Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo me adjudico algunos personajes.
La historia es producto de mi imaginación
Canciones que sonarán en el capitulo.
(1) Brandi Carlile – What can I say
(2) Zero – Give it away
Estaba aturdida. La situación me había desorbitado ¿sería Charlotte? Quise llamarla pero Edward me detuvo, no quería causar problemas, sólo necesitaba saber si era ella.
— Creo que era Charlotte — dije frunciendo el ceño
— ¿Charlotte? No es posible, ¿Qué haría ella aquí? — Edward no entendía
— Lo que dijo me recordó a ella, hay algo que no te conté.
— ¿Qué es?
— No es nada importante, puedo contártelo después. — no le había contado sobre nuestra charla en la cafetería
— Bella, olvídala. Ven — tomó mi mano —, le pediremos ropa seca a Rosalie. — no usaría su ropa
— No Edward, estoy bien — sonreí
— ¿No quieres cambiarte?
— Te aseguro que todo está en orden, ya se secó. — sacudí mi vestido
— No es problema pedirle ropa a Rose — insistió
— Sé que no lo es, pero no usaré su ropa. — no quería molestarla
— ¿Por qué no?
— Edward, por favor. Estoy bien.
— Bien, entonces… ¿quieres bailar?
— Bailemos — dije sonriendo
(1) Fuimos al centro de la pista y me tomó por la cintura, apoyé mi cabeza en su pecho y posicioné mis pies frente a los suyos. Podía sentir sus latidos pausados y tranquilos, todo lo contrario a los míos que eran rápidos y alborotados. Con solo sentirlo cerca mi pecho estallaba.
Mis pasos torpes seguían el lento ritmo de Edward, dábamos pequeños giros y algunos pasos sincronizados. Las parejas alrededor nos miraban muy atentas, ¿estábamos haciendo un ridículo?
— Todos nos observan. — susurré en su oreja
— Al parecer les gusta nuestro baile. — ¿les gustaba?
— ¿Enserio?
— Eso parece, estamos en nuestro mundo. — Edward sonrió.
¿Nuestro mundo? Que lindo sonaba eso en los labios de Edward. Me imaginaba a su lado, siendo algo más que su amiga.Despertar por las mañanas y encontrarme cerca de él, hasta podía imaginar y soñaba con una vida a su lado. No estaba enamorada de la idea del amor, estaba enamorada de él y de su amor. Si tenía su amor no necesitaba nada más, con Edward era feliz. Me estremecía con tan solo verlo. Su toque me sobresaltaba de modos inexplicables. Cada minuto que pasaba junto a él se grababa en mí, en mí memoria.
Lo más profundo de mí se lo estaba entregando, él se estaba llevando todo de mí. Mi confianza, mi cariño, todo. En fin, se estaba ganando un lugar único e importante en mi corazón. No olvidaba que mi virginidad también había sido entregada, pero no a cualquier hombre, nada mas ni nada menos que a Edward Cullen. El muchacho que me tendió una mano, esa vez que nuestros ojos se encontraron por primera vez y mi mundo se detuvo.
Tenía apenas quince años cuando descubrí lo que era sufrir por un hombre, por Edward. Cuando se fue del vecindario y no supe de él por años, esos años tan eternos. Pero con el tiempo mi corazón tuvo que olvidarlo y resignarse a saber que él no regresaría. Las cosas cambiaron esa noche que lo vi nuevamente, no podía creerlo, él había aparecido en mi vida, en mi camino.
Y allí me encontraba, rodeada por los brazos de ese hombre que una vez me tendió la mano, que se convirtió en alguien especial para mí. Sabía que era algo más que un simple amigo, pero no estaba segura, ¿el querría ser algo más que mi amigo? Está jugando contigo, te olvidará como a cualquiera me torturaba mi conciencia. ¿Estaría jugando conmigo? ¿Con mi frágil corazón? No, claro que no. Edward no era así.
