Pues sin mas demora, aquí esta el siguiente capitulo.
Discleimer. Nada me pertenece.
CAPITULO 12
PoV Katniss.
Mientras veo a todas esas personas muertas a mis pies siento ganas de vomitar, pero lo siento por el hecho de que ese chico que grito, que intento salvar a su madre fue asesinado por una ira que no debía existir en mí, que no sé de dónde ha salido, pero que ha sido porque durante una fracción de segundo pensé que era Peeta.
El dolor en mi espalda es insoportable pero permanezco en el mismo lugar hasta que Roland se da la vuelta, eso significa debemos irnos, miro de nuevo a Cecelia, los agentes de la paz toman los cuerpos y se los llevan, ella se acerca a mí y me mira enojada.
- Creímos en ti.
- ¿En verdad? Que les hizo pensar que yo era parte de esa rebelión, ¿un puñado de moras?
- Nos diste esperanza, cuando lloraste a esa niña. ¿Acaso no te dolió asesinar a mi hijo? Solo era un año más grande que Rue.
- Recuerda que paso con los charlajos, esto mismo intentaré que pase con esta rebelión. Acabaremos con ustedes. – le digo en un tono más alto cuando me mira charlando con ella Roland.
Cuando entro en el tren Fluvia grita y se acerca a mí.
- Necesitamos un doctor – dice Cinna – Ve por vendas y agua caliente, Katniss intentaré ayudarte mientras llega el médico.
- Claro.
- No será necesario, nosotros la atenderemos – me dice Roland y los agentes de la paz me llevan lejos de él y siento miedo, mucho, mucho miedo cuando veo de nuevo la habitación. Cuando la puerta se cierra comienzo a llorar.
- Por favor, no me hagan nada, por favor…
- Oh Katniss por lo visto no nos has dicho todo – el me sienta en un banco sin respaldo y me atan manos y pies nuevamente.
- Comiencen.
Se que mis gritos se escuchan hasta el Capitolio, estoy en el suelo hecha un ovillo, el veneno en mis venas parece quemar, las pesadillas comienzan de nuevo y Peeta es el principal protagonista de ellas, lo veo engañarme, lo veo intentar matarme, lo veo besarme, ¿Qué es real? ¿Qué no lo es?
- Llévenla a su habitación. – Escucho que dice alguien y siento que me levantan con cuidado, intento mirar y veo que es mi avox pero no está sola, esta con un agente de la paz.
- Te quedarás con ella noche y día, si dice algo me lo informaras.
- Sí Señor.
Me llevan a una habitación nueva, aun soy consciente, creo, no he traicionado a nadie, creo, ya no se ni lo que creo.
- Lavina por favor ve por algo para darle de comer, lo necesitará. – La chica avox sale del cuarto y el después de vendar mis heridas me sienta en la cama.
- Mátame por favor – le ruego el dolor es insoportable.
- No Katniss, aun no es tu tiempo de morir – me dice con un intento de sonrisa – Pero hare todo lo posible porque el dolor deje de ser tan intenso.
- ¿Qué es lo que quieren? Yo no sé nada.
- Lo sé y siento mucho esto, pero ahora estoy aquí y te protegeré así como tú has protegido a toda esa gente.
- ¿entonces no me engañaron?
- No, solo es necesario que continúes con este teatro hasta llegar al 12, después tendrás carta libre al Capitolio y mataremos a Snow.
- ¿Es un engaño verdad?
- No, mi nombre es Boggs, vengo del distrito 13, soy un rebelde y al fin nos infiltramos.
- ¿se infiltraron?
- Si – me siento mareada y no sé de qué me habla. De pronto huele a sopa y miro a Lavina que me ofrece de comer después de un par de cucharadas me siento demasiado cansada.
- Toma esto – me dice Boggs y me ofrece uno de los frascos de Cinna.
- ¿Qué es?
- Te ayudará.
