Prompt Day 3: Vacation/Family

Aclaraciones: Un vistazo a la familia Nijimura-Akashi, con la aparición de Mayuzumi Chihiro porque no pude resistirme a él. El padre de Akashi se llama Masaomi, según sé.

En muchos fanfiction se trata a este sujetillo como la encarnación de Satanás, si bien aquí no es un bonachón, tampoco tuve el corazón de hacerlo exageradamente desgraciado. También uso los nombres de pila porque, plz, aquí Nijis y Akashito ya llevan sus años viviendo juntos y ya hay harta confianza.

Creo que lo hice muy a la carrera y ni lo revisé, ni me quedé muy contenta con esto, pero se hace lo que se puede. Errores ortográficos, gramaticales y de dedo los corrijo luego.


Nekoshi Nijimura Jr.

Ya tenía un rato que Seijuurou había estado dándole vueltas al asunto de tener una familia con Shuuzou.

A ver: los dos ya eran hombres a poco de entrar a la treintena, cada uno con su trabajo estable, poseían una casa modesta donde habían asentado su "nidito de amor", y, lo más importante, habían salido victoriosos a todas las pruebas del padre del riquillo en la ecuación, desde batallas contra Akashi Masaomi hasta las que se suscitaron entre ellos mismos en el proceso.

Seijuurou sonrió con orgullo cuando pensó en los esfuerzos de Shuuzou junto a él para sacar a flote una relación a la quien nadie apostaba ni un quinto.

Claro que no todo podía seguir como mil sobre hojuelas y aunque ya tenía mucho que no completaban otra misión de Don Akashi Padre, debieron haber previsto que el jefe final estaba dispuesto a hacer mella en la tranquilidad de los dos tórtolos, usando como arma letal lo que parecía una pregunta bien inocente.

─ ¿Y ya han pensado sobre un heredero?─ preguntó Akashi Masaomi como quien no quiere la cosa después de una reunión padre-hijo. Es decir, después de discutir algunos proyectos de la empresa.

─No hemos encontrado urgente ocuparnos de ese asunto aún─ fue la respuesta de Seijuurou─. Al menos no cuando la empresa está teniendo una etapa de apogeo y hemos estado más ocupados que nunca.

─Por eso mismo deberían plantearse seriamente conseguir un heredero─ replicó el hombre sin dar tregua. Un Akashi tenía que ser─. Cuando yo no esté, tú y ese novio tuyo no pueden seguir manteniendo esa actitud irresponsable y preferiría que no esperaran a mi ausencia para buscar ya tener un heredero. Tienen que conocer su lugar.

Eso le sonaba de algo.

Seijuurou mantuvo el rostro impasible, pero por dentro estaba sorprendido por las palabras de su padre. Parecía implicar con ello que al fin había aceptado que no estaba muy dispuesto a una separación con Shuuzou y tendría que soportar el hecho de que fuera su yerno.

¿Y también que quería nietos…?

─Padre, Shuuzou es un hombre y yo también.

─No seas ridículo Seijuurou, estamos en el siglo XXI, ya se las arreglaran de alguna manera.

¿En qué momento su padre se había vuelto tan progresista? Ni idea. Pero daba ñañaras, sí.


─Así que tu padre quiere que tú y Nijimura le den nietecitos que correteen por su mansión. Por lo disfuncional que resultaste ser, no pensé que fuera un hombre de familia.

Seijuurou enarcó una ceja y se ocupó mejor de darle un sorbo a su café. A Mayuzumi le pasaban los años encima, pero no se le quitaba lo insolente.

Mejor ignorar el insulto gratuito. Además, lo verdaderamente sorprendente era que Mayuzumi le estuviera prestando un mínimo de atención en lugar de recibir sus gruñidos como respuesta automatizada.

─Sí. Pero ese es un tema que no he discutido mucho con Shuuzou.

─ ¿Aún no quieren tenerlos o solo no quieren tener hijos?

