Reviví y conmigo mi fic, bueno estoy de vuelta, tarde pero seguro. Así que pues sin mas demora les dejo y nos vemos abajo.
Discleimer... nada me pretenece todo es propiedad de Suzanne.
CAPITULO 19
Estoy pensando en la forma en que mis memorias regresaron, lo que más me asusta es a ira que les acompaña y que me parece tan mía que estoy considerando que es real y mi mente tiene razón para odiarlo.
- Katniss - escucho a Annie entrar y sentarse en la cama frente a mí. - Lamento lo que dije. Estoy dispuesta a ir. Sé que tu no recuerdas pero han pasado cosas horribles y el 12 fue el que pago por eso.
- Lo entiendo – digo suspirando, toda la semana me he despertado con gritos silenciosos en mi garganta cuando mis sueños me despiertan con la realidad que viví.
- Hace meses deseaba que Finnick estuviera vivo. Ahora no se que creer.
- Annie yo ahora.
- No lo digas. Además se que también tengo la culpa por lo que paso. No debí inyectarte pero Roland estaba. - Sentí una ira irracional al oír su nombre y Annie me miro asustada.
- Lo siento no debí recordarte.
- Estoy bien. Solo tengo que procesar esto, quiero volver a casa, sabes que me dijo el doctor, que el Capitolio nos ha dado por muertas – digo mirándome en el espejo – En realidad no se realmente si soy yo, no me parezco a la que sale en la televisión y mucho menos a la de mis recuerdos.
- Fue lo que la guerra hizo con nosotras. Katniss se que quieres seguir adelante, pero ¿en verdad quieres volver? ¿Y si lo encuentras y algo sale mal? Yo no estoy dispuesta a saber que Finnick sigue vivo y me ha olvidado.
- No creo que lo haya hecho, simplemente sé que así es, yo no puedo decir lo mismo, además ¿Quién puede quererme a mí? Soy una asesina.
-No lo eres – dijo Annie molesta – Eso fue lo que te obligaron a hacer, tu eres muy valiente luchaste por eso.
- Pero aun así me rendí a lo que ellos querían, por eso estamos aquí.
- No lo entiendes – dice ella mirando el vacío – No sabes lo que fue vivir en ese mundo.
- Lo siento en verdad – le digo – Bien, entonces – digo sonriendo - ¿Nos vamos?
- Si – dice ella sonriendo – Preparemos todo para viajar.
Lavina y su madre nos acompañan de compras, el clima es frío, las festividades navideñas están llegando aunque aun para el fin de año falta más de un mes y las luces llenan el Capitolio, el distrito 12, a donde nos dirigimos es muy frío, recuerdo mis días nevados, compramos ropa muy linda y varios recuerdos se agolpan en mi mente, días nevados encerrada en casa, pensando en el miedo de seguir adelante después de mi victoria, mi padre cantando, y no se hasta donde todo es real.
Caminamos por las calles, están abarrotadas de gente veo donde estamos en la esquina hay una tienda de ropa de pieles, Annie parece angustiada mirando hacia la esquina, aunque todos miran los escaparates y yo les miro y me pregunto ¿Acaso la guerra ha pasado desapercibida? ¿Ha sido olvidada? Quizá para ellos, pero se que yo no la olvidaré y Annie tampoco, se que esta preocupada, cuando me ve tiene esa mirada de preocupación y se porque es, cada día me despierto luchando con mi locura y quizá es porque le recuerdo lo que ella vivió.
Volvemos tarde a la casa y caigo rendida en mi habitación, la cama es grande y espaciosa y en el instante que mi cabeza toca la almohada me quedo dormida.
Abro los ojos asustada y veo que todo era un recuerdo estaba soñado, pero todo esta cubierto por una bruma que no me permite recordar lo que soñé. Frente a mi esta la chica castaña mirándome con preocupación. Me habla con calma y me siento adormecida, al fin vuelvo a dormir y ya no hay mas pesadillas.
A dos días irnos convencemos a la familia de que nos dejen salir a recorrer la ciudad, Annie está asustada, pero yo estoy emocionada, la verdad siempre de niña soñé conocer el Capitolio, ahora lo veo desde otra perspectiva, pues mis recuerdos han vuelto, aunque siento que hay cosas ocultas dentro de mí. Mientras más pasan los días me siento mas libre, mas ligera, como si eso que temo se ocultara dentro de mí, como si todo lo que ha pasado mi subocinciente lo enterrara, quiero olvidar pero a la vez no quiero hacerlo, quiero aferrarme a eso que me hace sentir que todo fue real.
