Puesta en marcha

«Hola, soy yo» dijo dejadamente Emma entrando en casa de sus padres.

«¡Emma» soltó casi con alivio Snow

«Bueno, ¡qué acogimiento!»

«Tuve miedo por ti» dijo Snow lanzándose a abrazarla

«¿Miedo de qué?»

«¿Es verdad? ¿Lo que nos ha contado Neal es cierto? ¿Regina está de vuelta en el pueblo?»

«Lo está en efecto»

«Oh, Dios mío…Ha pasado mucho tiempo…»

«Un año más o menos»

«¿Cómo?»

«Yo la encontré»

«¿Encontrar? ¿Es que la buscabas?» preguntó David, dubitativo

«Nunca he ocultado que la estaba buscando»

«¿Dónde estaba?»

«En San Francisco desde hacía unos meses»

«¿Va ella…va ella a volver allí?»

«En todo caso es su intención»

«¿Por qué está aquí?»

«Larga historia…»

«Tenemos todo el tiempo del mundo» dijo David sentándose, Snow hizo lo mismo, señal de que una larga conversación iba a comenzar, para desagrado de Emma.

«Okkkkkk. Bueno, ¿por dónde empiezo?»

«Por el principio. La encontraste en San Francisco, ¿y después?»

«Hablamos…de muchas cosas, de lo que está pasando aquí…»

«¿Y después? ¿La convenciste para venir a Storybrooke?»

«En realidad no, fue un cúmulo de circunstancias. Amber se escapó y la encontraron en Boston, y…»

«¿Amber?»

«Su perra»

«¿Aún la tiene?»

«¿Qué? No se la iba a comer» gruñó Emma ante la inquisición a la que sus padres la estaban sometiendo «Bien, después, llegamos a Boston. Pero a causa del atentado de Atlanta, no había vuelos, y nos quedamos encerradas allí, y la convencí para venir acá»

«¿El atentado? ¿Qué atentado?»

«Ah, es verdad, la burbuja mágica…Una bomba ha explotado en un aeropuerto impidiendo toda circulación…Así que, convencí a Regina de pasar al menos una noche aquí en vez de ir a un hotel. Después Neal y Henry fueron a buscarnos y Henry ha terminado por convencerla de que se quede al menos hasta su cumpleaños»

«¿En serio?»

«Hey, vamos a calmarnos…No pasará nada, ella ha cambiado, ha cambiado mucho»

«Emma…» dijo su padre con un tono de reproche que ella no soportaba en absoluto.

«Dejad de considerarme una niña que no sabe lo que hace, ¿ok? Creo…creo que esto puede ser bueno para todo el mundo: para ella, para Henry…Él quiso pasar la noche con ella, y todo ha ido bien»

«¿Tú has dormido también allí?»

«No veo el problema, duermo allí desde hace siete meses»

«Sabes muy bien lo que queremos decir»

«No, no lo sé. ¿Qué creéis? ¿Que va a arrancarme el corazón en plena noche? ¿Secuestrar a Henry para llevárselo de Storybrooke? Creedme, su intención es bien otra…Y no incluye a Henry. Es más no incluye a nadie» dijo ella con un velo de tristeza en el rostro.

«Entonces, ¿por qué está aún aquí?»

«Relax, no os pasará nada. Es inofensiva»

David soltó una pequeña risita

«Hablamos de Regina, inofensiva no es el calificativo que yo le aplicaría»

«Da igual, ella está aquí y eso le agrada a Henry, es todo lo que cuenta para mí. De todas maneras, no piensa salir de la casa porque, es irónico, pero, creo que tiene miedo de vosotros»

«¿De nosotros?»

«De todos nosotros, el pueblo, la gente. No se siente cómoda aquí»

«¿Qué piensas hacer tú?»

«Voy a vigilarla, aunque no corremos ningún riesgo. Y voy a intentar reanudar lazos con mi hijo. Quiero que vuelva a vivir conmigo»

«…»

«Bien, me voy, pasó por la oficina y luego voy a buscar a Henry. Oh, otra cosa, él va a celebrar su fiesta de cumpleaños en casa de Regina»

«Super…» gruñó David

«Hasta luego»

La puerta se cerró y la pareja se miró.

«¿Qué piensas?»

«No lo sé…Volver a verla aquí…Nos sorprendimos mucho ante su partida…Han pasado muchas cosas. La Regina que conocíamos no se habría rendido tan rápido, habría peleado. Pienso…pienso que podemos darle el beneficio de la duda»

«Mientras no se quede más de tres días. Va a causar el pánico si empieza a mostrarse por las calles»

«Has escuchado a Emma, no va a salir de su casa»

«Ya…eso habrá que verlo»


«Hey, Em'…»

Neal paró a la joven antes de que esta se subiera al coche.