— Eres tan hermosa. — susurró Edward en mi oreja y alejé los malos pensamientos de mi mente
— No creo serlo, pero gracias de todos modos. — sonreí con timidez
— Bella, si lo eres. Y si sigues diciendo lo contrario creo que tendré que castigarte, muy duro. — Oh mi dios
— ¿Duro? — pregunté rodeando su cuello con mis manos
— Te haré el amor, duro. — Santa mierda
— Eso e-es muy… — no podía formular una oración
— ¿Excitante? Puedo sentir tus bragas humedecerse de a poco. — rió
— Edward, ya basta. — de veras se estaban humedeciendo
El baile lento y romántico había sido interrumpido por una charla sexual, fantástico. Ahora quería que me haga el amor, tal y como dijo. De un instante a otro nos encontrábamos rodeados por parejas, todos hicieron una ronda a nuestro alrededor. Dejándonos en medio, no dejaban de mirarnos.
— ¿Por qué lo hacen? — le pregunté a Edward mirando a las personas
— Este es el momento en el que piden algo más que un baile.
— ¿Algo mas?
— Un beso, tal vez. — sonrió
Mis mejillas ardían, la gente que nos observaba y Edward quería besarme. Posicionó sus manos en mi cintura y me alzó un poquito, de forma que dí un pequeño saltito. Las personas aplaudieron.
— ¡Bésala! — exclamó alguien del gentío
Deslizó sus dedos desde mi mejilla hasta mi barbilla, una corriente extraña recorrió mi cuerpo. De pies a cabeza. Me acomodó un mechón de cabello por detrás de mi oreja dulcemente, quería besarlo. Se abalanzó un poco por encima de mi cuerpo y estampó sus labios contra los míos, sentía que me caía, pero Edward me sostenía por la gente aplaudía y exclamaba "Awww", en serio les gustaba.
No fue un beso extenso, fue uno corto. Pero dicen que no importa cuando dure, lo que importa es haberlo disfrutado. Y demonios que lo estaba disfrutando. Aunque sabía que esto no acababa aquí, debíamos continuar y a propósito debía castigarme duro.
La gente empezó a dispersarse después del beso.
— Maravilloso — dijo Rosalie mirando la escena
— ¿Qué es lo maravilloso? — preguntó Edward tomando mi mano
— Ustedes, son maravillosos. Se ven tan adorables juntos — Rosalie sonrió y me ruboricé —, Bella debes saber que seremos grandes amigas. — me palmeó la espalda
— Bien — sonreí con timidez. No podía creerlo, estaba integrándome cada vez más en los Cullen. Pero…¿Hasta cuando seguiríamos fingiendo?
— Rose, nosotros nos iremos — dijo Edward
— ¿Tan pronto? — preguntó Rosalie
— ¿Viste la hora que es? Son las 3.30 de la mañana — Edward rió mirando su reloj
— Vaya, el tiempo vuela. Bueno chicos, gracias por haber venido. Y Bella, disculpa el mal rato que te hizo pasar esa muchacha extraña, me enteré de lo que pasó. — Rosalie frunció sus labios
— Gracias a ti por invitarme, y ya olvidé el mal rato.
Nos despedimos de Rosalie y de Emmett. Al rato estábamos regresando en el Volvo de Edward, pero no a mi apartamento. ¿A dónde íbamos?
— ¿A dónde vamos? — pregunté
— A mi casa — rió
— Ah…
— Debo halagar tu baile — dijo acariciando mi mano
— Nuestro baile — aclaré
— Es verdad, nuestro.
Estacionó el coche frente al garaje, me pidió que bajase y entrase a la casa mientras el entraba el auto. Introduje la llave de Edward en la cerradura y entré a su casa, un aroma a vainillas me inundó.
— Ponte cómoda — dijo cerrando la puerta
— Ya lo estoy — murmuré
— Bella, no murmures.
— ¿Por qué no?
— Me dan ganas de follarte. — madre santa
— ¿Todo te da ganas de… follarme?
— Casi todo, ya no aguanto. Ve a mi cuarto y desvístete. — me ordenó Edward
— Bien — reí divertida
Estaba parada frente a la cama cuando sentí su respiración en mi cuello, una corriente me recorrió todo el cuerpo. Con su mano corrió un poco de cabello dejando mi cuello más descubierto, me dio besos húmedos en esa zona.
— ¿No te pedí que te desvistieras? — preguntó tanteando mi vestido
— Preferí dejarte esa parte a ti. — susurré
La cremallera de mi vestido se abría de a poco y lo sentí deslizarse por mis piernas. Sus dedos largos me recorrieron la espalda hasta mi trasero que todavía no estaba al descubierto, todavía tenía la fina lencería. Todavía.
