Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

La historia es producto de mi imaginación

Canciones que sonarán en el capitulo.

(1) Alannah Myles - Black velvet

(2) Ingrid Michaelson – Everybody

(3) Alesso & Matthew Koma – Years

¡ENJOY!

— Edward ¿vas a decirme que esta sucediendo? — pregunté dejando a Lola en el suelo

— Siéntate — me tomó del brazo y me acompañó al sofá. Alice se fue a la habitación para darnos privacidad. —. ¿Quién es la muchacha que salió corriendo

— ¿La chica que salió corriendo al verte? Ella es Charlotte, amiga de Alice ¿por? — se asombró cuando dije esto

— ¿Recuerdas que te conté de la mujer del bar? — alborotó su cabello. Asentí. —. Era ella la que me drogó — imposible

— ¿Charlotte? Edward, debes estar confundido — fruncí el ceño

— No estoy confundido, era ella estoy seguro.

— Dios, no puedo creer que haya sido capaz

— No tenía idea de que era amiga de Alice ni nada de eso, ahora sabes el porque de su reacción… y la mía — frunció sus labios. No podía creer lo que Edward decía

— Es todo tan confuso, ella parecía tan inocente

— ¿Estas molesta?

— Bueno, un poco pero no contigo — sonreí

— Quiero que olvidemos todo esto y que volvamos a lo nuestro — dijo acercándose a mi cuerpo

— No recuerdo haber empezado nada.

— ¿Quieres empezar?

— Refréscame la memoria — reí

Se abalanzó sobre mí hasta quedar suspendido encima de mi cuerpo, estampó sus labios contra los míos y gemí por dentro. Sentí su lengua entrelazarse con la mía y recordé la sensación de lo que era estar unidos, hacía días que no nos dábamos un beso así. No pude evitar sonreír con timidez cuando recordé que Alice estaba en la otra habitación. Sentía la erección de Edward contra mi sexo, preferí detenerlo antes de que esto avanzara más, porque sabía como acabaría.

— Ed- Edward — jadee corriendo mi rostro

— Te deseo — dijo acariciando mi cabello

— Alice esta en la otra habitación, nos oirá — tenía su rostro frente al mío

— Esto no termina aquí, me las pagarás — se acercó y mordió dulcemente mi labio inferior

— Claro que lo haré — reí. Me levanté del sillón y Edward me palmeó el trasero — Oye — dije con una sonrisa

— Tu trasero es tan formado, parecen dos manzanas — rió

— ¿Gracias? — reí e hice una posturita. —. Ya regreso

Edward se quedó en la sala mientras yo hablaba con Alice.

— ¿Puedo pasar? — pregunté abriendo un poco la puerta

— Claro — Alice estaba acostada

— ¿Has hablado con Charlotte? — pregunté sentándome a su lado

— No, no he hablado con ella. No entiendo nada de lo que pasó

— ¿Recuerdas que Edward besó a una mujer en el bar? — ella asintió —. Esa mujer era Charlotte, y por eso reaccionó así al ver a Edward aquí — expliqué

— ¿Es una broma? — Alice estaba asombradísima

— No es broma — fruncí mis labios

— No pensé que era capaz de hacer algo así.

— Créeme, yo tampoco la creía capaz.

— Dios, estoy algo decepcionada de ella.

— Olvídala Al — la abracé

— Eso haré, ¿sabes una cosa? — preguntó

— ¿Qué cosa? — tenía intriga

— ¡Jasper me ha invitado a cenar! — exclamó contenta

— ¡Vaya! Eso es muy bueno, ¿Qué ropa usarás? — estaba contenta por ella.

— No lo sé, no tengo que usar — frunció sus labios. Tenía un ropero lleno de vestidos y lindos modelitos, pero supuse que quería algo nuevo.

— Yo te ayudaré con eso, ¿a que hora es la cena? — tenía una idea

— Es a las 21hs en "Bemons" — ese era un restaurante muy caro —. ¿Qué tienes en mente?

— No te preocupes por eso — reí

— Bella, no me dejes con la duda

Sonreí y salí del cuarto, tenía en mente ir a "Piu Bella" y comprarle a Alice el vestido que quería.

— Nena, debo irme — dijo Edward antes de que pudiese decir algo

— Bueno, yo también.

— ¿Tienes algo que hacer por la noche?