«Hola Neal» dijo sin ganas

«Entonces, ¿cómo ha ido con Regina?»

«No ha matado a nadie si es lo que preguntas, ni a Henry»

«No es eso lo que quería decir»

«Es exactamente lo que querías decir. Regina está bien, y Henry también»

«¿Y tú cómo estás?»

«¿Qué quieres decir?»

«La has encontrado, está hecho. ¿Qué piensas hacer ahora? Te has pasado un año buscándola, hasta el punto de desatender a tu hijo. Ahora que las has encontrado, supongo que quieres recuperar a Henry…»

«Me gustaría recuperar a mi hijo, sí. Pero cada cosa a su tiempo. De momento, él está con Regina, me gustaría que hablasen, que su relación se reestableciera»

«¿Por qué?»

«Porque es su madre»

«Eres tú su madre»

«Es por opiniones como esas que el comportamiento de Henry se deterioró. Aunque contigo haya sido…»

«Al contrario»

«¿Qué?»

«No ha ido a mejor. Al principio fue la fase de descubrimiento: Nueva York, el apartamento, la vida allí. A continuación los viejos demonios volvieron: se peleaba en el colegio, no obedecía en nada…Estaba al límite de la insolencia y yo no sabía qué hacer como padre»

«¿Por qué no me has dicho nada?»

«Porque estabas absorta en esa cruzada por encontrar a Regina y no queráis saber de nadie más…hasta ahora»

«…»

«Compréndeme, adoro a ese chico, es mi hijo, pero creo que no estamos en la misma onda…tienes razón, creo que él necesitaba poner algunas cosas en claro»

«¿Estás intentando decirme que no lo has traído a Storybrooke solo para su cumpleaños? Por favor, dime que él lo sabe»

«Pensaba decírselo al llegar. Pero con Regina apareciendo, creo que la separación será más sencilla. Evidentemente, cuento con seguir manteniendo contacto con él, vendré a verlo tan a menudo como pueda, pero creo sinceramente que su lugar no está en Nueva York conmigo»

«…Ok» y cuando ella se disponía a subir al coche, él se interpuso en el camino.

«¿Tú no tienes nada que decirme?»

«¿Como qué?»

«¿Como que pases una semana en San Francisco en casa de Regina, por ejemplo?»

«¿Por qué es una primicia? Su perra se escapó, ella estaba asustada. No iba a dejarla sola y que se hundiera en la depresión…Y además, he hecho bien porque su perra nos ha traído hasta aquí»

«¿No lo encuentras raro? ¿Un perro que se escapa en San Francisco, y una semana más tarde, ha atravesado el país para llegar justamente a Boston?»

«¿Qué? ¿Piensas que ella le ha lanzado un hechizo?» dijo divertida «Porque si es así, te recuerdo que al dejar Storybrooke, perdió todos sus poderes»

«Es una curiosa casualidad»

«¿Quieres decir una casualidad como aquella que me hizo conocerte entre los millones de habitantes de Nueva York? Sí, Neal, habría que creer que nuestras vidas no son sino coincidencias sucesivas»

«Sí, no se puede decir que realmente seamos dueños de nada aquí»

«Lo peor es que en el camino hacemos sufrir a otras personas: mis padres han estado separados de mí durante 28 años, tú me dejaste en prisión 11 meses, Henry fue tratado de loco, Regina ha sufrido» Neal dejó escapar una risa «¿Qué?»

«Hablas de ella como si fuera una víctima, mientras que todo comenzó por ella»

«Para ser sinceros, querido, todo comenzó…por ti»

«…»

«Si tú no te hubieras ido, tu padre no habría empezado una búsqueda para encontrarte utilizando a Regina de paso. Ella no fue sino un instrumento de Rumpel…Todos lo hemos sido. Pero, si lo pensamos bien, todo comenzó contigo» dijo ella ásperamente, cansada de que siempre le echaran todo encima a Regina. Neal se quedó con la boca abierta antes de esbozar una sonrisa. «Eso te hace risa, mejor»

«No, estaba diciéndome que pones mucho ardor en defender a Regina…»

«…»

«Sabes, no soy ciego. Me he dado cuenta de la mirada que le dedicabas ayer por la noche…..Era la misma mirada que me dedicabas hace más de 12 años…»

«No digas tonterías» se defendió ella

«Puedes decir lo que quieras, tu rostro habla por ti. Ahora comprendo por qué me diste calabazas hace algunos meses…Ya tenías a alguien en la cabeza…»

