CAPITULO 7
Dos extensos, agotadores y ¿Por qué no decirlo? Angustiantes días han pasado desde que vi a Draco por última vez, desde aquella noche de ensueños. La espera me estaba carcomiendo lentamente, nunca fui buena con eso de tener paciencia, no, nunca lo fui.
Todos sienten curiosidad en algún momento de su vida ¿A que no? Miércoles, un día después de Martes y uno antes de Jueves ¿lógico, Huh? Martes, fue el día en que Draco se contacto conmigo para establecer mejor lo que habíamos acordado sobre la cita, en conclusión, Sorpresa, esa fue su única respuesta luego de meditar por más de dos minutos, si, llevaba la cuenta. En ese instante fui consiente de la cruda realidad. Razón, mi madre tenia toda la razón, mi mente funciona distinto a la de los demás ¿Qué otra explicación podría haber? Estuve todo lo que restaba la tarde del Martes hirviéndome la cabeza pensando en que podía ser la tan esperada sorpresa. Nada. Absolutamente nada, podía escuchar un pequeño eco dentro de mi atormentada cabeza, y maldije a Draco cuando me dijo que sería una sorpresa ¿Aún no les queda claro? Odio las sorpresas. Y hoy mis nervios están más alerta que nunca ¿Por qué estoy así? Buena pregunta, el solo hecho de pensar que mañana tengo una cita (incluso decirlo mentalmente se ha vuelto un martirio) hace que un aire polar atraviesa mi espina dorsal, considerando el hecho de que hace más de...nunca. Lo dije, finalmente dije mi triste realidad, nunca he tenido una cita, ¡ni siquiera fui a mi baile de graduación! Como hacerlo si tenia que cuidar a Loki a toda hora, no es algo de lo que me queje, los niños no eran algo que me llamaran la atención, no me mal interpreten, me refiero a que todos eran tan...absurdos. Si, creo que esa es la palabra correcta para describir a la población masculina de mi colegio. No era como si alguien se interesara en mí (aunque Ginny no pensaba lo mismo) y tampoco era como si yo realmente me interesara en alguno de ellos.
Y ahora, luego de ¿Tantos años? Tengo una cita ¡una bendita cita sorpresa con el hombre más guapo y adorable que ha pisado la tierra! Bueno, mamá siempre decía que uno debía aceptar las cosas que el destino te deparaba con lo brazos abiertos, y ¿Quién era yo para contradecirle? Así que aquí estoy, esperando mi sorpresa con los brazos abiertos...
La campanilla del mostrador me saco del transe en el que me encontraba, ¿será por décima vez? Ya no lo recuerdo, pero deben haber pasado muchas veces en las cuales los clientes se exasperaban al notar mi distracción, si, debe de ser así por la gélida mirada que me esta enviando Cormac en estos instantes dos pueden jugar al mismo juego, después de todo aún seguía molesta con él por lo ocurrido el lunes y la mañana del martes, cuando me regaño porque había obligado a mi novio a mentir por mi al decir que estaba enferma ¡Bah! ¿Obligar a Draco? ¿Novio? Oh si, este tipo esta realmente loco, y algún día me sacara de mis casillas a mi también y la campanilla comenzó a sonar otra vez...
- ¿Qué? – espete exasperada. Últimamente traía un humor de perros y ver la cara del idiota de McLaggen no me ayudaba en nada
- ¿Qué es lo que te sucede Hermione Jean? - y ahí va otra vez usando mi nombre completo ¿cree que con eso logrará intimidarme, cree que con eso lograre sentir una pizca de terror hacia su persona? Si me preguntan personalmente diría que el sentimiento que gobierna en mi cuando Cormac anda revoloteando como una vil mosca es total y completa repulsión, si, lo sé, había dicho que no odiaba a Cormac, pero cada quien tiene su limite, y el ya sobre paso el mío
- Nada. No me sucede absolutamente nada – le respondí mordazmente, tranquilízate Hermione, cuenta hasta diez tal vez esta vez si funciona, no puedes darte el lujo de que te despidan ¿no?.Vamos inté una gran bocanada de aire y di un fuerte suspiro – Lo siento Cormac, últimamente...no sé que es lo que me pasa- finalice bajando mi cabeza levemente. Escuché un leve suspiro
- Vete Hermione– subí mi mirada rápidamente ¿Me estaba echando? Que demonios ¡no podía hacer eso!
