Los personajes pertenecen a S.M

La historia es producto de mi imaginación

Canciones que sonarán en el capitulo.

(1) Air Supply – All Out Of Love

(2) Matt White - Love

¡ENJOY!


Edward fue hasta la puerta y la abrió, me sorprendí mucho al ver a Carlisle y Esme.

— ¡Hola hijo! — exclamó Esme abrazándolo

— Hola madre — dijo Edward contento

— ¿Quién es ella? — preguntó mirándome

— Hola papá — saludó a Carlisle — Ella es mi amiga Bella — dijo mirándome

— ¡Vaya! ¿Bella Swan? ¿Tú amiga de la infancia? — preguntó con asombro Esme

— Si, la misma — dijo Edward sonriendo

— ¡Oh cariño! Tanto tiempo sin verte, ven aquí — me abrazó dulcemente

— Hola Esme — sonreí

— ¿Qué me cuentas de ti hermosura? — preguntó pellizcándome las mejillas

— Pues nada nuevo, hola Carlisle — saludé sonriente

— Hola Bella, ya eres toda una mujer — dijo Carlisle con una sonrisa sincera

— Pues si haha — reí

— ¿Quieren tomar algo? — ofreció Edward

— No hijo, íbamos de pasada y te traje un pastel que compré especialmente para ti — dijo Esme. Que amable de su parte

— Gracias mamá — agradeció Edward agarrando el paquete

— Bueno Ed ya nos vamos — dijo Carlisle

— ¿Tan pronto? — preguntó Edward

— Si cariño, tenemos cosas que hacer. Me alegro de verte bien Bella. Hijo puedes venir a almorzar mañana a casa si gustas — ofreció Esme

— Tú también Bella — invitó Carlisle

— Por supuesto — aclaró Esme

— Gracias pero … yo no — tartamudee

— Allí estaremos — aseguró Edward

— Bien, los esperamos — sonrió Esme

— Bueno hijo nos vamos — dijo Carlisle — Adiós Bella — me dio un beso en la mejilla al igual que Esme

Ella era tan dulce con todos, con Edward era muy cariñosa. Ellos se fueron y yo debía hacerlo también.

— Edward es hora de irme — dije segura

— No, quédate un rato más — me tomó del brazo

— Edward ¿Por qué aseguraste que mañana iría a casa de tus padres? — pregunté confundida

— ¿Me acompañarías? — preguntó mirándome a los ojos. Maldita sea, claro que lo haría por él.

— Yo no puedo, pensarán que … tú sabes — dudé

— ¿Qué eres mi… novia? — preguntó

— Si, eso — aseguré

— ¿Y qué? — ¿Qué insinuaba?

— No soy tu novia — dije mirándolo a los ojos

— Eso es cierto, pero me gustas e iremos juntos — dijo con picardía

— Edward, no estoy segura de querer ir — Quería ir pero ¿era lo correcto?

— Hazlo por mi Bella — pidió mirándome a los ojos. Por él lo haría

— Iré contigo, pero porque tú me lo pides — aseguré seria

— Gracias preciosa — agradeció con picardía

— No me digas así — dije seria. Éste tipo de cosas me ilusionaban

— No quiero que pienses que te haré ilusionar y luego te olvidaré — dijo seriamente

— Yo … — tartamudee

— Tú me importas demasiado — Oh Edward, estaba tan enamorada de él. Y no lo negaría, estaba enamorada.

— Edward debo irme — si me quedaba lo besaría hasta gastar sus labios

— Te llevaré — Ya eran las 20hs, pero me iría sola

— No, está bien, iré viajando — aseguré

— No bella, te llevaré — Claro que no

— Edward, puedo irme sola — dije como si fuese obvio

— Bell… — Un fuerte trueno interrumpió a Edward

Una fuerte llovizna se había desatado, la tormenta que se avecinaba era gigantesca.

— Edward me iré antes de que la lluvia sea más intensa — dije mirando por la ventana

— Olvídalo, te quedarás aquí — aseguró

Su auto estaba estacionado en la cochera, pero sería imposible sacarlo, se atascaría en el barro.

— Le avisaré a Alice que apenas termine de llover iré al Dpto. — dije tomando mi celular

Llamé a Alice y le dije que estaría lo antes posible allí, ella dijo que me tomara el tiempo que necesitase. Me sorprendió su agitación cuando hablé con ella, pero no me enfoqué en eso.