«Yo…No, te equivocas, no hay nada entre nosotras»

«Pero te gustaría…»

«…»

«Ya veo…» dijo él masajeándose la nuca. Y cuando se estaba marchando, Emma lo llamó

«Hey, espera. Si…si pudieras guardarte esto para ti…por el momento, hasta que yo lo vea más claro»

«No te preocupes, no me incumbe, ya no me incumbe. Perdí mi oportunidad hace 12 años…»

«Gracias»

«Pero deberás solucionar las cosas bastante rápido…Porque Henry entra en la ecuación. Y no sé lo que pensará de esta…situación»

«Lo sé»

Entonces ella se marchó, un peso menos en la conciencia.


«¡Hola, soy yo! ¿Hay alguien?»

Emma entró en la mansión, pero nadie, ni un ruido. Durante un cuarto de segundo pensó que Regina, en un ataque de locura, había podido cometer lo irreparable. Pero su miedo se esfumó rápidamente cuando escuchó risas provenientes del jardín. Caminó hacia allí y no puedo evitar sonreír al ver la escena ante sus ojos: Henry y Regina jugando con Amber. Se quedó un rato quieta y en silencio antes de que Henry la viera.

«¡Hey, mamá! Mira, ¡ya casi no tiene miedo!» dijo él señalando a la perra que mordisqueaba un juguete.

«Es genial chico» ella intercambió una rápida mirada con Regina antes de concentrarse en su hijo «Henry, ven, vamos a comer»

«Ok» dijo él lanzando una última vez el juguete a la perra.

«Ve a ponerte la chaqueta» dijo ella cuando el niño pasó por su lado. Le despeinó los cabellos antes de que Regina a su vez se levantara.

«¿No vais a comer aquí?»

«No, tengo…tengo que hablar con Henry. Hace tiempo que no nos vemos»

«Oh, comprendo»

«Pero volvemos a la tarde. Creo que iremos a hacer algunas comprar para la fiesta. Supongo que no deseas venir con nosotros»

«Supone bien»

«Ok. Hasta luego» dijo ella sin más ceremonias. Cogió a Henry por los hombros y salieron dejándola sola con Amber. La perra se pegó a las piernas de su dueña, lloriqueando suavemente.

«Estamos de nuevo solas» la perra salió y volvió con el juguete en su boca. Regina sonrió y volvió al jardín. Se quedó allí buena parte de la tarde, saltándose incluso la comida.


«Entonces…»

«Entonces…»

A Emma le costaba entablar el diálogo con su hijo. No lo había visto desde hacía tres meses. Desde la marcha de Regina, cada uno se habían encerrado en su propia burbuja, la incomprensión y los reproches se habían multiplicado, hasta el momento en que a Emma le fue imposible asumir y asegurarse correctamente en su papel de madre.

Reforzado por el hecho de que Henry había puesto muchas esperanzas en que Emma y Neal volvieran a estar juntos. Pero el fracaso en volver a juntar a su familia, había hundido a Henry en una crisis de adolescencia avanzada e incontrolable.

«¿Sabes? Creo que la Operación víbora se ha echado a perder» suspiró Henry

«¿Por qué dices eso?»

«No tiene ninguna intención de quedarse»

«Has logrado que se quede hasta el cumpleaños»

«Ya, pero…para después es más complicado»

«Hey, ¿te acuerdas de la Operación Cobra?»

«Hm» asintió él

«Llevó tiempo para que funcionara»

«Lo sé, pero…»

«Dale tiempo para que vuelva a adaptarse»

«No estoy seguro de que ella lo quiera»

«…»

«Me ha dicho que vivía en San Francisco»

«En la otra punta del país…»

«Lo sé. Parece que a ella le gusta, en todo caso parece más agradable que Storybrooke»

«Hey, pero no es mejor que el Bosque Encantado, eh…» dijo irónicamente Emma

«…»

«¿Ya no quieres ir?»

«No lo sé»

«¿Por qué? Estabas muy seguro hace unos meses»

«No lo sé…Quiero decir, si nos vamos, todos nos separaremos: Ruby quiere quedarse aquí, Neal también, Snow y David quieren marcharse solo si tú también lo quieres»

«Yo estaré donde tú estés. Si tú quieres marchar…Yo te seguiré» dijo ella con una gran sonrisa

«Pero tú no serás feliz, ¿eh?»

