Bajo el sol de Las Vegas

Eran cerca del mediodía del martes, el calor era latente y no mermaría durante el resto de la tarde. David estaba cómodamente en casa lo suficientemente fresca para sentirse reconfortado de estar dentro y no fuera de ella. Había sobrevivido toda una jornada junto a Stokes y se merecía un agradable descanso. Inicio sus rituales matinales tan pronto abrió los ojos. Se levantó y se dirigió al baño a ducharse largamente, le gustaba esos momentos de intimidad, acicalarse a gusto, afeitarse a conciencia, aplicarse la serie de productos para la piel que tanto él compraba o que eran un obsequio de su hermana. Si bien por fuera David se veía un hombre de vestir sobrio y bien acicalado.

…En su intimidad gustaba de los detalles, como su ropa interior siempre impecable, con poco uso, gustaba de comprar lo mejor en cuanto a ella se trataba, las prendas en lo posible más sexys, y a decir verdad le sentaban muy bien, y él lo sabía. Pero este tipo de cosas eran las que pertenecían a su espacio privado y bueno… para quien él quisiera luego compartir. Pero a decir verdad, si pensaba en retrospectiva no hubo muchos o muchas que pudieron conocerle tan íntimamente. Es más el acceder a su habitación le estaba prohibido incluso a la mujer que cada dos días iba a limpiar su casa, Marta, que llevaba trabajando con él desde que tenía conciencia de vivir en Las Vegas.

Su reserva no era por un motivo especial, ni por ser quisquilloso –aunque justamente quien lo viera de afuera diría exactamente eso: que era un quisquilloso- sino más bien una manera de reservar lo privado para sí nada más. Es decir era un quisquilloso.

Nick despertó pasada las dos de la tarde, tuvo una noche agitada. El era ese tipo de personas que cuando tienen un problema en la cabeza no pueden conciliar el sueño, y ese problema tenía nombre: David. Se había transformado en un grano del culo, lo peor era el silencio durante todo el viaje en auto. Ese silencio le desquiciaba porque Nick era de aquellos que cuando algo le molesta lo largaba de una, con buenas palabras –según él pensaba- pero no se las callaba, se consideraba una persona sincera y directa. Aunque algunos pensaban que era un tanto brusco para decir las cosas sin mucho tino, pero Nick no tenía ese grado de refinamiento y eso le daba un toque especial, varonil, sexy.

Nick repasó mentalmente sus deberes, él distaba mucho de tener una rutina diaria, más bien era de ir improvisando a medida que iban sucediéndole las cosas, por eso es que había siempre tenido problemas con sus parejas, porque era incapaz de recordar esos detalles –para él lo eran- pero tan significativos para sus parejas como eran los cumpleaños o celebraciones de aniversarios mensuales, semestrales o anuales, para él este tipo de cosas no tenían mayor significado.

Si bien ese caos mental relativo a las relaciones no tenía nada que ver con el orden mental de su trabajo, era como si ambos hemisferios operasen cada uno por su cuenta. Su casa era amplia, confortable para quien quiera que alguna vez fue a su casa se sintió igualmente en casa. Era acogedora. Cómodos sofás, mucha comida y bebida, un justo orden. Sin embargo tenía toda una suerte de colecciones de trofeos, fotografías y una habitación con diversos entretenimientos para compartir con los amigos.

La jornada de los CSI del turno de noche había comenzado hacía media hora, y tanto David como Nick operaban en extremos distintos del laboratorio, aún cuando sus lockers estaban casi uno frente al otro, no coincidían casi nunca, y no por casualidad sino expresamente, cuando alguno de ellos había visto al otro en los casilleros había dado un par de pasos lejos de ahí esperando a que el otro ya no estuviera. Esa dinámica la practicaban desde hace mucho tiempo, sin comentarle a nadie tal tontería, por lo mismo, porque sabía que era una tontería lo que hacían.

Nick fue llamado por Russel.

-Aquí tienes este caso, debes ir a las afueras de las Vegas hay un homicidio… Les llevará un tiempo llegar hasta allá y puede que tarden en procesar por lo que llévense el equipo portátil de análisis.

-Muy bien, en camino.

Con desdén tenía que aceptar el hecho de ir nuevamente a procesar una escena del crimen junto a D... mmm se desalentó mentalmente el tener incluso que mencionar su nombre, que pereza pensó. Y con total distanciamiento sólo se molestó en enviar un mensaje de texto a David que estaba tan solo a metros de distancia suyo, era una actitud tan impropia de él que si alguien hubiera escuchado esto, no creería que infantil era Nick al respecto.

David estaba adelantando trabajo porque siempre había trabajo cuando recibió el mensaje de texto, en cuanto leyó Stokes en la pantalla de su móvil frunció el ceño y se molestó. Que pesadez tener que iniciar otra noche de trabajo con N… no terminó de decir su nombre mentalmente porque le enfadaba incluso tener que pensar en ello. Muy bien –se dijo. Vamos allá. Y partió hacia el estacionamiento directamente con su equipo en la mano sin pasar por donde sabía estaba Stokes y que podrían salir juntos. Una actitud muy madura –le habría dicho a otro que hubiera hecho eso mismo, pero él era indudablemente muy indulgente consigo mismo, si no, quien lo sería.