— Bien, ¿Qué cenaremos? — preguntó Edward. La lluvia no paraba y al parecer tendría que quedarme a cenar con él

— No lo sé, sorpréndeme — dije con picardía

— ¿Qué tal pastas? — Amaba las pastas

— Suena bien, ¿Tú cocinaras? — pregunté sonriendo

— Trabajo en equipo pequeña — me hizo cosquillas en mis costillas

— ¡Ay Edward detente! ¡Hahahahaha para! — Me retorcía de risa en el sofá

— Bien, ¿Quieres ducharte? — se detuvo sonriendo

— ¿Podría? — pregunté

— Claro que puedes — aseguró

— Bien ¿Dónde esta el baño? — pregunté mirando las puertas de alrededor

— Al final del pasillo — dijo señalando

Le sonreí y me adentré en el baño, era demasiado lujoso. Tenía una bañera muy grande y estaba todo prolijo. Abrí la regadera y dejé correr gotas de agua caliente por mi rostro. Tomé el shampoo y lo vertí por mi cabello, tenía un delicioso aroma a manzanas verdes. Enjuagué mi cabeza y seguí con el acondicionador.

EPOV

Debía dejarle toallas en el baño pero olvidé hacerlo antes de que ella entrara.

— Bella — golpee la puerta

— ¿Si? — pude escuchar su voz entre el agua caer

— Pasaré a dejar unas toallas y una muda de ropa mía para que te pongas —dije abriendo la puerta

— Adelante — dijo Bella

Entré y no podía ver mucho debido al vapor, pero nunca antes había visto una silueta tan hermosa como la de Bella. La cortina de la ducha era algo transparente, y se podía apreciar las curvas de su fantástico cuerpo. Bella era una mujer hermosa, y estaba loco por ella, quería hacerla mía. Quería ser yo quien le sacase su virginidad, porqué supuse que aún sería virgen. Mi pensamiento era algo, raro. No era nada mío, pero sentía que debía serlo.

— Aquí las dejo Bella — dije mirando su silueta

— Bien — respondió

A los 30 segundos Bella abrió la cortina y quiso agarrar la toalla pero yo no me había ido todavía.

— ¡Edward! — exclamó cubriéndose su cuerpo

— Disculpa — dije apartando la vista. Sólo pude ver sus pequeños y delicados senos.

Salí del baño y me fui a mi habitación, estaba excitado. Realmente quería follarla, pero no como un maldito brusco. Quería hacerle el amor.

A los 5 minutos Bella salió del baño, llevaba puesto mis boxers y una camiseta que le quedaba grande. Se veía adorable, y podía decir que de a poco me estaba enamorando.

— Bella, siento mucho lo que pasó — dije sinceramente

— Edward, no entiendo que hacías en el baño — dijo mirándome

— Entré a dejarte las toallas y la ropa, y tu justo saliste — era la verdad

— Estoy muy avergonzada — dijo mirando el suelo

— Bella — tomé su barbilla y realcé su rostro — No te sientas así, fue mi culpa — por mi culpa ella se sentía así

— ¿Podemos olvidar esto? — preguntó

— Claro que si Bella, solo quiero que sepas que me gustas y que… — ¿Debía decirle que sentía algo por ella?

— Que… — dijo ella

— Que la cena está lista — No podía hacerlo, no tenia las agallas suficientes

— Bien, cenemos — dijo yendo para la cocina

Serví la pasta y me senté en frente a ella, verla comer era lo más tierno. De a pequeños bocadillos comía la pasta, sinceramente quería besarla.

— ¿Quieres que ponga música para acompañar la cena? — pregunté

— Claro — respondió ella

(1) — ¿Te gustó la pasta? — pregunté bromeando

— Si, cocinas muy bien — me halagó

— Gracias, mi madre me enseñó a hacer la salsa — confesé

— Vaya — dijo asombrada — Está deliciosa — se ruborizó

— Bella te ves hermosa con mi ropa — se veía adorable

— Gracias — sus mejillas estaban coloradas

No podía dejar de mirarla, sus gestos, sus hermosos ojos color esmeralda, su sonrisa tan sincera.

— Bella ¿recuerdas que te dije que quería fo…? — ella se atragantó

— Si, lo recuerdo — me miró confundida

— No quiero hacer eso, quiero… tu sabes — no me animaba a decirlo

— ¿Quieres…? — Quiero que seas mía y de nadie más, no toleraría verte con otro hombre. No sé por qué pensaba así, ella no era nada mío pero sentía que sí lo era. Hacer el amor era algo serio, y lo nuestro no era algo serio. Pero tampoco diría follar, diría tener relaciones, no era ni poco importante ni demasiado. A mí me importaba, pero a ella ¿le importaría?