Caminamos en silencio mirando a las personas extravagantes con la piel de colores y cabello llamativo, las luces brillan, caminamos perdidas entre la multitud hasta que Annie se detiene mirando un gran edficio y parece asustada, cuando lo miro se donde nos encontramos es el centro de entrenamiento, y por alguna razón se que debo alejarme rápidamente, cuando me giro a decircelo a Annie, dos personas se colocan a mis lado para detenerme y veo a Roland caminado entre la multitud, no imposible grita mi mente. A lo lejos dentro del edificio veo a la recepcionista y un par de guardias distraídos pero no podré hacer nada ellos me atraparon.
- Creiste que te escaparías. – me dice y me asusto por su tono amenazante. – Nos acompañaran. – dice el.
- No – digo y forcejeo y comienzo a gritar pidiendo ayuda, alguien debe ayudarme, los guaridas sacan sus armas y Roland también me tiro al suelo mientras aprieto mis oídos y mi comienzo a cantar, no pueden encerrarme nuevamente. Me tapan la boca y nos arrastran entre la gente quienes nos miran pero solo se hacen a un lado, veo a Annie forcejear y darle pelea a los hombres, yo estoy demasiado asustada, Roland me lleva casi maniatada y su sola presencia me ha consternado, escucho un grito y veo a Annie gritar y correr mientras se aleja de nosotros, por lo menos ella esta bien.
PoV Annie.
Me siento asustada, nos han rodeado y Katniss parece estar a punto de entrar en una crisis, pues me veo a mi misma en ella. Corro alejándome de mis captores intentando huir, pero nadie me sigue, al fin caigo de rodillas y siento a alguien a mi lado que me aprieta los brazos y me levanta grito y lucho por soltarme hasta que me encierran en una habitación, golpeo la puerta pero nadie responde, al fin me dejo caer en un sofá y la puerta se abre.
- ¿Annie Cresta? – dice la voz y levanto la mirada para ver a Felicity Snow y me abrazo a ella, mientras comienzo a llorar, quizá sea la última persona en quien debo confiar, pero ella me ayudo, antes de que Katniss me encontrara.
- ¿Qué sucede?
- Acompáñame – dice ella comienza a caminar y cruzamos pasillos en silencio, reconozco estos lugares, aquí fui torturada y me detengo y aprieto mis manos y mis ojos - Annie cálmate por favor – dice con tranquilidad - Annie estas a salvo.
- ¿Es Annie Cresta?
- Si Señor – y abro los ojos para ver con quien habla, es un soldado, o eso parece, su cabello corto me dice eso, pero luce diferente y me sonríe con amabilidad.
- Pues es un gusto verla Srita. Cresta, mi nombre es Plutarch soy el encargado de la seguirdad en todo Panem, ¿se siente bien para contestar?
- ¿Donde esta Katniss?
- ¿Katniss Everdeen? ¿Sigue con vida?
- Si, alguien se la llevo.
- ¿sabe donde la tienen? ¿ donde estuvieron este tiempo?
- Seguras, Roland nos encontró – digo suspirando – Creo que nos siguió desde la tienda de ropa, quizá estén cerca de allí – digo pues en ese momento sentí que nos seguían pero evite decírselo a Katniss y ahora está perdida.
- Bien, acompañenos Srita Snow.
- Claro Señor, vamos Annie – dice tomándome de la mano.
- ¿Avisará en el distrito 12?
- No – veo que dice Plutarch – Hasta que estén seguras.
- Si Señor.
Me suben a un vehículo y siento que entro de nuevo en una crisis, pero lucho contra ella, aunque es mas fuerte, andamos en silencio y voy viendo las calles todas me parecen igual y me asusto, ¿Dónde esta Katniss? Seguimos adelante y no puedo encontrar aquella calle.
- ¿Sabes donde pudieron separarse?
- Era un callejón – digo en un susurro.
- Pero hay cientos - dice Felicity mirando por las ventanas.
- Había una tienda de pieles.
- ¿pieles?
- Tigris – dice ella mirando y comienza a guiarnos. El auto se detiene y entramos en el callejón.
Al fondo un par de hombres luchan con Katniss que se resiste, Plutarch desciende y grita un par de órdenes, Annie me oculta en el asiento y las detonaciones Cruzan mis oídos y poco tiempo después la puerta se abre nuevamente y Katniss entra en el auto acompañada de Plutarch la estrecho entre mis brazos y siento que estoy a punto de quebrarme al igual que ella.
- Gracias al cielo estas bien –digo abrazándola y viajamos en silencio hasta el centro de entrenamiento.
