Listo, ya esta, me he quebrado un poco la cabeza, drama total, lo saben. Disfruten y nos vemos abajo.
Discleimer; Nada es mío es de Suzanne Collins.
CAPITULO 3
Mi estilista me envuelve en sus brazos y después de unos segundos escucho la voz de ese hombre "no arruines las cosas" me aparto de él como si me quemara y camino hacia el baño.
- Deseo darme un baño, ¿tienen todo listo para mí? –digo lo más cortante posible.
- Si, Vania porque no traes el equipo, la maquillaremos base cero, ahora ven, vamos a darte una ducha. – me dice Cinna acompañándome al baño y cierra la puerta tras de mí y abre todas, absolutamente todas las llaves de la habitación generando que el ruido del agua nos ensordezca y vuelve a mi lado.
- Katniss, ¿dime estas bien?
- Sí, porque me lo preguntas – le digo como si a él no le importara, sin pensar en mi acción pasada de abrazarlo.
- No nos escuchan por el ruido, solo responde, ¿te amenazo?
- No – digo temblando.
- ¿A tu familia? – yo lo miro y vuelvo a negar, pero sé que ha visto mi segundo de duda.
- Veré que todos están bien, yo intentaré que.
- Me daré una ducha – digo quitándome la ropa y metiéndome bajo el chorro de agua que está fresco y huele a flores, no puedo permitir que nadie más salga lastimado. Cuando Cinna cierra la llave del lavabo, la puerta del baño se abre y Roland lo mira y después a mí que estoy de espaldas mirándolo.
- ¿acaso hay algún problema? – pregunta Cinna, lo mira y después a mí y de pronto me siento mal de estar desnuda ante él, nunca me había importado estar desnuda ante los del Capitolio, porque eran como seres extraños, pero él me mira de una manera terrible.
- No, solo ¿quería saber si todo está bien?
- Estaré lista a la hora – le digo y Cinna permite a Venia pasar con la pintura y el vestido que trae en una bolsa de plástico.
Me quedo un poco más de lo necesario debajo del agua y pienso en mi casa, en el momento en que todo cambio, la última vez que vi a Peeta, en el momento en que decidí dejar de pensar con mi cabeza y usar el corazón, fue el momento menos adecuado.
Después de haberme despedido de Peeta, con un beso, un me importas y una sensación de que todo sería mejor, volví a casa, donde la nieve caía alrededor y llenaba mi cabello de esa pelusa blanca que da una apariencia renovada y limpia a nuestro distrito, cuando mi madre me detuvo en la puerta de la casa supe que algo está pasando, ella rió de una manera extraña al ver mis intenciones de limpiar la nieve y tomo mi mochila antes de que pueda decir algo más.
- Solo es nieve, ¿tuviste un buen paseo?
- ¿Paseo? – la miro extrañada, pero sé que algo pasa, esta tensa y puedo sentir el temblor de sus manos, miro en torno a la casa y veo que hay una persona en la sala, mirando la fotografía de mi padre con ojo escrutador. En ese momento no lo conocía, Roland.
- Alguien vino a verte – me dice ella con una sonrisa. – Esta charlando con Prim.
- ¿Prim? – digo mirando al hombre que se ha sido modificado quirúrgicamente y que se gira a mirarme a los ojos, hay algo siniestro en su mirada.
- ¿Vino Cinna a verme?
- Oh no Katniss, es alguien más.
- Por aquí Señorita Everdeen. – me sorprendo porque me dirige dentro de mi casa, sé que vamos al estudio y miro a mi madre que parece a punto de colapsar.
- Quizá sean solo más instrucciones para el tour de la victoria, ¿Por qué no preparas un poco de té?
- Si claro hija.
Sigo al hombre que entra sin llamar al estudio y puedo escuchar la voz de Prim que contesta algo sobre Lady, cuando la puerta se abre un aroma penetrante a rosas invade mis sentidos y sé que lo conozco pero no puedo ubicarlo, pero me quedo sorprendida al ver al presidente Snow sonriéndole a Prim.