¡C-Cormac! Yo estoy bien, t-te prometo que no volveré a pasear por la luna, tomaré total atención a toda persona que se acerque al mostrador ¡Hare lo que me pidas! – podía sentir las pequeñas gotas de agua acumularse en mis ojos ¡Bravo Hermione! Eres absolutamente genial
- ¡No! No te preocupes, en estos días tu sabes que tenemos poca gente por como esta el clima, tomate lo que resta de la mañana - ¿Con que era eso? Un suspiro de alivio escapo de mis labios, sorbí mi nariz y pase rápidamente mi manga por mis ojos. Me fijé en el pequeño reloj que reposaba frente a mí, eran las once de la mañana, aún tenía tiempo para descansar antes de ir a buscar a Scorpius al colegio, tome todas mis cosas y las arregle mientras alisaba el abrigo que usaba ese día, al salir me despedí de Luna con una suave sonrisa.
Me encaminé a mi Audi y me senté en la parte del copiloto por un buen tiempo, a meditar, supongo. El encontrarme con Draco estos días, por no decir la semana entera, me estaba pasando factura, ¿Qué era lo que el tenia que lo hacia diferente al resto? Aún estaba tratando de descifrar eso, aunque tenía una pequeña pista de lo que podía ser. Era atento, dulce, y cuando se sonrojaba, aunque fuera el más leve de los sonrojos lo hacia verse tan adorable, Sonreí inconscientemente. O también cuando pasaba su mano por su suave cabello en una clara señal de frustración o nerviosismo, su cabello, desde el primer día que lo vi en la reunión – aun no supero mi trauma con esto- tuve unas ganas incontenible de tocarlo, aunque siempre me he preguntado ¿Qué es lo que usa para llevarlo así todo el tiempo? Bueno, algún día le preguntare sobre su loción de peinar. Sentí unos leves golpes en la ventana, gire levemente para encontrarme a Luna sonriéndome a modo de disculpa, baje el vidrio de la ventana y le sonreí
- Lo siento Hermione, no quería molestarte – me dijo tímidamente. Amaba a esta chica, era tan linda,original y de buen corazón, era la única persona a la que consideraba como amiga en este trabajo.
- ¡Oh! No te preocupes, solo estaba...pensando – Luna me miro con una sonrisa astuta en su rostro, vaya, nunca había visto a Luna, especialmente, verme de esa manera ¿Tan obvia era?
- Eso lo sé, creo que todos lo saben – comento con una pequeña risilla – En fin, venía a entregarte esto – me dijo pasándome mi teléfono celular – lo dejaste encima del mostrador y bueno...-hizo un mohín con su boca y continuo- te acaban de llamar y contestó , esta hecho una furia porque te llamo...tu novio-me dijo de forma insinuante. Solté una pequeña risa nerviosa y podría jurar que mi cara estaba como un farolito de navidad. Cuando iba a decirle Luna que solo se trataba del profesor de Loki, la musiquita del celular no me dejo otra opción que sonreírle apenadamente
- ¿Diga? – pregunte. Era un numero desconocido, extraño
- ¿Hermione? Eres tú o es ese tipo que dice ser tu novio – rugió una voz demasiado familiar, tan familiar que aunque no estuviera presente, sentía mi corazón latir desbocadamente con el simple hecho de escucharla.