— Eres… — dijo sin terminar la oración
— ¿Qué soy Edward? — pregunté lascivamente
— Todo, eres mi todo — dios mío, era su todo.
Me dí la vuelta para tenerlo de frente y me sorprendí de inmediato. ¡Estaba desnudo! No esperaba ver su pene casi erecto tan rápido, pero no me arrepentía de haberlo visto. Ese pecho tan masculino cubierto por una ligera capa de vello, se encontraba frente a mis ojos, frente a mi cuerpo. Acerqué mis manos a sus pectorales, con un poco de timidez. Deslizó sus dedos por mi brazo hasta mi mano tomándola dulcemente.
— Un momento — soltó mi mano y me miró —, debo castigarla señorita Swan — rió vilmente
— Señor Cullen, castígueme — lo desafié
Se acercó tanto a mí que mi cuerpo se rindió frente a la cama, dándole una vista de mis piernas abiertas. Mierda… estaba muy mojada.
— ¿Qué tenemos aquí? — preguntó divertido mirando mi sexo. Me ruboricé.
Era la presa indefensa a punto de ser atacada por un felino feroz, muy feroz. Me besó todo el cuerpo de pies a cabeza.
— Hueles de maravilla — dios, estaba olfateando mi vagina por encima de la lencería
— Edward… — jadee en modo de suplica
— Te haré mía — afirmó. ¡Hazlo!
Se podría decir que tironeó mis bragas entumecidas, desabrochó mi sostén sin ningún tipo de piedad. Lamió mi ombligo, una sensación extraña, me daba cosquillas. Subió a mis pechos, los apretó y lamió sin parar. Me aferré a las sábanas, enterrando mi cabeza en ellas. ¿Cómo podía excitarme tanto? Dios, el sexo se estaba apoderando de mí.
Me estaba acalorando de a poco, ¿Por qué no se adentraba en mí? Necesitaba que lo hiciese.
— E-Edward no juegues conmigo — jadee
— No estoy jugando contigo, estoy jugando con tus pezones — me miró
— ¡Edward! — exclamé
— Bien, creo que quieres que haga algo en especial… — deslizó su barbilla por mi estómago hasta mi pelvis
— Di-dime que harás — me estaba sensibilizando todo el cuerpo
— Cierra los ojos — dicho esto bajó hacia mi sexo
Separó mis labios vaginales con su lengua y lamió todo mi centro, me estremecí cuando sentí su lengua hacer círculos en mi clítoris. Podía oír su lengua juguetear con mis labios, hundía mi cabeza en el colchón, el placer que sentía era inexplicable.
— Bella, eres muy rica. — podía notar en sus labios un poco de mi esencia. Que vergüenza.
— Edward, no pares — jadee, me correría en cualquier momento
— Éste es tú castigo — rió
Bajó su cabeza y siguió lamiéndome, jugando con mi punto débil, mi clítoris. Con una mano pellizcaba mi pezón, no podía más.
— No pares — jadee y tironee su sedoso cabello
— ¡Córrete para mí!
— A-aah Ed-Edward — gemí mientras el orgasmo me sacudía por completo
Una corriente orgásmica me recorrió todo el cuerpo, sin dejar de lamerme prolongó el clímax.
— Dios Edward — cerré un poco mis piernas
— No, no cierres las piernas si no te lo ordeno. — dijo serio
— Como usted diga señor Cullen. — era su maldita sumisa
— Así me gusta, obedeciéndome. — Edward era mi perdición — Ahora lo haremos — se levantó y abrió el cajón de la mesa de noche. Sacó un paquetito plateado, el condón.
Abrí mis ojos y me pregunté "¿Otro orgasmo?". Me estaba acostumbrando al sexo, me estaba gustando el placer. Mi placer y el de Edward. Estiró el condón y lo posicionó en la punta de su polla.
— ¿Quieres colocármelo? — preguntó lascivamente
— Claro — asentí con timidez y lo tomé desde la punta
— Ahora bájalo cuidadosamente — deslicé mi mano por el cuello de su pene
— Bien hecho — jadeó
Me alejé un poco y me senté en la cama.
— Señorita Swan, póngase en cuatro. — ¿En cuatro?
