"El rojo es por la sangre que fluye a través de nuestras venas como ríos"

Greta tenía esa hermosa característica de estar contenta siempre. Incluso cuando se encontraba vulnerable, lo escondía con sus usuales sonrisas. Era de ese tipo de personas con las que puedes contar cuando los otros te abandonan. "Bastante amigable, con una personalidad que alegra a cualquiera", así la describían los otros.

Era común que sus emociones la llevaran a decir o hacer cosas de las que al final se arrepentía, pero de una u otra forma, a ella se le perdonaba todo.

Pero ni con esa sangre ardiente en ella podía ser capaz de confesar sus sentimientos. No quería parecer débil, y sin quererlo, comenzó a comportarse algo hostil cuando se mencionaba la palabra "amor" o sus derivadas. Y, más que por aversión a la debilidad, le daba pena reconocer que, como cualquier otra chica, tenía deseos de encontrar a un muchacho bueno que fuera su novio.

Pensó haberlo encontrado en Noland. Pero no podía actuar y dar el paso ella, porque, como cualquier otra chica de su edad, tenía sus dudas.

Era fuerte y disciplinada cuando se trataba de batallas pokémon, y su propia fuerza física en combates de artes marciales era inigualable. Pero esas cosas de poco servían cuando veía a Noland, porque sentía que todas las fuerzas se le iban. Y sus ojos brillaban como nunca por la sola existencia y visión de él.