- Katniss – escucho a Cinna y salgo de mis pensamientos, me siento demasiado agotada, demasiado preocupada y tengo tanto miedo por lo que Snow hará que quisiera pedirle que aleje a Cinna de mí, pero sé que es su estrategia para quebrarme y que diga algo, solo algo que lleve a morir a esas personas que me importan.
- ¿Qué pasa?
- El vestido, ¿te gusta? – dice mostrándome un vestido que se ha sido puesto por Snow, tiene su marca, es negro, se ceñirá a mi cuerpo y mostrará a esa Katniss oscura que está creando.
- Es hermoso.
- Bien, pues vamos a arreglarte. – Dice sentándome en la silla y lo siento revolotear a mi alrededor, me gusta que sea el quien me arregle porque trabaja rápido y en silencio. La respiración de Vania también es regular y no ha dicho palabra.
- ¿Bien que te parece? – Digo poniéndome de pie mientras me arregla mi cabello suelto en mi espalda.
- Gracias, es perfecto – digo caminando hacia el espejo, me quisiera dejar caer en la cama que está a mi lado y allí morir, antes de continuar con esto, cuando escucho la voz de mi estilista nuevamente.
- Katniss es importante que me digas. – Escucho el ruido de la puerta y en dos pasos estoy con el arma en su frente y un grito de Venia y el ruido de los cosméticos cayendo al suelo me dicen que pareció real.
- ¿Algún problema Srita Everdeen? – escucho a Roland.
- Si lo tuviera le dijera – digo sin dejar de apuntarle a Cinna.
- Podemos resolver esto nosotros – dice él y dirijo el arma hacia Roland que no se inmuta.
- Si tengo problemas con mi estilista es mi problema – le escupo si quiero asesinarlo o no, también es mi problema, pero la próxima vez que entre sin avisar le dispararé – le digo molesta, no puedo más y estoy por estallar.
- Claro – dice él y sin pensármelo dos veces, jalo el gatillo y un jarrón a su lado estalla en mil pedazos y por primera vez sé que me toma en serio.
- No estoy jugando, ¿está claro? Si Snow quiere hacer esto, ya se lo dije lo haré, pero debe dejarme hacerlo de la forma que yo quiero, entendido.
- Bien, solo tenga cuidado, es su segunda advertencia – me dice y lo veo salir de la habitación.
- Vania, ve a buscar algo para recoger todo eso – dice Cinna sin moverse, y sin dejar de mirarme.
- S.. si – responde la mujer y la veo salir casi corriendo de la habitación.
- Te dejaré un momento sola para que te calmes.
Lo veo salir y suelto el arma en la cama, sé que en todo el lugar la detonación de haberse escuchado, y me siento en el suelo lejos de los cristales esparcidos a mis pies, ¿podré huir? Si me lo propongo, hacer lo que Gale sugirió irme lejos, pero ¿a qué precio?
- Ah señorita Everdeen que gusto verla – los recuerdos de la voz de Snow los escucho como si estuviera enfrente de mí, puedo decir que me sorprendió el verlo allí, para mí el debe encontrarse en casas lujosas o delante de multitudes, no en el pequeño estudio de mi casa, frente a mi hermana uniformada de escuela, que en estos momentos debería estar allí y no en casa y me asusta saber por qué no está allí.
- Hola Katniss, mira el presidente vino a visitarnos.
- Prim porque no sales a ayudar a mamá mientras yo hablo con el presidente.
- Claro Katniss – dice sonriendo.
- Gracias por su oferta presidente.
- Piénsalo querida y habla con tu madre al respecto mientras yo charlo un poco con tu hermana.
La veo salir sonriente y me asusto, ¿Cuánto tiempo hablaron ellos dos? Y antes que todo ¿qué hace Snow en mi casa? Lo primero que viene a mi mente son las palabras de mi mentor "ellos no están felices por lo que hiciste" sé que él me odia y su cordialidad con mi hermana me preocupa, más cuando sé que él se siente humillado y burlado por mí a causa de lo ocurrido en los Juegos del Hambre.
¿Acaso es tan difícil ver que yo no hice lo que hice por rebelión? Más bien fue un acto de miedo por salvar mi vida y la de Peeta, al final y si aun en mis manos hubiese estado también hubiera ofrecido lo mismo a Rue, pero ella murió como todos en el campo de juego.