— ¿Cómo? — fruncí el ceño
— En cuatro, como una perra — dijo posicionándose detrás mío
— Edward… — no quería hacerlo, me daba vergüenza
— Señorita Swan, le dejaré en claro una cosa — alzó un dedo —, no tocaré su parte más intima, me refiero a su parte trasera. — explicó
Creo que entendía mi temor a eso, me parecía algo delicado que lo hiciese por mi… trasero.
— No quería decírtelo, pero no estoy preparada para eso — murmuré
— Lo sé, yo tampoco quiero hacerlo. Te entiendo. — eso me dejó tranquila
— Entonces… — dije esperando que hiciese algo. ¿Lo haría por mi vagina?
— Bella, como la primera vez. — aclaró a mi ignorancia
— Oh bien.
— Ahora, obedece. — indicó y me posicioné a su gusto
Le estaba dando una buena vista de mi trasero. Me acarició las piernas hasta llegar a mi cintura, por donde me tomó.
— Ahora señorita Swan, haremos el amor. Duro. — mi corazón latía muy fuerte
Rozó mi vagina con la punta de su pene, era una sensación extraña, lo podía sentir pero desde atrás. Gemí torpemente cuando se adentró en mí, dio cortas estocadas, lo suficientemente placenteras. La habitación se encontraba envuelta entre jadeos míos y de Edward, su cadera chocaba con mi trasero, el sonido era excitante.
— Bella… — jadeó Edward — estás muy mojada — con su dedo tanteó nuestra unión
— ¿E-eso es bueno? — pregunté entre gemidos
— Lo es, mi animal puede deslizarse tranquilo. — ¿Animal? Tenía ganas de echarme a reír. Realmente su pene era un animal.
— Animal — reí sintiendo una gota de sudor deslizarse por mi patilla
— Ríete, más tarde no podrás caminar. — ¡Dios mío!
El peso de mi cuerpo estaba siendo sostenido por mis débiles brazos que comenzaban a temblar, en cualquier momento me dejaría caer.
— ¿Estas bien? — preguntó deteniéndose
— N-no pares — le ordené y apresuró el movimiento
— Acabaré Bella.
— Sigue — gemí.
Quería sentirlo aún más, no era lo mismo hacerlo con protección, quería hacerlo sin condón. Se movió un poco más y el orgasmo parecía golpearlo antes que a mí.
— Oh Bella — jadeó y supuse que estaba liberando su esencia
— Me correré — jadee
— Hazlo, ahora.
La burbuja de placer explotaba en mi vientre bajo, sensibilizando mi vagina, mis piernas y todo mi cuerpo. Prolongó el clímax por unos minutos y salió de mí. Me recosté exhausta, satisfecha, pero un tanto dolorida. Edward me acarició el cabello y fue al baño a quitarse el condón. Al rato salió acomodando su pantalón de pijama.
— ¿Cómo estas? — preguntó sentándose a mi lado
— Bien — dije tapándome con la sábana
— Bella, ¿quieres algo para beber? — ofreció acomodando un mechón de pelo por detrás de mi oreja. Debía verme fatal, después de dos orgasmos casi seguidos no estaría muy prolija.
— Un vaso de agua estaría bien — pedí con timidez
— Bien, regreso en un segundo.
Otra vez, era la segunda vez que lo hacía con Edward. Quería hacerlo una y otra vez, más y más. Necesitaba hacer esto rutinario, no me importaba terminar dolorida. En realidad si me importaba, pero sabía que era normal, mi cuerpo se estaba acostumbrando a este tipo de trato sexual.
— Ten nena — me dio un vaso con agua
— Gracias — bebí sedienta, con la garganta seca
Edward tenía su celular en la mano, le había llegado un mensaje. Al ver que frunció el ceño me pareció justo preguntarle si algo sucedía.
— ¿Todo en orden?
— Creo que sí, mi madre quiere verte.
— ¿Esme? — pregunté sin entender
— Si, vendrá por la mañana. — dijo dejando su móvil en la mesa de noche
— ¿Sabe que estoy aquí?
— No, pero es obvio que si eres mi novia estarás conmigo. — quería ser su novia, no quería fingir.