— Al parecer no, Alice cenará con Jasper, así que no — sonreí

— Si quieres puedo venir y hacerte compañía por la noche — rascó su barbilla

— Si no tienes planes eres bienvenido — reí

— Traeré comida china para la hora de la cena —buena idea

— Como tu prefieras, oye debo irme a una tienda — dije

— Te llevaré — afirmó

— No es necesario — dije tomando mis llaves

— Quiero hacerlo, no seas terca.

— No soy terca, puedo ir sola.

— Bella, vamos — dijo con suma autoridad. No me quedó mas remedio que agachar mi cabeza y dejar que me lleve

Salimos al pasillo y nos dirigimos al ascensor, fue en ese momento en el que sentí tensión en el ambiente, pero no cualquier tipo de tensión más bien tensión sexual.

Apreté en el panel de números el primer piso y el ascensor comenzó a bajar.

— ¿Por qué eres tan deseable? — Edward se acercó a mi cuerpo y me besó.

Me apoyó contra los espejos del ascensor y movió su lengua con total seguridad hasta adentrarse en mi boca, gemí sorprendida. Lo tomé del cabello y el me acercaba hacia el por mi cintura, nuestras respiraciones eran sumamente entrecortadas. El poco aire del elevador se complementaba con nuestros alientos, podía notar que los espejos se empañaban de a poco. Cuando sentí que el ascensor se detenía me separé de Edward y nos acomodamos la ropa, mis labios se sentían más húmedos de lo normal.

Salimos a la calle y fuimos hacia el auto de Edward, abrió mi puerta para que subiese y luego subió él.

— Jamás me había besado con alguien en un ascensor — dijo encendiendo el coche

— ¿Fantasía sexual? — bromee

— Si, y la tuve contigo nena — rió. Me ruboricé de ante mano.

¿Por qué hacíamos esto de besarnos como novios? No lo éramos pero eso podía cambiar, la pregunta era ¿Cuándo? ¿Debía decirle lo que sentía? ¿Y si recibía un rechazo por su parte? No lo soportaría.

— Aquí es — señalé la tienda

— Bien, te veo en la noche.

— Claro, te espero — dije esto y bajó del coche para abrir mi puerta. Me despidió con un dulce abrazo y un beso en la frente.

Fui hacia el negocio en busca del vestido para Alice, no tenía mucho dinero pero en unos días mis padres me lo enviarían. No me gustaba que ellos sacaran de su bolsillo para darme a mí, pero por ahora debía aceptarlo porque no tenía empleo. Entré a la tienda y pedí el vestido que Alice había visto, era celeste y tenía piedras, era muy para Alice.

La mayor sorpresa me la llevé cuando saliendo del negocio me topé a Charlotte, menuda sorpresa.

— Hey — dije cuando me la crucé

— Bella — dijo con el rostro tenso

— ¿Cómo te va? — pregunté

— Bien, estoy algo apurada — se estaba excusando

— ¿Me permites un minuto de tu valioso tiempo? — pregunté con ironía

— Claro — asintió

— Te invito un café — propuse

Aceptó y fuimos a una cafetería cerca de mi apartamento, nos sentamos junto a la ventana y pedí dos cafés.

— Creo que debes explicarme algo ¿no? — pregunté

— ¿Explicaciones? Discúlpame, pero no eres nadie para pedirme explicaciones — dijo levantando una ceja. Su voz demandante no me atemorizaba

— ¿No debes darme explicaciones? Yo creo que sí, ¿Qué pasa si te digo que estoy en algo con Edward? — dije poniendo azúcar en mi café

— Bueno, en ese caso te debo unas disculpas.

— Explícame lo que ocurrió Charlotte — no me sentía intimidada por ella, claro que no.

— Lo drogué ¿Cuál es el problema? — me hizo frente

— ¿Tienes conciencia de lo que es drogar a alguien? Podrías ir presa — dije frunciendo el ceño

— ¿Enserio? — preguntó burlándose —. Lo siento, pero no tengo ganas de hablar contigo, lo único que tengo para decirte es que debes cuidar a tu hombre — se puso de pie

— ¿Es una amenaza? — ¿Qué le ocurría?

— Tómatelo como quieras.

