Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo me adjudico algunos personajes.
La historia es producto de mi imaginación
Canciones que sonarán en el capitulo.
(1) Tranzpotter - Journey
-No sabes que excitante es verte toda mojada – jadeó Edward en mi oreja, alzándome
-Entonces ¿si te importo? – lo detuve
-Si, mucho. ¿Qué te hizo pensarlo contrario? – me miró fijamente, apoyó su frente con la mía
-Bueno, Peter dijo muchas cosas… - murmuré
-¿Peter? Hijo de… - bufó dirigiéndose hacia su cuarto, sin dejar de sostenerme
-Edward, no importa. Ya lo he olvidado.
-Después de esto me contarás lo que dijo. – me apoyó en la cama
-¿Después de que? – fruncí el ceño
-De hacerte el amor – sonrió -, desvístete y espérame en la tina. – se quitó sus zapatos, y bajó la cremallera de su pantalón
-¿A-ahora? – tartamudee
-Ahora – ordenó
A paso veloz fui al baño y me quité la ropa mojada, estaba cansadísima. Todavía me sentía dolorida, la noche anterior mi cuerpo había sido victima de Edward. Necesitaba sentirlo, pero ¿con dolor?, no aguantaría.
Me metí en la bañadera, todo mi cuerpo se relajó.
-Ya estoy listo. – Edward entró al cuarto de baño con un boxer ajustado, su animal se notaba demasiado
Abrí mis ojos y le hice un lugar en la tina. Puso un pie dentro, al instante ya estaba sentado frente a mí.
-Ven – dijo apoyando sus brazos en el borde de la tina. Me acerqué y acarició mis piernas debajo del agua, las colocó rodeando su cintura.
Estaba presionando su pene con mi trasero, era muy gracioso e incómodo.
-Esto es… - reí sintiéndome incómoda
-¿Incómodo? – Preguntó acariciando mi cabello – Dejará de serlo cuando te folle. - ¡Madre santa!
-Ed-Edward – tartamudee
-Descubrí que cada vez que te pones nerviosa, tartamudeas – rió mojando mi cabello
-No es cierto – reí jugando con el vello de su pecho
-Claro que si – jugó con mi nariz
-Edward, tenemos que hablar – dije con seriedad
-Si, debes decirme lo que Peter dijo de mí.
-Él solo… - me lo pensé un rato
-¿Qué? – me preguntó
-Me llenó la cabeza – dije sintiéndome una tonta
-¿Qué dijo?
-Muchas cosas, que me estás usando, que no te importo. – jugué con mis manos
-Esas son mentiras, el cretino está haciéndolo otra vez.
-¿Qué cosa? – le pregunté sin entender
-Quiere quedarse contigo, no tolera saber que a mi lado tengo a una mujer tan hermosa como tú. – eso no podía ser cierto
-No creo que sea así Edward. – lo callé
-Yo creo que si. – miró hacia a otro lado – Mejor salgamos.
-Bien, oye – fruncí el ceño - , ¿tu tenias pensado…?
-¿Hacerlo? – rió – Si, pero recordé que tus músculos fueron maltratados anoche.
-No solo mis músculos – murmuré
-Claro, todo tu cuerpo – me abrazó
Apoyé mi cabeza en su pecho. Ese y cada momento se grababa en mí, en mi memoria, pero ¿Cuánto duraría esto? El había dicho que las cosas cambiarían pronto, ¿pero cuando?
-Creo que me cambiaré y me iré a mi departamento. – dije separándome
-¿Por qué? – salió de la tina y tomó una toalla
-Porque hace días que no estoy allí, además extraño a Alice. – salí y me envolvió con la toalla
-Si quieres puede hablar con Jasper, podríamos salir ésta noche, todos juntos. – me frotó, secándome
-Suena bien, pero quizás mañana. – estaba cansada, no tenía ganas de salir
-¿Qué ocurre? – frotó mis hombros
-La verdad es que no tengo ánimos como para salir, mañana si quieres – sonreí
-Bueno, mañana saldremos todos juntos nena. Te llevaré a tu apartamento. – secó su cabello
Salí del baño y me cambié, estaba un poco malhumorada, pero no sabía porqué. Me calcé mis jeans, una camiseta de Edward y mis zapatillas.