— Oh…
— Bien, vamos a dormir. — ofreció apagando la lámpara
Rodeó mi cuello con su brazo y apoyé mi cabeza en su pecho descubierto. Estaba tratando de asimilar todo esto con la realidad, había hecho el amor con Edward Cullen.
— Bella, te quiero — me besó en la cabeza
— Yo también te quiero. — ¿Por qué no me amaba? Quizás era mejor un "te quiero" que un "te amo", cualquiera decía te amo hoy en día. Si alguna vez me llegase a amar, quería que fuese de verdad.
— Descansa nena. — me acarició el cabello hasta que me dormí.
.
— Mamá, ya hablamos de esto. — la voz de Edward en la otra habitación me despertó
Me levanté cuando escuché la voz de Esme, pensé en ducharme rápidamente pero tardaría mucho. Me aseé el rostro, me hice una coleta y me vestí con un jean de Edward y una camiseta. El pantalón me quedaba bien, no era tan grande. Salí de la habitación y me encontré con Esme que estaba desayunando con Edward, ambos me miraron.
— Despertaste — Edward se levantó de la mesa y me besó castamente en los labios
— Si, hola — respondí a su beso y saludé a Esme
— Hola Cariño — Esme me abrazó
— ¿Cómo esta? — le pregunté amablemente
— Bien dulzura, ¿y tu?
— Bien por suerte — sonreí
— Bella, aquí esta el desayuno. — Edward me acercó un plato con waffles
— Gracias, se ve delicioso. — lamí mi labio inferior
— Bella, quería hablar contigo. — dijo Esme bebiendo jugo de naranja
— Si, cuénteme, ¿de que? — pregunté comiendo un trozo
— ¿Recuerdas que hablamos de la academia de modelaje?
— Si, lo recuerdo. — Edward me miró sin entender
— Bueno, hablé con mi sobrino Peter y te espera hoy para la primer sesión de fotos. — ¿Qué?
— ¿Hoy? Pero yo no había te confirmado nada — reí nerviosa
— ¿Modelaje? — preguntó Edward
— Si cariño, le dije a Bella que si ingresaba a una academia de modelaje le iría bien, es muy bonita. — respondió segura Esme
— Bella, a mí me gusta la idea — aprobó Edward
— Bueno, no estoy segura. — fruncí mis labios
— Bella, creo que debes aceptar esto. Yo te acompañaré a la sesión de fotos, si no te gusta, no lo hagas. Pero primero intenta. — aconsejó Esme
— ¿A que hora es? — pregunté
— Es en aproximadamente… — Esme miró su reloj — una hora.
— ¿Una hora? — era muy pronto
— Si cariño, allí te maquillarán, vestirán y arreglarán para la sesión. — explicó
— Aunque no necesitas todo eso, eres hermosa — Edward me halagó
— Bueno, iré a mi departamento a ducharme — dije levantándome
— ¿Por qué no te duchas aquí? — ofreció Edward
— No tengo ropa adecuada aquí — expliqué mirando mi vestimenta
— Dúchate, iré a tu apartamento y buscaré algo fe ropa. — Edward siempre tan atento
— No hace falta, puedo ir hasta allá y me prepararé — insistí
— Bella, dúchate aquí, yo me quedaré contigo mientras Edward busca ropa — aseguró Esme
— Bien — murmuré sabiendo que no cambiarían de opinión
Edward se fue en busca de ropa mientras yo me bañaba. Esme recogió las cosas del desayuno y acomodó un poco la casa de Edward. Mis músculos se relajaron completamente cuando el agua caliente los recorría, enjuagué mi sexo con una esponja, estaba sensible en esa zona. Vertí shampoo en mi cabello y lo desparramé por mi cuero cabelludo, hice lo mismo con el acondicionador.
— Cariño — Esme golpeo la puerta —, entraré a dejarte la ropa — abrió la puerta y dejó la vestimenta
— Gracias — agradecí cerrando la llave de agua
Me vestí rápidamente, ya casi era la hora. Edward me había traído unos shorts de jean y una remera sencilla, me puse mis zapatillas, no podían faltarme.
— Ya estoy — dije saliendo del baño acomodando mi pelo húmedo
— Bellísima — aprobó Edward
— Bueno, si no hay nada más que hacer podemos ir yendo. — dijo Esme
— Estoy lista.