Después de pasar un par de días en cama a causa de mis heridas y las constantes torturas que me ha dado Roland creo que moriré, los últimos dos días me he encontrado con temperatura y pesadillas terribles donde veía a Peeta asesinarme de mil formas en compañía de los profesionales y después lo veo transformarse en ese chico lindo que me dijo que me amaba ante todo Panem y que mi corazón eligió amar me hace llorar aun en mis sueños.
Recorremos cada distrito con más prisa, en el 7 una de las vencedoras me mira desde las tribunas de gente y puedo ver su mirada de odio, al igual que en el 4 ese vencedor llamado Finnick Odair y que es de los más cotizados en el Capitolio me mira con tristeza, como si lo hubiera defraudado, pero debo permanecer en silencio, por ellos.
Roland desaparece dejándome en manos de Boggs, pero por alguna razón confío en él, aunque no lo conozco, aunque quizá sea un espía del Capitolio, de modo que intentaré guardar mis comentarios.
- ¿Tomas lo que Cinna te dio?
- Si – le digo – ¿Cómo sabes?
- Somos parte de lo mismo – dice ofreciéndome el brazo mientras entramos en una cena que suele haber después de la masacre, aunque esta no es una celebración, es como una exhibición para todos, de lo que soy capaz.
- Te dejo, mézclate con la gente – lo miro sorprendida es lo que menos quiere Roland que haga.
- ¿No crees que pueda decir algo?
- Y que, tenemos a tu familia. Tú eres la que debe temer.
Me deja allí mientras todos me miran con odio y tienen razón de modo que yo no oculto lo que soy, ellos deben temer, deben detenerse mientras es posible, sé que derrotaremos al Capitolio, pero de otra manera, desde dentro.
- Hola Katniss – me dice Finnick deteniéndose a mi lado – Luces muy diferente a cuando te nombraron vencedora.
- No soy la misma niña.
- Cierto, no lo eres. Ahora eres – me contempla y suspira - ¿Una asesina? ¿Un empleado del Capitolio? Acaso caíste tan bajo.
- No tengo que darte explicaciones, así que Odair.
- Aun creo en ti – me dice mientras me susurra al oído – sé que tienes un plan, como el de las bayas, de modo que confío en ti – lo miro sorprendida y él se aparta de mí.
- Nos vemos chica en llamas.
Me pregunto ¿el sabrá que estoy contra Snow? No, no creo, no he dicho nada, bueno, quizá Boggs lo ha hecho, pienso en mis visitas a cada distrito donde he intentado decirlo a los que creo son rebeldes, pero y si me he equivocado, solo le pido a Prim perdón por lo que pueda suceder.
Salgo de allí directo al tren mientras pienso en las palabras de Boggs cuando nos encontramos por primera vez, el me dijo que mi amigo le había dicho que yo no era parte de esto, pero no me dijo ¿Quién? ¿En el 13 no conozco a nadie? Siento pasos detrás de mí y saco la pistola para apuntarle, no debo andar sola por los posibles ataques pero necesitaba pensar.
- No – escucho una voz de una mujer y bajo la pistola, sale de la oscuridad y veo que tiene el cabello largo y su mirada un poco ausente.
- ¿Qué quieres? –digo cortante.
- Katniss, no dejes que ellos te controlen – me dice mientras me toma de los brazos – Katniss yo vi tus juegos eres verdadera, confío en ti, protégenos, eres la única que puede lograrlo.
- ¿Qué? –digo pero escucho gritos y veo a Finnick acercarse a nosotras me mira asustado al ver el arma.
- Annie.
- Finn – dice ella y escucho como lo llama con amor.
- Oh no te encontré y me asusté mucho – dice el besándola mientras la protege con sus brazos. – Lo que te haya dicho no es verdad, ella es inocente, no sabe lo que dice.
Me alejo sin decirle una palabra y camino silenciosa hasta el tren donde subo y veo a la chica avox esperando y me envuelve con un chal mientras me acompaña a mi habitación.
- Gracias Lavina. – le digo sonriendo y por primera vez en muchos días entro en mi cuarto, no lo había hecho por miedo a lo Roland pudiera hacer si mis heridas no sanaban, si entraba podría ver a los Mellark y no quería perderlos.