«…»

«Lo he comprendido con la marcha de Regina: a veces hay una diferencia entre lo que queremos y que lo es mejor para nosotros. Regina piensa que su marcha es lo mejor para mí. Pero ella se equivoca y no sé cómo mostrárselo, hacérselo comprender»

«Encontraremos un modo. Yo también tengo muchas cosas que mostrarle»

Henry se giró hacia ella y cuando iba a hablarle, Emma se paró enfrente de Granny's. A penas hubieron pasado el umbral del restaurante, Ruby le saltó encima

«¡Emma! Estás de vuelta, ¡entonces es verdad!»

«Sí»

«¿También está ella de vuelta?» le murmuró ella con más discreción

«Sí otra vez»

«Y…¿Cómo ha ido?»

«Bien. Se queda solo hasta el cumpleaños de Henry»

«¿Y cómo va con él?»

«Podría ir peor, pero también podría ir mejor. Di, no es que…pero ¿podemos pedir, por favor?»

«Ok»

Emma y Henry se sentaron en una mesa

«¿Di, mamá?»

«¿Sí?»

«¿Qué pasó con Regina en San Francisco?»

«¿De qué hablas?»

«No soy estúpido. ¿Por qué la tuteas? ¿Y por qué ella no dice nada? ¿Qué pasó allí? ¿Y cómo la has traído?»

«Henry…Fue un cúmulo de circunstancias. Amber se había escapado…Un veterinario nos llamó una semana más tarde para decirnos que la había encontrado en Boston»

«¿San Francisco-Boston? Pero es imposible, incluso para un perro»

«El veterinario cree que la perra fue recogida por un familia y que les hizo compañía hasta que se escapó de nuevo»

«¿Tú…tú crees que lo hizo a propósito?»

«Henry, no estoy segura de que un perro sea tan inteligente para hacer eso, ni Amber»

«Entonces…ella no ha venido por mí…» dijo un poco desilusionado

«Pero está aquí de todas maneras, pues también lo quiere. Porque, créeme, muy pocas veces se consigue que Regina haga algo en contra de su voluntad»

«Ya…¿Aún no has respondido mi pregunta sobre lo que ha pasado entre vosotras?»

«No hay nada, Henry, te lo juro. Solo la he acompañado mientras Amber estaba desaparecida, es todo»

«…»

La charla se detuvo por el momento. Y después de dos hamburguesas y un cartucho de papas fritas, Emma retomó la charla.

«…Me gustaría que habláramos de tu marcha a Nueva York»

«Vale…»

«¿Cómo ha ido todo allí? ¿Con tu padre, la escuela…? Cuéntame»

«Va…» dijo él sin mucha convicción

«¿Ah sí? Porque no es lo que tu padre me ha dicho…»

«Ah…»

«Sí, ah. ¿Entonces?»

«Es diferente…»

«¿Te gusta o no?»

«Para ser sincero…no…no es lo que yo creía»

«¿Pensabas que con él serían vacaciones todos los días?» dijo ella con una sonrisa

«Algo parecido. Trabaja todo el tiempo y…yo creo que era más la cólera que sentía ante la partida de Regina que un deseo real de ir a vivir con él. Y creo que él lo ha comprendido»

«¿Ah?» fingió ella inocentemente

«Sí, pienso que él no se ha atrevido aún a decírmelo, pero…creo que quiere que regrese a Storybrooke»

«Oh…¿ Y tú qué piensas?»

«No lo sé, pero parece que se vuelve una costumbre el que mis padres me abandonen…Primero tú, después Regina y finalmente mi padre…»

«No, no, no, no, no Henry, no pienses eso. Hay circunstancias, cosas que hacen que actuemos como lo hemos hecho, pero no tiene nada que ver con el amor que te tenemos, cada uno a nuestra manera. Te queremos. Yo…tuve miedo cuando te tuve, Regina…Regina te lo ha dicho, ella no sabía cómo amar, en cuanto a Neal…él nunca ha sabido cómo criar a un niño, ya que él es uno más»

«¿Y yo qué debería hacer ante todo eso?»

«Bueno…Dinos lo que tú quieres»

«Quiero a Regina, te quiero a ti, quiero a Snow y a David…Os quiero a todos juntos conmigo. Pero es imposible, porque mis abuelos quieren regresar al Bosque Encantado, tú quieres quedarte aquí y Regina quiere marcharse a San Francisco. Nunca estaremos juntos»

«…»

«Y eso, eso no es un cuento de hadas» él se levantó, sorprendiendo a Emma, y salió de Granny's

«¡Henry, espera, Henry!» Emma siguió al hijo «¡Más tarde te pago, Rub!» le dijo a la bella morena antes de salir, y alcanzarlo treinta metros más lejos «Hey, no te escapes así, ¿ok?»

