Prompt Day 7: alternate universe + whatever you want :)
Aclaraciones: Esta parte está directamente relacionada con la anterior y así mismo es el desenlace de esa mini historia. De nuevo, spoilers si no se han leído Extra Game.
El extraño caso del Dr. Akashi y Mr. Seijuurou II
─En verdad, no creo aguantar más un entrenamiento así con Akashicchi ¡Va a matarnos antes de que lleguemos al juego!
Bienvenido al Club Anti-Akashi 2.0, allí donde los integrantes del equipo Vorpal Swords se reúne para complotar y echar pestes del capitán Akashi Seijuurou cómodamente ¿Punto de reunión? Maji Burger o El paraíso de Kagami Taiga.
─Tenemos que encontrar una forma para que regrese a ser él mismo─ dijo Riko, pensativa─. La última vez lo que funcionó fue derrotarlo.
─Pero no podemos hacer eso, si lo derrotan nosotros perdemos─ contribuyó Kagami a la conversación, recalcando lo obvio.
Kuroko los observó discutir el asunto, a sabiendas de que no iban a llegar a ninguna conclusión y que aparte de todo, estaban ignorándolo. Él no era tonto como para desgastarse tratando de llamar su atención.
Además, él confiaba en una personita llamada Nijimura para resolver el asunto.
Dicha personita estaba tan pero tan perdida en el problema que en ese preciso momento estaba cara a cara con Mayuzumi Chihiro y no precisamente para saludarlo (que ni siquiera lo conocía, hombre). Pobre Kuroko, si viera qué tan bajo había caído Nijimura, yendo hasta Kioto exclusivamente para eso.
─ ¿Ayuda a mí?
─Sí. He estado investigando con el equipo de Rakuzan lo que sucedió en la Winter Cup y todos dicen que fuiste tú quien lo hizo reaccionar.
Mayuzumi frunció el ceño y puso una mueca de hastío.
─No hice nada más que decirle sus verdades. Además, creo que él solito despertó cuando se dio cuenta de que estaba haciendo el idiota.
Decirle sus verdades era algo que Nijimura ya había hecho y no había funcionado para nada. Al contrario, Akashi 2.0 parecía más divertido por la situación y menos dispuesto a irse.
─Hombre, vaya mierda.
─Sí, qué mal por ustedes─ coincidió Mayuzumi, aunque no se veía tan acongojado por la situación que digamos─. Tener que soportar otra vez a ese fulano… Si era todo lo que querías preguntarme, me regreso a casa. Oh, y ya que estamos, dile a Akashi que sigue en pie mi indicación de que se quede bien lejos, más si dices que se le cambió el canal de nuevo.
─Sí, sí─ accedió Nijimura, masajeándose las sienes─. Esto va a ser más difícil de lo que creí.
─No quisiera estar en tu lugar.
Con esto, Mayuzumi se dio media vuelta para largarse allí. Nijimura suponía que iba a decirle otra cosa para echarle más sal a la herida, si iba a ser así, ojalá se diera prisa.
─Tu eres ese ex capitán que tenían en Teikou ¿No? El que se fue a Canadá.
─Estados Unidos. Y sí ese soy yo ¿Por qué lo preguntas?
Mayuzumi puso una cara de lo más rara. A ver ¿O estaba divertido o asqueado? No sabría decirlo.
─Ya decía yo que Akashi era como un personaje de anime barato: Cabello raro, medio psicótico y ahora el senpai viene para el reencuentro romántico. Nunca me equivoco en estas cosas.
─ ¿...Qué?
─Si las cosas van a seguir siendo como una historia cliché, supongo ya se te ocurrirá algo. Ahora sí me voy, suerte con él.
Y así se fue, dejando a Nijimura más confundido que antes y sin idea de cómo demonios iba a resolver el problema.
─Shuuzou, cuéntame un poco de cómo era la vida en Los Ángeles.
Ya era de cajón que saliendo del extenuante entrenamiento Nijimura y Seijuurou se fueran juntos. Afortunadamente las escuelas estaban de vacaciones y no había que acompañarlo a la estación de trenes para que el demente que le hacía compañía se largara a su mansión, sino que se estaba quedando en Tokio temporalmente.
Qué bonito sería estar así, juntos, sino fuera por el problemita de las dos personalidades y que faltaba una semana para el partido.
─ ¿Qué quieres que te cuente? No fue nada espectacular.
En verdad no lo fue. Eran días tensos en los que estaban siempre a la expectativa por la enfermedad de su padre.
─Algo debe haber pasado. Si no estoy mal informado, allí conociste a Himuro Tatsuya.
Ah, bueno. Eso si había estado bien.