— Bella, te deseo mucha suerte. Me gustaría ir contigo pero debo ver a Jasper. — Edward me tomó de las manos
— No hay problema, te contaré que tal me fue cuando regrese. — sonreí
— Te quiero — me besó en los labios
— Chicos, estoy aquí. — bromeó Esme — Vamos Bella.
Me paré en seco cuando vi el coche de Esme, era un Audi TTS precioso.
— Que hermoso auto — abrí un poco mi boca, asombrada
— ¿Te gusta? — preguntó Esme
— Claro, es genial.
— Carlisle me lo regaló por el día de las madres — rió subiendo
— Vaya — me subí también
El recorrido hasta la academia de modelaje fue tranquilo, charlamos de todo un poco. De su hermana que vive en Londres, de variadas cosas.
— Estacionaré el coche, tu puedes esperarme en la entrada. — Esme señaló la entrada a un edificio muy alto
— Bien, te esperaré allí.
(2) Bajé nerviosa, no sabía con que gente me encontraría ni nada de eso, puedo jurar que temblaba.
Seguí con la mirada a Esme que aparcaba el auto en una senda privada, a paso veloz se acercó a mí.
— Cariño, no debes estar nerviosa. Muéstrate segura, con confianza. — aconsejó tranquila
— Bien, veré que puedo hacer. — reí
Entramos por una puerta de cristal gigante, adentro nos esperaba un chico muy guapo. Era de pelo castaño claro, ojos celestes, lindo pero no tanto como Edward.
— Hola tía — se acercó y abrazó a Esme
— Hola Peter — sonrió amablemente
— Hola, tu debes ser Bella — el muchacho se acercó y me besó en el cachete
— Si, soy Bella, me da gusto conocerte. — dije amablemente
— Yo soy Peter Wood, ¿linda te había visto antes? — preguntó frunciendo el ceño
— No creo.
— Es verdad, no te hubiese olvidado. — me ruboricé. ¿Acaso no sabía que era la "novia" de Edward?
— Peter, ella está con Edward. No seas tonto — Esme lo palmeó
— Estas con Edward… hermosa — murmuró Peter — bien, síganme — ofreció
Subimos al cuarto piso en ascensor, entramos a un cuarto muy iluminado, donde había cámaras y muchachas lindas. (2)
— Bella, allí te maquillarán. — Peter señaló un cubículo donde una mujer rubia me esperaba con una brocha en la mano. Asentí con timidez y me acerqué.
— Hola Bella — me saludó sonriente
— Hola — respondí gustosa
— Mi nombre es Juliette, yo te maquillaré y vestiré.
— Un gusto Juliette, aunque puedo vestirme sola. — reí
— Que bromista, ahora siéntate. — rió a la par
Me senté un poco nerviosa, pero lo estuve aun mas cuando acercó la brocha. La deslizó por mis mejillas, delineó suavemente mis ojos y sombreó mis párpados. Podía sentir mis músculos tensarse y no era por la noche de sexo, era por los nervios que sentía.
— Ten — Juliette me entregó una percha con ropa
— ¿Me visto con esto? — pregunté mirando la ropa
— Si, ahí encontraras un equipo verde, unos calcetines altos y zapatillas.
— ¿Equipo? — fruncí el ceño
— Tú solo vístete y regresa enseguida, allí — señaló un cubículo alto — puedes vestirte.
Me vestí rápidamente, me coloqué un short corto, una campera con mangas verdes, los calcetines altos y unas zapatillas. Salí nerviosa, temblando.
— Juliette — la llamé en voz baja para que se acercase y me diera su opinión
— ¿Qué ocurre? — se acercó sigilosamente
— ¿Cómo me veo?
— Cariño, si no sales de ahí, no puedo verte. — rió
— Bien, ¿Qué tal? — salí del cubículo y di una media vuelta, enseñando mi look
— Estas preciosísima — sonrió
— Gracias pero ¿Qué se supone que debo hacer con esta chaqueta? — tenía en la mano una chaqueta de cuero negra
— Debes colocártela cariño — me ayudó sosteniendo las mangas
— Oh gracias Juliette.
— Ahora pasa por allí — me dio paso a la zona de fotografías —, en un minuto comienza la sesión.
— Bien — asentí
A paso tembloroso me acerqué a Esme que estaba charlando con Peter, me tensé más.
