Bendita Tradición

Habían pasado varios días desde que Hipo anunció su compromiso con Astrid, la aldea estaba alegre, bueno no exactamente todos como Patán, varios chicos de la isla y otros más pero también entré ellos había ellas como Brutilda y varias jóvenes dispuestas a conquistar a Hipo.

Pero sobretodo la oposición del padre de Astrid el cual estaba sentado bebiendo como y maldiciendo a los dioses, se oponía a esa unión debido que aún tenían sólo 16 años, no quería que su "niña" se casará con nadie y mucho menos con Hipo. Si a pesar de que los había salvado el aún creía que Hipo era un inútil, cosa por las cuál ganó varias discusiones con su hija, él quería que un verdadero hombre desposara a su hija, él quería un nieto vikingo no uno al estilo Hipo, no... No y ¡No!, preferiría a Patán como el esposo de Astrid.

Era más fuerte, más "inteligente", todo un líder todo un ¡vikingo!, tenía que hacer algo ahora, el le daría un nieto digno y estaba dispuesto a separar a su hija de Hipo sólo tenía que encontrar a Patán...

Hipo caminaba felizmente junto con su gran amigo Chimuelo, después de encontrarlo en el Gran salón justo después de anunciar su compromiso, aunque para ser sinceros lo encontró en una esquina temblando y al parecer huyendo de él, le pidió unas disculpas y ambos decidieron tomar un baño en unas aguas termales que habían encontrado días antes para relajarse y en el caso de Hipo pensar.

Aún le costaba entender lo que había sucedido estos últimos días, su padre lo nombró jefe, se casará con Astrid y por ultimo esa estúpida tradición sin sentido alguno, aunque pensándolo bien no le había comentado a Astrid nada sobre eso, tendría que hacerlo o si no ella se enteraría y lo mataría y conociéndola lo seguiría hasta el Valhala para atormentarlo por toda la eternidad.

¿Por qué habría que decírselo?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por Chimuelo el cual jugueteaba con el agua.

¡Amigo! Tranquilo no te desesperes, ahora vamos a volar pero por lo menos déjame terminar mi baño-Dijo mientras reía al ver como su amigo trataba de sonreír.

Chimuelo le miro curioso, sabía que algo le pasaba a su jinete por lo que le lamio la cara.

¡Chimuelo! ¿Por qué hiciste eso? No ves que estoy tomando un baño relajador, ¡maldita sea!-Inmediatamente se tapó su boca, últimamente está actuando de una manera un tanto raro, decía malas palabras y esa sensación de fuego cada vez que se enojaba o... O no quería mencionar esa cosa tan vergonzosa.

Sin embargo se dio cuenta que Chimuelo tenía los ojos tapados con sus patas y estaba lo más alejado posible de él.

Tranquilo amigo, lo siento no era mi intención asustarte, es sólo que...-Trató de articular palabra alguna pero le era difícil seguir pensando en todo.

Su amigo se dio cuenta de lo que sucedía, despues de todo los problemas de los humanos eran más complicadas que los problemas dragonescos, su jinete tendría dos hembras cosa que no la veía como un problema, era como un sueño hecho realidad para él, su jinete tenía demasiada suerte ¡Demasiada!. Él apenas podía coquetear con una hembra y ese maldito ya tenía dos... Pero después de todo tendría que apoyarlo.

Chimuelo sólo dio un ronroneo para darle a entender a su jinete que siempre estaría ahí para apoyarlo.

Gracias amigo, cuento contigo-Dijo Hipo más tranquilo-ahora vamos a volar

Despues de un vuelo tranquilizador y con un poco de adrenalina decidieron volver a la aldea, después de todo era el jefe.

Astrid caminaba felizmente por el bosque despues de un entrenamiento que en vez de eso sólo pudo en pensar en su boda, se casaría con Hipo, el hombre más tierno y valiente del mundo, tomen eso malditas fans, si al fin tenía a Hipo sólo para ella y lo aprovecharía, por fin se divertiria,por fin la complacerian, tenía planeado todo como seducirlo, como hacerlo gozar, como la haría gozar, tan sólo en pensarlo se ponía caliente.

Maldita sea me estoy convirtiendo en una pervertida-Dijo avergonzada para si misma al pensar que cada día ella quería ser complacida pero despues de todo estaba segura que Hipo no tendría ningún problema en hacerlo.

