Steven había muerto. No se podía hacer nada. Era lo que pasaba por la cabeza de Danny y Nick, los cuales se encontraban sentados en la mesa del apartamento del primero. Su apartamento lucía como un sitio algo pobre, debido al desorden que había, pero eso no era lo que le preocupaba a Nick, el cual aún no superaba la muerte de su amigo. Ya había amanecido y la cara de Nick seguía teniendo la misma impresión que cuando vio a Steven morir, mientras Danny no paraba de hacer preguntas que evitaban que este pensamiento desapareciera de la mente del joven corredor.
- ¿Y no viste quién lo mató? –
- Era pelirrojo, pero no vi más ya que me interesaba ver como estaba Steven.
- Quizás en las noticias digan algo, ya sabes, la policía estaba por ahí, quizás lo capturaron.
- Tú sabes tan bien como yo que la policía de esta ciudad es incompetente. No vale la pena tener esperanzas en eso.
Pese a que Nick no parecía interesado, Danny enciende su TV y le cambia a las noticias que acaban de empezar. El locutor comienza a decir los titulares y da el noticiero, hasta que luego de varios minutos, la noticia que esperaban aparece.
- ...en otras noticias, un joven perdió la vida al chocar con un camión. El conductor del camión se dio a la fuga, mientras que el cuerpo del joven ya fue entregado a sus familiares. Un oficial de la VCPD informó que este joven era perseguido por realizar carreras clandestinas con otro sujeto del cual no se tienen datos, más que conducía un Deimos SP amarillo. – decía el locutor mientras se muestra imágenes del siniestro.
- Vaya, veo que tenías razón, Nick. Aún me sigo preguntando a que familiares de Steven se refieren.
- Yo me pregunto aún más la razón por la cual lo mataron. Eso no fue un accidente, yo vi como ese Flatbed lo impactó a voluntad.
En ese instante, la puerta del apartamento es tocada con fuerza, por lo que Danny se acerca y la abre, sólo para encontrarse con dos policías que no lo miraban con felicidad, sino con una seriedad abrumadora.
- ¿Se les ofrece algo, oficial?
- ¿Tú eres el dueño del Deimos SP amarillo? – preguntaba el oficial de la derecha, que era el más alto.
- Déjenlo, soy yo al que buscan – dijo Nick, poniéndose entre Danny y los oficiales.
- Ven con nosotros.
Nick sale junto a los oficiales y es esposado, aunque él evita oponer resistencia debido a que cierta idea se pasó por su cabeza. Danny se desespera e intenta evitar que se lleven a Nick, pero es ahí cuando el otro oficial toma a Danny y lo esposa también.
- ¿Pero yo que hice?
- Nick Edwards está arrestado por participar en una carrera clandestina, no respetar las leyes de tráfico, evadir a la ley y causar destrozos. Tú lo estás por encubrirlo.
- ¡Tengo derecho a un abogado! – gritaba Danny, pero solamente termina recibiendo un golpe del oficial, evitando así oponer resistencia y siendo llevado por los oficiales.
En ese momento Nick y Danny aparecen en una celda. Estaban encerrados en la comisaría de Little Havana mientras había unos cuantos policías de pie frente a su celda.
- ¿Por qué no les abrimos un expediente ya y los mandamos a una verdadera prisión? – decía el mismo policía que esposó a Danny, mientras volteaba a ver al que parecía ser su superior, el cual se muestra como el mismo policía que se encontraba en el sitio donde asesinaron a Lee.
- Sólo son carreras clandestinas. Déjenme el asunto a mí, pueden retirarse, hablaré con este par a solas – les respondió el jefe, el cual se asegura de que los dos policías que le acompañaban salieran de aquella vacía área de celdas.
El jefe toma una silla y se sienta frente a la celda de los corredores, los cuales miraban extrañados al policía que les observaba con una sonrisa que a su vez transmitía seriedad.
- Los jóvenes de hoy en día, ¿no?, son tan... alocados.
- Vayamos al grano, comisario, ¿Qué es lo que quiere? – respondió un molesto Nick, que aún se veía enfurecido por lo ocurrido anteriormente.
- ¡Wow! Sí que tienes muchas pelotas para hablarme de esa forma – dijo el comisario, mientras sacaba una pistola y la colocaba sobre sus piernas - Bueno, sé que ustedes quieren irse y hacer como si nada paso y yo estoy dispuesto a cumplir sus plegarias, pero... Necesito que me den algo a cambio. – agregó poniéndose de pie al decir esto último.
- ¿Quiere dinero? Porque, a decir verdad, estamos bien jodidos... – aclaró Danny, causando que el comisario riera un poco.
- ¿Dinero? Los verdes me sobran ya que tengo negocios con cierta organización, pero eso no les incumbe. Yo requiero de su colaboración para atrapar a alguien.
