Una nueva vida
¿Qué es lo que había pasado? Hacía bastante tiempo que no sabía nada de su amigo; día tras día una preocupación se acrecentaba en su pecho, una extraña opresión ahí mismo le invadía al pensar en él ¿Se encontraría bien? ¡Qué extraña le parecía esa situación!, nadie sabía nada de él, de la forma más discreta posible preguntaba a sus conocidos por él, ni uno podía responderle donde ni como se encontraba.
Constantemente pensaba en el "qué hubiera pasado si…"Le gustaba, sentía un fuerte afecto hacia él, pero ¿hubiera sido correspondida? Varias veces su mejor amiga le decía que se notaba que la atracción era mutua, por supuesto, no podía creer ni una sola palabra; a pesar de ello, le hubiese gustado poder creerle y más que hubiera sido verdad.
Quizás se apresuro al pensar aquello….
Odiaba admitirlo, pero veía frecuentemente las fotos que tenía de aquel chico, internamente se preguntaba si jamás lo volvería a ver, ciertamente creía que a la mayoría de la gente que conoció en su ex escuela no la volvería a ver… no quería aquello, rogaba al cielo otra oportunidad apenas despertaba; fue tal su sorpresa al notar que estaba de regreso, no de forma literal, pensó que no era buena idea mandarle un mensaje, si el anterior no había sido contestado era porque quizás se habría incomodado o, tal como ya suponía hasta el cansancio, no era correspondida.
-Que idiota soy…
Antes de siquiera comenzar a pensar en que podría molestarle que hiciera eso, su mensaje ya había sido enviado, cuando fue capaz de notarlo un fuerte carmín invadió violentamente sus mejillas, su corazón comenzó a latir en forma acelerada. No había tocado el asunto de su "confesión", más que por el miedo, en este momento lo era más importante saber cómo se encontraba. Una eternidad después vio su mensaje y otras dos más tarde le contesto. Casi lloró de la alegría, tenía aquella idea de que jamás le volvería a hablar, la sonrisa que invadía sus labios no podía desaparecer. Lentamente volvieron a hablar.
Sin embargo la alegría duro poco, Anemia. Un asalto. Le robaron el celular, aquellas palabras retumbaron sin cesar en su cabeza, ahora con más razón quería verlo, dejando el lado de que por ese asalto no había leído su confesión (lo cual le pareció bastante deprimente, pues vivió días pensando que al menos ahora ese chico, que le robo más de una vez una sonrisa, sabía sus sentimientos) se asusto, necesitaba asegurarse de que estaría mejor; no estaban en el mismo lugar, él se encontraba al Norte del país mientras ella permanecía en el centro ¡Ella y su mala suerte! No sabía si enojarse o echarse a llorar.
Las sorpresas no terminaron ahí, pocos días después fue invitada por Ino Yamanaka, la ahora ex novia del rubio, para ir a pasear a una exposición, que al principio no supo que contestar. Tras un pequeño y tedioso debate mental decidió aceptar.
Pese al extraño comienzo lleno de miradas hostiles al final habían terminado siendo algo parecido a amigas, recordaba como en más de una ocasión la rubia la había asustado, sentándola en medio de ella y su novio; fueron varias las ocasiones en que se pregunto si ella habría notado lo que sentía… Que ella se sentía atraída por su amigo era un secreto a voces, incluso su novio lo sabía; ella se lo confeso ¿por qué? No le parecía ocultarle las cosas, mala decisión, si bien no terminaron él ya no confiaba en ella y las cosas se encontraban tensas.
Quedaron de verse a las 9 de la mañana cerca del subterráneo, Ino llego un poco más tarde pues le costó encontrar la salida correcta. Después de abrazarse comenzaron a caminar para llegar al lugar, pasaron aproximadamente dos horas curioseando las múltiples cosas que ahí vendían: ropa, accesorios, bolsas, comida… un sinfín de texturas, olores y colores inundaban aquella avenida. El día era soleado, perfecto para dar un paseo.
Su conversación era trivial, hablaban acerca de la universidad, cada una asistiría a una distinta, esa quizás sería la última vez que se verían; conversaron también sobre el chico que ahora le quitaba el sueño a Yamanaka: Shikamaru Nara, la chica presumía con orgullo un collar que el joven le regalo. Después llego el tema que ella temía.