─Sí, bueno, pero no interactuamos tanto como tú crees. Además, él se regresó a Japón.
Y qué envidia había sentido cuando Tatsuya se había marchado de Estados Unidos, él que tanto añoraba Japón.
─Bueno, ahora tú también estás aquí.
Nijimura asintió y se giró para mirarlo a los ojos. Buen momento había elegido para hacerlo: Le había parecido ver un pedacito del Akashi que tanto apreciaba en esa mirada de degenerado. No porque Akashi fuera un degenerado, pero la idea se entiende.
─Pues sí, ya todo va mejor.
─Exacto. Hay que dejar ir el pasado ¿No? Y empezar a aceptar las cosas como son.
Más fácil decir que hacer, como siempre.
Faltaba un día para el día del juicio, es decir, para el partido contra Jabberwock y todos estaban que se arrancaban los pelos.
─ Cáncer estará el último el día de mañana, de acuerdo al Oha Asa.
─ ¡Shin-chan, no digas esas cosas!─ exclamó un horrorizado Takao.
Nijimura observó en silencio el caos que se imponía. Normal que estuvieran así de ansiosos y desesperados; Veamos, habían mejorado mucho su dinámica como equipo, la principal razón por la que habían fallado durante el primer partido, aún les faltaba arreglar ese asuntito de sus egos, paso a pasito. Lamentablemente su capitán seguía estando deschavetado y eso no les daba puntos para nada.
El capitán en cuestión no había llegado aún, haciendo gala de su falta de puntualidad.
─Argh ¿Qué hacemos con Akashi?─ preguntó Kagami comenzando a entrar en pánico─. ¡No podemos dejar que juegue así!
Ahora que Nijimura se sabía la historia de Akashi, Kagami y un par de tijeras entendía un poquito mejor su pánico. Eso no significaba que lo aprobara, claro.
─Pero, quién sabe, igual y con su ojo de emperador y todo eso que hace con La Zona Wireless…─ comentó Takao, meditabundo─. Igual y nos podemos colgar de su señal y entrar todos a La Zona.
─A Muro-chin le habría encantado eso.
─Chicos, guarden la calma ya.
─ ¡Ni hablar, Satsuki! ¿Sabes qué opino de Akashi? Que se puede ir a la…
─ ¡Aominecchi, shhhhh!
─La verdad es que a él le hace falta aprender a respetar a sus senpais…─musitó Hyuuga con el orgullo herido.
─ ¡Yo digo que armemos un motín!─ propuso Wakamatsu.
─ ¡Motín!─secundó Kagami, levantando un puño al aire.
─Ni se les ocurra, si Akashi lo pesca…─empezó Nijimura, pero claro, fue interrumpido enseguida.
─ ¡Debemos deshacernos también del Nijimura!─ observó Aomine, quien se había pasado al lado de la locura junto a los más alebrestados.
─ ¡Inténtalo y le voy a agarrar a guamazos, mocoso!─bramó Nijimura.
¡Pero bueno! ¿Es que acaso tenía que recordarles a base de puñetazos y patadas quién era él?
─ ¡No seas idiota, Ahomine! ¿Es que no has aprendido nada de lo que nos ha dicho Kuroko? ¡Tenemos que usar el poder de la amistad para derrocar a Akashi! ¡Y para vencer a Nakamura!
─Eso no fue lo que te enseñe, Kagami-kun. Además, es Nijimura, no Nakamura.
─ ¡Pues a Nakamura también lo venceremos!
Nijimura jamás tuvo su labio de pato tan fruncido como entonces. Iba a despellejar a todos los presentes, en serio.
La puerta del gimnasio se abrió no tan oportunamente.
─Ah, veo que están ya aquí. Perfecto, es hora de empezar el entrenamiento.
El dictador en cuestión apareció y el silencio se hizo. Pero Nijimura sólo tuvo que darle un vistazo a sus expresiones para darse cuenta de que los argumentos revolucionarios de las mentes más brillantes allí presentes en verdad habían tenido un efecto sobre esa… multitud enardecida.
─ ¡Akashi, corre, hombre!─ le gritó Nijimura, quien ni lerdo ni perezoso ya había corrido con él y lo había tomado de la mano para arrastrarlo fuera de las garras de los sedientos de sangre.
─ ¡Atrápenlos! ¡Enciérrenlos! ¡Láncenles una piña! ¡Pásenles un tractor encima!
A alguien se le había metido el espíritu de Miyagi Kiyoshi, pero no iba a ser Nijimura quien se detuviera a preguntar quién.
Más que nada porque ni lo conocía.