- ¿Acaso nos ve caras de agentes? – dijo Nick mientras se acerca a los barrotes de la celda, pero el comisario se limita a sacar una foto y dársela a Nick.
- No es lo que crees, Edwards, a decir verdad, te terminará gustando. Esos tipos de la foto pueden serte familiares de cierto modo.
Nick observa la foto. Eran seis sujetos en un bar, mostrándose alegres. Mirando de izquierda a derecha distingue a un pelirrojo, recordándolo como aquel que estuvo en aquél fatal choque donde Steven murió asesinado.
- Ese pelirrojo estaba en el accidente de Steven – no tardó en decir, mientras contenía su furia para arrugar la foto.
- Veo que se te hacen conocidos, ¿Puedes darme información sobre ellos?
- Reconozco a uno, pero de vista, no sé nada de él.
- Qué pena. Me hubiera gustado hacer un trato con ustedes. Pero, aún podemos seguir negociando, no hay problema. Tengo otras propuestas tentativas que les pueden gustar a cambio de su libertad.
- ¿Quiénes son estos tipos? – no tardó en preguntar Danny, el cual se veía confundido al igual que Nick, por lo que el policía, suspirando, comenzó a hablar como si le doliera decirlo. Nick notaba como si esos tipos le hubieran hecho algo al comisario.
- Se hacen llamar "Sharks". Antes eran una fuerte pandilla que negociaba en tratados de droga pero un buen amigo se aseguró de limpiar las calles de esa escoria. Ahora se dedican a las carreras clandestinas. Mis infiltrados me dieron sus nombres, Norman es el pelirrojo, John es el castaño, Ray el del rostro cicatrizado, Dan y Rick Sucho son los morenos, siendo Dan el del tupé y Rick el del cabello lacio. Su líder es el afroamericano, se hace llamar "X" y es una de las personas más ruines y despreciables de esta ciudad, matando gente inocente sólo porque no le agradan o porque intervienen en sus intereses. No me extrañaría que a tu amigo lo mandara a matar ese asesino.
- ¿"X"? ¿Es una broma? – dijo Danny, dudando de la veracidad de la historia del comisario, pero éste pronto cambio su faceta por otra aún más seria para narrar lo acontecido con "X".
- Nadie sabe su nombre, sólo se le conoce como "X". Es la cabeza detrás de esa organización y muy escurridizo. Desde que descubrimos que se reunían en el Club Pole Position no hemos vuelto a saber de él, pero sabemos que sus compinches participan en las carreras clandestinas de las cuales no sabemos nada.
- Ya oímos muchas de sus apasionantes historias de pandilleros corredores, pero nosotros no corremos ilegalmente, lo hacemos por diversión. – dijo Nick, luego de estar un buen rato callado, por lo que el comisario le quita la foto y lo mira con una faceta de lástima debido a que no le iban a ser de ayuda en sus planes.
- Así que no compites en las carreras clandestinas... Qué lástima, te iba a liberar a cambio de que me dieras información de lo que ocurriera en las siguientes carreras.
- Sólo son 36 horas. No es una condena muy larga. – comentó Nick, con una sonrisa retadora debido a que creía que el comisario los quería timar, pero es ahí cuando el policía comienza a reír.
- Nicky, Nicky, Nicky... Evadir a la ley, provocar choques, exceso de velocidad, carreras clandestinas. Eso te puede llevar hasta un año en prisión. Yo quiero ser "bueno" contigo, a cambio de un favor.
- Esto es una injusticia – decía molesto Danny, sabiendo que él también pagaría por no contribuir, pero es ahí cuando el comisario se pone de pie, sonriendo y listo para hacer un trato.
- Necesito nuevos infiltrados, pero no en la banda de "X" ya que viendo que el pelirrojo te vio en el accidente de tu amigo, dudo que te reciban bien. Quiero que participes en las carreras clandestinas de Vice City. Hora de que vuelvas a tus viejos tiempos.
La cara de Nick cambió de enojo a sorpresa. Si quería ser libre, tenía que arriesgar su pellejo otra vez. Con lo que el comisario les acababa de narrar y sabiendo que muy probablemente los Sharks hayan sido los mismos que lo hicieron abandonar el negocio, comienza a pensársela dos veces, ¿De verdad valía la pena cambiar ese año de cárcel por una misión casi suicida? Nick temía de la prisión, pero meterse con los Sharks era otro nivel. Aun así, por su mente pasó aquel recuerdo del accidente de Steven y la promesa que hizo de hallar al culpable. Viendo este método como una vía de acceso para vengar a Steven, Nick asintió con la cabeza, accediendo a la petición del comisario, el cual sonríe al saber que tenía gente que lo ayude en su misión.