- Soy yo ¿Qué pasa Draco? – Si Draco llamaba era porque algo había hecho ese pequeño diablillo. Recuerda nuestro trato Loki, si hay travesura, no hay fiesta, mis cavilaciones fueron cortadas por un pequeño sollozo que se escucho al otro lado del auricular. Me agité al pensar que algo le había pasado a mi pequeño - ¿Qué le paso a Loki? ¿Esta bien? ¿Dónde están? ¿Sigue en el colegio? Dame con él – le pedí apresuradamente. Luna me miraba afligida me pregunto si me encontraba bien gesticulando con sus labios, asentí levemente. Sonrió fugazmente y se marchó. Eche a andar el auto mientras mi corazón seguía latiendo de forma apresurada, la voz de Draco no era la causante en estos momentos
- ¡Draco! – grite a través del auricular al no recibir respuesta. Creo que me estaba escandalizando, oh, esperen, no me estaba, ya estaba escandalizada
-Hermione, respira – me ordeno Draco. En ese momento me di cuenta que había dejado de respirar, una estúpida costumbre que tengo cuando me altero o me pongo demasiado nerviosa – Estamos en el hospital- giré bruscamente el volante del automóvil haciendo rechinar las llantas en el asfalto - ¡Hermione ten cuidado por dios! ¿Qué demonios acabas de hacer? – Espetó Dracocon pánico
- No ha sido nada, ¿Por qué están en el hospital? – comenté ahora con un poco más de calma. Escuche a Draco resoplar al otro lado del teléfono, me pregunto que habrá pasado.
- Cuando llegues aquí te lo cuento, te espero, Adiós – y corto.
Apreté el acelerador a fondo, haciendo que las llantas rechinaran otra vez, pude sentir el pitido de las bocinas y las no muy dulce palabrotas que soltaban algunos conductores ¿Acaso me importa? Lo único que me importaba era llegar al maldito hospital y verificar que Scorpius se encontraba bien, tenia que estar bien. En una milésima de segundo me encontraba en el estacionamiento del hospital, me baje del auto y corrí lo que más pude, sin caer ninguna sola vez; un bendito logro. Me abrí camino hacia la puerta principal
- ¡Hermione! – Sentí los pasos de Draco mientras se acercaba a mí, me encontraba con mis manos en las rodillas respirando agitadamente, valla que corrí - ¿Estas bien? – me pregunto mientras apoyaba su mano en mi espalda. Me erguí lentamente.
¿Siempre tienes que preguntar lo mismo? ¿Dónde esta Loki? -
- En el box numero dos – me miro con el ceño fruncido- Un buen amigo lo esta atendiendo, tiene una fractura en su pierna derecha – ahora fue mi turno de fruncir el ceño
- ¿Que paso? – le pregunte mientras el me guiaba a tomar asiento en la sala de espera
- Yo...-se paso la mano en su rostro bruscamente, mi ceño se acentúo- No tengo la menor idea- suspiro frustrado- Solo... ¡Demonios! lo vi ahí en el centro de un circulo de pequeños niños, peleando a puños contra tres niños más...-¿Estaba escuchando bien?- Yo, no supe que hacer, trate de hablar con él, que me explicara que había sido eso, pero solo se limitaba a golpear el suelo con sus puños mientras estaba ahí tirado sin aceptar mi ayuda, al final lo subí obligado a mi carro – Suspiro contrariado. ¿Mi Loki peleando en el colegio?, aceptaba que Scorpius amaba hacer bromas, pero nunca fue un niño agresivo, ¡al contrario! Era lo más dulce que podía existir, no, no podía creerlo.
- Tengo que verlo, tengo que hablar con el – me paré y comencé a caminar como loca de un lado a otro.
- Sígueme – me dijo mientras se levantaba y comenzaba a caminar en dirección a una sala
Allí se encontraba un hombre pálido, de cabellos castaños que resplandecían bajo la luz reflectora de la sala, miraba con el ceño fruncido a Scorpius, que se encontraba sentado al borde de una camilla frente a él, desde aquí pude ver su pierna enyesada, sus puños vendados los cuales apretaba con extrema fiereza, su ceño fruncido y sus ojitos cristalizados, ver a mi pequeño así de enojado y triste me partió el corazón.