— ¡Bella! — exclamó Esme — te ves hermosa — colocó un mechón de pelo tras mi oreja
— Gracias — agradecí con timidez
— Bella, te ves muy bien — Peter me halagó. Fruncí mis labios ruborizada —, cuando quieras podemos empezar.
— Bueno, estoy lista. — reí nerviosa
— Siéntate allí y sonríe, conquista la cámara, conquístame a mí. — indicó Peter
— ¿Así esta bien? — pregunté acomodándome
— Si, ahora sonríe Bella, sonríe. — estaba nerviosa pero divertida
El flash de la cámara me atontaba, no estaba acostumbrada a tomarme fotos, nunca lo hacía. No me gustaba mucho, pero esto lo estaba haciendo como prueba, como desafío. Si esto me resultaba bien y divertido, me ayudaría en un futuro o quizás lo hiciese mas seguido. Sonreía con timidez al principio, pero a medida que avanzábamos me iba desenvolviendo aún mas, envolvía a la cámara.
Los ojos claros de Peter me penetraban con una mirada sensual, por así decirlo. Me sentía un poco intimidad, pero sabía que si Esme estaba ahí no se sobrepasaría conmigo ni nada así. Pude notar que era un poco desubicado, se supone que si soy la "novia" de tu primo no debes hacer comentarios como "linda, hermosa". Pero no le di importancia.
— Bien Bella, terminamos. — dijo Peter dejando la cámara
— Muy bien — sonreí
— Mañana por la mañana enviaré algunas fotos a una agencia de modelos, me comunicaré contigo para darte una respuesta. — dijo acercándose a mí
— Espero que sea una respuesta positiva — murmuré
— Claro que lo será, eres muy bonita. Sería una picardía rechazarte — recorrió con su dedo mi mejilla hasta mi barbilla. Me alejé.
— Bien, me cambiaré y me iré. — me di media vuelta
Entré al vestidor y me coloqué la ropa con la que había llegado a la academia. Al salir me sorprendí cuando no divise a Esme.
— ¿Y Esme? — le pregunté a Peter
— Ella tuvo que irse de urgencia, me pidió que te lleve a la casa de Edward.
— ¿En serio? — pregunté sin entender
— Si, ¿quieres que ya te lleve?
— Por favor. — dije un poco malhumorada
Salimos del edificio y afuera se encontraba estacionado el lujoso auto de Peter. Me subí rápido, no veía la hora de llegar y estar con Edward.
— Bien, entonces ¿a la casa de mi primo? — preguntó bromista
— Si. — respondí secamente
— ¿Estas enojada belleza? — encendió el coche
— No, no lo estoy. — no podía disimular
— Estas tensa — acarició mi pierna
— Aléjate. — dije mirándolo. Encima que estaba de mal humor, él se hacía el idiota.
— Relájate, no debes hablarme así. — se puso serio y frenó el auto a un lado de la calle
— ¿Por qué no? — pregunté
— Porque no me conoces, no sabes lo que soy capaz de hacerte dulzura.
— ¿Es una amenaza? — fruncí el ceño
— Eres una muchacha difícil. — me acarició el cabello
— ¿Me llevarás? — pregunté
— Si, te llevaré. Aunque permíteme aconsejarte, Edward no vale la pena, siempre juega con las mujeres, no permitas que juegue contigo. Te mereces un hombre, como yo. — ¿de que carajos estaba hablando?
— No entiendo, debes saber que Edward me importa.
— No creo que te siga importando cuando sepas esto, juega con las mujeres, no las valora. Siempre es el mismo verso, "oh me importas, lo eres todo", pero solo busca acostarse con las mismas.
— Eso no es cierto. — las palabras de Peter estaban sacudiéndome por completo ¿seria cierto todo esto? No me animaba a creerlo, no podía ser cierto. ¿O si?
— ¿Te ha presentado oficialmente? — preguntó poniendo en marcha el auto hacia la casa de Edward
— ¿De que hablas?
— ¿Te presento como su novia oficial? — aún no lo hacía
— Bueno… — dije un poco desorientada
— Oh vaya, ya lo sabía. El mismo cuento para todas, no te preocupes, puedes pensar lo que te dije. — rió
— ¿Qué cosa? — estaba muy confundida
— Yo si valgo la pena, no soy como él.