- Katniss – me dice el Sr. Mellark mientras me dejo caer en el sofá, el me mira y yo no puedo más, no tengo lágrimas, no tengo dolor, no tengo nada, solo sangre en mis manos.
- Lamento no haber venido antes.
- ¿Cómo estas niña? Vimos cada programa.
- ¿Y no temen de mí? Soy una ASESINA, UNA MALDITA ASESINA.
- Katniss, hey – dice el tomándome suavemente de las manos – No eres una asesina, recuerdas, eres esa niña que llevaba a Prim a ver los pasteles en mi aparador, que lucho por salvar a su familia y aun lo hace, eso eres, no eres lo que nos muestras en la pantalla.
- Ya no puedo más – digo llorando en sus brazos, y siento como si volviera al pasado y mi padre me estrechara en sus brazos.
- No temas hija – me dice el Señor Mellark – Veras que pronto todo se arreglara, Peeta confía en ti.
- Peeta –suspiro y me aparto – Peeta es el que menos debe hacerlo, de este modo estará seguro.
- Katniss – escucho que me llaman del otro lado de la puerta. – Nos vamos te necesito en la sala.
- Ya voy –digo suspirando y poniéndome de pie. – Gracias por todo, no estoy segura que volveré, pero Plutarch los protegerá. – Les doy una sonrisa y salgo de allí sin saber lo que me espera.
Salgo al pasillo y veo a Roland mirándome, por lo visto ha vuelto, de modo que las torturas comenzarán de nuevo, Boggs se había detenido y temo por lo que esto me pueda hacer.
- Acompáñame Katniss – me dice Roland mirándome, tenía días de no verlo, me mira y después a Boggs que está en el sofá.
- ¿La han pasado bien?
- No me quejo – le digo y el levanta una ceja. – Eso me da gusto.
- Terminamos el recorrido, ahora iremos al Capitolio, antes que al 12, tenemos mucho que hacer contigo.
- ¿Pero y los tres que restan?
- Con ellos no tenemos problemas, ahora llévala a la sala de investigación.
- Si Señor – dice Boggs poniéndose de pie, las torturas han continuado, pero no de la forma en que Roland lo hace.
- No le hagan nada, esperen a que llegue.
Boggs me mira en silencio y caminamos por los pasillos, quisiera preguntarle ¿Qué pasa? Pero Roland nos sigue de cerca.
- ¿Por qué detuviste el tratamiento? – le dice y suena molesto.
- Ha estado enferma.
- Si, puede ver su terrible actuación, ahora querida – dice el mientras me sujetan de nuevo a la silla – La dosis será el doble, necesitamos que seas lo que el presidente desea. Serán dos largos días. Retírate – dice a Boggs yo lo miro con una súplica pero el sin mírame se da la vuelta, al final siempre traicionada, siempre sola.
Cada inyección genera que mi flujo sanguíneo corra por todo mi cuerpo y haga bombear mi corazón de una manera desenfrenada. Siento que estoy volviéndome loca, la electricidad que entra por mis pies me hace retorcerme, mientras gritos de personas muertas delante de mí hacen que mi estómago se revuelva y lo vacíe sobre mí.
- Señor creo que debemos detenernos – dice una mujer.
- ¿Crees que estas sobre mis órdenes?
- Señor el presidente la quiere viva, y tiene 14 horas de tortura, si sigue con este ritmo no sobrevivirá – levanto la cabeza pero todo me da vuelvas, solo quiero morir, solo quiero cerrar los ojos desparecer.
- Bien déjenla en la sala. – Con esto se da la vuelta mientras me arrastran hasta donde está el televisor.
- Déjenla allí, Katniss es hora de que dejes todo atrás – me dice mientras enciende el televisor y comienza a darme vueltas la cabeza mientras los gritos de Caesar me perfora los oídos.
Cuando abro los ojos estoy en el Capitolio, mi cuerpo se siente diferente, me pongo de pie y veo que solo visto un camisón de seda camino hacia el espejo y me miro, luzco resplandeciente, mi piel es blanca y han desparecido mis cicatrices, mi cabello se ve más lustroso y mi mirada, luce diferente, me siento diferente no sé qué es, como si lo que me importara de pronto hubiera desaparecido, como si yo no fuera yo.