-Abrígate – me dijo
-Si, no tengo camperas aquí – reí
- Lleva una mía – señaló su closet
-Llevaré una, cuando te vuelva a ver te la devolveré – sonreí
-No hay problema, toma lo que necesites.
Se vistió con unos jeans ajustados y una camiseta, arriba una chaqueta de cuero, zapatos italianos a la par. Se veía podidamente sexy, sus pectorales se marcaban muy bien. Y su trasero esponjoso también, quería tocarlo, todo.
Acomodó un poco y salimos hacia mi apartamento, me mojé un poco cuando subí al auto. Pero nada grave.
-No debí dejar que salieras así – me retó manejando
-¿Así como?
-Con el cabello húmedo, será mi culpa si te enfermas. – bufó
-Ay Edward, no exageres. No me enfermaré – reí
-Si ocurre, será mi culpa y tendré que cuidarte.
-Puedo cuidarme sola – dije burlona
-No puedes, necesitas de mis cuidados. – me guiñó el ojo
¿El sexo incluido? "Oh Bella, ¿en que estas pensando? Pervertida". Mi consciencia me retó. Dejé de pensar en eso y recordé a Alice.
Últimamente ella pasaba mucho tiempo con Jasper, pero no la juzgaría, yo pasaba mucho tiempo con Edward. Pero ¿nuestra amistad se estaba deteriorando? No lo creía, estábamos distanciadas, pero que no habláramos o no nos viésemos, no quería decir que no había amistad. Ella era como mi hermana y a veces extrañaba no verla tan seguido.
Aún debía contarle lo de Charlotte, esa cretina se había pasado conmigo. Aunque no podía hablar mal de ella, era amiga de Alice, y la respetaría. Pero a decir verdad, la cretina me cae mal, no la toleraba. Con esa cara de santa no me compraba, quiso robarme a Edward, en más de una ocasión. Hija de perra. Al principio me caía súper bien, pero después, con tan solo conocerla, llegué a odiarla.
Además, Edward era mío. No completamente, porque realmente no era mi novio, pero me importaba demasiado. Y poco a poco me daba cuenta que mis cambios de humor dependían de él, si lo veía, si hablaba con él. Esas pequeñas cosas que importaban.
-¿En que piensas? – me preguntó Edward
-En ti – murmuré
-¿En que? – al parecer no me había oído
-En que ya llegamos – miré por la ventana, ya estábamos frente a mi departamento -, ¿quieres bajar a tomar un café? – lo invité
-Bien, sólo un café. – aceptó y bajó a abrirme la puerta del coche
Entramos al monoambiente y Alice estaba acurrucada con Jasper en el sofá, veían una película.
-Buenas buenas – canturreé
-¡Bella! – exclamó Alice que pegó un brinco al verme
-Hola duendecilla – la abracé
-¿Cómo estas? – me preguntó
-Bien, espero que tu también lo estés – sonreí
-Lo estoy – rió
Edward saludó a Jasper y luego a Alice, yo palmee a Jasper cariñosamente.
Preparé café con Alice mientras los muchachos charlaban.
-Hace tanto que no nos veíamos – le dije
-Es cierto, debemos contarnos muchas cosas – murmuró Alice
-¿Qué debes contarme?- pregunté intrigada
-Quería contarte un poco lo de la mudanza.
-Alice, dime que no dejaremos de hablarnos. – me puse nerviosa
-Claro que no tonta, es una buena noticia. – Palmeó mi espalda – Lo de la mudanza se pospondrá, Jasper debe hacer un viaje de negocios y no habrá tiempo.
-Eso es genial pero ¿no estas triste? – pregunté
-Claro que no, pasaremos mucho tiempo juntos – me sonrió
-Eso es verdad.