- ¿Scorp? – pregunte suavemente mientras me acercaba a él, levanto su carita ya empapada de lagrimas. Estuve a su lado en el mismo instante en que se tiro a mis brazos y se largo a llorar tortuosamente. Un nudo se formaba en mi garganta mientras acariciaba sus cabellos – Tranquilo pequeño, ya paso – le decía conciliadoramente a su oído, besando su coronilla repetidas veces – ya paso, mami esta aquí contigo bebé – lo senté en mi regazo y lo mecí lentamente. Al cabo de un rato solo se escuchaban pequeños sollozos seguidos de unos suaves hipidos, unos minutos después se encontraba profundamente dormido en mi regazo
- Tú debes ser Hermione, la mamá del pequeño ¿no? – me pregunto el hombre que aun se encontraba parado frente a la camilla en la que yo permanecía sentada ahora. Asentí levemente.
-Theodore Nott– se presento estirando su mano y con una suave sonrisa en sus labios, agite su mano y trate de devolverle el gesto logrando que saliera una mueca en vez de una sonrisa
- Un gusto Doctor – baje la vista a mi pequeño - ¿Le dijo a usted que fue lo que paso? – pregunte intrigada ¿Cómo no estarlo? Muy pocas veces Scorpius se había desmoronado así frente a mi, y cada vez era más doloroso verlo
- No – dijo dándole una mirada algo extraña a Draco, lo pase por alto – solo...se limito a decir cosas que no logré entender completamente – fruncí el seño por la mirada de complicidad que compartió con Draco otra vez ¿Qué era lo que me escondían?
- Draco¿me acompañarías al pasillo por un momento? – le pregunto el Doctor, Draco lo miro y asintió. Se acercó en donde me encontraba yo junto a Loki y besó mi frente
- Enseguida vuelvo – susurro. Al momento sentí la puerta cerrarse. Mire nuevamente a Loki que se aferraba duramente a mi camisa, su cabello negro estaba húmedo y desordenado, las pequeñas ondas que este tenia se acentuaban más al encontrarse de esa manera, pase una mano por el tratando de arreglarlo, sonreí, nunca funcionaba, sus largas pestañas estaban mojadas a causa de las muchas lagrimas que había derramado en este tiempo, pase suavemente una de mis manos por su tersa mejilla, suave como la seda, prolija piel de un niño pequeño, mi niño pequeño. Sentí como una traicionera gota se escapaba de mis ojos, antes de que llegara a mi barbilla unos delicados dedos detuvieron su camino, levante mi miraba para encontrarme con unos hermosos luceros que habían tenido la función de iluminarme todo los días de esta loca semana, función que en este momento no podían realizar al verse nublados por una capa de duda, preocupación y ¿dolor? Suspiró y beso nuevamente mi frente, cerré los ojos un momento disfrutando del divino tacto.
- Todo va a estar bien Hermione, ya veras – susurró a mi oído – todo saldrá bien princesa – susurro más bajo esta vez, tomando asiento a un lado mío en la camilla.
Scorp comenzó a removerse incomodo en mi regazo, se desperezo y comenzó a abrir lentamente sus grandes ojos azules, me miro primero y sonrío suavemente, giro su cabeza para encontrarse con Draco. Algo sumamente extraño sucedió. Su ceño se frunció bruscamente y miro al aludido de una forma espectral ¿Qué era lo que pasaba con este niño? Lo senté en medio de Draco y yo
- Scorpiusl tenemos que...- me corto antes de que siguiera
- Quiero que el se vaya mamá – gruño acentuando aun mas su ceño – No quiero que este aquí, quiero que se vaya – se cruzo de brazos con una fiereza que desconocía. Mire a Draco con la confusión marcada en mi rostro. Pude ver como se formaba en su rostro una mascara de dolor que duró solo una fracción de segundo, el me sonrió de forma conciliadora. Sonrisa que no llego a sus ojos. Cuando Draco se estaba acercando a mi para decirme algo, supuse,
Scorpius se le adelantó y se abalanzo, prácticamente, sobre mi, me abrazo fuertemente rodeando mi cuello con sus brazos enterrando su cara en el espacio que separa a este de mis hombros.