-Dicen que estaba en Hokkaido
-¿Estaba en Hokkaido? –tarto de hacerse la que no sabía nada.
-Dice, pero no le creas –dijo la rubia con una cara petulante- seguramente solo está mintiendo.
-Si le creo –Choque de miradas, la molestia fue evidente por parte de ambas.
-¿Qué?
-Yo le creo.
-Pobre e ingenua Sakura.
-Llámame como quieras, yo le creo; no me mires así, no tiene efecto, lo hiciste mucho al principio de año –la chica rubia comenzó a reír con esa risa extraña que poseía- ¿tú me odiabas verdad?
-Pero eso era antes –el abrazo- ahora yo te quiero.
-¿Podemos regresar? Después de todo si quiero la bolsa en forma de pez.
-Claro.
Volvieron a regresar sobre sus pasos, un incomodo silencio se acrecentaba, ambas iban sumidas en sus pensamientos.
-Oye Sakura.
-¿Si? –Dijo intentando no sonar molesta- ¿Qué sucede?
-No te tomes tan a mal mi comentario –la miro de reojo- yo lo ame mucho, fue una persona muy importante es solo que no resulto ser lo que pudo; aún así espero que encuentre a alguien más, alguien que lo haga feliz.
-Yo también, es un chico muy lindo y dulce, ya sabes, de esos que te alegran con su sola presencia.
-Fue a mi casa hace poco.
-¿De verdad?
-Sí, me dijo que regresaría por mí…
-Ya veo…
-Te diré lo que le respondí.
-Claro…
Luego de escuchar su respuesta la plática reanudo una temática más tranquila, charlaron sobre que harían en lo que restaba de vacaciones; se despidieron llegadas las tres de la tarde, por días, quizás meses continuaron hablando, su confianza se había hecho mucho mayor. Una vez que llegaron los resultados de la universidad comenzaron a perder contacto.
Aquel día lloro, había sido aceptada donde quería, se sentía tan orgullosa de sí misma, el único problema residía en que iría a un lugar un tanto retirado de su hogar y en un horario vespertino, semanas después otra noticia: debía regresar a vivir con su padre, un lugar más retirado de su nueva escuela. El cambio fue muy presuroso, un sábado antes de iniciar las clases ya estaba instalada en su "nuevo hogar". Cambios, cambios y más cambios.
Nueva escuela, nuevo hogar, nuevos amigos y nuevos retos; su vida estaba cambiando tan rápido que parecía una nueva ¡que graciosas le parecían aquellas vueltas que da el destino! Aún sin importar el tiempo ni la distancia continuaba hablando de él: de su amigo tranquilo que siempre sonreía, ese que siempre sobresalió para ella. Por el cual estúpidos rumores comenzaron ¿el lo habría sabido alguna vez?
Cada vez que hablaba del chico, ese cálido sentimiento regresaba a su pecho, a la par que una enorme sonrisa se extendía por la comisura de sus labios. Si hubiera tenido el valor para confesarse ¿el hoy sería diferente? Si no hubiera sido tan tonta y hubiera sido más honesta ¿lo hubiera alcanzado? Era solo una cobarde optimista.
Podía pasar el tiempo y sus sentimientos no cesaban, sin saberlo él era su primer amor secreto, relativamente, pues a pesar de que la mayoría lo sabía, ella jamás lo había admitido. Nadie le había preguntado.
Sus pensamientos solían regresar continuamente a aquella página de sus memorias. En su larga historia se pregunto si hubiera podido estar más tiempo. Desearía que esa historia hubiera durado más, lo mejor sería cerrar ese capítulo y conservar ese amor en secreto, tal como llevaba meses haciendo, reprochándose por no haber tenido el valor para confesarse…
Está tratando de convencerse cuando paso: acordaron verse; un lunes a las nueve de la mañana. Sonrió, feliz, ilusionada; por poco unas lágrimas escapan de sus ojos, lo vería, hacía mucho que anhelaba verlo, que deseaba abrazarlo.
Cuando por fin llego el día, su corazón no dejaba de latir a mil por hora, a pasos torpes se dirigió a la ducha, trato de arreglarse "lo más normal posible", intentando no ser obvia, sin desayunar siquiera salió presurosa por la puerta. En todo el trayecto abrazo su mochila, intentando controlar el violento sonrojo que se apodero de sus mejillas. Cada vez faltaba menos, cada vez más sus sentimientos aumentaban.