- Creo que haríamos que esta situación fuera mucho más fácil acordando no mentirnos mutuamente. ― es el primero en hablar y casi brinco de la sensación que causo en mi― .¿tú que crees? - Creo que mi lengua se ha congelado y que hablar me será imposible, así que me sorprendo respondiéndole en una voz tranquila:
- Sí, creo que ahorraría tiempo. – el presidente me sonríe y puedo ver que él ha sido alterado de muchas maneras quirúrgicamente, algo que la televisión no permite ver, que solo se nota cuando estar cerca de él.
- Mis asesores estaban preocupados de que fueras difícil, pero no estas planeando ser difícil en absoluto, ¿verdad?
- No. ― Respondo.
- Eso es lo que yo les dije. Dije que una chica que llega a tales extremos para preservar su vida no va a estar interesada en echarla por la borda. Y después hay que pensar en su familia. Su madre, su hermana, y todos esos… primos. ¿Por qué no se sienta? – dice señalando una silla que está a mi lado.
- Gracias.
- Su hermana, una niña encantadora – dice el sonriéndome, quiero amenazarlo, decirle que si se atreve a hacerle algo yo misma lo mataré pero me quedo en silencio.
- Hemos charlado un poco, me dijo que andaba de paseo en la ciudad, ¿Cómo va eso?
- Bien, me gusta ir a visitar a mis amigos.
- Oh es bueno que la vencedora del distrito haga labor social, pero tenga cuidado, podría ser peligroso.
- Con todo el tiempo viviendo aquí no veo porque – le digo tranquilamente.
- Claro, pero con los tiempos que tenemos encima – me dice tomando una pluma de sobre el escritorio. – Ahora le diré porque estoy aquí, tengo un problema, señorita Everdeen. ― Dice el Presidente Snow. ― Un problema que empezó en el momento en que sacaste esas bayas venenosas en la arena. Si el Vigilante jefe, Seneca Crane, hubiera tenido algo de cabeza, te habría hecho polvo allí mismo. Pero tenía una desafortunada vena sentimental. Así que aquí estas. ¿Puedes adivinar donde está él? ― Pregunta. No tengo que contestar, asiento con la cabeza, pues sé que se encuentra muchos metros bajo tierra. - Después de eso, no había nada que hacer salvo dejarte interpretar tu pequeña obra. Y también fuiste bastante buena con eso de la colegiala loca de amor. La gente del Capitolio estaba bastante convencida. Desafortunadamente, no todos en los distritos se tragaron tu actuación. ¿tienes algo que decir al respecto?
- No fue una actuación. – le digo lo más convincente que puedo y pienso en lo que le acabo de decir a Peeta sobre mis sentimientos por él.
- Pues sé que lo fue – me dice – Has causado problemas en muchos distritos, de modo que estoy aquí porque es necesario apagar esa llama, la llama que encendiste y que puede crear una guerra, que esta humanidad no está capacitada para afrontar.
- Acaso ha habido levantamientos – pregunto y me encuentro eufórica ante esa posibilidad.
- No, aun no, pero vendrán si el curso de las cosas no cambia. Y es sabido que los levantamientos llevan a la revolución. ― El Presidente Snow se frota un punto sobre la ceja izquierda, el mismo punto donde yo misma tengo jaquecas. ― ¿Tienes idea de lo que eso significaría? ¿Cuánta gente moriría? ¿A qué condiciones tendrían que enfrentarse los que sobrevivieran? Cuales quiera que sean los problemas que alguien tenga con el Capitolio, créeme cuando lo digo, si este liberara su agarre sobre los distritos siquiera por un corto periodo, todo el sistema se colapsaría.
- Debe de ser muy frágil, si un puñado de bayas puede tirarlo abajo. – el me examina como intentando calcular sus siguientes palabras y para mi sorpresa el sonríe.
- Es frágil, pero no en la forma en que tú supones. – Golpean un par de veces la puerta y se asoma el mismo hombre que me guió y se está haciendo guardia en la puerta.
- Su madre quiere saber si desea te.