- Srita Everdeen – escucho una voz.
- El presidente la recibirá en 20 minutos.
- Gracias –digo. ¿El presidente?
Cuando tomo la ropa y salgo de la habitación, veo un largo pasillo que nunca había visto, parece una casa, los muebles, la alfombra por el pasillo, todo callado y silencioso, la mujer que me dijo de la visita me espera frente a una puerta.
- ¿Se encuentra bien?
- Si, ¿Quién es usted?
- Soy Felicity Snow – la miro pero el nombre no me suena.
- He visto a su hermana.
- ¿Hermana? – digo sorprendida, ¿tengo una hermana? La miro, pero ella no dice nada más. Esa idea comienza a darme vueltas en la cabeza pero no puedo saber que es.
- Adelante, el presidente la espera.
Cuando entro en la habitación el aroma a rosas me golpea el rostro, ese aroma lo conozco ¿de dónde?
- Ah Señorita Everdeen la esperaba, ¿Cómo se siente?
- Bien – le digo.
- Excelente, gracias por traerla Felicity querida, puedes marcharte.
- ¿Estarás bien con ella solo?
- Claro, ¿crees que podrá hacer algo? – la miro y ella parece molesta por la respuesta de modo que sale cerrando la puerta detrás de ella.
- Ahora, Roland me ha dado un reporte de todos los levantamientos que detuvo, me alegro por eso, y por lo visto el tratamiento de secuestro ha resultado – lo veo ponerse de pie y me rodea su mano va a mi rostro y no me muevo, pero algo dentro de mi lucha, lucha contra él, contra eso, pero no puedo moverme, pareciera que mi cuerpo y mi mente estuvieran desconectados, esta tan cerca que deseo asesinarlo. – Excelente – dice mirándome.
- Solo le queda un punto para ver qué tan excelente es este tratamiento, mañana saldrá rumbo al distrito 12 y matará a los rebeldes allí, me han dicho que su primo Gale es uno de los rebeldes.
- No tengo primos Señor. – digo mecánicamente.
- Si eso es verdad – me dice el presidente – Y ¿qué me dice de su hermana?
- Hermana.
- Primorose, sabe creo que ella defiende esta rebelión.
- Si es así, ella también debe ser eliminada.
- Y con respecto al Señor Mellark.
- El será el primero en morir – digo sonriendo.
- Bien, puede retirarse, mañana irá al distrito 12.
- Sí Señor.
Camino por el mismo pasillo y veo que Roland me espera en compañía de Boggs.
- Llévala al tren.
- Si Señor – dice mientras me toma del brazo y camina a mi lado, cuando entramos al tren el me mira y veo preocupación en su mirada.
- ¿Estás bien?
- ¿A qué te refieres?
- Ellos, ¿te hicieron algo? Tomaste lo que te dio Cinna.
- No, digo.
- Los rebeldes están listos para atacar – me dice y yo lo miro y medito sus palabras. – Entonces estaremos listos para asesinarlos.
- Katniss ¿con quién está tu fidelidad?
- Con el Capitolio y el presidente Snow. – Digo sin inmutarme.
- ¿Entonces todo lo que hicimos no sirvió? Eres parte de sus juegos, una pieza más.
- Soy fiel al Capitolio y todo aquel que se rebele al presidente morirá.
- Muy bien Señorita Everdeen. – Cuando la puerta se cierra siento el tren comenzar a moverse y cierro los ojos, mientras intento no pensar en nada más que en esta sed de venganza y muerte que inunda mis sentidos.
Estoy de nuevo en casa, el tren se acaba de detener, Cinna está a mi lado y Roland también, pero no me interesa, miro con aburrimiento este distrito, sé que son tan pocos y tan débiles que no hay nada esto.
Entro en la villa de los vencedores y abro la puerta de mi casa, donde Fluvia y Cinna entran dejando su equipo en la sala.