- ¡No! - grito desgarradoramente y otra tanda de sollozos empezó ¿Qué era lo que estaba pasando? Dracose paso su mano por sus cabellos desesperadamente y salio de la habitación azotando la puerta. Mas confundida no podía estar, aun me encontraba en un estado de shock ¿Qué demonios era lo que pasaba aquí? Anonadada comencé a acariciar lentamente a Loki para que se calmara otra vez. Un dolor atravesaba mi pecho al ver a mi pequeño tan decaído. Scorpius se calmo de momento y lo separé de mi
- ¿Qué fue eso amor? ¿Qué es lo que sucede? – le pregunte pasando mis dedos por sus empapadas mejillas para quitar unas pequeñas gotas que se encontraba allí aun. Me miro directamente a lo ojos, con sus hermosos ojos abnegados de lagrimas que amenazaban con salir nuevamente. Suspire mientras le sonreía melancólicamente, esa era su señal para decirme que no le apetecía hablar en estos momentos. Luego de quedarse dormido por segunda vez, me levante como pude de la camilla con el en mis brazos y Salí al pasillo. Y lo que vi hizo que el nudo en mi garganta volviera a aparecer ¿Qué le pasaba hoy a todos? Draco estaba, prácticamente, tirado en el pasillo, apoyado contra la pared de la sala, deje de contar las veces en las que paso rudamente su mano por su rostro y cabello, tenia su ceño fruncido y aquella mascara de dolor que tratado de ocultar minutos atrás estaba mas acentuada que nunca. Me giré al escuchar unos pequeños tacones repicotear en el suelo, Ginny estaba allí junto a Harry, los dos me miraban con confusión, solo atiné a decirle a Harry si podía sostener a mi pequeño y llevarlo al coche, asintió y le agradecí con una suave sonrisa. Ginny a mi lado me miraba con una mueca de desagrado, apunto hacia Draco con un gesto de cabeza, me encogí levemente de hombros y sacudí mi cabeza ¿Qué era todo esto? ¿Por qué se comportaban así? ¿Qué le había dicho el Doctor Nott a Draco? Muchas preguntas tenia en mi cabeza pero este no era el momento para hacerlas saber. Me acerque lentamente a Draco y me acuclille frente a el, tome una de sus manos que reposaba en su rodilla.
- ¿Draco? – le llame en vano, seguía con su mirada gacha - ¿Draco? – Repetí, en vano otra vez – Draco por favor – le suplique con voz rota ¿Qué era lo que me tenía tan triste a mí también? Tenía un pequeño presentimiento de que cuando hablara con Scorpius nada bueno saldría de eso. Draco me miraba con el dolor impregnado en sus ojos, poso una de sus finas manos en mi mejilla. Suspiro y retiro su mano rápidamente, sentí un inmenso vacío en el lugar donde segundos atrás había estado acariciándome
- ¿Esto es un Adiós? – me dijo mirándome seriamente a los ojos ¿Qué podía decirle? Que no querías un Adiós, ni un hasta pronto...
- Nos vemos Draco– Lo mire con las mas triste de las sonrisa plantada en mi rostro. Besé su frente mientras volvía a mi lugar con Ginny, camine hacia la entrada taciturnamente, Ginny iba a mi lado mirándome extrañada, no me dijo nada en el camino al estacionamientos. No me habló en todo el camino
- Tu también mereces ser feliz Hermione, piensa en eso – Subió al auto con Harry, que me miraba apenado. Me quede parada en la vereda mirando como el automóvil se perdía al dar la vuelta en la esquina de la calle. Suspire. Me adentre a la casa y sentado en la sala de estar me esperaba Scorpius, que tenia su mirada fija en sus pequeñas manos que reposaban como dos apretados puños sobre su regazo. Me senté a su lado en el sillón y tome una gran bocanada de aire antes de comenzar a hablar.
