Hola! yep, de nuevo atrasada. Lamento mucho el retraso. Las cosas se me amontonaron y no había podido escribir la continuación. Espero que les guste.

Disclaimer: Cazadores de Sombras y sus personajes no me pertenecen, son todos obra de Cassandra Clare. Esta obra es ficticia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


23/12

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No había visto la nieve que cayó en la noche.

Después del último mensaje de Alexander me quedé dormido. Me había despertado con un mensaje de él que me deseaba buenas noches. Cuando desperté y corrí a la ventana para ver si aún seguía nevando solo me encontré con rastros de nieve en la banqueta y sobre algunos coches que estaban estacionados. De nuevo no había podido ver la nieve. Me di cuenta que Presidente Miau no estaba en el departamento. Supuse que él si había visto la nieve.

Hoy era el día de la gente apresurada. Venían pedían un café, un chocolate o un té y pagando rápidamente, se iban del lugar. Todos parecían preocupados. La mayoría, supuse, estaría haciendo compras navideñas de último momento. Mary lucía estresada, algunas de las personas que llegaban apresuradas se ponían a decirle cosas para que hiciera más rápido su trabajo. Incluso a mi me daban ganas de aventarles la bebida caliente en la cara.

–Mary –le llamé algo cansado– ¿Te enojaras si te dejo sola un rato?

Volteó a mirarme con el ceño extremadamente fruncido y las manos en puños a cada lado de su cintura.

–Escúchame bien, Magnus –dijo calmadamente cerrando los ojos mientras alzaba el dedo índice señalándome– Si te atreves a dejarme sola con toda esa bola de gente maleducada que viene hoy de a montón a comprar café –tomó aire y me miró sin dejar de fruncir el ceño– Yo misma te pateare el trasero tan fuerte que no podrás caminar por un mes y si eso no es suficiente, también te castrare.

Le sonreí y puse un dedo sobre su frente.

–Si sigues arrugando así el ceño, te saldrás arrugas, querida.

Apartó mi mano de un manotazo y bufó un par de insultos a mi persona. La campanilla de la puerta sonó y ella y yo comenzamos a sobarnos las sienes. Era hora de volver al trabajo y soportar a la gente maleducada. La escuché bufar de nuevo y darme una leve patada. Abrí los ojos y miré hacia el frente. Ahí estaba Alexander, mirándome como si se preguntara si realmente era yo. Al lado de él estaba el tipo rubio de la otra vez y una chica pelirroja al lado de este.

Mary farfulló algo y se adelantó un par de pasos y les pidió que le dijeran que querían ordenar. Alexander me miraba algo tenso, mordiéndose los labios de vez en cuando para luego mirar a sus acompañantes. De alguna forma entendí un poco lo que quería decir. Pidieron unos cafés y se fueron a sentar a la mesa que había casi al fondo del lugar. Miré la orden que habían hecho y dando media vuelta comencé a preparar las bebidas.

– ¿Pasó algo con ese chico? –preguntó Mary a mis espaldas.

– ¿Por qué preguntas?

–No te saludó.

Solté una pequeña risa y me volteé para entregarle uno de los cafés que había terminado. Lo tomó y me miró seria.

–No pasó nada, solo que ahora no es el momento correcto.

Levantó una ceja mirándome como si no entendiera las cosas. Me giré y continué preparando la bebida. Cuando volví a voltearme para entregarle la bebida a Mary estaba se encontraba apenas a unos centímetros de mi cara. Abrí los ojos como platos haciendo mi cabeza un poco hacía atrás.

–Explícame ahora mismo que pasa –me ordenó sin expresión.

–Es solo eso –le dije suspirando un poco– Ahora no es el momento, además está con ese rubio oxigenado.

Soltó una pequeña risa y tomó la taza de café. Me giré de nuevo y preparé la última bebida. Mary llegó por detrás y me abrazó por la cintura. Enarqué una ceja mientras terminaba de preparar la bebida. Me giré un poco pero ella no se movió, suspiré y caminé a paso lento hacía el mostrador, donde estaban las otras bebidas. Le di unos suaves manotazos a sus manos para que me soltara.