Cuando llegamos Katniss me mira y mira alrededor, nadie ha preguntado nada Felicity y Plutarch caminan a nuestro lado cuando aparece por la puerta una mujer, es joven quizá tenga unos treinta años y nos sonríe.
- Es un gusto verlas, soy Megan Paylor, presidenta electa – nos dice sonriendo y todo sucede en un segundo Katniss suelta mi mano y se acerca a ella atacándola.
- Deténgala – escuchamos un grito y la toman de los brazos mientras ella comienza a gritar y a proferir maldiciones mientras intenta librarse.
- Esperen no le hagan daño – les digo mientras intento acercarme a ella. – Katniss, calma Katniss soy yo, soy Annie.
- Annie – me dice en un susurro – Yo no quiero hacerle caso, ayúdame por favor.
- Llevenla al piso 8 – dice Felicity – colóquenla en una celda, - acompáñame – me dice mientras me sonríe – Ella estará bien, Presidenta ¿se encuentra bien?
- Si, vayamos arriba – dice sin molestarse – Srita Cresta acompáñenos, por favor, Plutarch, quiero que recorras los edificios vacíos en los alrededores y encuentres a los rebeldes.
- Si presidenta. – Lo veo salir y ellas me llevan a un ascensor varios pisos más arriba.
PoV Katniss.
No puedo dejar de gritar, y golpear las paredes de pronto me siento molesta, me siento con ganas asesinar y herir y maldecir, caigo de rodillas llorando y cubriendo mi rostro con mis manos, recuerdos, recuerdos que no reconozco, que no son míos me comienzan a bombardear mi mente chocan con los que han estado volviendo cada día y me abrazo a mis rodillas intentando borrar todo recuerdo.
- Katniss – escucho una voz pero no quiero mirar, no quiero ver a alguien que me haga sentir este odio irracional. – Kantiss intentaremos ayudarte, pero será muy doloroso. – Al abrir los ojos me asusto al ver lo que tengo delante un equipo idéntico en el que me han torturado por meses lo reconozco y comienzo a gritar, siento mi garganta rasgarse por mis gritos pero aun así me amarran a la silla y veo que entran otras personas y allí esta esa mujer y me retuerzo.
- Usted, la mataré, suéltenme, ella es una traidora, debo acabar con usted.
- Katniss tranquilízate – escucho que me dice la mujer rubia – quiero que conozcas a la presidenta Paylor, ella no es nuestra enemiga, es lo que te hicieron creer, intentaré sacar el veneno de tu cuerpo y quizá podamos hacer algo contra el secuestro, pero necesitamos tu ayuda.
- Presidenta necesitamos que llame a alguien, que venga a estar a su lado, al igual para la Srita. Cresta. Ambas necesitan a las personas que les aman a su lado, tengo que ver que a Annie no le hicieron nada.
- No déjenla, ella es inocente – grito mientras escucho como hablan de ella.
- Katniss debes confiar en mi – veo a la mujer rubia y me sonríe. – Confía en mi, intentaremos ayudarte, mi nombre es Felicity recuerdas, tu y yo ya nos conocíamos.
- Felicity – digo y puedo recordarla, puedo verla limpiando mis heridas, mientras era torturada.
- Por favor no, por favor yo no quiero, no…
- Llamaremos a tu familia, se fuerte querida, intentaré borrar lo que te hicieron. Solo necesitamos que cooperes.
- Lo intentaré. –digo sintiendo las lágrimas caer por mis mejillas pues tengo miedo, miro a la mujer que está allí en silencio y me mira con demasiada paz pero dentro de mi quiero matarla y lloro mientras lucho contra todos esos sentimientos que crecen dentro de mí.
POV Peeta.
Que las cosas han cambiado, no puedo negarlo, ahora puedo decir que hay paz, aunque no puedo llamarla de otra manera pues la paz reinaba en el Capitolio mientras no hubiera juegos del hambre, ahora estos han desaparecido y nos quedan solo los recuerdos.
Miro con tristeza el distrito 12, hemos regresado, mi familia y la de Katniss, Finnick y Haymitch, han pasado meses desde que todo acabo, casi termina el año pero todos parecemos extraños en esta realidad ¿podremos volver a crear un lugar para vivir?
- Vamos – dice Haymitch mientras seguimos limpiando la nieve de la entrada de nuestras casas- Tenemos mucho trabajo por delante. – Veo a papá tomar la mano de Sybil, la madre de Katniss y caminan en silencio, mi hermano charla con Prim mientras se dirigen a la panadería y a la botica que maneja la madre de Prim, ahora nuestra vida es diferente, mi familia también está rota, mamá y mi hermano mayor murió, quedamos nosotros tres, ellas dos, pero ¿alguna vez podremos estar bien?¿seremos algún tipo de familia? No lo se con seguridad, quizá, pero por ahora solo puedo pensar en lo que ha rondando mi cabeza en los últimos días, ¿Dónde está Katniss? ¿murió sola? ¿Annie estuvo con ella?
