Hola. Bien, estoy cumpliendo mi mayor sueño ;u; actualizar dos días seguidos.

Responderé los review al final del capítulo~ por si les interesa.

Disclaimer: Cazadores de sombras y sus personajes no me pertenecen, son todos obra de Cassandra Clare. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


20/12

.

.

.

Aún no había nevado.

Apenas había caído un poco de agua nieve. Estaba aburrido. Hoy era el día de los llorones, al menos así lo bauticé, desde la mañana habían llegado varias personas de esas que piden un café y se sientan por un buen rato para después ponerse a llorar. Mañana tal vez sería el día de los estudiantes o de los aburridos trabajadores, algo por el estilo. Suspiré y me recargué un poco más en el mostrador. No había ninguna llamada nueva en mi celular, ninguna señal de que Alexander, alías ojos hermosamente azules, me quisiera llamar.

–Maldito día aburrido –me quejé en un suspiro.

Mary estaba atendiendo un par de mesas, suspiré y miré el reloj que había en la pared detrás de mí. Apenas iban a ser las dos de la tarde, tal vez, podría irme y dejarle las cosas a Mary un rato. Jalé un mechón de mi cabello con dos dedos pensando en esa posibilidad, tal vez Mary se enojaría si solo le decía que me iba, tal vez debería de inventar una excusa, aunque después de todo yo era el jefe. La campanilla de la puerta sonó a mis espaldas. Miré el reloj de nuevo, solo habían pasado un par de minutos.

–Debería simplemente irme –murmuré rascando levemente una mejilla.

–Más bien, deberías tomarnos la orden.

Me volteé para encarar a quien fuera que interrumpía mis bellos pensamientos y monólogos. Y ahí estaba él. Alexander y su par de hermosos ojos azules. Sonreí y me recargué un poco en el mostrador.

–Hola.

Alexander desvió la mirada hacia el ventanal como si no me conociera. Un par de dedos empezaron a tronar frente a mi cara. Volteé a ver a la persona entrometida. Rubio, un poco más alto que Alexander, tez clara, ojos que parecían dorados.

–Mi orden.

Arrugué levemente la nariz, nunca había disfrutado de las personas que eran altaneras.

–¿Qué gusta pedir?

–Dos cafés con leche –dijo enseñando dos dedos– Y uno de esos panques de chocolate que hay por allá –señaló la vitrina que estaba a un lado de la máquina de café– Para comer aquí.

Iba a decirle algo sobre su actitud cuando el tipo golpeó con su codo las costillas de Alexander y lo jaló sin mucha fuerza del brazo.

–Vamos, Alec.

Se sentaron en la mesa que estaba junto al ventanal. Les daría frío después de un rato de estar sentados ahí. Me volteé y comencé a preparar lo que me habían pedido, aunque sin muchas ganas de hacerlo realmente. De reojo miraba a las personas sentadas al lado del ventanal. Alexander sonreía de vez en cuando ligeramente y el tipo rubio seguía hablando mirando de vez en cuando hacia afuera. Puse una bandeja en el mostrador y llamé a Mary mientras dejaba los cafés sobre esta y me dirigía a tomar el panque.

– ¿Qué quieres, bonito?

Sonreí de lado gracias al adjetivo que mi empleada había usado y dejé el panque sobre un plato para luego dejarlo en la bandeja. Moví el dedo indicé para que se acercara, me acerqué a ella por sobre el mostrador.

– Escúpele a uno de los cafés y dáselo al tipo rubio que está en la mesa del ventanal.

Me miró ladeando la cabeza para después dirigir la mirada a la mesa. No pasaron ni tres segundos cuando sonrió de oreja a oreja, ella sabía porque quería que lo hiciera.

–Quien lo diría –comentó tomando la bandeja– Magnus Bane celoso.

Fruncí el ceño y ella sonrió tanto que me dieron ganas de despedirla en ese momento. Me recargué en el mostrador y observé de reojo como Mary dejaba las cosas sobre la mesa. El rubio le dijo un par de cosas y ella volvió rápidamente al mostrador. La miré enarcando una ceja, tenía una boba sonrisa en el rostro.

–El rubio es muy lindo –me susurró dejando la bandeja en el mostrador.

Bufé y crucé los brazos sobre el pecho. Era obvio que le gustaría el chico, era el tipo de sujeto por el que todas las mujeres se peleaban.

–Deja de hacer pucheros y empieza a hacer un americano –ordenó recargándose en el mostrador.

Bufé de nuevo y me puse a hacer la bebida, sintiendo por un momento que había dejado de ser el jefe. En cuanto terminé el café lo dejé sobre la mesa. Ella aún seguía sonriendo.

