Les esperaban dos horas de viaje, por lo que no tendrían muchas opciones de evadir uno al otro. Por ello Nick se le ocurrió invitar al sheriff Michael, si este les acompañaba al escenario del crimen. Fue gracias a esta artimaña que el viaje se hizo llevadero. David, en cuanto vio acercarse al sheriff, se trasladó al asiento posterior, que ya estaba bien, más lejos incluso de Nick.
Michael era un tipo muy conversador y animado, a decir verdad un gran acompañante para viajes largos y para tomar unas cervezas después del trabajo. No le faltó conversación a Nick, estuvieron muy animados durante el viaje, Nick no tuvo que molestarse en trabar ningún tipo de conversación con David, de hecho de eso se había tratado todo esto de no tener que hablar con Hodges, pero había algo que le incomodaba…
…Durante el viaje de cuando en cuando miraba por el retrovisor, y vio por casualidad -según él- pero para quien lo viera desde fuera notaría que sería de manera intencionada, incluso fisgona, a David que mantenía la cabeza reclinada en el asiento y cubría esos profundos azules ojos –he dicho azules ojos, se cuestionó Nick, reprochándose el haber empleado esos términos para pensar en David. Lo que le incordiaba a Nick realmente era no saber si David le miraba o no, si prestaba atención a lo que hablaban o por el contrario dormitaba de aburrimiento. ¿Por qué le podría importar lo que hiciera o dejara de hacer David? ¿No había sido el mismo el que resolvió poner a un mediador entre ambos?
David, era David. Así que cuando subió Michael a la camioneta él se sintió liberado de la obligación de copiloto y se acomodó en el asiento posterior. Se puso el cinturón, extendió las piernas y se colocó sus rayban. Durante el trayecto prestó en un inicio atención a lo que hablaba Michael, incluso respondió a sus preguntas, pero cuando la conversación derivó al deporte, comenzó a descolgarse poco a poco, y a transformarse en observador, al contrario de lo que pudiera pensar Nick, David nunca perdía el tiempo durmiendo creía que lo mejor para incentivar y despertar las ideas era observar y bajo esas gafas de sol, podía ser perfectamente un observador.
David, miraba con atención cómo Michael se expresaba con tanto énfasis moviendo exageradamente las manos cuando contaba historias de lanzamientos de balón de fútbol o en donde se encuentra persiguiendo un ladrón que acaba de robarle a su mujer y se lo topa de frente. Todo esto le llamaba mucho la atención, ya que él era más bien minimalista en los movimientos, a él, le gustaba llamarlo economía de movimientos, Sin embargo por más atención que prestara a Michael, al que realmente espiaba, porque era lo que hacía, era a Nick.
David notó que cada vez que Nick reía, se le hacían unas grandes líneas de expresión en los ojos, eran tres de distinta longitud, calculó. Se dio cuenta que cuando aceleraba la camioneta, presionaba ligeramente el labio pero solo una parte de este, del lado derecho. También precisó que miró por el retrovisor más de una veintena de veces, de hecho se lamentó no haberlo ido contando.
Lo que no notó David era que ni siquiera la mitad de estas miradas habían sido necesarias para la adecuada conducción del vehículo, sino que eran miradas dirigidas hacia él.
Solo por un momento –y nada más que un momento- David y Nick hicieron contacto visual. Un instante bastó para que ambos apartasen torpemente la mirada del otro, fue una sincronización perfecta que impidió que cualquiera de ellos advirtiese que el otro lo había mirado. Pero esa incomodidad generó una atmósfera distinta que hizo que el silencio fuera algo más que eso.
Con esta incomodidad "aúrica" se bajaron del vehículo. Michael se dirigió directo a donde le exigían sus competencias. En tanto Nick y David se encaminaron en paralelo en dirección al almacén que les aguardaba para ser analizado.
Nick se abrió paso hacia el almacén seguido muy cerca de David que ya comenzaba a analizar la situación en la que se encontraban. Ambos de pie ante el escenario a analizar, comenzaron a examinar sin moverse el panorama que tenían ante ellos: Un asesinato múltiple, que a primera vista podría ser un crimen de bandas o de narcos, dado que los al menos tres cadáveres que allí se veían presentaban múltiples impactos de balas, además del evidente polvo blanco que yacía en una esquina de un bidón con aspecto de ser cocaína, claro está esto tendrían que checarlo antes de darlo por sentado, al fin y al cabo eran CSI y ellos nunca daban nada por sentado hasta que la ciencia lo certificase por ellos.
Ante tal escenario…
-Tomaré las huellas y comenzaré por la zona izquierda del almacén. Indicó Nick
-Extraeré los rastros que pueda encontrar a partir de la puerta y el resto del escenario implicado. Precisó David.
Lo cierto es que el lugar era un galpón bastante derruido, por donde se colaba el aire del desierto y en donde el calor lo transformaba en un verdadero infierno. Con una altura de diez metros y unos 120 metros cuadrados, en su interior no había grandes cosas, salvo unas cuantas cajas apiladas en una esquina, unos seis bidones azules de plástico que al parecer permanecía vacíos, aunque su procedencia era de interés, al igual que a diferencia de las cajas estos parecían haber sido traídos expresamente a ese lugar. Los muertos eran tres hombres, parecía un enjuiciamiento pero tenían a su alrededor un par de pistolas que distaban un poco de donde se encontraban los cadáveres.
Tras esa mini conversación sostenida por ambos, se pusieron de inmediato en acción. Nick miró con curiosidad como David se manejaba con tanta precisión y seguridad en terreno, sin notarlo estaba sintiendo aprecio por como ese chico de laboratorio se manejaba en donde realmente estaba la acción.