- Lo desearía. Desearía té. ― Dice el presidente. La puerta se abre más, y allí está mi madre, sosteniendo una bandeja con el juego de porcelana china que mi madre trajo a la Veta cuando se casó. ― Déjelo aquí, por favor. Oh y dígame Señora Everdeen, la preciosa Prim hablo con usted.
- Si señor presidente – dice mi madre sorprendida – Y me siento alagada por su oferta pero es algo que debo hablar también con Katniss.
- ¿a qué se refiere mamá?
- Prim me ha dicho que el presidente le ha ofrecido continuar sus estudios en el Capitolio, y allí podrá estudiar medicina, al igual que a mí me ha dado una oportunidad de desarrollar mis conocimientos de plantas medicinales en los laboratorios del Capitolio.
- Vaya que generoso – le digo mirándolo a los ojos.
- No es nada, siempre es bueno alentar a aquellos que tienen un brillo especial, como ustedes tres.
- Gracias presidente, pero debemos tratarlo como familia.
- Claro, claro- dice tranquilamente –Porque no lo sigue pensando mientras yo continuo hablando con Katniss, ¿puedo llamarte así?
- Por supuesto presidente – le digo con una leve sonrisa fingida. - Mi madre deja la charola sobre la mesa y se retira de la biblioteca.
- Esto se ve delicioso – dice y miro las galletas que están en un pequeño plato junto al te, estas están glaseadas con flores bellamente coloreadas y sé que son creación de Peeta, su nombre me aguijonea el corazón.
- Sabes, es gracioso que con frecuencia la gente se olvida que los presidentes también comemos.
- ¿Puedo ofrecerle algo más? – le digo sin moverme de mi lugar.
- No, esto no podría ser más perfecto. Gracias. ― Dice el cuándo mi madre sale y cierra la puerta detrás de ella.
Levanto los ojos cuando la puerta se abre y veo a mi viejo mentor entrar y cerrar con llave la habitación.
- ¿QUÉ HACES AQUÍ? – le grito y me pongo de pie – LÁRGATE NO QUIERO VERTE.- pero él no me hace caso y me abraza fuertemente, puedo sentir el olor a alcohol impregnado en él.
- Preciosa, ¿estás bien? – dice en mi oído tan bajo que sé que solo yo lo escuche.
- Si lo estoy ahora márchate – le digo empujándolo, no puedo arriésgalo, no puedo arriesgar a las personas que aún me quedan libres, que me importan.
- Bien, entonces me voy – dice tambaleándose y toma mi mano. – No disfrutes mucho matando gente, nos vemos en la recepción. – me dice con su tono socarrón y sale de la habitación. Me enderezo el vestido y veo mi rostro, la pintura sigue en su lugar y mis ojos no han derramado ninguna lagrima. Me lanzo una mirada de odio y salgo de la habitación.
Camino por el pasillo y veo a Roland sentado esperándome, al verme me ve de arriba hasta los pies y sonríe con malicia, en verdad debí haberlo matado.
- Luces hermosa Sinsajo, veremos si podemos domar ese animal salvaje que vive en ti – me dice tomándome de la barbilla, le sonrió y tomo su brazo, es hora de empezar el show.
PoV Peeta.
Todo el tiempo de preparación para la cena de esta noche me quedo en silencio, han terminado de arreglarme y me miran con pena, sé que debo lucir desastroso, mi corazón está quebrado y la mujer que amo es una asesina a sangre fría, que ha aceptado ante todo Panem que no me ama.
Effie y Haymitch se quedan callados de pronto cuando una detonación de arma de fuego se escucha, un grito y cosas hechas pedazos, los miro pero ninguno dice nada, mi corazón comienza a latir rápidamente, ¿habrá sido Katniss? La conversación comienza de nuevo como si nada y yo quiero gritar, esto se está saliendo de control.
- ¿Puedo pasar? – dice Venia y la veo temblando, sus ojos están desorbitados y creo que está a punto de desmayarse.
- ¿Qué paso querida? – escucho a uno de los de mi equipo preocupado, aunque creo que lo que más le interesa es el chisme que lo que en verdad paso.