- Peeta – escucho a Finnick y lo miro a los ojos, decidió acompañarnos al 12 porque volver al 4 era vivir con el recuerdo, bueno al fin alguno tenía que hacerlo. Pero también porque la presidenta no se lo permitió - ¿Cuál es el plan haremos un gran festejo de fin de año? – y puedo ver un rastro del viejo Finnick dentro de él.
- Claro – le digo mirando la villa de vencedores que aun continua intacta. – Tenemos una gran zona para festejar. Creo que fue buena idea dejar de vivir con mi padre para vivir solos en esta gran casa – digo mirando mi antigua casa a la cual no he vuelto desde que regresamos al distrito 12, al igual que la de Katniss permanece intacta, solo la de Haymitch esta habitada – Además te mudaras a casa conmigo ¿cierto? – digo.
- Bueno, será raro no, creí que tu y Katniss se quedarían juntos y tendrían su final feliz, y al parecer un Mellark y una Everdeen tendrán su final feliz, lastima que no fuiste tu.
- Si lastima – digo suspirando.
- Lo siento, a veces es más fácil olvidar el dolor cuando tocas el dolor de otro.
- Se a que te refieres – le digo mientras abro la puerta, Haymitch se marcha con su pala en el hombro y cabizbajo, hace meses dejo la bebida y se que es duro para él.
- Vaya ¿aquí horneabas? – me dice mirando la cocina que esta llena de harina y demás.
- Si, aunque solo por gusto propio.
- Pues puedes empezar de nuevo, tienes todo lo necesario y tenemos oro suficiente – me dice sentándose en un sofá. – Sere tu inversionista.
- Gracias Finn. Pero no quiero hacerle competencia a mi padre.
- Sabes, a veces me gustaría pensar que siguen con vida – dice de pronto mirando el techo – que es cierto lo que te dijo Boggs, que lograron huir, pero se que no fue así y eso me preocupa, que murieron solas y con miedo.
- Vamos deja de pensar en eso, tenemos mucho que hacer, limpiemos este cuchitirl. – Probablemente el viejo quiera venir a cenar.
- Y cuando venga Jo se que le gustará ver que estamos mejor– dice sonriendo y ambos nos ponemos a trabajar. No puedo negar que extraño el carácter bipolar de Johanna quien despues de nuestra visita de la presidenta ella se marcho prometiendo escribir si teníamos visitas, pero desde entonces no hemos sabido nada de ella.
PoV Haymitch
Camino por las calles y puedo ver como el distrito ha florecido de una manera diferente, no es lo que fue alguna vez, quizá siempre pudo ser un buen distrito pero el presidente y su mala administración de Panem nos tuvo por años siendo el distrito mas pobre y miserable de los 12 existentes.
- Hey chico – le digo a mi vencedor que está en su cocina y no solo, allí con el esta Finnick Odair.
- Haymitch buen día – me dice y me doy cuenta que su sonrisa ya no existe, los dos se han sumergido en una burbuja de soledad y tristeza de la cual no he podido sacarlos y nadie lo hará.
- ¿Qué planes tienen ustedes dos?
- Haymitch ¿Estas planeando algo? – me dice Peeta sacando pan de la charola.
- Hey calma ese humor chico, he intentado dejarlos solos, pero ustedes dos se van a hacer viejos aquí, ¿Por qué no vamos al Capitolio?
- No gracias – dice Finnick
- Y al 4, ¿no tienes ganas de ir a nadar?
- No Haymitch – dice Odair – Peeta tiene que hacer pan.
- Haymitch- escuchamos una voz detrás y veo que es Prim que nos sonríe a los tres. – Hola Peeta, Finnick.
- Prim ¿Cómo te va?
- Ah – dice ella suspirando – la escuela es muy aburrida. Y ustedes ¿Por qué tienen esa cara? ¿Creen que Annie y Katniss serían felices al verlos en esa actitud?
- Prim no.
- No Haymitch, ya basta con ustedes dos viviendo tan miserablemente – volteo a verla y luce enojada. – Se que no debería hacer esto y decirle a mamá, pero esto es lo más correcto.
- ¿de que hablas Prim? – le digo mirándola.
- Ten, acaba de llegar del Capitolio, con nota de urgente.
