Hola! yep, regresé, después de unos días de no haber publicado la continuación. Una disculpa por tardar~ Denle las gracias de la actualización al café y les recomiendo no tomar mas de cuatro tazas de café seguidas. Resulta que te ponen un poco rara.

Disclaimer: Cazadores de Sombras y sus personajes no me pertenecen son todos obra de Cassandra Clare. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Advertencia/Aclaración: Nunca Me He Podido Emborrachar, he tomado todo lo que he podido varias veces, cerveza, tequila, vodka, whisky, vino, etc, y nunca me he podido emborrachar. Y dado que el capítulo trata de MAGNUS CON RESACA, no se si expresé lo suficientemente bien lo que se siente cuando tienes resaca. Así que busqué y pregunté como se sentía una resaca. Y así fue como quedó el capítulo. Cualquier cosa que no cuadre con la resaca es por el hecho de que mi cuerpo no coopera y no se emborracha así tomé demasiado alcohol.

También hay unas cuantas palabras altisonantes (groserías)

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25/12

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Era una mierda.

Todo a mí alrededor era una maldita mierda.

Cerré los ojos fuertemente y enterré mi rostro en la almohada. Ese maldito dolor de cabeza no se iba, sabía que debía tomar algo para quitarlo, pero simplemente no tenía ganas de moverme. Solté un quejido y me volteé lentamente en la cama, quedando boca arriba. Apenas se filtraban un par de rayos de luz a través de las cortinas. Ni siquiera sabía qué hora era. Aún había sol así que no debía ser tan tarde.

Escuché el maullido de Presidente Miau desde la puerta. Cerré los ojos al instante y me llevé las manos a los oídos. Sentí que mi cabeza empezaba a punzar dolorosamente. Ojala no tuviera que pasar por eso cada que me emborrachaba, la vida sería hermosa si tan solo pudiera olvidar todo con el alcohol sin sufrir alguna consecuencia. Escuché las pequeñas y leves pisadas de Presidente Miau mientras entraba al cuarto.

–Ahora no, Presi –susurré masajeándome las sienes.

Soltó un maullido agudo y saltó a la cama aterrizando sobre mi estomago. Reprimí las ganas de aventarlo al suelo, el cuerpo me dolía un poco. Dio un par de pasos por la cama y comenzó a afilarse las uñas en el colchón. Amaba a Presidente Miau, pero odiaba que se aprovechara de mi cuando tenía resaca. Suspiré y miré el techo sin oponerme a que destrozara el colchón. No tenía ganas siquiera de respirar.

El techo parecía interesante en ese momento, nunca me había fijado que necesitaba una nueva capa de pintura. Tal vez un día lo pintaría. Un color morado le quedaría bien. Una nueva punzada de dolor atravesó mi cabeza, cerré los ojos y solté un lastimero quejido. Tenía que tomar algo antes de que el dolor fuera peor. Esperé a que el dolor pasara un poco y miré la puerta sin ánimos. Tenía que hacerlo rápido, conté mentalmente hasta tres y me levanté.

El mareo llegó instantáneamente. Tuve que quedarme sentado en la cama por un momento. Parpadeé un par de veces antes de sentirme un poco mejor. Anoche todo daba vueltas. Hoy todo parecía haber vuelto a la normalidad. Me levanté y fui directamente al baño, abrí el botiquín que tenía colgado a un lado del espejo y saqué un par de pastillas contra el dolor, me las metí a la boca, llené un vaso con agua de la llave y me tragué la medicina.

Tomé casi tres vasos de agua seguidos. Tenía la boca demasiado seca para mi gusto. Me enjuague la cara, el agua fría me hizo temblar levemente, me limpié con una toalla que había por ahí. Volví a la habitación y me senté en la cama. Presidente Miau estaba empezando a asesinar a mi almohada. Suspiré y lo jalé por las orejas para que dejara de afilarse las uñas en mis cosas.

–Te aprovechas de que tengo resaca.