-Y ¿Qué me cuentas de Edward? – me preguntó
-Hay tantas cosas, lo hicimos como conejos – reí
-¡No me digas! Hicieron la cosa a lo loco – rió
-¿Quiénes? – Edward se acercó y preguntó
-Tú y Bella, hicieron chanchadas como locos. – rió Alice, estaba avergonzada.
-¡Alice! – exclamé
-Si claro, lo hicimos como locos – rió Edward
-Edward – lo miré con vergüenza
-No te avergüences – me abrazó y Alice nos dio espacio para que estemos solos
-Me da vergüenza hablar de esto – reí
-Te da vergüenza hablarlo, pero no te da vergüenza practicarlo – rió acariciando mi cabello
-Algo así – murmuré
-Oye, creo que me iré.
-¿Por qué? – le pregunté
-Tengo que ir a la casa de mis padres – explicó
-Bueno, no te retrasaré – dije haciéndome a un costado
-Te veo mañana – me besó castamente
Se despidió de Jasper, de Alice y se fue. No podía estar sin él, recién se había ido y ya lo extrañaba.
Alice me vio un poco cansada y me dijo que no había problema, que podía descansar un rato. Asentí porque estaba exhausta, la ducha que había tomado con Edward había ayudado. Pero no lo suficiente.
Me rendí en mi cama, Lola se acomodó junto a mí. A decir verdad le estaba dedicando muy poco tiempo, tendría que mejorar eso.
Estaba un poco intrigada acerca de Peter, quería saber porqué tenía problemas con Edward. ¿Cuál sería el cortocircuito entre ellos? No imaginaba a un Edward enfrentado, y mucho menos con un familiar. Aún no me animaba a preguntárselo.
Me dormí con Lola acurrucada en mis brazos, los truenos la alteraban.
.
-¡Bella! – Alice me sacudía para que me despertase
-Ardilla – murmuré bostezando
-Hay una mujer que quiere verte – señaló la puerta
-¿Quién es? – pregunté pegando un salto
-Dijo que se llama Esme, quiso esperarte. Su cachorro se encariñó con Lola – rió
-¿Esme? – Fruncí el ceño - ¿Qué hace aquí?
-¿Quién es? – Alice se intrigó
-Es la madre de Edward – dije estirando las sábanas de mi cama
-Iré a hacerle compañía, vístete.
Me calcé un short, una camiseta y mis zapatillas. La lluvia había sido reemplazada por un sol radiante, de hecho estaba caluroso.
Me asee y salí del baño, Esme estaba bebiendo café. Debía agradecerle a Alice, ella la atendió mientras pudo, me había ayudado.
-Hola – me asomé y saludé a Esme
-Hola cariño – se puso de pie y me abrazó
-Me sorprende verla aquí – reí sentándome
-Bueno, quería invitarte a almorzar.
-¿En su casa?
-No, de hecho pensaba almorzar afuera, en algún restaurante ¿te parece? – invitó. Quería ir pero no quería dejar sola a Alice
-Esme no quiero ser grosera, pero si voy contigo tendré que dejar sola a mi amiga – fruncí los labios
-Pero puede venir con nosotras, dile y vamos las tres juntas. – a toda costa quería que fuésemos
-Bien, le preguntaré si quiere ir.
Busqué a Alice en la sala, estaba hablando con su madre por teléfono.
-Aguarda un momento – le dijo a su madre - ¿Qué ocurre? – me preguntó
-Esme nos invitó a almorzar.
-¿Ahora?- preguntó. Asentí – Bien, en un segundo estaré lista.
Le di espacio y le avisé a Esme que estaríamos en un segundo. Ella solo quiso esperarnos afuera.
Me vestí acorde a la situación, un vestido simple y zapatillas. Alice se colocó un jean, ella estaba pasando por su ciclo menstrual y le parecía más cómodo.