Pero todo no era alegría puesto que su padre era el unico que se oponía a su matrimonio, no entendía por que su viejo se oponía, Hipo se convirtió en jefe y además era ¡el héroe de Berk!, el que salvo a una necia tribu vikinga de la amenaza más grande que habían enfrentado sus antepasados. Y apesar de ello su padre lo consideraba todavia un estorbo, el aún creía que los vikingos son y serán los más fuertes y poderoso ejército que nunca había existido en el mundo y no un montón de idiotas soñadores como Hipo.

"Como se atreve a decir eso de mi prometido"Pensó Astrid mientras sujetaba con más fuerza su hacha"Pero hablando de él tenemos que asistir a una cena esta noche"

Astrid fue a su hogar para alistarse esta noche, quería ponerse un tanto femenina aunque para ser sincera no sabia como ya que no era su estilo pero por Hipo tenía que hacer la cosa más tonta y sin sentido de su vida, ser arreglada por su madre. Caminaba hacia su perdición.

Despues de un merecido vuelo por parte de Chimuelo, Hipo dejó a su amigo en la sala junto su chimenea, su lugar favorito, logro divisar una pequeña mesa junto a los sillones , la cual tenía encima una botella de aguamiel.

"Un tarro no hace mucho daño" Pensó

Se sirvió un tarro de aguamiel mientras se sentaba en su sillón, dio un pequeño sorbo al tarro y sintió la misma sensación de fuego recorrerlo en todo su cuerpo, se sentía poderoso, vio a Chimuelo el cual ya se había dormido, tenía a un furia nocturna como mascota, el más letal de los dragones, se casaría con Astrid Hofferson, la más hermosa pero temible vikinga del todo el meridiano y para terminar era el jefe y héroe de Berk. Tenía todo.

Podría acostumbrarme a estó

Hipo sonreía maliciosamente mientras le daba otro sorbo a su tarro.

Mientras tanto en el puerto de Berk, Estoico había estado haciendo unos cuantos arreglos para la futura boda, pero...

Barco a la vista-Gritó un vikingo

La gente que estaba alrededor se acercó para ver quien era su visitante ya que en esa época del año nadie venía para Berk.

Entre ellos estaban Estoico y Bocon junto a los jinetes de Berk exceptuando a Astrid, Patán e Hipo.

Quien quiera que sea salga del barco ahora mismo o de lo contrario lo quemaros con usted dentro-Gritó Estoico pero al ver que nadie daba una respuesta empezó a hacerle señales tanto a los jinetes como a los soldados para atacar. Sin embargo...

Que manera de recibir a los invitados es esta Estoico-Dijo una voz femenina

Del barco salió una muchacha muy hermosa, con un vestido totalmente rojo pero ensima del vestido traía un chaleco que hacia juegos con sus botas que le llegaban hasta las rodillas,también traía unos guantes cafés de piel, en su cintura traía una espada larga similar a una katana,traía el pelo suelto el cual le llegaba hasta su cintura, tenía ojos azules y era rubia.

Al ver esa mujer la mayoría de jóvenes y niños suspiraron.

¿Tú que haces aqui? ¡Camicazi!

Uff me costó este capítulo, si se puede llamarlo, pero vamos a lo principal.

Que planeara el padre de Astrid?

Por que no estaba Patán?

Por que ha venido Camicazi?

Seguire preguntado como un estúpido sin sentido?

Con lo de describir a Camicazi no soy muy bueno en eso, me base en un fanart que encontré por ahí. Y tranquilos parece que la mayoría quiere lemon salvaje o algo asi.

¡Pervertidos!

Tal vez otro capítulos más y habrá lo que han querido desde que leyeron esta historia. No se desesperen.

Recuerden cualquier comentario ya se critica o amenaza de muerte (ya me amenazaron y me llamaron pervertido:-S) me inspira a seguir la historia. Agregenla a favoritos si quieren no por que yo lo diga lo hagan.

Aunque pensándolo bien podría...

Nos vemos tal vez solo tal vez en esta misma semana ya que el pasado lunes no actualize. ¿Cual historia les gustaría que pusiera otro capítulo?

Una saludo y abrazo a todos.:-) Adios.