— Contigo no quiero follar quiero tener relaciones, no será algo pasajero. — dije esto sinceramente

— Pero Edward, tu y yo no somos nada más que amigos — eso era cierto, pero y ¿si lo fuésemos?

— Pues con el tiempo eso puede cambiar — lo dije, di a entender que con el tiempo podríamos ser algo más que amigos.

— Debo pensarlo, no nos amamos — podríamos hacerlo con el tiempo

— Con el tiempo puedo llegar a hacerlo — aseguré

— ¿Puedo responderte más tarde? Quiero pensarlo, ¿tú realmente… que sientes por mí? — le daría su tiempo para pensarlo, ¿Qué sentía? Difícil de responder.

— Yo siempre te he querido, nunca te he olvidado. Y siento que debo protegerte, que debo estar contigo. Y también sé que me pondría muy furioso si te viera con otro muchacho. — Bella me importaba demasiado, pero ¿Por qué sentía que me pertenecía?

— Ed eres muy tierno, pero siento que me endulzas la oreja y nada más — ¿Por qué no podía ver el lado positivo?

— Bella, no te presionaré. Solo quiero que sepas lo mucho que me importas — Nunca había sentido algo así por una mujer, Bella me volvía loco.

— Tú también me importas demasiado, y volverte a ver después de tanto tiempo ha sido extraño y no quiero…— No esperaba reencontrarla pero por algo se había cruzado en mi camino

— ¿No quieres...? — ¿Qué diría?

— No quiero perderte como amigo ni nada de eso — Jamás me alejaría de ella. Bella valía oro, era sencilla, inteligente, hermosa y yo debía estar con ella, debía protegerla.

— Jamás me perderás — dije mirándola a sus ojos

— No sé qué pasará, quizás el tiempo nos una o nos separe, pero no quiero que sea pronto — ¿Sería mu apresurado de mi parte convertirla en mi…? Claro que lo era

— Bella, eso no pasará — aseguré de corazón

— Bien, levantemos la mesa ¿sí? — ofreció frunciendo sus labios

— Bien — respondí recogiendo los platos

Bella era tan sencilla y humilde, eso era lo que me gustaba de ella. Jamás me cansaría de decirlo. Quería hacerlo con ella, pero ¿Ella querría? ¿Querría hacerlo esta noche? Lavé los platos, no dejaría que ella lo hiciese.

— Bella, debes dormir en mi habitación — le dije señalando a la puerta de mi cuarto

— No Edward, dormiré en el sofá — dijo negando con la cabeza, era muy terca.

— En el living hacía frío, y no paraba de llover. Por lo tanto yo dormiría aquí.

— Bella hace frío — dije serio

— No puedo dormir en tu habitación — dijo

— ¿Por qué no? — pregunté confundido

— Porque es tuya, y dime ¿Dónde dormirás tú? — preguntó

— Aquí — señalé el sofá

— No Edward — dijo seria. Que hermosa se veía "enojada"

— ¿Qué propones? — pregunté con picardía

— Si quieres podemos dormir ambos en tú habitación — dijo con… ¿timidez?

— Tú de un lado y yo del otro ¿eh? — esa idea era… tentadora

— Por supuesto — rió

— Bien, me iré a duchar. Si quieres puedes acostarte — ofrecí

— Bien, gracias — agradeció yéndose al cuarto

BPOV

Estaba acostada en la cama de Edward, no podía creerlo. Dormiría con él literalmente, esto era raro, muy raro.

¿Ésta noche… tendríamos relaciones? ¿Estaba preparada? Yo quería, pero ¿esto arruinaría nuestra "amistad"? Claro que no, él había dicho que no dejaríamos de hablarnos o algo así. Había dicho que haría el amor con un hombre al que amase, y no amaba a Edward. Pero estaba segura de lo que quería, y lo que quería era hacerlo con él.

La puerta del baño se abrió, mi corazón palpitaba a más no poder. Salió envuelto en una toalla azul, se notaba su… su… bulto. Me tapé hasta la cabeza, simulando estar dormida. Cerré los ojos y escuché la toalla caer, miré inconscientemente para su cuerpo y pude ver con claridad su pene. Era grande, muy grande. Me tapé nuevamente suplicando que la tierra me tragase, había visto el pene de Edward, esto me parecía atrevido y gracioso a la vez.

Pude ver como se ponía un bóxer ajustado y por encima un pantalón de pijama celeste a su miembro me había excitado, podía sentir mis bragas mojarse.