-Estoy furiosa – bufó de salida
-¿Por qué? – pregunté paciente
-No puedo hacerlo con Jasper – hizo una mueca de tristeza
-¡Alice! – reí
-¿Qué? Extraño hacerlo con él.
-¿Hace cuanto no follan? – me daba vergüenza utilizar ese vocabulario
-Hace dos días.
-¿¡Que!? Alice eres una tonta – le di un empujoncito con cariño y rió
Afuera nos esperaba Esme en su lujoso carro, aunque no veía a Roco.
-Suban – indicó quitando el seguro de las puertas
-¿Y Roco? – pregunté arriba del auto
-Lo dejé con Lola, quedaron dentro. – rió acelerando
-Se conocerán un poco – bromeó Alice, ambas reímos
Al parecer iríamos a un restaurante cercano. ¿Edward sabría de esto?
La relación que estaba teniendo con Esme era extraña, ella seguramente me consideraba su nuera, pero yo no podía verla como mi suegra. Hasta que las cosas con Edward no se hicieran más importantes no la vería de esa manera. Pero por el momento, debía fingir y salvar la situación.
-Nos tienen preparada una mesa junto a la ventana, vayan, iré en un segundo. – sonrió Esme
Con Alice nos preguntábamos porqué la atendían tan bien, quizás conocía al dueño del lugar o algo. El lugar, por cierto, era muy lujoso. Candelabros vidriosos colgaban, todo el lugar estaba alfombrado y bien cuidado. Debía ser muy caro.
-Bien muchachas ¿Qué pedirán? – Esme se acercó y se sentó con nosotras
El almuerzo fue muy cómodo, charlamos de cosas triviales, de Alice y Jasper. Esme estaba muy contenta por Alice, Jasper era como un hijo más para ella. Le tenía mucho aprecio.
Almorzamos carne con ensalada, bebimos vino y de postre frutas con dulce.
Esme muy amable nos llevó de regreso al monoambiente, recogió a Roco y se fue. Lo que me sorprendió fue ver el coche de Edward estacionado afuera.
Subimos y escuchamos voces en la sala, una era de Edward y la otra no tenía idea.
Entramos y vimos a Edward con Charlotte, sentados en la sala. ¿Qué demonios hacia ella aquí?
-¿Qué haces tu aquí? – la enfrenté y Edward me detuvo
-Bella, Charlotte vino a disculparse. - ¿Edward la defendía?
-No quiero oírte. – la fulminé con la mirada
-Quiero decirte que lo siento. – realmente se veía arrepentida
No era tan mal, podía escucharla, no la dejaría con sus ganas de disculparse. Dijo que estaba arrepentida por todo, por el incidente del trago, por amenazarme en el café y por Edward. Por haber querido robármelo. Edward y Alice presenciaron la charla, en la cual llegamos a un acuerdo.
"Hagamos de cuenta que nada ha sucedido", cerramos el tema. Aunque era difícil mirarla, ella había besado a Edward, mí Edward.
Después de un café, Alice y Charlotte se fueron, quería charlar como amigas.
-Ahora que estamos solos quiero disculparme – murmuró Edward
-¿Por qué? – le pregunté
-Por dejar entrar a Charlotte, es que se veía tan mal que…
-Edward – lo callé -, ya pasó, por suerte las cosas se solucionaron y no estoy enojada. – lo besé
Y así pasamos toda la tarde, acurrucados, besándonos. Sonriéndonos como adolescentes.
En pleno arrumaco me propuso salir por la noche, me pareció buena idea. Sería más divertido ir con Alice y Jasper, hacía tiempo que no salíamos juntos.
Nos decidimos por ir a un boliche súper importante del centro de Boston, la gente importante lograba entrar.
Edward dijo que no se cambiaría de ropa, se quedó en la sala mientras me duchaba.
¿Qué ropa usaría? Él se veía bien con cualquier ropa, pero yo no.
Salí envuelta en mi toalla, él me miró y sonrió. Me acerqué y me eché encima de él, sonrió melosamente.
