"Volver a Vivir"

Cap IV

Y quién dice

Y quién dice que quiero ser valiente
cuando no puedo ser la que yo era:
la muchacha que amó la primavera
y quiso florecer entre la gente.

Y quién dice que quiero ser paciente
cuando cruza el dolor ante mi espera,
y se lleva en sus brazos la quimera
que quise sujetar a mi presente.

Y quién dice que el verso es necesario
cuando ya nada cuenta sino el diario
deambular por mi voz sin decir nada...

Y quién dice que yo quiero estar viva
cuando soy una muerte fugitiva
vagando por mi lágrima asustada.

Sara Martinez Castro

El viaje le resultó sumamente cansado y no entendía porque, sus tías y sus primos parecían no estarlo al contrario todo el trayecto se la pasaron bromeando y riendo, aunque tenía que reconocer que prácticamente no escucho nada de lo que decían, estaba demasiado nerviosa y ansiosa por estar en la misma cuidad que él.

No le gustaba esa ciudad demasiado dolor tenía aún en su corazón desde la única vez que estuvo ahí, y permanecer más tiempo del que pensaba no la estaba ayudando, cada calle, cada detalle, cada persona que veía en la calle le recordaban que también el caminaba entre ellos……..

Candice, estás muy distraída ¿qué te pasa?

Nada tía es sólo que estoy cansada – le dijo con una sonrisa

¿Tú cansada? – la increpo una voz de mujer - que yo recuerde por tu incansable manera de ser nos has causado más de un dolor de cabeza.

¡¡Tía!! – no pudo evitar sorprenderse ante la agresividad que desde hacía unas semanas demostraba hacía ella

¡Basta Elizabeth!, no sé que es lo que te ocurre últimamente que reaccionas así con Candice.

¿Es que he dicho una mentira acaso? – dijo altanera y mirando a la rubia con desdén - si William no se hubiera empeñado en adop……

¡¡¡He dicho que basta!!! - no entendía que era lo que pasaba con su hermana – si tienes algún problema no lo descargues con ella, además si mal no recuerdo eras tú la que más cariño le ha demostrado desde siempre, aún sin tener contacto con ella, así que descarga tus problemas en otro lugar y no frente a mí y menos con ella.

Mira Caroline, el ser mi hermana mayor no te da derecho ha hablarme de esa manera y menos frente a ella………..

¿Qué les pasa a ustedes dos? – las increpó Jenny Andrey - ya es suficiente, y tu Elizabeth modérate.

No soy una chiquilla para que me hablen de esa forma – respondió cada vez más alterada – también soy una Andrey que no se te olvide Jenny.

¡¡Entonces compórtate como una!! - inquirió irritada - me estoy cansando de tu comportamiento, y tu hermana tiene razón, no tienes porque ser grosera con Candice, no creas que no me he dado cuenta de las groserías que últimamente le has hecho, y si no te dije nada antes fue por Elroy.

Esto es el colmo prima, que me llames la atención por cómo me comporto con esta chiquilla...........

¡¡Hermana!!........

Ya tuve suficiente Elizabeth, no se te olvide quién es Candy – y antes de que su prima pudiera reclamar algo le dijo – si, si, tu también eres una Andrey, pero "nosotras" somos parte de la rama principal, que no se te olvide.

Jenny – le dijo apenas con un hilo de voz, no podía creer que su confidente, amiga y compañera de toda la vida le hablara en esa forma, humillándola delante de "ella", era cierto que en cuestiones de importancia dentro del clan ella y su hermana a pesar de llevar el apellido, estaban detrás de los hijos e hijas de William Andrey, primo hermano de su padre, pero eso nunca había impedido que juntas trabajaran para mantener la honra de la familia muy en alto, y ahora se lo echaba en cara por esa muchacha, si Jenny supiera que ella es......pero detuvo ahí sus pensamientos al detenerse el automóvil.

Hemos llegado madame – interrumpió el chofer deteniendo el carro y bajando para abrir a las damas.

Gracias, ayuda con nuestros equipajes y diles a los muchachos que pueden ir a sus habitaciones a descansar, que no nos veremos hasta la noche – le dijo ignorando a su prima que la miraba asombrada y molesta – Caroline encárgate de que los muchachos estén cómodos y dispón todo para la cena, Candy ven conmigo.

Claro tía - dijo por fin, ya que todo el tiempo permaneció callada con la vista baja y dando un respiro agregó sin obtener respuesta – con permiso tía Elizabeth, tía Caroline.

Nos vemos Candice – fue la seca respuesta de la última, ya que sin querer su prima la había ofendido con las últimas palabras pronunciadas a su hermana.