–Si no quitas esa cosa de tu cara voy a despedirte.

Su sonrisa se extendió un poco más.

– ¿Sabes? Deberías cambiarle el nombre el local –tomó la taza de café– Algo como, "Celoso Bane", quedaría perfecto.

Me guiñó un ojo y contenta se fue a dejar el café. Bufé y miré de nuevo hacia la mesa del ventanal. No sonreían mucho pero platicaban bastante. Los ojos de Alexander brillaban, incluso parecían más azules. Miré al rubio con el que platicaba por un momento aún más largo. Suspiré y desvié la mirada. Era estúpido, yo no podía sentir celos. En primera apenas conocía a "ojos azules" hace un día y en segunda no había nada entre "ojos azules" y yo.

– ¿Pero quién no querría algo conmigo? –farfullé mordiéndome los labios.

Saqué un panqué de vainilla de la vitrina y dándole la espalda a la mesa del ventanal comencé a comerlo en torpes mordidas. No eran celos lo que tenía, era simplemente que quería a Alexander para mí.

– ¡Hey! –Mary comenzó a agitar las manos frente a mí– Estas comiéndote también el papel del panque.

Miré el panque, faltaba una parte del papel que lo decoraba. Abrí los ojos y paseé la lengua por mis dientes pero no había rastro de papel. Tal vez me lo había comido.

–Al parecer el rubio ya casi se va –dijo Mary distraídamente– Y creo que tus celos se irán con él.

–No son celos.

Enarcó una ceja y puso los brazos en jarras en su cintura.

– ¿Entonces qué es?

Dejé el panque mordido a un lado y me rasqué la mejilla con pereza.

–Yo lo vi primero.

– ¿Eh?

Me encogí de hombro y cerré los ojos.

–Yo lo vi primero, es mío.

Soltó una risa y con la cabeza me señaló la mesa tras de mí. Volteé y vi al tipo rubio despedirse, para después, dirigirse a la puerta. Alexander en cambio sacó un libro de la mochila y comenzó a leerlo. Sonreí y mire a Mary feliz.

–Atiende a la gente mientras no estoy –ordené mientras me dirigía a la mesa de mi objetivo.

Mary bufó pero no dijo nada más. Llegué a la mesa y me senté en la silla donde antes había estado el chico rubio. Alexander alzó la cabeza y en cuanto me vio volvió la mirada a su libro. Sonreí de lado.

–No me llamaste.

Frunció la boca levemente, como si se debatiera entre contestarme o no.

–No tengo tu número y…

–Claro que lo tienes –le corté rápidamente –Es más, apuesto a que lo estuviste viendo un buen rato mientras te debatías si llamarme o no.

Abrió los ojos como platos sin despegar la mirada del libro.

–Eres un egocéntrico.

–Y apuesto que aún así te gusto.

Sus mejillas se tornaron rosadas. Me recargué en la mesa acercándome un poco a él. Él cerró el libro y me miró directamente a los ojos.

– ¿Qué es lo que quieres de mi? –preguntó frunciendo el ceño.

–Muchas cosas –le sonreí y me acerqué un poco más– Pero algunas no es bueno decirlas en voz alta en lugares públicos.

Sus mejillas tomaron un tono rojo y frunciendo el ceño desvió la mirada. Gruñó algo que no alcancé a escuchar. Jalé un mechón de mi cabello con dos dedos mientras pensaba un poco las cosas.

–Me gustas.

Tosió levemente mientras me miraba como si estuviera loco.

–Ten una cita conmigo –dije en un tono que parecía más una orden que una petición.

Arrugó la nariz como si el solo pensarlo le diera escalofríos

–No.

– ¿Por qué?

–No tengo interés de una cita contigo.

Bufé levemente y giré la cabeza para ver hacia el mostrador. Nunca había sido bueno para el rechazo.

–Estas mintiendo, mueres por decirme que sí.

Soltó una risa burlona pero no me giré a verlo.

–Deja de ser tan egocéntrico.

–Acepta tener una cita conmigo.

Suspiró y me giré a verlo. Apoyé mi cabeza entre mis manos esperando a que dijera algo.

–No tengo tiempo para citas –dijo guardando el libro en la mochila.

–Al menos tomar un café conmigo.

Se talló la cara con las manos y soltó un gruñido.

– ¿Por qué haces todo esto? –preguntó exasperado.

Lo miré sonriendo, esperando a que dejara de tallarse la cara. Me miró enarcando una ceja mientras fruncía levemente la boca.

–Todo es culpa de tus ojos –me miró con duda por un momento– Si no fueran tan jodidamente hermosos no me gustarías y no estaría pidiéndote una cita con tanto esfuerzo.