─ ¡Joder!─ masculló Nijimura entre dientes, corriendo por el pasillo. Apenas vio una puertita abierta se metió en ella con Seijuurou y le puso seguro, pegando bien la oreja para escuchar por dónde venían los psicópatas.
Qué suspiro de alivio soltó cuando los pasos, gritos y maldiciones pasaron por allí y siguieron de largo.
─Esto es inaudito─ murmuró Akashi Maligno─. Shuuzou, yo bien podría haber encarado esta sublevación.
─Ajá, ajá. Todos ellos contra ti.
─Y, seguramente, iba a contar con tu ayuda.
Nijimura le dirigió una mirada asesina y resopló. Lo que menos necesitaba era que esa versión de Akashi intentara confundirle, menos cuando estaban en lo que resultó ser un armario de escobas. Lugar más apretado y cliché no pudo haber encontrado.
─Esto no puede seguir así─ espetó Nijimura─. Tienes que regresar a… donde sea que vengas, y dejar que Akashi regrese. Ellos lo necesitan.
─No me gusta tener que repetirme a mí mismo tantas veces: Yo también soy Akashi. Pero nadie quiere aceptar que esta personalidad también es una faceta de él, no están dispuestos a aceptarme como una realidad.
Si Nijimura no estuviera tan enojado, seguro que hasta le habría dado pena su caso y todo.
─Lo siento ¿Vale? Pero en verdad lo necesito.
Usó una de las cubetas como su silla y se sentó allí, derrotado, cansado y sin ganas de mirarlo ¿Y ahora qué? No era que él odiara la otra versión de Akashi, pero el punto es que lo extrañaba a él. Había tanto que habían dejado pendiente… Sólo quería poder continuar lo que habían dejado.
─Shuuzou─ habló Seijuurou con voz autoritaria y, tal vez, algo resentida─. Necesito que entiendas y aceptes que también soy parte de Akashi y que aunque él vuelva yo siempre estaré allí y saldré de vez en cuando. Si no puedes asimilar eso me temo que debería reconsiderar tus sentimientos. No vamos a permitir que no nos des nuestro lugar.
Nijimura aceptó encararlo y soltó un suspiro.
─ ¿Y yo qué? ¡Tienen que darme tiempo! ¿Pretendes imponerme todo esto así como así?
─Jamás hemos hecho tal cosa contigo. Podemos esperarte, pero tampoco lo haremos por siempre.
─ ¡Joder!
Se levantó de un saltó de su cubeta, dispuesto a irse de allí y pensar a solas el asunto. Pero aparentemente su idea no era aceptada por Seijuurou, quien intento cerrarle el paso… Sin fijarse en el detallito de que, recalquemos, ese era el armario de limpieza y había detergente líquido en el suelo.
─ ¡Akashi!
Y así murió Akashi Seijuurou, asesinado por un artículo de limpieza.
─ ¿Cómo estás, Akashi-kun?
─Estoy bien. Lamento haberlos preocupado, les aseguro que no fue nada.
─Lamentamos haber intentado derrocarte, amordazarte y mantenerte cautivo tres días─ se disculpó Kagami con una sinceridad que nadie pidió.
Así es, estaban en la enfermería, allí a donde un muy desesperado Nijimura había tenido que llevar a Akashi después de que el pobre infeliz. Al principio los demás no habían querido ayudar, pues si al final iba a ser que Akashi había acudido solito a su propia caída (literalmente) en el armario de la limpieza. Pero luego de muchas amenazas de Nijimura y uno que otro coscorrón para uno que otro, se les habían aclarado las ideas.
Pareciera que ese acto de bondad había sido recompensado por alguna entidad divina, porque cuando Akashi abrió los ojos tenía de nueva cuenta los ojos rojos. Y también un chichón, pero ese era un detallito.
─No tienen por qué disculparse. En todo caso, perdónenme a mí por haber actuado como lo he hecho estos días. Me temo que aún no tengo un control total sobre mi otro yo.
─ ¡No, Akashicchi! ¡Lo estás haciendo muy bien!─ le aseguró Kise─. Tú sólo preocúpate por estar bien, mañana será otro día.
─Mañana ahora sí haremos que se coman el polvo esos idiotas─ asintió Aomine con renovadas energías─. Joder, cómo odio a los americanos, son todos unos creídos debiluchos.
─Oye─ se quejó Kagami, dándole un codazo.
Nada daba más satisfacción que ver al equipo desanimado, que luego pasó por un ataque nada saludable de histeria, recobrar la confianza y los ánimos de siempre. Nijimura sonrió a sus mocosos y luego a Akashi, quien le observaba con esa sonrisa tan cálida que tanto había extrañado.