Soltó un maullido y alegremente se bajó de la cama para después salir del cuarto. Me dejé caer en la cama cansado. Me había emborrachado miles de veces antes, por lo tanto no me sentía extremadamente mal, pero aun así quería dormir hasta el día siguiente. Desconectarme por ese día del mundo. Tallé mi cara mientras soltaba un suspiró ahogado. Ayer la fiesta no había sido tan mala. O al menos eso recordaba.

Las fiestas que yo daba nunca eran malas. Eran perfectas hasta cierto punto, había alcohol, música y personas. Las tres cosas fundamentales para una fiesta. Recordaba que habían llegado más personas de lo que había imaginado, había tomado más de lo que había imaginado, había corrido a la gente más tarde de lo que había imaginado, pero había olvidado los asuntos con Alexander más tiempo del que había imaginado.

Abrí los ojos con pesadez. El efecto del alcohol estaba pasando y había vuelto a recordar los asuntos con Alexander. Me levanté de la cama y busqué mi celular, removí todas las cosas hasta que el aparato salió volando hacia el suelo. Lo levanté del suelo y me aseguré que la pantalla no se hubiera estrellado. Odiaba tener que comprar un celular nuevo solo porque no aguantaban las pequeñas caídas de mi vida diaria.

Tenía varios mensajes deseándome feliz navidad, unas cuantas llamadas perdidas de Mary y una llamada perdida de Alexander. Miré la hora en el extremo de la pantalla, iban a ser las cuatro de la tarde. Alexander me había llamado hace una hora. Fruncí el ceño sin dejar de ver el teléfono. Tal vez quería verme, tal vez quería salir, o quería desearme feliz navidad. Bufé y metí el celular al bolsillo trasero de mis pantalones.

No tenía ganas de nada, mucho menos de hablar con él.

Salí a la habitación para dirigirme a la cocina. Había vasos de plástico tirados por todo el lugar, un poco de confeti, un par de prendas tiradas por el suelo y sobré el sillón había unas cuantas botellas de vodka y whisky vacías. Tendría que limpiar después. Entré a la cocina y vi a Presidente Miau mirando fijamente las botellas de alcohol que ocupaban la mitad de la mesa, su mesa, su territorio. Le acaricié la cabeza un poco antes de buscar su comida y dársela.

El celular vibró en mi pantalón, lo saqué y tuve ganas de tragar saliva, pero mi boca estaba seca. El nombre de Alexander parpadeaba una y otra vez en la pantalla del celular. Me mordí los labios y quise presionar el botón para contestar, pero entonces recordé lo que había pasado ayer. Su mirada al momento de ver a Jace. Sus malditos sentimientos que al fin había entendido. Dejé el celular sobre la mesa mientras el sonido de la vibración me daba un poco de dolor de cabeza.

Saqué un par de pedazos de pizza, de hace unos días, del refrigerador y los metí al microondas, apreté el botón de iniciar dos veces y el aparato empezó a funcionar. Miré el celular desde donde estaba, me estaba comportando como un niñato, podría contestar el teléfono y preguntarle que quería, así de simple. Pero en vez de eso solo lo estaba evitando. Actuaba como un adolescente. El microondas empezó a sonar avisándome que mi comida estaba caliente. Iba a sacar mi comida cuando el celular empezó a vibrar de nuevo.

Giré mi cabeza y miré hacia la mesa. Presidente Miau miraba el celular cuidadosamente, parecía a punto de saltar encima de e|l si no dejaba de sonar. Caminé a zancadas antes de que Presidente completara su acción, tomé el teléfono y miré la pantalla, el nombre de Alexander volvía a parpadear en la pantalla. Me revolví el cabello, suspiré y sin pensarlo oprimí el botón para contestar mientras ponía el aparato sobre mi oído.

– ¿Hola?

Escuché un ligero carraspeo del otro lado de la línea.

– ¿Magnus?

– ¿Esperabas a alguien más?

Lo escuché dudar por un momento.

– ¿Estas ocupado?