«¿Qué más da de todas maneras? ¡A nadie le importo nada!» gritó él

«¡Eso no es verdad!»

«¡Sí es verdad! Porque si así fuera, tú estarías aquí con mi padre, Regina se quedaría sin dudarlo. No me queréis lo suficiente para entenderlo» dijo con lágrimas en los ojos

«Henry, no pienses eso, ¡te lo ruego!»

«Si me quisieras, me dirías la verdad»

«¿Qué verdad?»

«¡Entre tú y Regina!»

Él se soltó del agarre de Emma y la fusiló con una mirada que la hizo estremecerse. Entonces suspiró y lo tomó de la mano. Se daba cuenta de que su hijo sufría y que, en su mente de niño de 12 años, no comprendía y no lograba explicar ciertas cosas. Hoy, él sufría por esas mentiras, por esas huidas sucesivas…Por una vez, ella tenía que ser franca.

«Ven, vamos a hablar»

Dados de la mano, se dirigieron al puerto y se sentaron en un banco. Permanecieron algunos minutos en silencio, mirando los barcos balancearse con el movimiento de las ondas.

«¿Entonces?» dijo él para romper el silencio

«Entonces…Yo…Entre Regina y yo es complicado»

«¿Complicado cómo?»

«Complicado hasta odiarnos. Tú…tienes razón, pasó algo en San Francisco»

«¿Qué pasó?»

«Nosotras…Henry, debes comprender que Regina…siempre ha sido complicado entre nosotras: peleábamos sin para por ti, por tenerte…y finalmente, ella decidió marcharse y yo me di cuenta de que esa perpetua confrontación era una dinámica que me gustaba»

«¿Que te gustaba?»

«En mi cabeza, me decía que si la cosa no funciona contigo, si tenía dudas con tu educación, sabía que ella estaría ahí pinchándome, arreglando mis pifias. Cuando decidió marcharse, tuve miedo…tuve miedo de la distancia, de ya no tener su apoyo, aunque nos peleáramos sin parar. Su presencia me reconfortaba y saber que iba a marcharse…»

«¿Qué hiciste?»

«Yo…»

«¿Sí?»

«La besé»

«¿Tú qué?» gritó él, llamando la atención de algunos paseantes.

«¡Shhhh! Justo antes de que se marchara, la besé. Ella respondió, pero de todas maneras se fue»

«Ahora comprendo mejor tu fijación por encontrarla después de eso…»

«Sí…»

«La besaste…»

«¿Eso…te da asco?»

«Es raro. Creía que la odiabas. También creía que te gustaban los hombres, como habías amado a mi padre…¿Eso qué quiere decir?»

«No lo sé, chico…Estoy tan perdida como tú»

«Y en San Francisco, ¿qué pasó?»

«Nosotras…nos besamos otra vez»

«¿Porque estaba contenta de volver a verte?»

«No, creo que fue más un impulso»

«¿Habéis hecho cosas de adultos? ¿Es posible entre chicas?»

«Euh…¿de verdad tengo que tener este tipo de conversación contigo ahora?»

«Quiere decir que sí. Pero al volver aquí, ella se ha vuelto otra ver distante, ¿eh? ¿Como conmigo?»

«De cierta manera. A ella le gustaría olvidar todo lo que pasó y hacer como si no hubiera nada entre nosotras. Pero a mí me duele»

«¿Porque sientes algo por ella?»

«Quizás…Me he pasado este último año buscándola, descuidando a mi hijo, a mi familia. Eso debe querer decir algo. No sé si estoy enamorada o algo parecido…Pero me digo que intentar algo estaría bien. ¿Qué crees tú?»

«Creo…creo que eso simplificaría las cosas para mí: tendría a mis dos madres conmigo, juntas, y no se pelearían más por tenerme»

«¿Crees que conseguiré que cambie de opinión en dos días?»

«Podemos intentarlo…»

«¿La operación víbora sigue en pies entonces?»

El pequeño reflexionó: esa operación podría salvar a tres de una vez, a él y a sus dos mamás. Entonces sonrió.

«¡Sí!»

«Bien. Vamos a tener que atacar fuerte desde esta tarde»

«¿Cómo?»

«Vamos a obligar a tu madre a salir a hacer la compra conmigo»

«Pero, ¿cómo? ¡Se niega a salir!»

«No te preocupes, vamos a apostar por algo que ella no me dejará hacer» dijo con un guiño

«¿Huh?»


¿Qué se le habrá ocurrido a la loca de Emma? Espero que tenga éxito y consiga lo que quiere. Bueno, yo parto con ventaja, sé cómo acaba el fic.