"El gris es por la traición: lo que me hiciste"
Su corazón estaba completamente dañado. Fingía que todo estaba bien, pero internamente sentía la amargura de una ruptura amorosa carcomiéndole día a día.
A su edad, un noviazgo era lo más codiciado por las chicas. Pero ella ya había tenido suficiente con el malagradecido que vivía en la casa de al lado, allá, en Pueblo Paleta. Por un tiempo éste chico fue amable con ella y con todos. Y es que ser pulverizado por el legendario Red le apaciguó por mucho tiempo. Pero en cuanto Red se retiró, en una fama efímera que ni le importaba, el otro chico volvió a su hiriente forma de ser.
Y entre sus víctimas estaba ella.
Por recomendación encarecida de familiares y amigos, aceptó alejarse de Kanto y Johto, y viajar a la lejana Hoenn. Seguramente viajar en compañía de sus pokémon la sacaría de su miseria. Era joven aún, pero dio demasiado de sí en una relación que finalmente le explotó en la cara como un Voltorb.
Tardaría en superar el dolor, o al menos eso quería creer, jurándose a sí misma que nunca encontraría a alguien como él. Después de todo, de la humillación y los gritos, aún le quería.
Logró hacer su camino, sola, a un lugar donde se prometían las mejores batallas pokémon. Y poco a poco logró trabar una amistad con tres entrenadores muy especiales, aquellos que se hacían llamar a puño limpio "Frontier Brains". Sólo uno de ellos sabía la verdadera razón de por qué ella estaba ahí, y guardaba celosamente el secreto, como si fuera suyo.
-Oye, gracias –la caminata de ambos se detuvo –Has sido un buen amigo, Brandon
Él no pudo decir nada. No era el momento y, de hecho, parecía que nunca lo sería.