– Tengo resaca –dije sonando un poco mas tosco de lo que debía.

– Pasé por la cafetería en la mañana pero estaba cerrado.

Solté un suspiró y me recargué en la mesa.

–No suelo abrir cuando tengo resaca.

Soltó un pequeño sonido que interprete como duda. Todo se volvió un incomodo silencio por un momento.

– ¿Quieres que nos veamos?

Me mordí los labios antes de que una afirmación saliera de mi boca. Quería verlo, pero seguía enojado. Demasiado enojado y con ese sabor amargo en la boca, que no sabía si era por la resaca o por Alexander.

– ¿Qué es lo que tú quieres? –pregunté tratando de no sonar molesto.

–Estoy libre, podríamos salir.

–¿Qué es lo que tú quieres? –repetí cerrando los ojos.

Tardó en contestar un momento.

–No tengo nada más que hacer.

Torcí la boca y arrugué la nariz. Era la peor y más asquerosa contestación que pude haber recibido de su parte.

–Tengo resaca, me siento jodidamente mal, Alexander.

– ¿Estás bien?

Solté una risa burlona.

–Te he dicho que tengo resaca, ¿Qué parte de eso no entiendes?

Escuché el bufido de molestia que soltó.

–Lamento si soy una molestia.

Su tono de voz era irónico, solté un bufido de molestia al igual que él hace un momento.

–Lamento ser la última opción.

– ¿Siempre eres así de insoportable cuando tienes resaca?

–Si –contesté duramente.

Soltó un suspiró y un bufido antes de contestar.

–Recupérate, espero que mañana no seas un idiota.

Y la llamada se cortó

Quité el celular de mi oreja y miré la pantalla frunciendo el ceño. ¿Yo era el idiota?, él era el que me tomaba como última opción, ¿Acaso esperaba que yo estuviera contento con eso? Aparte del hecho de que él estaba enamorado de ese estúpido rubio oxigenado. Solté un gruñido y aventé el celular a la mesa. Me llevé las manos a la cabeza y agité mi cabello violentamente. Me arrepentí al instante en cuanto sentí el dolor, producto de la resaca, atacar mi cabeza de nuevo.

¿Acaso Alexander creía que yo era tan estúpido como para no darme cuenta que tenía sentimientos por el rubio? ¿En serio me creía tan estúpido?, Caminé dando zancadas hasta el microondas, saqué la comida y cerré la puerta del aparato con demasiada fuerza. Me metí la comida a la boca y comencé a masticar pesadamente. Miré el celular desde donde estaba. Tal vez había sido, en parte, un idiota con él. ¿Pero que esperaba él de mi? ¿Qué me quedara conforme viendo como estallaba de amor por alguien que no era yo?

Tragué la comida con dificultad sin despegar la vista del maldito teléfono. Tal vez en parte también había sido mi culpa. Yo le había impuesto mis sentimientos desde el principio. No me preocupe si él quería a alguien más, si él estaba interesado en alguien más. ¡Pero si ya estaba interesado en alguien más podría haberme rechazado desde el principio!, aunque claro, estaba el hecho de que tal vez yo seguiría insistiéndole hasta que cediera.

Volví a revolverme el cabello y el dolor de cabeza volvió de nuevo. Terminé la comida lo más rápido que pude y seguí mirando el asqueroso aparato sobre la mesa. Solté un suspiró ahogado y dejé caer mi cabeza entre mis manos. No necesitaba pensarlo un momento más. Dando zancadas llegué hasta la mesa y tomé el celular. Escribí un rápido mensaje y lo envié. Nunca había sido bueno para las disculpas. Miré el mensaje que ahora estaba en la carpeta de enviados.

"Lo siento, cuando tengo dolor de cabeza no pienso en lo que digo. Fui un idiota"

Arrugué la nariz y el entrecejo. No estaba acostumbrado a dar disculpas, no era bueno para darlas y tampoco me gustaba. El celular sonó avisando de un nuevo mensaje.

"Está bien, debí comprender que tenías dolor.