— Eres muy mala — dije negando con la cabeza

— Ahora que sabes que soy mala, no te metas conmigo — se acercó a mi rostro —. O verás las consecuencias — dijo esto y se fue

¿Por qué ella reaccionaba así? Creía que era una buena persona pero al parecer era muy egoísta y mala. Su amenaza no me dio temor, solamente me puso a alerta. Caminé hasta el departamento pensando en la charla que había tenido con Charlotte, y en Edward, temía a que ella me lo quitase, pero sabía que Edward no se fijaría en ella. La brisa de la tarde me hacía muy bien así que la aproveché mientras caminaba hacia la puerta del apartamento.

— Ardilla — canturree dejando mis llaves en la mesa

— ¿Qué ocurre? — escuché su voz en la habitación

— Ven, quiero darte algo.

— ¿Qué es? — preguntó tomando la bolsa y espiando

— Es un modelito para esta noche — sonreí

— ¡Bella! — vio el vestido y me abrazó —. Gracias, muchísimas gracias Bells — estaba sorprendida

— Oh, no me agradezcas.

— Esto es increíble, no sé como agradecértelo.

— No debes hacerlo, es un regalo.

— De veras Bells, gracias.

— De nada ardilla, debes prepararte, mira la hora que es — dije señalando el reloj de pared, eran las 19hs

Asintió y se fue a la habitación. Había olvidado que Edward vendría en la noche, así que me duché y busqué algo para vestirme. ¿Tendríamos sexo? De ser así me pondría algo para la situación. Busqué en mis gavetas un conjunto de lencería para la ocasión, tenía algunos que Alice me había regalado, encontré uno negro y opté por ponerme ese, aunque no sabía si lo haríamos o no, pero ante la duda estaría preparada.

A las 20.30hs Jasper recogió a Alice en la puerta del apartamento. Al quedarme sola prendí unas velas aromatizadas, el aroma a fresas envolvió la sala y el resto de las habitaciones. Alimenté a Lola y jugué con ella un rato, era una buena perrita y me hacia compañía.

Mi estómago se tensó cuando escuché el timbre y abrí la puerta-.

— Entrega especial para la más bella — Edward cargaba dos cajitas con comida china, al parecer.

— Vaya — dije sonriendo

— ¿Cómo estas? — me abrazó y besó en la frente, era tan dulce.

— Bien, pasa — dije abriendo la puerta un poco mas

— ¿Todo en orden?

— Huele delicioso — olfatee las cajitas

— Se esta enfriando — dijo dejando las cajas en la mesa

— Bueno, ¿Dónde quieres comer? ¿Mesa o sofá?

— Sofá, junto a ti. — dijo esto y sacó de una bolsa un vino y tomó dos copas de la alacena

Me ruboricé y nos dirigimos al sillón de la sala frente a la televisión.

— Que aroma a fresas tan delicioso — dijo olfateando a su alrededor

— Son velas aromatizadas — sonreí sentándome

— Me encantan las fresas, pero lo que más me gusta es el aroma a vainilla de tu cabello, es tan adictivo — descorchó el vino y lo sirvió en ambas copas

— Me alegra que te guste, a mí me gusta la suavidad de tu cabello — fruncí mis labios con timidez

— Que linda — sonrió y me dio la copa —. ¿Un brindis? — alzó su copa

— Por una linda cena — dije chocando copas

— Y por ti.

Ambos dimos un sorbo de vino y nos acomodamos en el sofá.

— Ten — me tendió la cajita

— Gracias

Encendí la TV y busqué una película para acompañar la cena, no había muchas buenas pero opté por poner una de humor. Trataba de dos amigos que a falta de dinero debían recurrir a filmar una película pornográfica, era graciosa. A Edward le resultó divertida, y en los momentos de sexo el ambiente se tensaba.

— Carajo — maldije cuando me quemé con un bocadillo

— ¿Qué ocurre?

— Me he quemado — dije lamiendo mi labio inferior

— Yo puedo ayudarte — se acercó y me dio un piquito en mis labios

— Gracias — reí dejando la cajita

— De nada, cuando gustes — bromeo dejando su cajita

— Estoy llenísima — dije fregando mi estómago

— Yo también — me rodeo por la nuca con su brazo

Por intuición apoyé mi cabeza en su pecho, podía sentir sus latidos, tenía un torso ancho y sumamente masculino.