-¿No querrás que te haga mía? ¿O si? – me preguntó lascivamente
-¿Tu que crees? – lo desafié
-Creo que se está haciendo tarde, ya habrá tiempo para tener sexo. – jugueteó con mi cabello y di un saltito yéndome a cambiar
No tenía de que usar, Alice no estaba para ayudarme, ella se cambiaría en la casa de Jasper. Nos encontraríamos todos allí.
-¿Estas lista? – Edward me golpeó la puerta
-Si. – dije y salí
-Que linda – quedó boquiabierto al verme
-Gracias – le sonreí con timidez
-Bueno, vamos – me tomó del brazo y salimos
Abrió como todo caballero la puerta ante mí y subí al coche, me sentía muy cómoda con él.
-Tenemos varios minutos hasta la disco – aclaró arrancando el auto
-No hay apuro. – reí
Boston, un cielo estrellado increíble, noche de amigos. Recordé lo que era vivir en Arizona, mis otros amigos, mis otras costumbres. En parte extrañaba eso, extrañaba mi hogar, mis amigos, mis padres.
Angelina era mi mejor amiga allí, pero al mudarme perdí el contacto con ella. Ahora Alice era mi mejor amiga, mi hermana, aunque no me olvidaba de Angelina.
Allí también había dejado un amor, Ryan fue mi novio por un año. Obviamente nadie sabía de él, sólo mis padres lo conocieron oficialmente. Y a Edward no se lo había comentado, era algo insignificante.
No para mí, pero si para él. A él no le interesaría saber de mis amores pasados ¿o si?
A mi si me importaban sus amoríos, pero nunca se lo había hecho saber. Sabía que si me contaba acerca de otra mujer, me molestaría, mucho. Así que prefería dejar el tema estancado, por el momento. Pero en parte quería saberlo, después de la secundaria ¿habría conocido mujeres importantes?
Carlisle había dicho que yo era la primera mujer que Edward llevaba a su casa, la primera a la que conocían oficialmente.
Me parecía raro, Edward era muy guapo, debía tener miles de mujeres atrás. Empresarias, doctoras, voluptuosas, mucho más lindas que yo.
Pero por algo se había fijado en mí, aunque ni yo sabía porqué. Era una afortunada, pero no del todo.
Llegando a Magnetic divisé a Alice en la fila de entrada a la disco, se veía esplendida. Entramos como de costumbre. (1)
-¡Ronda de tragos! – exclamó Jasper con las manos en alto
-No bebo – le dije
-Vamos Bella, es una noche especial – me palmeó invitándome un tequila
Se me subió rapidísimo, dejándome un poco mareada, atontada. No era muy amiga del alcohol, me llevaba a las patadas. Se me subía en cuestión de segundos, y el humo del cigarrillo me mareaba aún más.
-Bailemos – me invitó Edward al centro de la pista
Girábamos, saltábamos, gritábamos, festejando el estar vivos. O algo así, no tenía idea.
-¡Wohooo! – salpiqué a Edward con mi bebida, sin querer
-Hey – tomó mi copa
-¿Qué haces? – lo miré con mala cara, estaba algo ebria
-Te estoy rescatando, estás algo pasada – rió
-¡Tu estas pasado! – lo empujé y encaminé hacia el baño de mujeres
¿Qué carajos me pasaba? No me reconocía, empujaba a Edward y me escapaba sola. Iba con la cabeza para abajo, fregándome la nuca, con una terrible migraña. Había bebido unas cuantas bebidas, ¿tanto me había afectado? Yo no era así, de verás estaba pasada de roscas. No podía controlarme, era una jodida adulta sin autocontrol.
-Cuidado muchachita – un tipo alto me frenó
-¿Qué? – lo miré
-¿Vas por todos lados empujando gente? – bromeó
-¡¿Qué te importa?! – lo empujé
-Ven aquí – me tomó de la cintura y me acercó a su cuerpo -, me gustan las mujeres bravas como tú.