–Ve a entregar eso.

–Claro, querido –dijo con voz melosa.

Comencé a reírme estúpidamente por su forma de actuar. Con pasó rápido fue a dejar las bebidas a la mesa de Alexander, el cual me miraba con el ceño fruncido. Le sonreí. El rubio oxigenado y la pelirroja hablaban de algo entre ellos. Le mandé un beso a Alexander y después hice un corazón con mis manos. Él se sonrojo y, arrugando la nariz, agachó la cabeza. Mary volvió contenta. Podría jurar que estaba a punto de llegar a donde yo estaba dando saltitos.

– ¿Qué tal estuviste? –me preguntó con una sonrisa de oreja a oreja.

–Dime, ¿Tomaste bebidas alcohólicas?

Negó con la cabeza sin deshacer su sonrisa.

– ¿Alguna droga?

Volvió a negar fervientemente.

– ¿Alguien al fin se apiado de ti y te llevo a la cama?

Sin quitar la sonrisa de su rostro me dio un fuerte puntapié en la rodilla. Gruñí levemente de dolor mientras subía la pierna un poco y me sobaba el punto afectado.

– Olvídalo –dije haciéndome un poco hacía atrás– Nadie nunca tendrá sexo con una mujer tan ruda.

Soltó una patada que esquivé rápidamente. La campanilla volvió a sonar y un hombre con bolsas en ambas manos se acercó al mostrador.

–Un latte, sin azúcar, para llevar, rápido.

Rodé los ojos y suspiré un poco, me volteé para comenzar a preparar la bebida y escuché al hombre empezar a golpear el mostrador con las uñas de sus dedos. Termine de preparar el café lo más rápido que pude y lo dejé sobre el mostrador.

– ¿No pudiste hacerlo más rápido? –preguntó enojado mientras dejaba un par de billetes en el mostrador–Quédate con el cambio.

Tomó el café y salió del lugar lo más rápido que pudo, solté un enorme suspiro y metí el dinero a la caja. Iba a ser un día largo. Miré hacía la mesa donde estaba Alexander. Sonreí y saqué el celular del bolsillo trasero de mi pantalón. Desbloqueé la pantalla y comencé a escribir un mensaje. Apreté el botón de enviar sin remordimiento alguno.

"Debiste venir solo.

Magnus"

Esperé por un momento. Alexander estaba hablando con el rubio oxigenado, paró de hablar por un momento mientras sacaba el celular de su pantalón. Frunció el ceño mientras miraba la pantalla. Escribió algo rápido y dejó el celular en la mesa. A los segundos mi celular empezó a vibrar. Vi el mensaje con una sonrisa.

"¿Qué tienen de malo mis amigos?

Alec"

Torcí un poco la boca para después empezar a escribir la respuesta.

"Con ellos presentes no puedo besarte hasta hacerte perder la respiración.

Magnus"

Mandé el mensaje y observé a Alexander. Tomó el celular y se quedó mirando la pantalla por un tiempo mientras sus mejillas se volvían rojas. Sonreí de oreja a oreja. Vi que el rubio oxigenado le decía algo haciendo que su sonrojo creciese. Fruncí el ceño. ¿Quién se creía para hacer sonrojar a Alexander? Mi teléfono comenzó a sonar de nuevo

"Se paciente

Alec"

Sonreí de nuevo. Antes de que pudiera responder un par de clientes aparecieron frente a mí. Un chico y una chica que, al parecer, eran pareja. La chica pidió un par de chocolates y se fueron a sentar a una mesa cercana. Comencé a preparar el pedido cuando otro cliente apareció. Mary se encargó de atenderlo. Era otro de esos clientes apresurados. Termine el pedido de la pareja y fui a dejarlo en la mesa correspondiente. Cuando regresé Mary se tallaba las sienes con frustración.

–Necesito un cigarrillo –musitó enojada.

