea… — Dijo el científico antes de reírse.

El agente rodo los ojos, tomo su sombrero y comenzó a desactivar el mecanismo de la trampa…

— ¡Contempla Perry! ¡El peor invento para todo mortal! — Grito lleno de orgullo.

El ornitorrinco escapo y tiro a su enemigo al piso, el control voló por el aire de sus manos y cayó al piso rompiéndose en pedazos, el invento enloqueció y giro apuntando directamente al científico que tenía una mirada de horror en su rostro al ver el rayo de color azul claro que venía a él.

Perry miro con terror y corrió directamente al rayo, se lanzó al aire ocasionando que lo golpeara a él directamente en el pecho dejando al médico asustado y desconcertado por la acción de su némesis.

Perry abrió los ojos y miro a su alrededor, y como Heinz lo había dicho, sentía miedo, miedo de todo, de la sombras, de la luz y del hombre que se levantó del suelo y se dirigió a él, pero el agente se levantó y corrió al balcón y Doofenshmirtz lo siguió.

Él se paró en el borde del balcón y miro hacia abajo… "¿Cómo no había notado que estaba tan alto?"

— ¡Perry, espera! — Grito Heinz.

El monotrema oyó su nombre y volteo.

— No te tires — Dijo lentamente.

Él no iba a hacerlo, quiso alejarse del borde, pero resbalo y el científico corrió al balcón viendo como su enemigo caía, Heinz pensó rápidamente…

No… No pensó y se lanzó al aire, agarro al ornitorrinco, lo abrazo con fuerza le quito el sombrero, saco el lanza–gancho y lo disparo…

El científico se quedó colgando en el aire con un ornitorrinco con sombrero lleno de terror y miedo que se aferraba con fuerza a su bata blanca, el miro a su enemigo con los ojos llenos de lágrimas…

— Tranquilo… — Dijo el científico.

Abrazo a Perry con fuerza para evitar que se le fuera de sus brazos.

— Todo está bien — Dijo mirándolo.

Sin razón alguna, los ojos azules de su enemigo le hicieron sentir seguridad, haciéndolo sentir a salvo…