-¡Suéltame! – le grité
-No – me calló y se dirigió al baño de mujeres
-¿Qué demonios haces? – lo detuve cuando me di cuenta de que estaba con un extraño en el baño
-Estoy haciendo lo que tú quieres que hagas. – me apoyó contra los azulejos violentamente
No podía gritar, el alcohol había dañado mi garganta, ¿Qué demonios haría? Levantó mi falda, acariciando mis piernas bruscamente, acariciando mi vagina por encima de mi fina lencería. Estaba mareada, todo me daba vueltas, no estaba conciente.
-Ya déjame – murmuré inconciente
-Me encanta agarrar muchachas ebrias como tú, y hacerlas mías. – lamió mi oreja
Esto tendría un final desagradable, yo no estaba de acuerdo, sería una jodida violación. Metió su mano por mi blusa, desabrochando mi corpiño, y manipulando mis senos. Muchas muchachas entraban al baño, pero al ver el acto salían disparadas, ninguna me ayudaba. Pero era obvio, ellas no sabían que él era un jodido extraño, que él estaba abusándome. ¿Por qué carajos había bebido tanto? Me reprochaba como una infeliz. Éstas eran las consecuencias.
-¡Déjala! – Edward golpeó al tipo
Caí al piso, golpeándome la cabeza, inconciente. Lo último que resonó en mi cabeza fue un "¡Bella!", brusco. La voz de Edward, desgarrada, asustada.
.
-Pónganle suero – la voz de una mujer me despertó
Abrí los ojos, estaba en un hospital, al parecer. Mi cabeza estallaba, miré a mí alrededor y allí estaban Edward, Alice y Jasper.
Alice me tomaba de la mano, acariciándola dulcemente. Y Edward lagrimeaba, desgarrado, triste. Jasper tan solo frotaba la espalda de Alice.
Al ver a todos tan asustados me quise ir del jodido hospital, convencí a la enfermera de que me dejara ir. Prometí seguir todos los cuidados indicados, pero quería salir de ese lugar, me sentía encerrada, asfixiada.
El aire que corría afuera era muy bueno para mí en estos momentos.
Me costaba caminar, todo se debía al fuerte dolor de cabeza, tremenda jaqueca.
Edward y Alice me recostaron con paciencia en mi cama, quería descansar. Pero el timbre sonó.
-¿Me haría el favor de atender? – le dije a Alice, quedándome con Edward
Una voz familiar se escuchó en la sala, abrí mis ojos como una lechuza, no podía ser cierto.
-¡Chispita! – mi madre pegó un grito entrando a mi cuarto, Alice miraba todo desde atrás y Edward se apartó
-¿Mamá? – la miré sin entender
-¡Hija! – se tiró encima de mí, abrazándome
-¿Cómo estas mamá?
-Bien, pero no te veo feliz, ¿quieres que me vaya?
-No mamá, estoy contenta de verte pero, no te esperaba. – murmuré
-Claro que no, es una sorpresa. Y dime, ¿Quién es él? – miró a Edward y podía notar cierta timidez en Edward
-Él es…- miraba para todos lados, sin saber que decir
En ese momento hasta el rincón más oculto de mi cuarto me parecía interesante, no sabía hacia donde mirar, no tenía idea de que decir. Estaba jodida, mi cabeza explotaba y mi atolondrada madre me interrogaba a más no poder.
¡Gracias por leer!
Quiero disculparme INFINITAMENTE, por haberme tardado tanto. Lo siento mucho, pero estuve con muchos deberes, por el colegio y distintos motivos.
Creo haberme ganado el odio de algunas, por no haber actualizado pronto. Jaja
El proximo capitulo se llamará "Primera cita". Espero que les haya gustado, me gustaría que me dieran su opinión en un review. ¡Me dan ánimos para seguir! Infinitas gracias e infinitas disculpas.
En mi twitter AnbelCullen, pondré la direccion de mi Tumblr y de mi facebook, ya que aquí no puedo hacerlo. Tambien en twitter pondré imagenes relacionadas, como vestimentas. ¡Gracias!