— Bella ¿puedo decirte algo? — alcé mi rostro y lo miré —. Estoy feliz de que hayas aparecido nuevamente en mi vida, no sé que haría sin ti. La última vez que te vi éramos adolescentes pero el día en que te vi en la discoteca tenía ganas de abrazarte y no soltarte más— mi corazón latía con fuerza

— Créeme, siento lo mismo — dije acariciando su mano

— No quiero perderte — me aferró a su pecho

Nos quedamos en silencio, yo aferrada a sus brazos y el con su barbilla apoyada en mi cabeza, su respiración movía mi cabello. Realmente el aroma de mi cabello le gustaba. Mis ojos se cerraron por unos minutos, su pecho estaba hecho a medida, mi cabeza encastraba muy bien en él.

Me levanté del sofá cuando mi celular sonó. Era una llamada de un número desconocido.

— Hola — dije sin saber quien era

— ¿Bella? — una voz femenina al otro lado

— Si, ¿Quién es? — fruncí mi ceño

— Soy Rosalie.

— ¿Rosalie? — Edward me miró

— Si, llamaba para invitarte a una fiesta de disfraces que daré en casa de Emmett — ¿disfraces?

— Suena divertido — reí

— Te estaré esperando, puedes venir con Edward, él también esta invitado

— Bueno, allí estaré — la idea era divertida

Colgué la llamada y miré a Edward.

— ¿Fiesta de disfraces, eh? — bromee

— ¿Irás conmigo? — preguntó

— Si encuentro un buen disfraz — sonreí

— Yo no me disfrazaré —rió

— ¿Lo harías por mí? — hice una mueca de tristeza

— ¿A cambio de que?

— No lo sé, dime tú. — dije lascivamente

— Un strip — rió

— ¿Enserio quieres eso? — recordé que traía una fina lencería pero nunca había hecho un strip.

— Compláceme — dijo separando un poco sus piernas

Para hacerlo más interesante puse música, para la ocasión. (1)Me acerqué a él al ritmo de la música y meneando mi trasero, no tenía idea de que hacer pero usé mi ingenio. Frente a sus ojos desaté mi camisa y la deje abierta de tal forma que se veía mi sostén, desabroché mi pantalón haciendo posturitas y moviendo mi cintura.

Alcé una pierna y la coloqué en su hombro dejando mi sexo frente a su rostro, sonrió con picardía y se alborotó el cabello. Tironee mis bragas un poco sin que se vea mi sexo y de una jalada quite una pierna mientras que Edward me la quitaba por la otra pierna, la miró y tiró hacia detrás de su espalda y bajé mi pierna de su hombro.

Meneaba todo mi cuerpo y para excitarlo aún más apretaba mis senos, pero debía quitarme el sostén, así que lo desabroché y lo tiré en su cara.

— Hey — rió

— ¿Lo disfrutas? — pregunté acercando mi rostro al suyo

— Si, pero no aguanto esto, mi pene esta por salir de su jaula — dijo jalando mi cabello

— Quizás pueda ayudarte — me acerqué a su cremallera y la bajé

— ¿Qué harás? — preguntó mirando lo que hacia

— ¿Qué quieres? — pregunté lascivamente

— No quiero ser grosero Bella.

— ¿En el sexo existen las groserías? — no me parecía grosero el sexo, y chupársela tampoco.

— ¿Estas lista para algo así? — frunció el ceño

— Claro que si Edward. — sería una nueva experiencia

Bajé un poco su calzoncillo y su pene erecto estaba frente a mi rostro, debía complacerlo. Lamí la punta de su polla y la metí en mi boca hasta la mitad, era tan larga que no sabía si entraría en mi boca tan pequeña. Tomó mi cabello para marcar la velocidad de las bajadas y gemí al sentir su mano en mi cabeza, de un instante a otro tenía su pene dentro de mi boca, completo.

Sus expresiones estaban cargadas de placer y podía sentir jadeos cortos, al notar que me miraba en todo momento pensé que sería mejor si lo miraba también.

— Eres sensacional Bella — jadeó tironeando mi cabello —, pero acabaré en cualquier momento — arqueó su espalda

Lo miré pero no dejé de chupar su pene. ¿Tragaría su esencia? ¿Me haría daño? ¿Sería dulce o tal vez amarga?