El camino a las habitaciones de Jenny Andrey fue en silencio, cada una iba perdida en sus pensamientos, Candy se sentía como un conejito asustado en medio de la discusión que se dio entre las mujeres más importantes del clan y encima por causa suya; no entendía porque de pronto un día su querida tía Elizabeth parecía haber empezado a sentir aversión por ella, desde la enfermedad de Elroy ellas habían permanecido unidas, y las constantes muestras de afecto de parte de la menor de las Andrey le decían a la joven que el cariño de la mujer era sincero, pero desde hacía poco más de tres semanas que esto cambió radicalmente, de la indiferencia pasó al reproche y las constantes reprimendas, ella dejó pasar esto porque pensó que se debía al estrés de la boda, pero ahora ya no estaba segura, hasta parecía que la odiaba, pero no eso era imposible, se dijo sacudiendo su cabeza, era mejor no hacer conjeturas.

Ven Candy, siéntate a mi lado – le dijo

Si tía – estaba apenada porque pensaba que la iba a reñir por lo del carro – dígame de qué quiere hablarme.

¿Sabes por qué ella se está comportando de esa manera? – la miraba fijamente pero sin reproche, al contrario había dulzura en sus ojos y hasta preocupación

Lo ignoro – dijo agachando la cabeza – hace unas semanas que empezó a tratarme seca y distantemente pero no se porque tía.

Y no le has preguntado - agregó tomando su barbilla y levantándola para que la mire.

Si, pero…….

Dímelo, no te apenes ni te preocupes por lo que pueda decirle a ella, te prometo que esta conversación quedará entre nosotras.

Bueno tía…….- no estaba segura de querer continuar – ella me dijo que eran ideas mías y que además…..pues…….me trataba como me merecía.

¿Cómo? – Preguntó asombrada y levantándose sin poder contenerse - ¿acaso pasó algo que no me quieres decir?

No tía te lo aseguro - no podía evitar las lágrimas que se asomaban a sus verdes ojos - hasta yo misma pensé que talvez se debía a algo que yo hice en presencia de tío Michael, ya que estaba conversando con él cuando ella llegó al jardín, me llevó a la casa y empezó a hablar cosas que no entendí porque hablaba muy alterada y cuando le pregunté si me había comportado mal, sólo logre enfurecerla más…….me dijo que era una insolente y que no tenía porque estarle preguntando nada acerca de cómo me trataba.

No entiendo que es lo que le está pasando, esta insufrible – volteo a ver a Candy que seguía agachada mirando la suelo – Mírame

¿Si? – respondió levantando el rostro hacía ella

Nunca agaches la mirada Candy – le tomo el rostro con una mano y se lo levanto ligeramente – ante nadie, me entiendes…..una dama nunca tiene el rostro bajo y menos una Andrey, ni siquiera delante de nosotros…..no seas altiva ni desdeñosa, sé que en eso no tienes problemas……pero recuerda muéstrate siempre digna y segura de ti misma, para que nadie te tome por menos de lo que vales.

Tía - estaba abrumada por la forma en la que la miraba y la ternura como le hablaba, por primera vez sentía como si fuera su madre o su abuela quien le hablaba, y no pudo evitar sentir un hueco en el corazón - yo……

Vamos, no vayas a llorar - esa chiquilla era tan sensible, le sonrió y le dijo - ve a descansar, te hará bien,…..ah y recuerda eres Candice Wite Andrey, nunca permitas que te digan que no lo eres, se que te duele la forma en la que te está tratando, pero ya solucionare eso, tu no te preocupes.

No quisiera que tuviera problemas con ella, yo……

Hay Candy, te acabo de decir que no te preocupes y mira con lo que me sales – no había enojo alguno en su voz - deja eso en mis manos, ahora ve a descansar y nos vemos en la cena.

Si tía con permiso – le dio un beso en la mejilla y se retiró.

¿Qué está pasando contigo Eli? – dijo cuando estuvo sola, caminó hasta el balcón y se quedó pensativa mirando el jardín – siempre sentiste un especial cariño por Candice, aunque yo no terminara por aceptarla, pero tu comportamiento me recuerda una época que quisiera olvidar.........

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Miraba a la mujer frente a el sin ninguna expresión en el rostro, pero su corazón estaba lleno de angustia, esperaba una reacción de su parte pero su silencio lo atormentaba, pensó que a la primera palabra pronunciada esta iba a oponerse, a gritar o llorar, pero nada todo era silencio, podía ver que en sus dulces ojos azules había un gran dolor, un grito ahogado de rabia, frustración y reproche.

La vio levantarse lentamente y asomarse al enorme ventanal que estaba cubierto de rosas, su corazón se encogió al verla limpiarse el rostro, sin poder resistir más su mutismo se levantó impaciente y se acercó a ella abrazándola con ternura......

Por favor – suplicaba tratando de que su voz no se quebrara – compréndeme, tengo que hacerlo.

No me pidas que lo entienda Carl– le reprochó en voz baja – esto es demasiado para mí.

Mírame – la volteó con delicadeza – sé que esto es difícil para ti, especialmente después que.......

No lo digas – lo interrumpió bruscamente separándose de él y sin querer dijo de un tirón lo que la estaba torturando desde hacía unos minutos - ¡¡esa herida todavía no ha cerrado y tu acabas de abrir otra aún más profunda!!,¿Cómo quieres que lo entienda?

¡¡Mamá!! ........

¡¡Ohhh!! Perdóname cariño – se acercó a él que anonadado por sus palabras se había dejado caer en el sillón, y con lágrimas en los ojos le dijo – no quise lastimarte, sé que también a ti te duele, pero esto es demasiado no soportaría perderte también a ti.

No me vas a perder – le dijo conciliadoramente haciéndola sentarse a su lado – sabías que esto iba a ocurrir, tenía que volver, ya he estado con ustedes demasiado tiempo, y mi regimiento me espera.

Es que, pensé.....que venías para no volver a irte.........

Tengo que irme, por favor no te pongas así, me estás haciendo las cosas más difíciles – le dolía tanto verla llorar por su culpa, pero tenía una promesa consigo mismo no podía flaquear en esos momentos – quiero que te vayas de Francia lo más rápido posible.

No Carl, no me pidas eso, no sabiendo que puedes necesitarme......

Mamá, piensa en los niños – conteniendo la respiración le dijo las únicas palabras posibles de hacerla entender – además Papá no me perdonaría si algo les pasara por permanecer aquí por culpa mía, se lo prometiste, no vayas a faltar ahora.

Eres cruel conmigo – ya le era imposible detener más el llanto.

No digas eso, te has quedado demasiado tiempo aquí, no pueden permanecer un solo minuto más en Francia mamá - para él también esta despedida resultaba dolorosa y más aún porque podía ser la última, pero no quería participarle sus temores, tenía que darle fuerzas para poder continuar tranquilamente con su deber – ya me encargué de eso y mañana por la noche zarpan para América.

El sollozo de su madre se hizo aún más fuerte, sabía que no sólo era su partida, sino el tener que regresar a ese país, pero no había otro lugar más seguro que ese, no podría estar a su lado para darle la seguridad que ella necesitaba, Luis la cuidaría por él a ella y a sus hermanos.

¿Por qué no me dijiste nada? - le reprochó un poco más calmada – te aseguraste de disponerlo todo para que yo no pueda oponerme.

Si, es mejor de esta forma – secó algunas lágrimas que todavía surcaban el hermoso rostro de su madre y le dijo - prométeme que te vas a cuidar y que no te vas a apresurar, Mark Delaguer ya se encuentra preparando la casa y viendo que todo está en orden para que puedan estar cómodos.

Veo que esto ya lo tenías dispuesto desde hace mucho........

No mamá.....fue papá quién se encargó de todo, yo solo estoy cumpliendo con sus deseos - un velo de tristeza cubrió sus dulces ojos verdes.

Prométeme que te cuidarás, que volverás con nosotros – su voz era urgente y angustiada – no corras riesgos innecesarios.

Tranquilízate, no volverán a agujerearme la piel – le dijo tratando de aligerar el ambiente consiguiendo todo lo contrario.

¡¡Dios mío!! – exclamó cubriéndose el rostro y comenzando a llorar nuevamente.

Voy a estar bien, te lo prometo, y cuando todo esto termine iré por ti y por mis hermanos, se lo prometí a papá – tomó sus manos y la miró largamente, sin poder contenerse la abrazó fuertemente llorando por primera vez por la muerte de su padre, lo extrañaba tanto – no cometas ninguna locura allá, por favor.

Mi querido Patrick - por primera vez en muchos años lo volvió a llamar por su segundo nombre, ese bravo capitán francés que a pesar de su corta edad había cosechado triunfos, estaba ahora como cuando niño aferrado a ella.

Yo.....- se separó de ella limpiándose las lágrimas, y dijo con un tono duro en la voz – será mejor que empieces a empacar, yo iré por mis hermanos para decirles que mañana se van.

Patrick – lo llamó cuando este se disponía a salir provocando que se parara – recuerda que también ese es tu nombre.

No mamá – respondió sin voltear y con la voz endurecida – hace mucho que dejé de llamarme así, mi nombre es Carl Alejandro Duque de Nevers.

Hijo mío........- exclamó llevándose una mano al corazón por la rabia que escucho en sus palabras.

No te pongas así – le dijo mirándola – no llevaré el nombre de quién tanto daño te hizo, mi padre lo entendió, por favor no te opongas tu.

Salió sin esperar una respuesta de su madre, si, hace mucho que cambió su nombre por el de Alejandro, fue una dura batalla con el general de Nevers pero al final accedió, sabía que tarde o temprano su madre tenía que saberlo aunque por la mirada de esta supo que la había lastimado, eso pasaría con el tiempo y el olvido........

¿Cuánto tiempo había pasado en la inconciencia?, no lo supo a ciencia cierta, ahora no reconocía el lugar en el que se hallaba parecía una casa de campo, pero sólo el silencio reinaba en la habitación, tenía que salir y comunicarse con alguien, hacerles saber que estaba vivo; en esos momentos sólo podía pensar en su madre, en lo que estaría sufriendo por su causa.

Se paró lentamente pero tuvo que volver a sentarse ya que tenía la pierna derecha inutilizada, el espejo que tenía en frente le reveló una cara demacrada y delgada, tan diferente a la última vez que se vio; tenía un vendaje surcando su frente así como sus manos, estaba observándose con asombro cuando alguien llamó su atención.......

Buenas tardes – era un joven de no más de 20 años con anteojos y cabello castaño, con un vendaje igual al suyo que estaba apoyado en dos muletas y le sonreía desde la puerta – que bueno ver que ya despertaste, llevas casi dos meses si hacerlo.

¿Dos meses? – preguntó asombrado

Si, fue un milagro encontrarte en ese campo antes que los alemanes – se acercó lentamente hasta él – por ahora es mejor que te recuestes, aún no estás bien.

¿Quién eres tu?- preguntó al joven

No lo sé – le sonrió con tristeza – no recuerdo mi nombre...y bueno no tenía mi placa cuando me encontraron

Por el acento pareces americano – lo miró detenidamente y agregó – me llamo Carl.

Por aquí me llaman Mark – se sonrió al ver el desconcierto en el rostro del joven – es que a los que no recordamos nos dan el primer nombre que se les viene a la mente.

¿Quieres decir que hay muchos heridos por aquí? – pregunto aún desconcertado.

No, no muchos, a parte del doctor y su esposa somos cinco, pero por ahora descansa mañana tenemos que salir, no podemos seguir ocultándonos – y ante la mirada de desconcierto e incredulidad de su interlocutor agregó – no te preocupes si hasta ahora no nos encontraron es porque estamos seguros, pero es tiempo de irnos si queremos vivir, nos vemos luego.

Espera – lo detuvo - ¿Dónde estamos?, lo último que recuerdo es que peleábamos cerca de Flandes.

Estamos lejos, sólo te puedo decir eso, permiso – dijo saliendo y dejando muy confundido al joven capitán.

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Después de la tormenta la calma reinará

Después de cada día la noche llegará

Después de un día de lluvia el sol se asomará,

Y después de ti......que

Después de casa instante el mundo girará

Después de cada año más tiempo se no s va

Después de un buen amigo, otro amigo encontrarás

Y después de ti.....que. después de ti que

Después de ti, no hay nada

Ni sol ni madrugada, ni lluvia ni tormenta

Ni amigos ni esperanza.

Después de ti no hay nada

Ni vida hay en el alma

Ni paz que me consuele,

No hay nada si tu faltas.........

Christian Castro - Después de ti que

Definitivamente había sido un día muy largo, ya no sabía si lo que hacía era correcto o no, el peso que llevaba en los hombros era demasiado y todos lo habían notado, nuevamente se sentía preso en su propia insensatez y sabía que esta vez no había marcha atrás......

No estaba preparado para el enojo de su madre, no recordaba haberla visto tan molesta antes, pero al final lo dejó con un amargo sabor de boca al decirle que ya no era un niño y que hiciera de su vida lo que quisiera, que ella ya no se iba a interponer más que si quería arruinar su vida al lado de Susana podía hacerlo pero que no contara con su apoyo.

Por si fuera poco las cosas en el teatro no iban nada bien, los inversionistas exigían una pronta solución al problema y veían como la única salida posible su reemplazo en la obra; parecía que el mundo entero se le venía encima, pero tenía que reconocer que sin la intervención de Roberth Hattaway y de su socio Roy McCallister a estas horas estaría fuera del protagónico de la obra.