¿Por qué estaba hablando sobre sus problemas con Mayuzumi? Mejor hubiera sido acudir a Reo, pero había sido el otro quien lo había citado, para su sorpresa. Por lo regular, Mayuzumi era más afecto a estar bien lejos de su antiguo capitán.

─En mi particular caso, aún no deseo tener un hijo─ contestó dejando su taza de café en la mesa─. Sé que mi responsabilidad es tener un heredero, pero…

─No quieres que pase la misma presión que tú por tener que heredar tantos millones y millones─ se adelantó Mayuzumi─. Todo para que luego se convierta en un psicótico obsesionado por la victoria y descargue toda su frustración en un pobre inocente, forzándolo a reemplazar a un fulano invisible.

─…

─Pues sí está para temerse.

Seijuurou casi vuelve a sacar a su emperadoresco ser, lástima que él no tuviera ningún objeto contundente a la mano, que si no... Mayuzumi se proyectaba demasiado.

─En fin, mejor será que dejemos ese tema, no es algo que no pueda resolver─ dijo en un tono altanero que hizo a Mayuzumi bufar. Algunas cosas no cambiaban.

─Como sea. De todas formas no te cité para hablar de tu pintoresca vida.

─Puedo imaginarlo, sin embargo, tampoco me has dicho qué es lo que necesitas de mí.

Mirada más agria que la de Mayuzumi no había ¡Como si le estuviera pidiendo favores todo el tiempo! Él podía solito con sus problemas de hombre trabajador de clase media, gracias.

─A ti te gustan los gatos ¿No?

─Al menos más que los perros ¿Por qué lo preguntas?

─Tengo algo que podría solucionar tu problema de paternidad.

Mayuzumi Chihiro de pronto era la persona más altruista del mundo. O la que estaba buscando cómo arruinar la paz de Seijuurou y de paso la de Shuuzou ¿Por qué? Pues porque podía.


─Estoy en casa─ anunció Shuuzou, colgando su abrigo en el perchero.

No hubo respuesta, pero esa no era ninguna novedad, conociendo a Seijuurou, seguramente estaría absorto en la enorme carga de trabajo que tenía prácticamente a diario.

Se encogió de hombros, tomó una manzana y se dispuso a darle mordiscos mientras hacia su camino hacia el pequeño estudio que habían adaptado, allí donde Seijuurou pasaba la mayor parte de su tiempo. Aún era temprano y no sabía si habría ya cenado, que lo más seguro que no, pero ahora que estaba en casa ya verían que preparar rápido para comer.

Qué suerte tenía Seijuurou de tener una pareja como Shuuzou, la verdad.

Cuando llegó al cuartucho ni se dignó en tocar ¿Para qué? Si no quería que entrara le ponía seguro y ya, no era su problema.

─Hey ¿Nos vamos a cenar? En el refrigerador aún hay…

Momento.

Shuuzou tuvo que interrumpirse a él mismo por una peluda razón que se encontraba en el regazo de Seijuurou. Un inquilino que definitivamente no estaba allí cuando se fue en la mañana.

─ ¿Y ese gato?

─Bienvenido, Shuuzou ¿Qué tal el día?

Así lo saludó, sin levantar siquiera la mirada. Normal, a un bicho como Shuuzou lo veía diario, pero ese gatito negro en su regazo era toda una novedad.

─Ni me cambies el tema, mejor dime de dónde sacaste ese gato.

─Oh. Pues, Mayuzumi estaba regalando gatos y me pidió que nos hiciéramos cargo de este ¿Te molesta?

─No, sólo me sorprende. Nunca mencionaste que querías tener una mascota.

Aparte, el único animalito que le conocía era Yukimaru, en paz descanse. Pero un caballo no cabía en la casa, y aunque Shuuzou siempre había pensado en un perro jamás se atrevió a llevar uno. Sabía que Seijuurou no les tenía tanta simpatía, menos si le salían revoltosos.

─Si lo deseas, puedo devolverle el gato a Mayuzumi.