- ¿Qué? –digo mirando los papeles y leyéndolos rápidamente, no puedo evitar sonreír con gozo y mirar a Prim con una gran sonrisa – ¿Eso es cierto?
- A menos que la presidenta este mintiendo.
- ¿Cuándo partimos?
- Los boletos son para hoy.
- ¿Qué pasa? – dice Finn mirándonos con duda en el rostro.
- Vamos al Capitolio. – digo sonriendo – Y no pueden negarse, la invitación es también para ustedes. Vendré por ustedes en una hora, arreglen todo, Prim, vamos a hablar con tu madre.
PoV Peeta
No puedo dejar de ver la expresión sorprendida de Finnick que probablemente era muy parecida a la mía, en estos meses Haymitch no nos había obligado a hacer nada de todo aquello que nos había solicitado la presidencia, entrevistas, viajes hacia los demás distritos, festividades, viajes al Capitolio, todo había sido rechazado por Haymitch y comunicado por Effie de una manera educada y cordial que fue aceptada por nuestra condición de depresión pos guerra. Además de la ultima conversación de la presidenta con nosotras nos dejo con ganas de no querer nada de ellos.
- ¿Qué fue eso?
- No lo se - le respondo a Finnick. – Pero lo mejor es ir a empacar.
- Bien. – me dice poniéndose de pie – De todos modos me estaba aburriendo aquí.
- Iré a avisarle a papá.
Después de prepararnos, tanto Haymitch como Prim caminan por la calle charlando en una forma que parece demasiado emocionada, los dos nos miran y siguen como esperando que vayamos detrás de ellos.
- Hey ustedes dos, ¿Qué rayos pasa? – dice Finnick antes de que yo pueda decir lo mismo
- Vamos les diremos en el tren.
Subimos al tren que parte cuando entramos y nos acomodamos en los sillones, Prim abre de nuevo la carta y nos mira a los dos.
- Prometan que estarán quietos.
- ¿Qué? – pregunto sorprendido.
- Si no me veré forzado a sedarlos hasta que estemos allá.
- Claro – dice Finn acomodándose en el sofá frente a Prim – vamos muñeca lee eso antes de que me aburra. – Por un momento puedo ver al viejo Finnick ese que salía en las entrevistas para patrocinar a sus vencedores y tributos.
- Esto me lo envio Johanna.
- ¿Jo? – dice Finnick y de pronto lo veo intranquilo, pues ella prometio escribir cuando supiera algo, pero no a ella, a nosotros.
- Si, recuerdan es la corresponsal de Panem.
- Cierto – digo yo.
- Prim.
Por órdenes de la presidenta te escribo a ti, pero quiero que tanto Peeta como Finnick y el anciano sepan el contenido de esta carta, no quiero alarmarlos de modo que no diré nada comprobable, pero es necesario que se presenten lo antes en el Capitolio, mañana sale el tren directo acá de modo que toma tus maletas y obliga al anciano y a ese par de depresivos que te acompañen.
Con amor Johanna Mason.
- ¿es todo? – pregunto sorprendido.
- Si – dice ella tranquilamente.
- Ok no entiendo la razón por que nos trajeron, bueno a menos que sea la carta de Johanna que no tenía tono de los asesinare si no vienen. Así que ¿Cuál es la prisa? – Pregunta Finnick y los veo mirarse y ella suspira.
- Las encontraron – esas palabras son todo lo que quería escuchar y veo a Finnick sonreír con lagrimas en los ojos.
- Pero – continua Prim – Aun no saben su diagnostico, ellas fueron torturadas- dice la pequeña rubia y siento un dolor inmenso en el corazón.
- ¿Estan bien cierto? – pregunto.
- No lo sabremos hasta llegar allí.
- Bien entonces vamos a esperar – dijo Finn sonriendo y sentándose para ver el televisor.
Camino por los pasillos del tren hasta llegar al vagón final y salgo para dejar que el aire saque todo lo que hay en mi cabeza.
- Peeta espera – escucho a mi mentor y me giro a mirarlo, parece cansado y deprimido, como si un gran peso estuviera en su espalda.
- ¿Qué sucede?
- Hable con Johanna.
- ¿y?
- Ella no es la misma, no quiero que te hagas ilusiones.
- ¿a que te refieres?
- Solo me dijo eso, ella en realidad no quería que vinieras. Fueron ordenes de la presidenta.
- ¿Por que?
- Creo que le importas, digo tu, ella y Finnick han hecho una buena amistad, quizá le duele verte lastimado.
- Katniss no me lastimara.
- Quiza si, de una u otra manera, solo quería que supieras eso y que, siempre estaré a tu lado.
- Gracias.
El tren no hace paradas más que las necesarias de modo que llegamos en un par de días cuando entramos en el Capitolio las luces de las calles nos reciben.
- Vaya creí que sería diferente ahora – dice Finnick parándose a mi lado. – Pero por lo visto las cosas continúan igual.
- No puedes esperar que la gente cambie de un momento a otro.
- Nosotros lo hicimos.
- Creo que es diferente, somos diferentes Finn.
- Tienes razón. – El tren da una sacudida cuando se detiene y el me mira sonriendo. – Muero por ver que es ella, ¿vamos?
- Vamos – digo saliendo con el y nos recibe una sonriente mujer que me alegra ver después de un mes.
- Finn, Peeta – dice acercándose mientras nos abraza – Chicos que bueno que vienen a verme.
- Claro Johanna te has vuelto tan – dice el y la examina de pies a cabeza – amigable.
- ¿Amigable? – dice ella cruzándose de brazos – cuida lo que dices niño, aun te puedo derrotar.
- Claro.
- Hola Jo.
- Hey anciano, Prim, ¿Les dijeron porque están aquí?
- ¿Creiste que nos lo ocultarían?
- Menos mal – dice ignorando el comentario de Finnick – Vamos entonces. Estan en el centro de entrenamiento, Snow ha estado con ellas todo el tiempo.
- ¿Snow? – dice Finnick y lo veo apretar las manos.
- Calma sí – dice Johanna – Es Felicity y están seguras no me he apartado de ellas.
- ¿puedes confiar en ella? – pregunta Haymitch.
- Yo confío en ella – dice Johnanna tranquila – Y Prim tambien.
- Cierto – dice la rubia caminando al lado de Finnick.
- Vamos que el tren sale en unas horas y espero que lo tomen de regreso, con ellas a su lado.
- Gracias Johanna – dice Finnick sonriendo.
- De que – dice mientras enseña su gafete a un guardia que nos deja pasar a todos. – Esta área está restringida, pero siéntanse como en su casa.
Johanna no dice nada mas y caminamos en silencio, subimos elevadores y nos detiene en un piso al que nunca subí en el tiempo que estuvimos aquí.
- El octavo piso. – dice Finn sorprendido.
- Si. Vamos, primero tienen que ver a alguien más. – Nos detenemos ante una puerta de madera y ella golpea, para después asomarse y anunciar nuestra llegada.
- Pasen – dice ella y nos cede el paso, la oficina es grande y detrás de un escritorio esta la presidenta.
- Adelante por favor, es un gusto verlos nuevamente – nos dice ofreciéndonos asiento en una sala que está a la derecha de la habitación.
Estoy en silencio mirando como todos esperamos que diga algo, se sienta frente a nosotros y nos sonríe.
Haymitch gracias por traerlos a todos.
- De nada Presidenta.
- Es bueno ver que están reponiéndose, se que no he tenido mucho contacto con ustedes como con los demás vencedores, pero su mentor ha sido muy decidido, bueno no es tu mentor Finnick pero ha hecho un buen trabajo.
- ¿Es cierto que las encontraron? – pregunta Finnick desesperado.
- Vaya, por lo visto la confidencialidad no es su fuerte – dice mirando a Johanna.
- Somos vencedores, ¿Qué esperabas? –dice sonriendo.
- Bien, verán hace que será ¿un mes? – dice mirando a Johanna que asiente en silencio – Hace un mes la Srita. Cresta llego a este edificio, antes de que tuviéramos los guardias y la seguridad en ese momento nos dimos cuenta que había algunos rebeldes, bueno nosotros eramos los rebeldes verdad. – dice con una sonrisa para romper lo tenso del ambiente.
- ¿entonces que sucedió? – pregunto.
- Bueno, llego y sabemos que huía de Roland – y siento que mis manos se crispan – Lo asesino la guardia ellos comenzaron a disparar ellos iban a llevarse a Katniss, deben agradecerle a Felicity que estaba en ese piso cuando apareció.
- ¿Y mi chica? – pregunta Haymitch
- Bueno ella, ella sufrió un poco mas, pero creo que deben verlo por ustedes mismos. – dice mirándonos a Finn y a mí. – Johanna porque no los guías, me gustaría hablar contigo un poco antes que los acompañes – le dice a mi mentor.
- Claro – Finn y yo nos ponemos de pie y seguimos a Johanna que camina delante de nosotros y nos detenemos en una habitación blanca hay dos personas una en una silla y la otra hecha un ovillo en una esquina.
- Optamos por ponerlas aquí mientras se decidía si llamarlos o no. – ella sigue mirando al frente y presiona un botón que nos permite escuchar lo que está pasando.
- Hoy estuve en el comedor Katniss – escuchamos que dice Annie a la chica en la esquina – Te traje un panecillo, dime no te gustaría acompañarme, debes aburrirte mucho aquí. Y ni te imaginas con quien hable con Johanna vino a vernos – en ese momento veo que levanta el rostro pero no dice nada – La recuerdas verdad, pues me dijo que nos tiene una sorpresa, no se cual es, pero ha de ser algo muy bonito.
- Annie. – dice al fin Finnick con un suspiro ahogado. Nos quedamos mirando la habitación y Annie guarda silencio, mientras suspira.
- Katniss por favor, dime no te gustaría ir a darte un baño, o ir a camniar, quizá podríamos subir a la azotea, ¿te gustaría?
- Tengo que entrar – digo de pronto.
- No – dice Johanna – Debemos esperar la orden de Paylor.
- Yo entraré – dice Finnick y Johanna le sonríe. – Ven entra en esta. – dice mientras abre otra puerta.
- ¿Por qué que sucede? – pregunta Prim mientras mira a su hermana.
- Ya hablaremos. Peeta, Prim esperen aquí. - Finn nos mira y podemos verlo a través del mismo cristal, pero por lo visto es otra habitación, ambas están separadas por un cristal. Ella abre y entra en la habitación donde esta Annie y Katniss.
- Hola chicas – la escuchamos decir.
- Johanna – dice Annie sonriéndole y mira a Katniss.
- Hola Katniss, ¿dime hoy me saludarás? ¿No? – dice ella y mira a Annie – Te robaré a Annie por un rato, ¿esta bien? ¿Me acompañas?
- ¿Qué sucede? –dice y la veo dejar una servilleta sobre la silla mientras se pone de pie.
- Te traje tu sorpresa. – presiona una serie de botones y una puerta en el cristal desaparece para darles acceso a la otra habitación.
- Ann soy yo – escucho que dice Finnick tranquilamente.
- Finn – dice ella temblando y mira a Johanna – No, esto es una mentira, no permitiré que nos dañes, nunca más.
- Annie cariño soy yo, soy Finn, recuerdas nos conocimos en la playa. – dice él.
- Tu estas muerto, Peeta también, todos. Johanna porque nos haces esto.
- Annie - dice el dando un par de pasos y levanta una mano. – Soy yo, mira – dice señalando su brazo donde tiene un brazalete tejido. – Es el que tú me diste, prometí que nunca me lo quitaría.
- No, no es cierto. – dice mientras lleva sus manos a sus oídos.
- Annie, calma, es él te lo prometi recuerdas, cuando hablamos, te dije que el vivía, que todo lo que recuerdas son mentiras.
- Yo… - dice ella y la veo comenzar a llorar.
- Recuerdas tus primeras palabras después de volver, yo sí. Me dijiste "nade para volver a ti"
- Finn – la escucho decir y se lanza a sus brazos mientras llora amargamente.
- Oh preciosa. – dice el abrazándola mientras oculta su rostro en su cabello.
- Vamos fuera – dice Johanna y los tres salen y Annie me mira sorprendida. -¿Peeta?
- Annie no se si los conoces, pero ella es Primorose la hermana de Katniss y Peeta Mellark.
- No imposible, Peeta esta muerto.
- Cariño el no murió es una larga historia.
- No imposible Katniss – dice ella y mira hacia la castaña que continua en la misma posición. – Debo decírselo.
- ¿puedo pasar? – pregunta Prim.
- No aun no – dice una mujer rubia que nos mira a través de unos anteojos de pasta. – Bienvenidos Prim y Peeta, Annie por lo visto recuperaste la sonrisa. Hola Finnick.
- Felicity – dice el solemne. – Gracias por todo.
- Oh esta bien, es bueno que algunos vencedores no me vean como la encarnación de mi abuelo. – Dice sonriendo.
- ¿Qué sucede con Katniss? ¿Podrá irse con nosotros? – pregunto.
- Vengan acompáñenme. – dice señalando una oficina a la que entramos y nos sentamos.
- Katniss fue torturada y modificada, hemos podido borrar todo rastro de eso que implantaron ella pero.
- ¿Pero? – pregunto cansado por las largas que están dando.
- Ella se encerró en si misma, al igual que Annie en su momento.
- ¿Qué? ¿Enloqueció? –pregunto.
- Bueno – dice Prim – No enloqueció porque la locura no es curable, en cambio fue como que se encerró en si misma y ahora ha vuelto – dijo esto mirándola – ¿esta bien? Cierto.
- Cierto – dice Finn tomándola de la mano.
- Ahora – dice Felicity – necesitamos ver todo lo de su transferencia, los necesito a ustedes dos porque tienen que tomar una decisión, cuando ustedes estuvieron en el Capitolio, Sybil me conto sobre su estado "catatónico" en el que entro después de la muerte de su padre y he pensado que es una respuesta biológica hereditaria en la que este refugiándose, no lo sé, pero no se si tu madre podrá ser capaz de cuidar de ella, ¿Cómo ha estado?
- Bien – dice Prim suspirando – no se ha ido como antes, pero siempre está trabajando. – Y se que es así, siempre esta con Finn o conmigo en la panadería, debe ser difícil para ella.
- Eso me imagine y no es una responsabilidad que quiero darte Primorose, es por eso que necesito saber si tu Peeta como su esposo quisieras ocuparte de ella.- Todos me miran sorprendidos claro, no es una sorpresa pues eso dije ¿no? – Claro a menos que no lo desees.
- No, por supuesto que la cuidare, la traeré de regreso. – En ese momento las palabras de Boggs y Cinna hacen eco en mi cabeza "tráela de regreso"
- Bien, entonces porque no llevas a Finnick a tu habitación Annie, que te ayude a empacar y ustedes dos vengan vamos a ver a Katniss.
Caminamos en silencio mientras pienso en sus palabras, llevarla a casa y cuidarla, es tu esposa, sinceramente eso no es verdadero solo ella y yo lo sabemos y Haymitch, pero de allí en fuera nadie más lo sabe y no pienso retractarme, debo ayudarla, ahora que se que esta con vida, no dejare que me separen de ella, si ella quiso ayudarme y salvo a mi familia yo la salvaré de donde está.
Nos detenemos y veo que Katniss no se ha movido del mismo sitio, veo que Haymitch y la presidenta regresan e intercambian un par de palabras con Felicity y me miran.
- Ya tenemos todo listo para su regreso al 12, Prim por favor ayuda a cambiar a tu hermana, iremos a ver el aerodeslizador. Peeta acompaña a Felicity para que te entregue las pertenencias de Katniss.
Regresamos a la oficina donde Felicity se sienta y abre un cajón mientras me ofrece asiento.
- Peeta se que esto será difícil para ti, pero si lo logras la sacaras de ese mundo donde esta viviendo, tratala normalmente, ella te reconocerá, cuando lo haga saldrá poco a poco. Ten esto es de ella.
- ¿Qué es?
- Annie dice que era de ella, lo ha tenido desde el momento que las encerraron juntas.
- Gracias – le digo.
- Peeta, se que será difícil para ti, pero si crees que no habrá cambios, puede…
- Ni lo menciones, yo la cuidaré.
- Gracias Peeta, ella lo merece después de todo.
Katniss ha sido sedada ya que entro en una crisis cuando intentaron cambiarle la ropa, viajamos en la aeronave por un par de horas y decendemos cerca de la estación de trenes.
- Bien, ¿entonces la llevarás a casa?
- Si – le digo la tomo entre mis brazos y Prim toma su maleta y caminamos por el distrito, es tarde y todos están durmiendo de modo que no notaran nuestra llegada, Haymitch abre la puerta de mi casa y subo a dejarla en mi habitación la única arreglada.
- Entonces chico – dice Haymitch mirándome y después a Prim - ¿Seguro que podrás con ella?
- Si, de todos modos Prim vendrá a verla cierto.
- Claro, vendré después del colegio a hacerle compañía y le dire a mamá, Haymitch tambien vendrá ¿verdad?
- Si, claro veremos si se recupera Katniss, le avisare a Cinna que esta aquí quizá quiera venir a verla. – Pienso en su estilista tambien fue torturado convertido en avox, no lo he visto, vive en el distrito 3 en compañía de Portia y algunos del equipo.
Me quedo en el sofá mirando el fuego, el exterior esta frio y se que será un año muy helado, miro el fuego mientras pienso en la chica que duerme en mi cama y así me quedo dormido con el calor de la chimenea.
No es magia el que todos esten vivos, en verdad, creo que es mi loca imaginación y los problemas de ver a aquellos que ame en esta serie muertos, bueno pues aquí esta la continuación, ya estamos culminando en la historia en el siguiente capitulo veremos que le dijo Paylor a Haymitch.
Gracias por leer, por agregarme y seguir mis locas historias. Los amo.
Pan quemado y azucarillos para todos y espero que se diviertan en el estreno de En Llamas, yo muero por verla.
Besos
IRES