–Te volverás mas fea si sigues fumando –le dije sacando mi celular– Por cierto, tal vez dé una fiesta mañana por navidad. Puedes venir con tu cita.

Se pensó las cosas un momento.

– ¿No saldrás con ese chico? –preguntó señalando a Alexander.

Me alcé de hombros y puse mi atención en el celular. Miré la hora y después volteé a ver a Alexander. Estaba sonriéndole al chico rubio, la chica pelirroja dijo algo y él borró su sonrisa, volvió su vista al café con la boca torcida. Supuse, por esa reacción, que la chica no le agradaba. Esperé por unos segundos y después volví a meter mi celular al bolsillo.

–Dime, Mary ¿Por qué te pusiste cariñosa hace un rato?

–Quería darle celos a tu chico –dijo sonriente– Al parecer funcionó, cuando dejé las bebidas en la mesa me miró como si quisiera sacarme los órganos y ahorcarme con ellos.

Solté una risa y ella hizo un puchero cruzándose de brazos.

–Tal vez realmente si quiera algo serio contigo.

Me encogí de hombros mientras cerraba los ojos. Un par de clientes nuevos llegaron, de nuevo esos clientes apresurados. Los atendí esta vez para que Mary no fuera a matarlos. Mientras les entregaba las bebidas pude ver que los amigos de Alexander se levantaban. Sonreí mientras los tipos me pagaban y después de darles su cambio se retiraron del lugar lo más rápido que pudieron. Vi que él chico rubio y la pelirroja salieron del lugar. Me volteé y le sonreí a Mary, ella solo suspiró resignada.

–Trata de no tardar demasiado –me dijo dándome unas palmaditas en el hombro– Y no des un espectáculo, hay clientes.

Salí de dentro del mostrador y fui hacia la mesa de Alexander, jalé la silla donde se estaba sentando hace unos momentos la pelirroja y me senté frente a él. Me miró por unos segundos, cerró los ojos y suspiró. Agachó la cabeza y miró el celular que aún estaba en la mesa. Fruncí los labios y lo tomé del mentón para que me mirara.

– ¿Así saludas a tu novio?

Sus mejillas se volvieron rojas, al instante se soltó de mi agarre y miró hacia otro lado.

–Deja de repetir esa palabra.

Alcé una ceja y apoyé los codos en la mesa mientras apoyaba mi rostro en mis manos.

– ¿Qué palabra?

Soltó un pequeño gruñido y agachó la cabeza.

–Novio.

Sonreí y volví a tomarlo del mentón para que me mirara. Antes de que pudiera soltar el agarré lo besé en los labios. Un beso suave. Solo eso. Rompió el beso y miró alrededor. Le di otro beso haciendo que el frunciera un poco el ceño.

– ¿Compraste mi regalo de navidad?

Sonrió y bajó la mirada al celular.

–Acepté salir contigo, tómalo como tu regalo de navidad.

Inflé mis mejillas y fruncí los labios.

–Eso no vale.

Alzó los hombros y me miró como si realmente no le importara.

–También fuimos a un concierto, originalmente no iba a llevarte a ti.

Fruncí el ceño.

– ¿Con quién pensabas ir?

Abrió la boca dispuesto a responderme pero volvió a cerrarla. Miró hacia el suelo y sus mejillas se colorearon. Tardó un par de minutos más en responder.

–Con alguien más.

Lo sujeté por las mejillas y lo besé de nuevo. Soltó un quejido antes de corresponderme un poco el beso. Lo solté y él se apartó casi al instante.

–Nunca me dijiste el nombre de la banda.

Enarcó una ceja y me miró por un momento.

– ¿Para qué lo quieres?

–Curiosidad.

Me miró por un momento.

Fall Out Boy

Sonreí y volví a colocar los codos sobre la mesa.

– ¿Tienes algún disco de ellos?

Negó con la cabeza mientras arrugaba a nariz. Tal vez le molestaba recordar eso.

–¿Por qué? –le pregunté inocentemente.

–He tenido que usar el dinero en otras cosas.