- Necesito un poco de… de corrector el mío se hizo pedazos. – Entonces si vino de la habitación de Katniss todo ese escándalo. La puerta se vuelve a abrir y veo a Cinna mirar a Venia que baja los ojos y corre al baño y con un movimiento imperceptible le hace una seña a Portia que me deja con una sonrisa y entra al baño para encerrarse con ella.
- ¿Cuándo llegaste? – pregunta Haymitch a Cinna.
- Hace unas horas, estaba arreglando a Katniss.
- ¿Cómo está? – pregunta mi mentor, yo estoy allí en silencio tratando de saber que sucede.
- No lo sé, porque no se lo preguntas, acabamos de tener una discusión – dice el sonriendo – Es interesante que te apunten a quemarropa con una arma cargada.
- ¿Te apunto? – pregunta Effie asustada – Entonces, la bala era dirigida para ti.
- Bueno, sabes que ella es muy voluble, solo venía a avisarle a Portia que esta noche salgo con ella al distrito 9 y así sucesivamente, adelantaremos las actividades, así que nos veremos de nuevo hasta los siguientes juegos.
- Claro – dice Haymitch.
- Cinna – escucho la voz de Roland - Necesito que me acompañe.
- Es tu momento. – Escucho que dice y sale de la habitación con paso tranquilo acompañado de aquel siniestro hombre y un par de agentes de la paz.
Haymitch toma su petaca y da un buen trago a esta y después de unos minutos se pone de pie.
- Effie que no se les haga tarde, nos vemos en la fiesta.
- Pero, pero Haymitch, ¿Qué harás?
- Tengo que saber qué pasa con mi vencedora.
- Pero no escuchaste que.
- Cállate y has lo que te digo. – Es la primera vez que le habla así y parece demasiado serio, demasiado asustado por la situación, lo que me hace preocuparme, después me mira y sonríe – Chico no te metas en problemas. – Me dice y con esto sale de la habitación, me pongo de pie y camino al baño donde al abrir la puerta veo a Venia abrazada de Portia que llora escandalosamente.
- Es que fue horrible ver a Katniss apuntar con esa pistola a Cinna, creí que lo mataría – me quedo helado, creí que todo era parte de algún espectáculo entre Cinna y Haymitch, pero por lo visto no es así.
- Peeta lo siento, ella ya se está calmando, ¿necesitas algo?
- No, Cinna dijo que se marcha con Katniss – Venia levanta la mirada y me mira – No dijo nada sobre ti.
- Oh, creo que debo volver, no debí, lo siento – dice Venia – Lo siento Peeta. – Dice ella sin mirarme.
- Llévate ese equipo – dice Portia señalándonosle una maleta de maquillaje – Por favor, pon atención a todo. No lo olvides.
- Si – dice temblando y con una leve sonrisa la veo salir de la habitación mientras Portia me mira me mira con tranquilidad.
- Vamos Peeta es hora de la fiesta. – Me sonríe radiante y no puedo evitar sonreírle y salir con ella de su brazo, quizá hoy siga el ejemplo de mi mentor y hoy me ahogo en el alcohol.
Bueno pues creo que esta vez parece que Katniss tiene todo en su contra ¿verdad? pero bueno, vamos a ver como nuestro Sinsajo favorito logra salir airosa sin lastimar mucho a nuestro querido panadero.
¿Qué piensan que piensa Peeta? oh cuando escribo sus partes, bueno no quiero explayarme mucho porque en realidad solo es su visión pero sus pensamientos, oh pobre de mi querido Peeta, pero ya sabrá la verdad. Por ahora disfrutemos la fiesta.
Gracias a todos los que han leído y han comentado, y más aun me han dejado sus comentarios y me agregan a favoritos y seguidores, en verdad gracias.
Espero poder actualizar rápido, pero creo que será en unos 15 días cada vez que lo haga, porque tengo carga de materias extras y bueno es mi ultimo Vasallaje jajaja, digo mi ultimo año de clases y llevo casi el doble de materias, de modo que fanfiction ira un poco mas lento, pero aquí nos veremos, de eso no se preocupen.
Les dejo mil besos y un kilo de azucarillos y pan quemado para tod s.
Besos
IRES