Lamento haberte llamado idiota, aunque hayas actuado como tal.

Alec"

Sonreí con su respuesta. Realmente parecía un niñato o un maldito adolescente enamorado. Escribí la respuesta rápidamente, como si escribir lento o tardar en contestarle un segundo más fuera a matarme. Envié la contestación lo más rápido que pude.

"Realmente quería besarte hoy"

Presidente Miau maulló sacándome de mi ensoñación de adolescente. Me mordí los labios y cerré los ojos fuertemente. Estaba dejando mi excelente orgullo de lado solo para disculparme con él. Incluso estaba pidiendo disculpas demasiado dramáticas y había olvidado mi enojo con él. Había olvidado, o me había dado igual, el hecho de que Alexander estuviera enamorado de una persona que no era yo. Debería de estar enojado, no estar pidiéndole disculpas y diciéndole que ansiaba besarlo.

El celular vibró en mi mano. No pude evitar verlo con cierto temor. Quería abrir el mensaje y ver lo que me había escrito, quería llamarlo y decirle que viniera aunque la cabeza casi me estallara de dolor, quería que viniera y besarlo hasta que él dolor se fuera por completo. Quería muchas cosas de él en ese momento. Suspiré y conté mentalmente hasta diez. Al llegar al último número me anime a abrir el mensaje.

"Mañana, si no sigues con resaca, podremos solucionar el no vernos.

Aunque quería que hoy me besaras hasta el cansancio.

Alec"

Sonreí. Sonreí como un vil idiota al ver eso. Como un estúpido adolescente enamorado. Y no pudo importarme menos el hecho de verme tan mal. Me dejé caer sobre una silla y miré el mensaje en la pantalla del celular. Estaba tan malditamente feliz y todo solo por simple mensaje de él. Suspiré y recordé lo que dijo Mary sobre él, en ese momento no pude estar más de acuerdo con las palabras que me había dicho.

Alexander era mi completa perdición.


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.REVIEWS!

Luc de lupin: Me encanta contestar reviews, aunque tarde años en hacerlo. Me encanta hacerlo asi que no debes agradecer. uwu aunque me encante Magnus, me encanta hacerlo sufrir, y mas si son por celos. Esperemos que Alec sea inteligente sobre lo que debe de hacer para mantener a Magnu feliz *^*)/ Pronto, tal vez, sepamos lo que piensa Alexander Lightwood sobre toda esta historia en la que esta inmiscuido. Saludos y feliz año a ti también. Gracias por el review.

Airic-Been: Magnus sufre por culpa de Alec y es imposible evitarlo. Aunque no se si Alec sea lo suficientemente inteligente para darse cuenta del por qué el enojo de Magnus. Trato de actualizar pronto, lamento fallar a veces. Muchas gracias por el review.

Anette-lizzie: Gracias por decir que tiene logica el giro. Detesto que Cassie sea tan mala y separe a Malec. Yo amo a Malec, no me gusta ver a Malec separados. Así que espero que queden juntos. Todos queremos a veces golpear a Alec, pero aceptemoslo, es parte de su encanto ser un poco bruto en el amor. Saludos a ti tambien. Muchas gracias por el review.

Erick- Lambert: ¿En serio? ¿Mi historia como la mejor forma de empezar el año? Me hace sentir tan especial eso. No me cansaré de sonreír cada que dices que te encanta mi historia. Magnus sufre por culpa de Alec y eo es triste uwu, pero tendrá su recompensa. Feliz año a ti también y gracias por el review.

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BIEN! ahí esta, es cortito pero espero que les haya gustado. Trataré de actualizar rápido, si es que nada se atraviesa en mi camino a la escritura. Por si a alguien le interesa releer el capítulo. Les recomiendo escuchar la canción "Where did the party go" de Fall Out Boy. Solo una simple curiosidad~

Dudas, aclaraciones, o felicitaciones son bien recibidas. Si dejan un review me harán feliz.

MUCHAS GRACIAS POR LEER.