- Y usted nos libera, nos devuelve los coches y no nos multa, ¿Le parece? – dijo Nick mientras Danny se asusta por el pacto que acababa de hacer Nick.
- Exacto. Seré fiel a mi palabra, chicos, a cambio de que ustedes sean fiel a la suya. – aclaraba el comisario mientras abría la celda, teniendo la pistola en mano y apuntando a los dos corredores, por si intentaban revelarse o escapar. Una vez fuera de su celda, el comisario le hace entrega de un teléfono celular a Danny.
- Espero que no traten de irse sin oírme. Yo los contactaré, toma este teléfono, Daniel. Cuando se inscriban, hablamos de nuevo ¿Entendido?
Nick estira la mano y la estrecha con el comisario, pactando así una alianza, pese a que por la mente de Nick aún pasaban pensamientos sobre que se acababa de meter en un lío. Danny pensaba lo mismo, incluso, él imaginaba cosas peores, creyendo que los Sharks los terminarán matando, aunque decide no decir nada y levantar el pulgar con una falsa felicidad en el rostro.
- Trato hecho, comisario – dice Nick mientras se va de la comisaría junto a Danny, pero antes de que salieran del pasillo de las celdas, escuchan la voz del comisario, que les decía algo.
- No me llamen comisario. Llámenme Carter… Carter Williams.
Nick y Danny salen de la comisaría y se dirigen a sus coches, que estaban aparcados misteriosamente fuera de ella. Los dos caminan a sus coches mientras Danny seguía dudando del trato que Nick hizo con Carter.
- ¿Por qué aceptaste el negocio de ese madero? No es de confianza – comentaba Danny mientras no paraba de quitarle los ojos al celular que le dio Carter.
- Lo sé, pero era nuestra libertad o eso, además de que podemos aprovechar para encontrar al asesino de Steven – responde Nick, intentando autoconvencerse que hizo lo correcto.
- ¿Por dónde empezamos?
- Hay que comenzar como la primera vez. Yendo a ver a un promotor y conozco al indicado.
Ambos suben a sus coches y se dirigen hacia un sitio desconocido. Luego de varios semáforos y cruces llegaron a un taller mecánico. Al entrar solo observaban a varios sujetos arreglando un taxi mientras que varias herramientas se veían en el suelo. Por fuera se nota que el taller se encuentra en Viceport. Nick y Danny caminan hacia la puerta luego de que le preguntaran a un sujeto por Robert Dawson. Nick abre la puerta y se ve a un gordo de barba de candado leyendo una revista pornográfica y sudando mientras estaba sentado en una estereotipada oficina.
- No has perdido los viejos hábitos, depravado – decía Nick con una sonrisa, pero Robert parecía asustado debido a que no parece conocer a Nick, sacando incluso una pistola.
- ¿Pero qué mierda? ¿Quiénes son ustedes?
- Ahora te haces el amnésico y ya no me recuerdas.
Robert observa detalladamente a Nick y deja su pistola en el escritorio, acercándose a Nick y olfateándolo, causando que Nick le dé un empujón al sentirse acosado.
- ¡Pero si es Nick Edwards! ¡Joder, tío, mira cuanto has crecido! Espero que tengas más huevos que la última vez que te vi. – gritaba eufóricamente Robert mientras le daba un abrazo a Nick, cargándolo inclusive.
- ¿No te acuerdas de mí, Robert? – preguntaba Danny, el cual se sentía excluido, pero Robert suelta a Nick y comienza a reír.
- ¿El empollón cobarde, Daniel López? Tú no has cambiado en nada, sigues siendo la misma mierda de siempre. ¿Y a qué vienen? ¿A tomarse una copa? De que la quieren, ¿brandy o vodka?
Cuando Robert ya se preparaba para servir alcohol, Nick le interrumpe, debido a que éste recordó que no podían perder el tiempo y menos ahora que trabajaban para un policía que no se veía nada amigable.
- No venimos a jugar ni a recordar los viejos tiempos, Bob. Necesito que me consigas una plaza en la siguiente carrera.
- ¿Pero qué cojones me estás contando? ¿¡Quieres correr!? Hubiera deseado oír esas palabras de tu boca cuando renunciaste. Espero que esos años no te hayan caído mal, mi viejo corredor estrella. Con tantos corredores desapareciendo, creo que si no te diera una plaza sería un suicidio.
Al oír estas últimas palabras de Robert, Nick no puede evitar en pensar en los Sharks, debido a que aparentemente eran los responsables de aquellas desapariciones a las que hacía referencia Robert. Luego de unos segundos, Nick reacciona y se prepara para apuntarse.
- Tú dime la fecha, hora, precio de entrada, recompensa y lugar. Estaré ahí sin falta.
- Muchas preguntas, Nick. La próxima carrera será en el Small Road Bridge, mañana a las 23:30. El precio de entrada es de 500 dólares, participarán seis por lo que la recompensa es de 3000 dólares.