Y cuando todos se fueron, Nijimura se quedó de nuevo con él, allí donde había encontrado su lugar.
─No te pongas nervioso, Akashi. Nunca olvides tu primera resolución, es mi lema. Que sí, que ellos son fuertes, pero ustedes también y esta vez les toca a ustedes hacerlos mierda.
─Nijimura-san, si te pones así sólo puedo pensar que quien está tenso eres tú y no yo.
Habían llegado ellos primero a los vestidores, para variar. A Nijimura no le correspondía estar allí, pero no podía irse a la tribuna sin antes hablar con Akashi y darle ánimos antes de que comenzará el juego..
Además, sí que estaba nervioso y en parte lo hacía por él mismo ¿Y si perdían y el otro Akashi regresaba?
─Entiendo que te aterra que pueda volver a perder el control. No puedo prometer que no volverá, pero haré lo que pueda por mantenerlo a raya.
Gracias al cielo que era Akashi quién tomaba la iniciativa, porque él no tenía ni puta idea de cómo abordar el tema.
─Sé que así será. Eres fuerte, además…Bueno, he pensado mucho en lo que me dijo tu otro yo─ al ver que Akashi no decía nada lo tomó como una indicación para continuar─. A ver: No te estoy diciendo que terminé prendado de tu otro yo, pero él tiene razón en que debo aceptar esa faceta tuya si quiero poder estar a tu lado y eso. Que sigo pensando que es cosa grave tener dos personalidades, pero…
─Nijimura-san─ interrumpió Akashi con una sonrisa de diversión en los labios─. Sé leer entre líneas ¿Será que estás intentando confesarte conmigo?
La cara de Nijimura era un poema. Intentó buscar palabras para decirle que sí, que estaba tratando de decirle que le gustaba, incluso intentó recordar cómo había ensayado la confesión tantas veces en su cabeza. Era patético, sí ¿Pero y qué?
El caso es que no dio resultado y terminó haciéndole más caso a sus instintos.
Besar a Akashi Seijuurou era algo a lo que podría acostumbrarse muy rápido. No es que se estuvieran dando el beso de película, no, era más bien uno muy desesperado, torpe e inexperto. Pero ¿Y qué? Lo importante era que estaba sucediendo entre ellos ¿No?
Apenas se separaron del beso y Akashi lo miró con esa mirada de sabelotodo que se cargaba hasta en momentos como ese.
─Te llevó tu tiempo, Nijimura-san.
─ ¡Calla! ¡Pero si tú también pudiste haber dicho algo!
Akashi rió y, joder, qué bonita risa tenía. Lástima que no lo hiciera tan seguido.
─Quería esperarte. Nunca me ha gustado presionarte, ya lo sabes─ le dirigió una mirada cómplice que Nijimura no supo si interpretar como algo bueno o algo problemático de más─. Me gustaría poder seguir hablando contigo, pero tenemos un partido que ganar.
─Pateen sus culos─ asintió Nijimura, haciendo suya la cara de pato que simbolizaba el peligro─. Que no me termina de agradar ese tal Nash Oro o lo que sea.
─ Bien. Pero tengo una petición antes de entrar a la cancha.
─Dispara.
Akashi se acercó a él como quien no quiere la cosa. Nijimura no estaba seguro de si sus movimientos le estaban cumpliendo una fantasía erótica o si le estaba perturbando un poco.
─Si ganamos espero una confesión formal. Tal vez sería bueno que la acompañaras de una cita y un beso.
Nijimura le regaló esa sonrisa torcida suya.
─Hecho. Ve y gana.
¿Y si los Vorpal Swords perdían? Nijimura no creía que eso fuera probable, no cuando todos estaban mostrando una determinación tan férrea ¡Si hasta Aomine había aprendido nuevos insultos en inglés para la ocasión! Pero incluso si eso pasaba, seguiría estando igual de dispuesto a cumplir con su petición.
Incluso si Akashi 2.0 decidía aparecerse ¿Por qué no? Era una cara distinta de la misma moneda.
Y si algo había confirmado, era que sí, sí que le quería.
Notas finales:
¡Hola! En mi zona horaria la NijiAka week terminó hace ya una hora, pero aun así subo esto para cerrarla y terminar esta mini historia. Qué tristeza que ya se haya acabado el evento, me divertí mucho tanteando terreno con la otepé, hombre, que nunca había escrito de ellos hasta ahora.
Digo que terminó la NijiAka week, pero aún me queda escribir una séptima historia, así que no se ha acabado del todo. Además, probablemente seguiré escribiendo sobre ellos en un futuro, este evento y que Nijimura por fin tuviera su aparición en el anime me dejó con el gusanito de más.
¡Gracias por leer!