El camino hasta la casa de Edward fue un poco silencioso después de esa charla, mi mente rechazaba la idea de que Edward estaba jugando conmigo.
No podía imaginarlo, pero lo que Peter dijo, era algo muy obvio. Si de verdad yo le importaba, ¿Por qué mentía acerca de nuestra relación? No era agradable fingir ser la novia, cuando en realidad era su amiga, una simple amiga con la que se acostaba. Pero sabía que en parte no era así, entre nosotros había sentimientos verdaderos.
— Bien dulzura, saluda a mi primo de mi parte. — dijo Peter frenando el coche frente a la casa de Edward, una llovizna fuerte se desató al instante.
— Si, lo haré. — reí falsamente
— Piensa en lo que hablamos, no dejes que juegue contigo, te esta utilizando como a un simple juguete. — rió. Lo miré de mala cara y bajé, más furiosa que antes.
Bajé del auto y me caminé hasta la entrada de la casa de Edward, no toqué timbre solo me quedé mirando la puerta, mojándome por completo. A los cinco minutos Edward se asomó por la ventana, abrió los ojos sorprendido y salió.
— Bella ¿Qué haces? — preguntó acercándose a mí, ahora él también se estaba mojando
— Nada — dije mirándolo, con ganas de llorar
— ¿Qué ocurre? ¿Por qué me ves así? — frunció el ceño
— ¿Puedo preguntarte algo?
— ¿Podemos entrar? — me tomó de la mano
— No, no quiero entrar. Quiero que me respondas algo. — me alejé un poco y me puse seria
— Que terca eres, te enfermarás con esta lluvia. — me regañó
— ¡Edward! — exclamé para que me pusiese atención — dime, ¿tu estas jugando conmigo?
— ¿Qué? — me miró fijamente, su mirada decía "¿Qué rayos estas preguntándome?
— Respóndeme.
— No entiendo porqué me preguntas esto.
— Solo dímelo, ¿estas usándome?
— Bella… — ¿Por qué no respondía mi maldita pregunta? Todo estaba claro, estaba usándome.
— Lo sabía, estás jugando conmigo. — me dí media vuelta y caminé sin rumbo por la calle, ahora sin autos
— ¡Bella! — me persiguió
— No quiero que me hables, todo esta claro. — escupí con tristeza
— No te estoy usando Bella, me importas, me importas demasiado. — se puso en frente mío y me tomó de los hombros
— Sé que no es así. — dije lagrimeando
— ¿Por qué habría de usarte? No soy así — me alzó en sus brazos y me llevó dentro de su casa
— Edward, bájame. Estas jugando conmigo y con mi jodida mente — dije escurriéndome un poco
— No es así, no entiendo porque dices estas cosas. — sacudió su cabello, hasta empapado se veía lindo
— Es que, siento que no te importo realmente. — dije mordiendo mi labio inferior
— Me importas tú, todo lo que me importa eres tú. ¿No lo entiendes? — me sentía como un cactus, no sabía que decir, no sabia lo que sentía.
— ¿Por qué no…? — necesitaba saber porque nuestra relación no se ponía seria
— ¿Por qué no que? Creo que entiendo lo que quieres preguntarme, pero sé que no te animas a hacerlo. Esta es la respuesta, "todo cambiará en cuestión de días, dame tiempo". Espero haber podido responder a tu pregunta. — sonrió
Me tomó por la cintura y me besó apasionadamente, estábamos empapados. Nuestras lenguas batallaban, el mal humor se me había ido. Era increíble saber que mi humor dependía de él, me tenía en sus manos, era mi debilidad.
¡Gracias por leer! Quiero disculparme por haberme tardado tanto en actualizar. Sinceramente el estudio me esta agotando y no tengo mucho tiempo como antes.
Tambien quería contarles que estoy escribiendo otro fic que se llamará "Prófugos del amor", es una historia romántica y muy bonita.
En mi tw subiré algunas fotos. En el cap anterior me olvidé de subir la foto de"Lola", la subiré con este cap. Tambien hay un personaje nuevo, Peter Wood. Creé un tumblr, allí tambien subiré las fotos.
De ante mano les agradezco por leerme, no olviden dejar sus reviews.
¡El próximo capitulo se llamará "Visitas"!