– ¿Te gustan todas las personas con ojos azules? –me preguntó recargándose un poco en la silla.

–No –le respondí sonriente– Me gustas tú –desvió la mirada mientras sus mejillas volvían a tomar un color rosado–Justo ahora, solo tengo ojos para ti y para tus ojos.

–Suenas como un verdadero mujeriego –exclamó bufando– O como un psicópata que lo único que quiere es sacarme los ojos y ponerlos en una repisa encima de su chimenea.

–No tengo chimenea –dije negando con las manos– No encontré un departamento con una buena chimenea.

Negó con la cabeza como si estuviera hablando con un niño pequeño, el mismo gesto que la mayoría de las personas hacía.

–No tengo tiempo para jugar contigo.

Estaba a punto de levantarse e irse pero lo jalé del brazo y lo obligué a sentarse de nuevo.

–Mira, ya no sé cómo dejártelo más claro. Quiero una cita contigo porque realmente me interesas. ¿De acuerdo?

Frunció el ceño y torció la boca mirándome pensativo.

–¿Es en serio?

–Créeme cuando digo que desde que te vi lo único que quiero es estamparte contra algo y besarte hasta quedarme o dejarte sin aire.

Sus mejillas se volvieron rojas de nueva cuenta.

–Tal vez… –comenzó dudoso

–Mañana –dije cortando su tartamudeo– A eso de las tres ¿Te parece? –antes de que pudiera responder me acerqué un poco más a él levantándome de la silla–Podemos vernos aquí y después ir a algún lugar.

Abrió la boca dispuesto a rebatir pero puse un dedo sobre sus labios para callarlo.

–Entonces te espero mañana a las tres de la tarde.

Me levanté del asiento y lo miré desde arriba.

–Si tienes alguna duda, tienes mi número de celular.

Volvió a abrir la boca dispuesto a decir algo pero volví a poner un dedo sobre sus labios. Hizo un puchero molesto.

–Y un consejo –me acerqué a él rápidamente provocando que se pegara al respaldo de la silla– Solo es un consejo –comenté sonriendole.

Asintió con la cabeza lentamente, sus mejillas seguían igual de rojas. Me acerqué un poco más a él hasta que mis labios quedaron a la altura de su oreja.

–Deja de sonrojarte tan lindamente como ahora –susurré bajito acercándome un poco más– O no voy a poder controlarme y te besaré tan fuerte y profundamente que olvidaras hasta tu propio nombre y me suplicaras por más.

Me separé y volví a mi posición inicial viendo como agachaba el rostro lo más que podía. Tomó sus cosas con las manos algo temblorosas. Solté una pequeña risa y recargué mi peso sobre mis manos en la mesa.

–No llegues tarde.

Sin responderme tomó todas sus cosas y salió rápidamente del lugar. La campanilla de la entrada apenas estaba terminando de sonar cuando la puerta se cerró con un poco de violencia. Sonreí de oreja a oreja y me asomé por el ventanal. Estaba caminando tan rápido que parecía un auto de carreras. Torcí un poco el cuello para poder ver el cielo. Aún a estas horas la nieve simplemente no aparecía. Mary me gritó para que fuera a ayudarla.

Con un movimiento de mano le quite importancia a lo que Mary me gritaba, me recargué en el ventanal y seguí viendo el cielo, ganándome un insulto de parte de mi empleada. Realmente quería que empezara a nevar. Pero, aun mayor que mi deseo por ver la nieve, quería besar a Alexander Lightwood. Besarlo hasta el cansancio.


.

.

!Ahí esta! Espero les haya gustado -w- a mi me gusto. Ahora si, !reviews!

Mikuniru:Tenemos dos cosas en común. Café y malec. me alegra que te haya gustado. Muchas gracias por el review y espero te guste este capítulo.

katy365: Me alegra que te haya gustado, y espero que también te guste este capítulo. Muchas gracias por el review. Feliz Navidad a ti también.

martaad96: A tus ordenes, aquí esta la continuación. Espero que te guste. Me alegra mucho que te gustara tanto el fic. Muchas gracias por el review.

: ¿En serio? ¿Aún en tu trabajo estabas leyendo? Debería decirte que no pude evitar sonreír gracias a eso. Me alegra que te guste el fic y espero que te guste este capítulo. Muchas gracias por el review.

Cassie: Thank you! por el review también.

Bien, esperó que realmente les haya gustado. Muchas gracias por todos los reviews y por las personas que leen aún si no dejan review.

Dudas, aclaraciones o felicitaciones son bien recibidas. Si dejan un review me harán muy feliz. MUCHAS GRACIAS POR LEER.