- ¿Me dirás que fue lo que paso?- sus nudillos se pusieron blancos cuando apretó su agarre
- No quiero volver al colegio, No quiero que Draco sea mi profesor, No quiero que salgas con él mañana, No quiero que lo vuelvas a ver más – Y ahí estaba lo que tanto me temía. Todo iba tan bien demasiado bueno para ser verdad pensé en las palabras de Ginny, ¿Pero que podía hacer? Mi pequeño no era feliz al estar yo con Draco, es más, ¡Ni siquiera éramos algo! No. No podía hacer lo que Ginny me dijo, primero estaba su felicidad antes que todo, antes que yo y el gran vacío que sentí cuando Loki pronuncio aquellas palabras
- Yo...yo pensé que te agradaba ¿Qué fue lo que cambio Scorpius? – tenia que saberlo, ellos se llevaban tan bien, no podía haber cambiado aquello de la noche a la mañana. No podía, simplemente me negaba a creerlo
- Yo solo...no quiero verlo más junto a ti Mamá, prométemelo, prométeme que no verás más al profesor – y las gotas comenzaron a caer nuevamente de sus tristes ojos ¿Cómo podía yo negarle algo a la razón de mi vivir? No podía, claro que no podía hacerlo
- Esta bien- acepte en un hilo de voz, quería acabar con esto cuanto antes – pero no puedo cambiarte de colegio, grado o lo que sea para que no veas a Draco, eso no puedo hacerlo Loki– se sorbió la nariz y me miro con un extraño brillo en su en sus ojos
- No importa – se acomodo sobre mi regazo y me abrazo fuertemente otra vez
- Supongo que no iras al cumpleaños de la pequeña Emma ¿no? – Susurre suavemente mientras sonreía con suma tristeza.
- No- contesto mientras un bostezo escapaba de sus labios.
Y se quedo profundamente dormido por tercera vez en este extraño día. Lo tomé con cuidado para no mover mucho la escayola que llevaba en su pie derecho, lo acomode de tal forma en su cama para que no le molestara, poniendo un suave cojín bajo su pie. Suspire mientras lo arropaba ¿llamar a Draco para cancelar la cita? No creo que fura necesario, el ya lo sabia, sabia que desde este día iba ser imposible volver a tener contacto alguno que no sea referente al colegio ¿Será por eso que se encontraba así, de esa forma tan...devastado? ¿Estaría sintiendo una pizca del dolor que siento yo al pensar que todo lo que pasamos en estos pocos días no fue nada más que un lindo sueño, real, pero un sueño al final? No lloraría, no lo haría, no más. Ya había sufrido demasiado como para volver a hacerlo con algo que al fin de cuentas fue simplemente pasajero ¿no? Y si no lo era, tenia que pensarlo como tal, de otro modo, ¿Cómo lograría cumplir con lo que le prometí a mi pequeño si Draco seguía rondando en mi cabeza? No podía darme el lujo de defraudarlo y verlo así de triste otra vez, no aguantaría el verlo así de triste otra vez. Y me desmorone en mi cuarto, no estando segura aun del motivo de porque aquel repentino rencor de Loki hacia Draco, tratando de sacar de mi mente la sola idea de que Scorpius pensara que Draco se convertiría en una amenaza hacia a él, una amenaza, me desmorone al darme cuanta de cuanto me costaría sacar a tan maravilloso hombre de mi mente y de mi corazón...Si, porque a pesar de que tenia poco que lo conocía, estaba segura que con el solo hecho de entrar de una forma tan extraña a mi vida, también había entrado de la misma forma a mi corazón.Y una pequeña bombilla se prendió entorno a mi cabeza al darme cuenta la clase de amenaza que representaba Draco para Scorpius...la clase de amenaza que mi pequeño quería alejar a toda costa.
Después de estar pensándolo todo el día, nunca sabría cual iba a ser mi sorpresa.
Ya se que no tengo perdón de dios! Ni de Merlin ni de Circe ni Morgana ni de Iron Man (siempre he tenido un fanatismo por el que crecio con la peli de los Vengadores jejeje) ni de Loki,pero la verdad es que no he tenido ganas de estar escribiendo … pero prometo que de ahora en adelante actualizare minimo una vez a la semana.
Por lo pronto el prox cap lo subiré el jueves…o prefieren que suba dos juntos el viernes? Ustedes digan :)
Ahora si… que les parecio el cap? Se deprimieron al leerlo tanto como yo al reescribirlo? Solo espero que la tormenta pase pronto!
Espero sus reviews!