Miró por enésima vez su reloj con impaciencia, bebió su café de un sorbo dispuesto a salir cuando lo vio llegar......

Lo siento Terry – dijo el hombre tendiéndole la mano – ya sabes que no suelo ser impuntual.

Si claro - tomó la mano que le extendían y se sentó nuevamente.

Te veo de muy mal humor, ¿qué te traes ahora? – preguntó un poco divertido ante los cambios de humor de su amigo.

¿A mi?, nada que me va a pasar – sonrió de medio lado y con una dolorosa ironía agregó – simplemente es que decidí no romper mi compromiso con mi dulce y amorosa novia, mi madre está furiosa y no me dirige la palabra por ese motivo, y por si fuera poco esta mañana casi me echan de la obra por causa de que los adinerados que pagan mi trabajo están impacientes por no ver el dinero que invirtieron dar frutos.

.......................

¿Qué te parece?, esta vez si la hice linda ¿eh?............

Vaya, te dejo un par de semanas y haces un descalabro total en tu vida – si que esta vez la cosa estaba aún más difícil para su amigo pensó – ya veo que no puedo dejarte un minuto sólo.

No estoy para bromas Luis – replicó molesto.

Ya, ya señor "impaciente", no era mi intención molestarte y eso lo sabes, pero la verdad es que me has dejado asombrado, ya no te entiendo........

¿No me entiendes? – interrumpió impaciente – ¡¡y a mi que me importa que me entiendas!!

Bueno en ese caso ......- dijo levantándose

Disculpa – dijo deteniéndolo – es sólo que el único responsable de este fiasco de vida soy yo, la verdad es que no sé como me meto en tanto lío.

Vamos hombre, no puede ser tan malo - se sentó nuevamente mirando la desesperanza que se reflejaba en los ojos antes turbulentos del actor – me dijiste que lo de la obra por poco y te sacan, lo cual quiere decir que sigues como Otelo, a tu madre ya se le pasara y con eso tienes dos preocupaciones menos, ahora en cuanto a Susana......

Eso no tiene arreglo – sonrió al escocés con desgano – creí que podía desligarme de ella, por un tiempo pretendí olvidar que no podía hacerlo, y ahora he vuelto a la realidad.

Eso es lo que no entiendo, ya habíamos hablado de esto antes y tu mismo me dijiste que no podías condenarte a la infelicidad sólo por agradecimiento, y decidiste terminar con esa relación y ahora me sales con esto.

Pues ya lo ves, estoy atado a Susana por el resto de mi vida.....

Esa resignación tuya me saca de quicio – replicó impaciente – dime algo, ¿Acaso no me has contado toda la verdad en cuanto a esa relación?¿Qué puede ser más importante que intentar recuperar a la mujer que amas?.

Una promesa - sus ojos se trasladaron a un punto lejano

Si, si; ya me dijiste que le prometiste a Susana no dejarla y estar a su lado, pero......

¿Crees que esa es la promesa que me importa?- interrumpió bruscamente – ni siquiera una promesa echa a mi mismo me impediría dejarla.

¿Entonces? – preguntó confundido

Se......se lo prometí a ella......le prometí cuidarla y no dejarla nunca........

¿Ella?,¿Quién es ella Terry?

La única mujer que amó y que amaré hasta el último día de mi vida.......

Esa mujer tiene por nombre.....- lo digo o no, se preguntaba.

Pecas – dijo aturdiendo a su compañero riendo con suavidad y con una ternura que jamás este le había visto.

No vuelvas a llamarla así – le dijo con fingida seriedad esperando su reacción.

¿Cómo?.............

Te dije que no volvieras a llamar ......a Candy de esa manera – listo lo había dicho, ahora sólo restaba esperar su reacción.

..........................

¿Terry?........ – la palidez que cubrió su rostro lo asustó por un momento

Candy – habló por fin en un susurro con la mirada nublada de recuerdos y volviendo el rostro hacía él le preguntó a la defensiva - ¿Cómo sabes su nombre?

Es mi prima – fue la respuesta rápida y sencilla que le dio, si anteriormente lo había aturdido al pronunciar su nombre, esta revelación lo dejo perplejo......................

Continuara.........

Mil gracias por seguirme en este fic...

Lady, soy la misma, sólo que no pude continuar la historia por motivos personales, pero ya estoy de regreso y pronto voy a actualizar.

maat sacmis, gracias por tu review.

Hasta la próxima.