Se colocó una colonia muy masculina y deliciosa, ¿Dormiría sin camiseta? ¿Mi diminuto cuerpo se rozaría con sus músculos? ¡Santo dios! Esto me estaba emocionando demasiado. Sentí como el colchón se hundía de a poco por el peso de su cuerpo, el aroma de su colonia me envolvió.

Suspiró y se acomodó mirando al techo.

— ¿Estas despierta? — Sentí su respiración en mi oreja, mi piel se erizó.

— ¿Umh? — fingí pereza

— Pensé que estabas dormida — susurró

— No puedo dormirme por los truenos — dije sin ganas

— No ha parado de llover — No, y me daban miedo los malditos truenos.

— Exac… ¡Ay! — me pegué un buen susto por un fuerte y estruendoso trueno

— Ven aquí — me acercó a su cuerpo y me aferró a sus brazos. Me sentía segura con él. — No temas, seré tú compañero de tormentas — Mi corazón se derritió de ternura

— Gracias Edward, por todo — Él era muy caballero y bueno conmigo

— No me agradezcas pequeña — ¿Pequeña? ¡Aw!

Nos quedamos en silencio unos segundos y sentí su mano acariciar mi estómago, que sensación más hermosa. Levanté mi rostro y lo miré

— Edward ¿Qué haces? — ¿Qué pretendía?

Él bajo la mirada y se encontró con la mía

— Discúlpame — dijo quitando la mano

No quería que la sacase, pero esto nos llevaría a algo más… pero ¿Estaba lista? ¿Había entre nosotros suficiente confianza? Claro que sí, no éramos novios pero quizás ¿amigos con derechos? Quería ser algo más.

— No me molesta, es solo que… — dudé

— ¿Solo que…? — preguntó mirándome

— Estoy lista — aseguré mirándolo fijamente a los ojos

— Lista para… — dudó — ¿Hacerlo? — eso creo.

— Si Edward, tú sabes — Estaba lista, no dudaría de él ni de esto.

— Bien — se levantó de la cama y se dirigió al baño

¿Qué haría? ¿Acaso… se estaría colocando un condón? ¿Qué haríamos? Era mi primera vez, no sabría qué hacer.

Salió en calzoncillos y se recostó a mi lado, era incómodo estar cerca de él, semidesnudo.

— Estaba colocándome el … — lo deduje

— Si si, lo sé — no quería escucharlo decir la palabra condón.

— Bella, ésta es tú… ¿primera vez? — preguntó asegurándose

— Si — respondí sin dar vueltas

— Tú solo relájate ¿sí? No haré nada que tú no quieras.

Edward me recostó en la cama y comenzó a besarme lentamente, sentí su lengua chocar con la mía y su aliento se asentó en mi boca. Yo solo cerré mis ojos, y me dejé llevar. Bajó su mano hacia mis senos y los masajeó por encima de la camiseta muy despacio. Mis bragas estaban en llamas, y mi cuerpo ni hablar. Con mis manos toqué por primera vez sus formados abdominales, podía notar la erección en su parte baja.

Su pene erecto parecía un tigre hambriento que quería salir a cazar. Mientras nos besábamos apasionadamente, quitó mi remera y desabrochó mi sostén. Se sentía raro estar frente a él, desnuda, pero si quería hacer esto debía enfrentarlo y desnudarme.

Apretó mis pechos y pellizcó mis pezones, parecía estar muy excitado. De a ratos, pequeños jadeos salían de su pecho. Estar besándome con Edward y que tocara mis senos era excitante, muy excitante.

Me tensé demasiado cuando dejó de besarme y lamió mis pezones, su lengua parecía estar luchando con ellos. Ladeé mi cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos y pensaba en su polla. ¿Por qué estaba pensando en éstas cosas? Estaba siendo depravada, y yo no era así.

Me daba mucha vergüenza saber que vería mi vagina, por suerte hoy la tenía depilada, siempre la tenía así, era por higiene. Pero sabía que entre nosotros había la confianza suficiente como para vernos desnudos, y ahora estaba en la cama con Edward, debía hacerlo. No por obligación, sino porque quería hacerlo y estaba segura.

Edward trazó un camino de besos mojados por mi barriga, hasta llegar a mi pelvis, reí bajamente por la sensación. Su mano se dirigió hacia mi sexo, no dejaba de mirarme a los ojos.

— Bella estas muy… mojada — dijo con picardía

— Esto es vergonzoso — dije mientras mis mejillas ardían

— Sentí su mano en mis labios vaginales y gemí sorprendida.