- Iré a preparar todo para mañana, espero que la alisten. – dice Roland mirándonos y sale de la casa.
- Katniss te dejamos, mañana temprano vendremos a arreglarte, por hoy sube a darte un baño – me dice Cinna.
- Bien. – le digo ignorándolo y subiendo por la casa desolada, siento un gran dolor en mi cabeza pues recuerdos comienzan a inundarme, pienso de pronto en Prim y en mamá, sentimientos extraños comienzan a embargarme, pues de pronto se que ellas son por quienes hice todo y siento que comienzo a hiperventilar.
Mientras me remojo en el agua de la tina, no puedo dejar de pensar en mis acciones, pensamientos buenos y malos, actos terribles comienzan a bombardearme, mis recuerdos son horribles y eso me hace darme cuenta que ante todo Panem soy una digna ayudante del presidente, y ahora el presidente y todos los que me rodean lo creen, aun los traidores que están infiltrados, y algo dentro de mí lucha con esas mentiras, con lo que debo hacer, escucho las palabras del presidente "acaba con los rebeldes" pero ¿es lo que quiero?
Varios recuerdos vienen a mi mente, las palabras de Finnick Odair en el distrito 4, después de que asesine a un joven pescador por levantarse en medio discurso.
- Vaya Katniss – recuerdo que me dijo – Tú sí que nos has sorprendido a todos, creí que eras la más pura de los tributos, pero por lo visto estas tan corrompida como todos ellos. ¿Quieres contarme uno de tus secretos? Y te daré una noche de mi compañía – me dice con su voz más sensual y lo miro mientras medito sus palabras.
- No tengo ninguno, soy todo lo que ves.
- Oh yo no diría eso pero sigue por donde vas y llegarás a ser la mano derecha del presidente. ¿quieres un azucarillo? – dice ofreciéndome un cubo de azúcar mientras dirige su mirada al vaso que tengo en las manos – Sabe mucho mejor endulzado.
- Gracias, ahora espero que tu distrito haya aprendido la lección.
- Lo hicimos, pero procura optar por lo correcto – me dice sonriéndome y se acerca a mí tanto que puedo sentir su aliento cerca de mis labios – solo espero que sepas que la venganza es solitaria y oscura y una vez que la abrazas no hay vuelta atrás. Te veo en otra mesa - dice alejándose y mirando hacia Boggs que se acerca.
Y con esto se marcha de mi lado, intento no mirarlo con sorpresa, pero estoy segura que brilla en mi rostro porque Boggs se acerca a mi lado.
- Necesitas que…
- Me dejes en paz, hice lo que me dijiste, ¿puedo hablar con Prim? – me sonríe y me ofrece su brazo.
- Ven, disfrutemos esta noche juntos. – Me aparto de él y camino hacia la puerta, uno más de mis privilegios marcharme a la hora que se me de la gana, antes de irme los veo hablando y por un segundo siento que ambos son rebeldes, así que no me marcho, me quedo en un rincón mirando a las personas, estudiándolas, quizá en sus rostros pueda encontrar una respuesta.
Camino hacia el vehículo que me espera para llevarme al tren mientras pienso en si Finnick será parte de la rebelión o solo intenta proteger a su distrito.
- Katniss - escucho la voz de Boggs te dejaremos, mañana temprano será tu momento aquí en el 12. – Lo escucho salir del cuarto y salgo de entre las burbujas de la bañera y comienzo a vomitar mientras la cabeza me da vueltas y los recuerdos se funden entre verdades y mentiras mientras intento recordar ¿Quién soy?
Pues hola, ya se he tardado un poco, pero la verdad he tenido mil cosas en mi cabeza pero no dejaré de actualizar. Aquí esta, un poco, espero que sigan leyendo, se que cada vez esta un poco oscuro, pero ya casi llegamos al final de eso y saldra la luz color pan recien horneado.
Gracias a todos por leer, les mando mil besos y espero que tengan un excelente fin de semana.
Recuerden sus comentarios son bien recibidos, buenos y malos.
Besos
IRES