— Me co-o-rro— jadeó, y en ese ultimo suspiro su semen se encontraba en mi boca. Tragué la esencia, tenía un gusto salado al parecer y la sensación de sentirla pasar por mi garganta era extraña. — Oh Bella — dijo cerrando sus ojos con placer

Lo lamí un poco más para prolongar su clímax.

— ¿No tienes arcadas? — preguntó soltando mi cabello. Dejé de lamerlo para contestar

— No — dije lamiendo mis labios

— ¿Habías hecho esto antes? — preguntó

— Fue mi primera vez.

— Fue sensacional — dijo tomando mis hombros y acercándome a él. Una media sonrisa victoriosa se reflejaba en mi rostro. — Ahora yo te haré disfrutar a ti — me besó.

Pero se detuvo cuando oímos que alguien entraría por la puerta.

— Bella ya lleg… — Alice quedó boquiabierta al vernos —. ¡Oh disculpen! — se cubrió el rostro, cerró la puerta y se fue a la habitación.

— Creo que será mejor dejar esto para otro día — dije vistiéndome

— Eso parece — Edward frunció sus labios y subió su cremallera —, te debo un orgasmo. — dijo lascivamente

Me limité a responder, mis mejillas ardían como la puta madre. Orgasmo… eso sonaba muy tentador.

— Al parecer me disfrazaré — dijo Edward

— Así parece — reí acompañándolo a la puerta

— ¿Mañana hablamos? — preguntó acercándose

— Bien — sonreí

— Fue una noche estupenda — me tomó por la cintura y me besó

Al parecer había hecho un buen trabajo, parecía satisfecho cuando se fue. Lo que daba vueltas en mi cabeza era ese –orgasmo- que Edward había mencionado. Necesitaba sentirlo, un poco más. Acomodé la sala y la cocina dejando todo en orden, me sentía un poco mal por Alice que había visto esa escena tan shockeante.

— ¿Se puede? — pregunté golpeando la puerta del cuarto

— Claro —canturreó Alice al otro lado

— Te debo una disculpa — dije colocando un mechón de pelo detrás de mi oreja

— Bella, es tu casa. No debes disculparte — dijo mientras se colocaba su piyama

— Lo sé, pero tú no debías ver eso. Digo, fue vergonzoso para ambas.

— Y para Edward… — dijo frunciendo sus labios

— Un poco, pero quiero que sepas que lo siento.

— No debes sentirlo, quizás esté de más aquí — ¿Qué?

— ¿A que te refieres? No estas de más Alice, no digas tonterías.

— Claro que sí, tu no tienes privacidad — eso no era cierto

— Por supuesto que la tengo Alice, no me molestas aquí, ¿Qué dices? — fruncí el ceño

— Quizás me mude en unos días — ¿Mudarse?

— ¿Mudarte? Alice, ¿Qué ocurre?

— ¡Jasper y yo somos novios! — exclamó contenta y sonreí sin entender —. Ahora que somos novios es posible que me mude con él.

— ¿Enserio? No puedo creerlo, te felicito — la abracé —. Debo admitir que esta noticia me toma por sorpresa, no pensé que de un día para el otro te mudarías — estaba un poco triste por ese lado

— Gracias Bells, si lo sé, pero no me mudaré mañana ni nada de eso. En unas semanas, además seguiremos viéndonos y nada cambiará — sonrió

— Claro que las cosas cambiarán Al, pero no quiero que nos preocupemos por eso ahora, cuéntame como ocurrió lo de Jasper — sinceramente estaba preocupada, claro que lo estaba, pero no quería amargarla con mis cuestionamientos.

— Estábamos cenando y veo de repente que saca de su bolsillo una cajita, me emocioné ante todo y luego la abrí, eran unos hermosos pendientes — que lindo

— ¿Pendientes? Que dulce — creí que en esas ocasiones se daban anillos o algo así

— Aretes, unos muy bonitos. Claramente me pareció extraño que me haya propuesto ser su novia regalándome pendientes, pero luego me explicó que en su familia un par de aros significaban mas que un anillo — que costumbre mas extraña, pero bonita de todos modos

— Que romántico Al, estoy feliz por ti. Entonces podemos decir que oficialmente eres la novia de Jasper — reí

— ¡Siiiiiiiii! — sus agudos eran muy altos

— Alice, deja de gritar o despertaras a la vecina — reí —, creo que me iré a dormir.