— Ed… Edward — jadeé excitada

— Masajeó mi clítoris y sentía como mis jugos brotaban de mi centro, llevé mi mano hacia su miembro y él me miró.

— Pervertida ¿Qué haces? — dijo con picardía, alejándose de mi sexo.

— Es que… — me excusé

— Bella, no digas nada. Mientras estemos haciéndolo, puedes hacer conmigo lo que quieras y por supuesto yo contigo — me guiñó el ojo

Bajé con cuidado sus calzoncillos y su polla rebotó en mi mano. Tenía un tamaño grande y un poco de vello púbico que lo hacía sumamente masculino. Edward me miró con mucha picardía.

— Tócalo, si quieres — dijo lascivamente. Había visto en un video como una mujer agarraba el pene, hice lo mismo.

Lo tomé desde la punta y deslicé mi mano hasta la base, su cara de diversión se transformó en una de placer, me gustaba saber que mi toque lo excitaba.

Edward acercó la punta de su pene hasta mi centro empapado, jadee en respuesta a la sensación.

— ¿Estas lista? — preguntó lascivamente

— Si, ¿dolerá? — Estaba lista

— No, sólo piensa en algo bonito — pensaría en él

Edward se adentró en mí de una lenta y delicada estocada, puedo asegurar que no dolió demasiado. No dolió tanto como yo lo esperaba pero básicamente él ya estaba adentro mío.

— ¡Aaaaah! — grité de placer y un mínimo dolor. Pude sentir como mi virginidad se desgarraba.

— ¿No ha dolido verdad? — preguntó agitado

— No, ahora sigue — le ordené. Ahora que estaba en mí, quería que lo hiciese más rápido

— Háblame sucio Bella, eso me pone demasiado — Había visto un documental que decía que a los hombres los excitaba demasiado que les hablaran sucio en la cama.

— Más durooo — grité — Méteme tú… — ¿Qué diría?

— ¿Mi qué? — preguntó entre jadeos

— ¡Tú salchicha! — ¡Iba a morir de placer y de vergüenza!

Entraba y salía de mí cada vez mas rápido, la cama se movía a más no poder. Mis gemidos y sus jadeos resonaban en toda la habitación. La posición era algo excitante, quizás la más común. Estaba recostada y el encima mío, con mis manos me aferraba cada vez mas a su espalda. Esa ancha y masculina espalda.

Las estocadas cada vez eran más rápidas y placenteras, él encima de mí, penetrándome. Sentí de repente un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, una sensación que jamás había sentido. No pude evitar gemir y gritar al sentir esta sensación.

— ¡Aaaah-aaa! Ed… Edw… Edward — Él aumentó las estocadas y me miró

— Cierra los ojos y déjate llevar — aseguró echando su cabeza para atrás

— ¡Aaa- aaaa- oh Bella! — sentí que me llenaba completamente, pude sentir un líquido caliente que se adentraba en mi vagina. Continuó con las estocadas unos segundos más y salió quedó suspendido encima de mi cuerpo.

Apoyó su rostro en mi hombro y podía sentir su frente sudada. Mi respiración agitada se mezclaba con la suya, estaba satisfecha.

— Estoy muy cansada — dije acomodándome en la cama

— ¿Fui muy brusco? — salió de mi y se recostó a mi lado

— No, para nada. Fue increíble Edward — sentía mucho dolor muscular, mis piernas pesaban y mi vagina palpitaba.

— Tú eres increíble, me has dado un orgasmo maravilloso Bella — Pero si yo no había hecho nada, todo lo había hecho él.

— Edward ha sido fabuloso — aseguré dándole un beso en la mejilla

— Te traeré algo para que bebas — asentí y fue hacia la cocina, desnudo. Tenía un hermoso trasero, parecía muy esponjoso.

¿Quién iba a decirlo? Bella Swan acababa de tener sexo con Edward Cullen, nunca me hubiese imaginado estar en su cama, desnuda.

Entró con un vaso de jugo en la mano, cubriéndose con un almohadón su miembro. Reí.

— ¿De qué te ríes? — preguntó divertido, dándome el vaso

— Acabo de verte desnudo y te cubres — dije con timidez mordiéndome una uña

— ¿Acaso quieres ver mi salchicha? — rió. Oh por dios, ¿Por qué había dicho salchicha?

— Fue lo primero que se me vino a mente — dije mirando a un costado y bebiendo el delicioso jugo de frutas tropicales

— ¿Habrá segundo round? — preguntó acariciando mi pierna. Estaba algo cansada.