- 500 dólares... podré reunirlos, te los traeré al rato.
- Siempre me pregunté que ganan ustedes si entregan todo en la recompensa... – murmura Danny mientras Nick le asegura a Robert que traerá el dinero.
- Las apuestas también participan, chicano – le comenta a Danny para luego voltear a ver a Nick - Sé que eres de confianza así que te dejo el mapa del trayecto y algunos datos. Espero que ganes, Nick, meteré 1000 dólares a tu favor. Por cierto, ¿Dónde está Steven? Creí que era su amigo…
- Steven murió, Robert, pero olvidémoslo, no me gusta hablar de eso – responde Nick, mostrando incomodidad por tocar el tema otra vez, pero finalmente decide irse – No te decepcionaré, Bob – aseguró antes de retirarse, con Danny siguiéndolo como si de un perro fiel se tratara. Robert no se sorprende ante la muerte de Steven, pero sin decir palabra alguna comienza a imaginarse que quizás la muerte de Steven tenga que ver con las desapariciones.
Nick y Danny salen del taller mecánico y se dirigen al apartamento de Danny. Una vez ahí, se ponen a hablar sobre la misión que les encomendará Carter, sabiendo que no será tarea fácil.
- Necesito buscar a los cinco Sharks y a su líder – decía Nick, dudando un poco del éxito en su trabajo, además de mostrarse temeroso debido a que parecen ser un grupo de psicópatas.
- Tú oíste a Carter, nadie sabe dónde está, es muy escurridizo.
- Pero es obvio que en la carrera habrá Sharks a los cuales se les puede sacar información por las malas.
Luego de decir esto último, el teléfono que le dio Carter a Danny comienza a sonar, por lo que el joven responde, escuchando la seria voz de Carter.
- ¡Oficial Williams! ¿Qué ocurre? – preguntaba Danny, con nerviosismo en su voz y con su mano temblando. Luego de dar la respuesta, Danny le entrega el teléfono a Nick – Quiere hablar contigo – confesó.
Nick toma el teléfono y se lo pone al oído, no dejando hablar a Carter debido a que soltó el primer comentario con gran velocidad.
- Antes de que preguntes, ya estoy dentro.
- ¿Dónde será la carrera?
- En el Small Road Bridge a las 23:30 de mañana, ¿La sabotearás o qué piensas hacer?
- No, voy a enviar un infiltrado al lugar para que observe a los participantes. Tú no tienes problemas, ¿Verdad?
- Ando escaso de dinero, no reúno lo que piden de entrada.
- Pasa a la comisaría y te daré el dinero. Todo sea por joder a los Sharks de una vez por todas. Te espero aquí, más vale que vengas rápido y con discreción. – dice Carter antes de colgar, dejando a Nick sin oportunidad de seguirle comentando sobre la carrera.
- Él pagará mi cuota. Después de todo, no es tan malo que digamos. – dice Nick, sonriendo por tener un problema menos del cual preocuparse, pero Danny seguía sospechando de Carter, notándose por su mirada. - El único objetivo ahora es encontrar a esos Sharks e investigar lo de Steven – agregó Nick, pero Danny seguía pensando en las posibles razones por las que en verdad Carter esté tras los Sharks.
En un lapso de tiempo, Nick va a la comisaría en solitario y toma el dinero donde Carter le habla de su infiltrado, el cual perseguirá a los Sharks hasta la guarida de "X", cosa que también tendrá que hacer Nick. Sin decirle como irá el infiltrado, Carter le da el dinero a Nick y éste se va al taller de Robert, donde le entrega el dinero al promotor, que luce confiado por haber apostado por Nick. Finalmente y ya sin la presión de inscribirse en la carrera encima, Nick se queda a dormir en el apartamento de Danny, mirando al techo en aquel sofá donde está recostado mientras se preparaba para volver a aquel mundo al que prometió jamás regresar. Ahora simplemente debía confiar en su Deimos SP y perder el miedo a los Sharks, recordando que esos mismos quizás fueron los que lo amenazaron en el pasado, mataron a varios allegados y le hicieron abandonar el negocio. Pero recordar la muerte de Steven le da ánimos a Nick, debido a que hace tiempo también prometió no volver a dejar que sus amigos caigan a manos de esos psicópatas. Era hora de que Nick le pusiera un alto a las mismas personas que arruinaron su pasado y la alianza con Carter era la oportunidad perfecta para hacerlo.
- Cada vez estoy más cerca de tu asesino, Steven, y lo pagará muy caro – pensaba Nick, cerrando los ojos con tal de dormir y estar descansado para la carrera del día siguiente. Lo que Nick no sabía era que se acababa de meter en una guerra de la que difícilmente saldría.