— ¿Noche agitada? — bromeó

— Algo así — reí a la par

Me rendí en la cama y me puse a pensar en como sería vivir sin Alice, no la vería todos los días en el Dpto. A decir verdad la vería muy poco y estaría viviendo sola, las cosas no serían las mismas, pero por otro lado estaba contenta por ella. Me ponía feliz saber que ahora que había formalizado las cosas con Jasper tendría un apoyo algo más cercano.

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(2)La mañana siguiente me había levantado con un humor sensacional, estaba alegre, divertida. Enjuagué mi rostro, dientes y cepillé mi cabello, me hice una coleta bien alta, quería cambiar un poco el estilo de mi pelo. Por las mañanas nunca me maquillaba, pero al ser día sábado creí que debía tener un poco más de color en mi rostro. Un poco de rubor por mi mejilla izquierda, un poco por mi otra mejilla, un leve sombreado por mis ojos y un poco de perfume con aroma a vainilla. Ese aroma que a Edward tanto le gustaba. Quise cambiar el color de mis uñas y me las pinté de un color azul marino, muy alegre.

Tenía ganas de arreglar mi cuerpo de cierta forma, depilé mis piernas, mis axilas y mi rostro.

Dejé caer por mi cintura un vestido floreado, no era de usar vestidos, pero mi humor tan cambiante exigía ponerme uno. Ajusté los cordones de mis converse infaltables y di varias vueltitas y saltitos para que mi vestido se inflara de aire. Estaba feliz y no sabía porque.

— Que lindo día — canturreé en la cocina

— ¿A que se debe tanta felicidad? — preguntó Alice tomando un sorbo de café

— No hay un motivo en especial — sonreí. No tenía un motivo para estar feliz, estaba feliz por el simple hecho de despertar y vivir un día más. Cada día es una nueva aventura, debes disfrutar y ser feliz.

— ¿Cómo es eso? — frunció su ceño sonriendo

— Estoy feliz, solo eso — reí

— Si tú estas feliz yo también lo estoy amiga, ¿traes un vestido? — estiró su cuello para observarme de arriba hacia abajo

— Así es — di una vueltita

— Te queda muy bien — sonrió en aprobación e hice una posturita —, Edward llamó hace unas horas — dijo mirando el reloj de pared

— ¿Edward? ¿Qué ha dicho? — pregunté

— Dijo algo de un disfraz — Alice se rascó la cabeza recordando —, olvidé que me había dicho — rió

— Alice, baja de las nubes — reí —. No importa, lo llamaré.

— Jasper me tiene loca — rió

Llamé a Edward para preguntarle lo del disfraz y dijo que me pasaría a buscar a las 19hs. Me preguntó que disfraz usaría y le comenté que iría disfrazada de Minnie Mouse,él estuvo de acuerdo y le gustó la idea de disfrazarse de Mickey Mouse. Convencerlo no fue fácil pero llegamos a un acuerdo… indecente. Almorcé ensalada, y la única que me hacía compañía era Lola. Alice estaba en casa de Jasper y ésta perrita era mi fiel compañera ahora.

— Ya te puse alimento — me encantaba hablarle a Lola —. Oh perrita bonita, eres tan dulce — la subí a mi falda

Terminé de almorzar, lavé el plato que había utilizado y pensé en sacar a pasear a Lola, tomé una correa y la amarré suavemente por su cuello.

El viento movía mi vestido de lado a lado, la brisa entraba por debajo y me hacía cosquillas. Fui a la plazoleta central de Boston, estaba a unas calles del apartamento. Me senté en un banco y amarré la correa de Lola al apoya brazos del mismo. La brisa golpeaba mi rostro, que sensación más cálida, entrecerré mis ojos un poco. Se oían pájaros cantar, personas charlando, y las hojas de los árboles moviéndose.

— ¿Bella? —escuché que una mujer preguntaba mi nombre por mi espalda. Me di la vuelta para ver quien era

— ¿Esme? — era Esme acompañada de un perrito

— Hola cariño — me puse de pie para aceptar su abrazo —, ¿Qué haces aquí? — preguntó sentándose a mi lado

— Salí a tomar un poco de aire, y a pasear a mi mascota — señalé a Lola

— Vaya, que linda… — se agachó un poco para ver el sexo de Lola —perrita — rió

— Si, es hembra — reí —. ¿Y él quien es? — pregunté señalando al cachorro, era muy parecido a Lola.