Sobé un poco mi mejilla y miré alrededor. Mary estaba atendiendo a un par de personas, me paré del asiento y sonriéndole rápidamente a Alexander, lo jalé del brazo para que se levantara también. Cruzamos el lugar y salimos lo más rápido posible, esperaba que Mary no se diera cuenta. Lo jalé de nuevo yendo hacia la puerta negra para ir a mi departamento. Me jaló un poco cuando llegamos a la puerta.

– ¿A dónde vamos?

Le sonreí y abrí la puerta. La jalé para que entrara conmigo y subiera las escaleras. Sin oponerse me siguió. Busqué las llaves en el bolsillo de mi pantalón y abrí la puerta de mi apartamento. Mi sonrisa se extendió y jalé a Alexander para que entrara conmigo. Una vez dentro cerré la puerta y lo pegué a esta y lo besé fuertemente. Él jaló mi ropa y me pegó a él correspondiendo el beso. Mordí su labio inferior y al instante abrió su boca, enredé mi lengua con la suya y lo escuché soltar un leve quejido de gusto por el acto.

–Tenía tantas ganas de besarte –murmuré sobre sus labios dándole pequeños besos en la mejilla para después descender hacia su cuello.

–¿Esta es tu casa?–preguntó con un hilo de voz.

Solté un pequeña risa sin deja de besar su cuello.

– ¿De quién más?

Soltó una risa antes de que me jalara el cabello y acercará sus labios a los míos sin tocarlos, apenas rozándose.

–Tengo que irme en una hora.

Fruncí el ceño sin dejar de ver sus labios.

– ¿Por qué?

–Debo ayudar a mi madre y mi hermana para la cena de mañana.

Besé sus labios un momento antes de empezar a morderlos. Soltó pequeños quejidos gustosos. Enredó sus brazos en mi cuello y jalándolo de las caderas lo acerqué más a mí. Succione su lengua antes de morderla con fuerza. Soltó un gemido y cortó el beso.

–En serio, debo irme en una hora.

Bufé y me acerqué a su oreja. Lamí su lóbulo y me gané un gemido ahogado de su parte.

–Entonces deberías hablar menos y besarme más- le susurré mordiendo por debajo de su oreja.

Gruñó levemente.

–Tú deberías hacerme callar con besos que me quiten la respiración –susurró en mi oído– Justo como prometiste ayer.

Sonreí y mordí su cuello. Succione y lamí la pequeña marca que mis dientes habían dejado.

– ¿Acaso… no puedes, Magnus?

Dejé que una sonrisa altanera se extendiera por mi rostro y después besé su mejilla.

–No me retes, Alexander.

Me sonrió y soltó una leve risa burlona. Sus ojos azules estaban obscureciéndose, sus mejillas estaban rojas al igual que sus labios, su respiración estaba haciéndose rápida y pesada. Sonreí y le besé lentamente. Bajé una de mis manos hasta su trasero y lo apreté. Soltó un quejido y cortó el beso. Sus mejillas estaban más que rojas. Iba a decir algo pero lo callé al instante besándolo de nuevo.

–Te dije que no me retaras.

Sonrió ligeramente mientras asentía un poco. Lo pegué un poco más a la pared y volví a besarlo. Alexander apretó el agarré que tenía alrededor de mi cuello. Succionó mi labio inferior, solté un pequeño quejido y busqué de nuevo sus labios. No paré de besarlo más que para tomar aire. No hablamos de nuevo. Al menos yo, quería aprovechar el tiempo que teníamos al máximo.

No hacía falta mencionar que estaba más que feliz con la forma en la que se encontraba Alexander entre mis brazos. Y tal vez, por la forma en que me sujetaba por el cuello, el sentía exactamente lo mismo.


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Bien, ahí esta, espero les haya gustado. De nuevo una disculpa por no responder review. ;n; sigo muriendo de sueño. Juro y prometo que en el siguiente los contestare.

Dudas, aclaraciones o felicitaciones son bien recibidas, si dejan un review me harán muy feliz.

MUCHAS GRACIAS POR LEER