— Estoy algo fatigada — dejé el vaso en la mesita del costado e hice una mueca

— No te culpo, mi primera vez fue difícil — dijo mirándose sus largos dedos

— ¿Cómo ha sido? — pregunté ruborizada

— Fue con una muchacha de mi vecindario, la quería mucho y un día la invité a mi casa y lo hicimos.

— ¿Fue sólo sexo? ¿O con amor? — pregunté con una media sonrisa

— Fue solo sexo, no como lo que acabamos de hacer — dijo con picardía.

Suspiré y le dí una pequeña cachetada cariñosa en su cachete. Me recosté y el también lo hizo, ésta noche me dormí muy feliz. Feliz de saber que Edward era algo importante en mi vida, y que no se iría fácilmente de ella.

.

Me desperté y no vi a Edward en la habitación, supuse que estaría en la cocina. Fui hacia el baño y sentía una pesadez terrible en todo mi cuerpo, seguro eran síntomas de la primera vez.

Enjuagué mis dientes, mi rostro y cepillé mi cabello. Me dirigí a la cocina donde estaba Edward

— Buen día — le sonreí

— Buenos buenos buenos — dijo divertido — Aquí está el desayuno — puso encima de la mesa waffles con zarzamora, delicioso.

— Que rico — relamí mi labio superior

— Espero que te guste — me guiñó el ojo

— Metí un bocadillo en mi boca y estaba riquísimo

— ¿Qué hora es? — pregunté perdida

— Son las 10hs — ¿¡Qué!?

— No he ido a la escuela, dios santo. — ¿Por qué no me había despertado?

— No has tenido clases hoy Bella, Alice llamó temprano y dijo que la academia estaría cerrada hoy. — Alice, mi salvación

— ¿Dijo porque? — pregunté confundida

— Porque se ha inundado la entrada y no se puede pasar a menos que sea en un bote — bromeó

— Muy gracioso — reí

— Bella, mi madre ha llamado hoy y quiere que vayamos a almorzar — ¿Esme había llamado?

— ¿Y qué le has dicho? — pregunté alzando las cejas

— Que allí estaremos a las 12hs — ¿Qué?

— Edward, no me preguntaste si quería ir — ¿Por qué respondía por mí?

— Tu prometiste que irías por mí ¿lo olvidas? — ¡Cierto!

— ¡Oh sí! Lo había olvidado por completo — Sinceramente lo había olvidado

— Entonces ¿Iras? — preguntó dudando

— Claro, pero primero iré al Dpto. y veré a Alice.

— Te llevaré, iré al cuartel y luego te pasaré a buscar a la hora del almuerzo. — ¿Tenía todo planeado?

— Bien, me cambiaré y puedes llevarme. — dije levantándome. Él solo asintió

(2)Me calcé la ropa que ayer había traído puesta y partimos hacia el Dpto. Quería ver a Alice, la extrañaba. Debía contarle lo de anoche, igual ella habría hecho lo suyo con Jasper. Cuando hablé con ella ayer por la tarde su respiración era irregular, era obvio que algo habían hecho.

Ir en el coche con él era intimidante, después de lo de anoche era vergonzoso estar solos. Pero debía acostumbrarme a verlo "de otra forma" ¿Verdad? Ya no éramos solo amigos, eso me alegraba de modos inexplicables. Encendió la radio y no pude evitar cantar la canción que estaban pasando.

— Such a silly game we play, oh,
Like a summer's day in May.
What is love, what is love?
I just want it to be love. — canté en voz baja

— I can feel it in your kiss
It just gives me tender bliss — me siguió al ritmo

— Buen dueto — reí

— Tienes una hermosa voz Bella — dijo concentrado en el asfalto

— Gracias — sonreí con timidez

— No entiendo como puedes ser tan tímida, cuando en la cama… tu sabes — ¡Dios! ¿Hablaríamos de eso?

— Edward, me da vergüenza hablar de eso — mis mejillas ardían

— Bella estuviste increíble, solo quería que lo sepas — ¿Increíble? ¿Cómo pude haber estado increíble si fue mi primera vez?

Me limité a responder y quería salir corriendo del coche cuando estacionó frente al departamento. Él me gustaba pero ¿Por qué me intimidaba al hablar de esto?

— Bien, me voy — dije sonriendo. Él salió del auto y abrió la puerta del copiloto, y tendió su mano.

— Gracias — agradecí tomando su mano. Tenía dedos largos, de solo sentirlos me los imaginaba dentro de mi cuerpo. ¡Dios! ¡Pensamientos pervertidos! ¿Qué me ocurría?

— ¿Te veo luego? — preguntó

— Si, pues… — ¿Qué me pondría para el almuerzo?

— Pasaré por ti a las 11:45 ¿Bien? — dijo mirándome

— Bien, adiós — le di un beso en la mejilla y crucé la calle

— Adiós señorita salchicha — rió

— ¿Por qué me decía así? ¿Por lo de anoche? ¡Que vergonzoso! Era vergonzoso y excitante a la vez.

— Entré trotando de la emoción al Dpto. Alice estaba desayunando con Jasper. Me sorprendí.

— Buenos días — saludé a ambos con un beso en la mejilla. Abracé cariñosamente a Alice

— ¡Has aparecido! — exclamó Alice

— Te he extrañado pequeña ardilla — dije amistosamente. Le decía "ardilla" de puro cariño, por su tamaño corporal tan pequeño.

— Yo también — se colgó de mi cuello

— ¿Cómo te ha ido? — preguntó Jasper con picardía

— Bien, muy bien — dije sin dar muchos detalles

— ¿Foll…? — no dejé que terminase su pregunta fuera de lugar

— ¡Jasper! — exclamé

— ¿Eso es un si? — rió — debo irme Alice — dijo acariciando su mano

— Está bien — Alice besó castamente sus labios

— Adiós Bells — Jasper me palmeó en la espalda. Lo saludé divertidamente con la mano.

Jasper se fue y Alice me miró con cara de, "dame una explicación pequeña".

— Ven aquí — me señaló la silla frente a ella, para que me sentase.

— Te contaré todo — dije antes de que pudiese preguntar

— ¿Qué has hecho traviesa? ¿Lo hicieron? — empezó el cuestionario

— Si, lo hicimos — dije seca pero cariñosamente

— ¡Dios! ¿Cómo fue? — Maravilloso

— No contaré detalles sucios — dije con picardía

— ¿Lo has disfrutado? — Al máximo

— Plenamente, fue increíble — quería que se repitiese

— Eso es lo principal, que lo hayas disfrutado — dijo con una sonrisa sincera

Respondí de la misma forma, con una sonrisa cargada de confianza.

— ¿Ha sido brusco? — preguntó seria

— No, todo lo contrario, ha sido muy dulce — dije recordando con una sonrisa de enamorada

— Bella, te "felicito" — dijo tomando mis manos

— Gracias Al, ¿sabes que? — dije con misterio

— ¿Qué? — preguntó intrigada

— Hoy almorzaré en casa de sus padres — dije sonriendo

— ¿Enserio? ¿Cómo? — preguntó asombrada

— Ayer mientras estábamos en su casa, sus padres lo visitaron. Yo ya los conocía de pequeña y me han invitado. — expliqué

— ¿Qué ropa te pondrás? — preguntó en modo de regaño

— No lo sé — dije haciendo un puchero

— Vamos, apresúrate — tomó mi mano y me arrastró hasta la habitación

Empezamos a revolver el armario en busca de lo indicado. Me probé muchas blusas, camperas, pantalones, polleras. Y opté por una blusa blanca, una calza color crema y unos zapatos a juego de Alice. Me maquillé suavemente, no quería ponerme colores llamativos. Me coloqué un perfume con aroma a vainilla y coco, delicioso. Era mi favorito.

Me apresuré cuando escuché la bocina del auto, me asomé a la ventana y vi su flamante volvo.

— Bells — Alice me tocó el hombro

— ¿Si? — dije agarrando mis llaves

— Debo decirte algo sobre Edward — dijo con una mueca

— Me lo dices cuando regrese ¿si? — dije abrazándola

— Bien, suerte hermana — ésta pequeña ardilla, estaba llena de ternura y amor.

— Gracias Al, te quiero — dicho esto, salí del departamento.

Se veía tan jodidamente sexy, ese auto debía ser caro. Con solo ser bombero, ¿podía tener un lujoso carro y una hermosa casa sólo con ser bombero? No podía, claro que no. Pero no estaba segura.

La noche que fuimos a Bernie, no había puesto atención a su auto. Ahora, lo veía bien.

— Hola Edward — estaba apoyado en su coche. Tenía puesto un pantalón negro con una camina color crema. Violable. Estábamos en combinación, los dos con colores cremas.

— Hola bellísima — me tomó de la cintura y me besó en la comisura de mis labios. Me sorprendí.

Me abrió la puerta del copiloto y me subí. Estaba nerviosa.

— ¿Y…? — me sonrió, encendiendo el coche.

— Y… — ¿Qué debía decir? — Tienes un hermoso auto — dije mirando a mi alrededor.

— ¿Te gusta? — preguntó mirando el tráfico

— Si, ¿Cómo…? — no dejó que formule mi pregunta

— ¿Cómo lo hago?

— Exacto — asentí

— Bella, debo confesarte que te he mentido — ¿Qué?

— ¿Cómo? ¿En que? — estaba confundida

— No soy bombero, soy doctor — notaba que estaba decepcionado de el mismo, ¿Doctor?

— Edward, ¿Por qué me mentiste? — pregunté algo triste

— Lo siento, realmente lo lamento — se disculpó

— Llévame a mi casa — pedí con ganas de llorar

— Bella, no hagas esto — me sentía engañada de alguna forma. Lo habíamos hecho y ni siquiera sabía su verdadero trabajo.

— ¿Cómo no hacer esto? — escupí — Me has mentido — una diminuta lágrima se deslizó por mi mejilla

Se arrimó a un costado de la calle, se abalanzó sobre mí y me besó. No quería, pero a la vez si. Enredé mis brazos y manos en su cuello. Olía sumamente masculino. Nuestras lenguas se enredaban y sentía su saliva mezclarse con la mía. El roce de nuestras lenguas, una sensación maravillosa. Su mano que estaba en mi mejilla, bajó hacia mis pequeños y redondos senos. Podía sentir su mano acariciar mis pezones por encima de la blusa, estaban duros. De a poco mis bragas se humedecían.

— Bella — se separó de mí, tenía saliva en sus labios — no quiero perderte

— Edward, yo tampoco. Pero ¿Por qué la mentira? — sentía su saliva en mi boca

— Creí que pensarías que soy un maldito egocéntrico, que tiene todo dónde y cuando quiere — ¡Dios! Jamás pensaría algo así.

— Edward, sé que no eres así — tomé su mano

— Gracias por ser como eres — dijo acariciando mi mano. — Es tarde — miró su reloj.

Luego de un rato, llegamos al vecindario privado "Los feliz". Había árboles por todos lados, un hermoso lugar.

Estacionó el coche en la entrada del garaje de una pintoresca casa. Bajó del auto y me tendió su mano.

— Aquí viven mis padres — señaló la casa, mientras íbamos de la mano hasta la puerta.

Tocó el timbre y mi corazón dejó de latir por unos segundos. Esme abrió la puerta sonriente.

— ¡Chicos! — Exclamó al vernos — Hola cariño — abrazó a Edward — Bienvenida Bella — me dio un beso en la mejilla

— Hola madre — respondió Ed

— Hola Esme — sonreí

— Adelante, adelante — nos invitó a pasar.

La casa era rústica y lujosa, perfecta. En el living se encontraba sentado Carlisle leyendo, un muchacho musculoso y una muchacha rubia.

— Hola hijo — Carlisle se paró a saludar

— Hola papá — Edward lo abrazó

— ¿Qué hay Bella? — Carlisle me abrazó

— Nada nuevo — sonreí frescamente

— El es Emmett mi hermano y ella es su prometida Rosalie, chicos ella es Bella — ambos saludaron a Edward y luego a mi

— Hola Bella — Emmett me dio un beso en la mejilla, respondí de la misma manera

Rosalie se acercó y me tendió la mano sonriente, por educación acepté gustosa.

El clima era bastante agradable, no me sentía incómoda, por ahora.

— Te mostraré la casa — Edward me tomó de la mano e hicimos un recorrido por toda la casa

Quedé impresionada, la casa era genial. Bajamos cuando oímos que Esme nos llamaba para almorzar.

Carlisle se sentó en la punta de la mesa, Edward del lado derecho, Emmett del izquierdo, Rosalie al lado de Emmett y yo junto a Edward. Esme trajo una bandeja con lomo con champiñones, otra con bocadillos de fiambres y una ensalada colorida con muchas verduras. Delicioso. Esme se ubicó en la otra punta, frente a Carlisle.

— ¿Tú eres Bella, la pequeña niña de la infancia? — Emmett preguntó divertido

— Soy yo — encogí mis hombros sonriendo

— ¿Ustedes son novios? — Rosalie preguntó intrigada. El resto de la mesa abrió los ojos y se atragantó con la comida.

Edward me miró, nos miramos, y la familia de Edward esperaba una respuesta.


La casa Cullen y la ropa que usan en el almuerzo estará todo en mi twitter. AnaliaTtol

Gracias por leer, y lamento mucho no haber podido subir éste cap antes. Empecé el colegio y no tengo mucho tiempo sinceramente, pero a no abandonar.

El proximo capitulo, se llamará " Engaño " . GRACIAS