— Él es Roco, el cachorro de la familia — sonrió mirándolo

— Creo que se gustan — dije cuando vi a Roco olfateando a Lola

— Eso parece, hacen linda pareja — los miró —, como tú y Edward — me miró y sonreí con timidez.

— ¿Y Carlisle? — pregunté cambiando de tema

— Hoy debía atender a unas personas — Esme frunció los labios —, y como estaba aburrida decidí pasear a Roco — rió

— Tuvimos una idea bastante parecida — reí

— Me encanta tu vestido — observó mi cuerpo

— Gracias — sonreí

— ¿Nunca has pensado en ingresar a una academia de modelaje? — ¿Modelaje?

— No soy muy linda como para ser modelo — fruncí mis labios

— ¿Qué dices? Eres muy bonita, hablaré con Peter para que puedas entrar a su academia — dijo

— ¿Quién es Peter? — no me parecía buena idea lo del modelaje.

— Es el hijo de mi hermana, primo de Edward.

— Pero no quieres modelar, digo, no llegaré muy lejos — negué con la cabeza

— ¡Cariño! Claro que si, déjamelo a mi.

— Esme, no quiero que te preocupes por mi — sonreí

— Es algo con lo que quiero ayudarte, créeme, tendrás un futuro maravilloso. — acarició mi mano. Sonreí.

Charlamos un rato más y Esme se despidió ya que debía dar clases de pintura. La idea del modelaje me quedó dando vueltas en la cabeza, no me veía desfilando ni nada de eso. No me sentía bonita ni capaz. Tomé la correa de Lola y caminé envuelta en mis pensamientos hasta el apartamento, debía ducharme y prepararme para la fiesta de disfraces.

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Eran las 19hs y yo me encontraba esperando a Edward sentada en el sofá, disfrazada de Minnie Mouse. Con un vestido rojo con lunares blancos, zapatillas a juego y unas orejitas de ratón. Alice me había tomado algunas fotos, le parecía graciosa mi apariencia.

Escuché la bocina del Volvo de Edward, me despedí de Alice y bajé. Estaba apoyado en su coche disfrazado de Mickey, era muy gracioso. Tenía un pantalón rojo, una camisa blanca con un moño amarillo muy llamativo, y un traje corto negro encima.

Me acerqué a él sosteniendo mi vestido corto que se volaba con el viento.

— Vaya — dijo tomando mi cintura y acercándome a su cuerpo

— Hola Mickey — reí

— Hola Bella — me dio un piquito

— Te ves muy gracioso — reí tentada

— Tu también — rió abriendo mi puerta

Subió al auto y lo encendió.

— Es imposible no mirar esas hermosas piernas — dijo mirándome. Noté que las tenía muy descubiertas

— Es imposible no reírse de tu disfraz — bromee

— Bella, no existen los imposibles. Es posible acariciar tus piernas y también es posible no reírse de mi disfraz. — se concentró en el asfalto

— ¿Qué tienen mis piernas? — las miré

— Son refinadas, suaves, y ese tono blanquecino las hace increíbles.

— Bueno, entonces creo que debo agradecer el halago — sonreí

Mi corazón se aceleró a tope cuando estacionó frente a la casa de Emmett, era un sueño. Era muy moderna y tenía una increíble piscina al costado. Las luces de colores se notaban por toda la casa, y la música se oía por todo el vecindario. Muchas chicas y muchos chicos llegaban en sus lujosos carros, había muchachas con muy poca ropa.

Edward me tomó de la mano y caminamos hasta la puerta principal, Rosalie salió disfrazada de conejita playboy, me asombré.

— ¡Bienvenidos! — exclamó con una copa en la mano —, ¿listos para la diversión? — preguntó riendo

— Eso parece — respondió Edward tomando mi brazo para entrar

(3) Adentro había mucha gente, muchachos con chalecos abiertos enseñando sus pectorales, mujeres con escotes exagerados. Todos parecían divertirse al máximo, bebían, saltaban y se besaban. Edward me aferraba a su cuerpo en todo momento, no quería que me rozase con otro hombre.

— Todos te observan — susurró Edward en mi oreja

— ¿Estoy fea? — miré mi ropa

— Claro que no, te ves hermosa. Pero traes muy poca ropa — no era cierto

— Edward, traigo un vestido — fruncí el ceño

— Pero es muy corto — ¿Me estaba haciendo una escena de celos?