Por un momento estuvo muy tentado a decirle que sí, que sacara al gato. Igual y Seijuurou ya sabía que estaba pensando en contestarle eso, porque acarició con calma la oreja del gato negro

─Nah, déjalo, te lo encargó a ti ¿No? Además, ya le iba haciendo falta un poco de vida a esta casa y quien cace los bichejos.

Shuuzou se sentó en la silla al lado de la de él y miró al gato detenidamente. Era ridículamente pequeño, de pelaje negro y ojos verde fosforito. Pese a todo eso, la manera en la que tenía la cabeza y las orejas bien en alto, aparte de esa mirada de "Soy absoluto" le recordaba un poquito a alguien.


En opinión de Shuuzou, lo único que Mayuzumi había buscado con un gesto así de desprendido era romper la armonía en el hogar. No le extrañaría que hasta se asegurara de que el gato fuera negro para condenarlos a la eterna mala suerte.

No, si iba a ser que ese minino había llegado para desplazarlo del corazón de Seijuurou.

"Shuuzou, se terminó la leche, deberíamos ir por más al supermercado o Nekoshi no tendrá nada que tomar mañana".

"Pero Shuuzou, allí estaba sentado Nekoshi".

"¿Qué Nekoshi te arañó? No es probable, en todo caso tal vez hiciste algo para incomodarle".

¿Quién le había puesto ese nombre tan macuarro al infeliz gato? Nijimura Shuuzou, haciendo gala de su infinito ingenio cuando se le ocurrió que el gato se parecía de más a su pareja. El pobre había aprendido la lección cuando tuvo que soportar la cara de Seijuurou juzgándolo en silencio.

─Shuuzou, mira esto.

El aludido despegó la mirada del frívolo programa que estaba viendo en la televisión. Era fin de semana y los dos habían acordado quedarse en casa para relajarse un rato de todo lo que habían sufrido en la semana.

Para variar, Seijuurou estaba de lo más mimoso con el gato ese, como si fuera su hijito o a saber.

─ ¿Qué cosa debería…? Oh.

Sí: Oh. El gato estaba jugando al shogi con Seijuurou, moviendo las piezas, al menos.

─ ¿No te parece impresionante?

Lo peor es que no puedo negar que sí, lo era. Sólo le faltaba que Nekoshi resultara ser mejor jugador de shogi que él.


─Entonces eso era lo que quería tu padre cuando se reunieron.

Qué cómodo estaba Shuuzou, allí, acostado con Seijuurou en su cama, mirando al techo y sin Nekoshi pululando por allí, porque el espectáculo previo no había sido apto para menores. Venga, que había que proteger la pureza del bebé de la casa.

─Así es. Siendo honestos, no pensé que fuera a abordarme para decirme algo como eso.

─Ya. Al menos parece que ya se hizo a la idea de que vivimos juntos.

─Me complace ver que también notaste su aprobación entre líneas.

Shuuzou gruño y se acomodó en su costado para observarlo con el ceño fruncido.

─No te me pongas condescendiente ¿Eh? Pero ese no es el punto ¿Tú quieres tener un hijo ya? Pero contéstame la verdad, no quiero que te presiones por todo ese asunto de tener un heredero.

Seijuurou imitó su posición, con gesto pensativo.

─Creo que no tenía contemplado ese asunto aún. Por el momento quisiera seguir disfrutando de tu compañía para mí, sin compartir.

Esa respuesta había complacido a Shuuzou, sí, pero como era él, tenía que tocarle las narices a Seijuurou para poder irse a dormir en paz.

─A menos que sea Nekoshi. Mira, para la otra que veas a tu padre vas y le enseñas al gato. Al fin que ya hasta aprendió a jugar shogi, la siguiente meta es el basquetbol.

─Estás siendo infantil, Shuuzou.

Ambos se fueron a dormir después de eso, incautos e ignorantes al hecho de que el bebé de la familia, ese mentado gatito Nekoshi, observaba a la pareja dormir. Menudos idiotas tenía como padres.