— ¿Estas celándome? — sonreí con picardía

— Si. Quiero ser el único que te mire esas piernas y ese hermoso cuerpo — dijo serio

— Edward, soy tuya. — sonreí y lo besé castamente en los labios

— Me alegra escuchar eso — me tomó de la cintura y nos dirigimos a la barra en medio de la sala. — ¿Qué tomaras?

— Lo que tú tomes.

— Bien, dame dos "Sex on the Beach" — le dijo al barman.

— ¿Qué es? — pregunté agarrando el trago

— Contiene vodka, jugo de naranja, jugo de durazno y granadina. Bebe dos o tres de estos y tendrás una borrachera de puta madre —rió

— Creo que con uno está bien — reí

Entre la multitud apareció Emmett con una cerveza en la mano.

— ¡¿Qué hay hermano?! — saludó a Edward

— Deja de gritar bro — rió Edward

— Creo que estoy borracho — rió Emmett —, hola Bella, que sexi te ves — me dio un beso en la mejilla. Me ruboricé.

— Emmett — Edward palmeó a Emmett

— Eddie, es una broma — rió

— Lo sé. Ve a divertirte — Estaba descubriendo una nueva faceta de Edward. Era muy celoso. Emmett rió, dio media vuelta y se fue bailando.

— Edward, eres muy celoso — reí

— ¿Recién lo notas?

— No me había detenido en ese detalle, debo admitir que me gusta que me celes. — mis mejillas eran similares a un tomate.

— Eres mía, sólo mia.

No podía evitar sonreír como una idiota, empezaba a notar que mi mundo giraba en torno a Edward. No me veía sin Edward, él era mi sostén masculino, en parte.

Me estaba incomodando la muchacha que miraba a Edward, no podía ver su rostro ya que tenía una máscara con plumas, pero tenía intriga. Vestía una pollera corta de cuero negra, un top negro y unas botas largas. Y lo más raro era el látigo con tiras que colgaba de su mano. No me gustaba juzgar a las personas, pero ésta mujer parecía una prostituta con máscara.

— ¿Por qué hace esto? — pregunté en voz baja mirándola

— ¿Qué cosa? — Edward me había oído

— Esa muchacha — señalé disimuladamente con el rostro

— ¿Qué ocurre? — ladeó la cabeza confundido

— No deja de mirarte y al parecer te baila "sexi" — dije con sarcasmo

— Y ahora… ¿Quién cela a quien? — preguntó burlón

— Ya basta — golpee su brazo con cariño

La muchacha se acercó a la barra por entre medio de nosotros y pidió un trago, giraba su cuello y miraba a Edward. Sus ojos enmascarados se centraban en la belleza de Edward, mi Edward. Hacía resaltar su trasero en el rostro de Edward, estaba molestándome.

Cuando recibió su trago dio media vuelta y al parecer se tropezó, y derramó su trago en mi cuerpo.

— ¡Disculpa! Al parecer me tropecé —dijo burlándose

— ¿Eres tonta? — me puse de pie y sacudí mi vestido

— ¿A quien le dices tonta? — me hizo frente y Edward se interpuso

— A ti, me has derramado el trago.

— Te pedí disculpas idiota — se acercó

— No tienes motivos para decirle idiota — respondió Edward en defensa —, vete de aquí.

— Me iré porque tú me lo pides —rozó a Edward con su látigo. ¿Cuál era su problema? —, y tú — me miró —cuida a tu hombre.

Al escuchar eso dentro de mí algo hizo clic,me puse a alerta y recordé las palabras de Charlotte. Era imposible… ella no podía ser capaz de hacerme eso. ¿O si?

Espero que les haya gustado, el próximo capitulo se llamará "Nuevo emprendimiento".

En mi Twitter Anbelcullen subiré la vestimenta que usa Bella en distintos momentos.

Tenía la idea de utilizar un hashtag o etiqueta –como quieran decirle- en Twitter.Ya sea para hablar del fic o poner frases, para lo que deseen. Pueden utilizar este #TTOL (The Turns Of Life) Y a las que gusten utilizarlo se les agradece.

Me gustaría que dejen sus reviews, para saber que opinan (:

De ante mano les agradezco por leerme, gracias (: