Capítulo 2

Los días habían pasado, mi primer sábado desde que tengo amigas nuevas y ya me estaba alistando para poder salir con ellas a pasear por el centro comercial. Me sentía algo intimidada pues Tao era una chica de la "Zona Rica" junto con Soon Kyu, una chica que conocí en la clase de Algebra; Soo y Baek no eran tan ricas, pero tenían una vida cómoda, yo era la única que venía de Dalgdongnae. Aún así intenté que no me importara, ellas me apreciaban por mí y no por el lugar en el que vivía.

- Zhou Mi, ya me voy

Dije, mirando el reloj, si me daba prisa llegaría a tiempo. Salí del departamento y Chanyeol hacía lo mismo. Él me sonrió, yo le devolví el gesto.

- ¿A dónde vas?

Preguntó, acercándoseme.

- A Gangnam, al centro comercial

Contesté, entrando con él ascensor.

- ¡Qué bien! – exclamó sonriente – Que te diviertas

- Gracias… - sonreí y el ascensor se detuvo en el primer piso - ¿Tú a dónde vas?

- También voy a Gangnam – contestó – Pero a otra zona…

- Genial… - sonreí, ese chico me caía muy bien y tenía orejas enormes – Entonces vámonos juntos, así no temeré ser asaltada

Chanyeol rió y asintió con la cabeza. Llegamos al subterráneo y nos subimos en uno de los vagones. Él iba contándome cosas chistosas de cuando él iba a la escuela, como que habían lanzado a un chico dentro del contenedor de basura, yo solo reía, como dije, Chanyeol era muy agradable.

Llegamos a nuestra estación y nos despedimos. Comencé a caminar por las calles de la gran ciudad y llegué al lugar que me habían indicado. Allí estaban ellas, excepto Soo. Las chicas me saludaron, explicando que Soo no se sentía "Con el humor" adecuado para salir, yo solo asentí a todo lo que ellas decían y comenzamos nuestro paseo.

Cuando vivía en Changsha, en China, salía muy poco. Tenía amigas, pero con un padre enfermo, salir no era una posibilidad, quería pasar cada momento con él. Comenzamos a caminar hacia el "COEX Mall"; lo primero que quisieron hacer fue obviamente buscar ropa.

- Esto te quedaría bien Tao

Le decía Baek a su amiga, quien se tomaba su tiempo para ver cada una de las prendas que tocaba.

- Yo creo que se le vería mejor a Soon Kyu

Señaló Tao y la mencionada abrió mucho los ojos.

- No soy lo suficientemente alta como para usar eso

Dijo, sosteniendo el vestido.

- Los vestidos hacen más bajitas a las bajitas – rió Baek – Si le ponemos esto a Soo lo más probable es que no la podamos ver

- Soo es enana, debería usar tacones

Tao tomó algunas prendas de ropa.

- Esto es lindo

Tomé una chaqueta con un unicornio.

- ¿No crees que es infantil?

Preguntó Soon Kyu y miré con más detenimiento la chaqueta, a mí me gustaba.

- Me gustan los unicornios

Contesté con un encogimiento de hombros.

- Bueno, si la quieres, llévala

Dijo Tao, tomando una blusa. Miré el precio y casi me caigo al suelo ¡Era muy cara para ser solo una chaqueta con el dibujo de un unicornio! Miré a todos lados y la dejé en su sitio. Continuamos viendo ropa, yo con disimulo veía los precios, definitivamente todo en ese Centro Comercial era caro. Las chicas, con varias prendas cada una, corrieron a la caja para pagar, yo solo las seguí, mi poco dinero lo gastaría cuando decidan detenerse a beber algo.

- La tarjeta de mi hermano es mágica – rió Tao, sacando una tarjeta negra de su muy notablemente cara billetera – Mis padres no me quieren dar una porque dicen que no sé controlarme… - Tao rió – Así que se la pido a mi hermano, él hace todo lo que le pido

- Yo solo llevaré esto – dijo Baek, sosteniendo dos camisetas – La economía no me alcanza para más – todas rieron – Aunque si tú me prestas…

- Ni de broma – sentenció Tao – Me aprovecho de mi hermano, pero no tanto

- Yo solo llevaré esto – Soon Kyu sostuvo un par de pantalones – En verdad necesito un nuevo par de pantalones

- ¿Y tú? – me preguntó Baek – ¿No vas a comprar nada?

- Eh…

Miré a otro lado, sintiéndome algo incómoda.

- ¿No tienes dinero? – preguntó Tao y yo me encogí de hombros – Trae esa chaqueta que te gustó, yo la pago

- ¡¿Por qué a ella sí y a mí no?!

Preguntó Baek, parecía que intentaba sonar indignada pero la sonrisa la delataba.

- Porque tú ya estás comprando cosas Baekhyun

- No es ningún problema, en serio… - dije, mordiéndome el labio y maldiciéndome por conseguir amigas con dinero – No tienes por qué hacerlo

- Quiero hacerlo – Tao insistió, empujándome hacia el estante donde había dejado la chaqueta del unicornio – Para eso son las amigas…

- Eh… gracias…

Fue lo único que dije, yendo por la chaqueta ¿En verdad existían personas así en este mundo? Busqué la chaqueta, en verdad era bonita, me gustaba el unicornio. Cuando era pequeña solía soñar con un unicornio que me hablaba quedamente sobre una mariposa; solía hacer dibujos de unicornios y tenía muchos peluches y juguetes de unicornios. Papá solía decir que los unicornios utilizaban su cuerno para sanar y hacer magia, y cuando él enfermó deseé tener un unicornio de verdad al lado. Encontré la chaqueta, alguien la había puesto debajo de muchas otras cosas. Observé el dibujo, era infantil pero bonito.

Volví a la caja y me di con la sorpresa que las chicas se habían ido. Con la chaqueta en mano empecé a recorrer todo el lugar en busca de mis tres amigas, pero no estaban ¿Se habían ido acaso? No, eso no podía ser, ellas no me podían haber abandonado. Di una última vuelta por la enorme tienda departamental y me di por vencida, no estaban por ningún lugar ¡Ni siquiera en los otros pisos!

Dejé la chaqueta en su sitio y salí del lugar ¿Dónde podían estar? No conocía el COEX y con mi mala memoria era obvio que no iba a encontrar el camino de vuelta. Miré hacia todos lados mientras caminaba por el centro comercial, debían de estar por algún lugar. Pasé por cada una de las tiendas que había en el lugar, por cada cafetería, y no las encontré. Suspiré, ni siquiera tenía mi teléfono en la mano, lo había olvidado en casa. Entré en el baño, tanta búsqueda tenía a mi vejiga llena.

- Que bueno que nos deshicimos de esa pobretona…

Rió una voz, era la voz de Tao desde uno de los cubículos.

- No sé cómo es que Soo le pudo caer bien

Reía Baek, también dentro de los cubículos.

- Chicas…

Soon Kyu me miró fijamente.

- Por eso la expulsamos del grupo – Tao soltó un suspiro – Al final solo nos tenemos la una a la otra

- Como debió ser siempre

Ambas chicas rieron.

- Chicas…

Volvió a decir Soon Kyu.

- ¡Déjanos conversar y cuida mi bolso! – ordenó Tao y yo vi el mencionado bolso Gucci que Soon Kyu sostenía – La pobre Soo tuvo una rabieta

- Pobre…

Se burló Baek.

- Ahora odiará a la chica nueva por ser la que provocó que la expulsemos – dijo Tao y yo tomé el bolso, forcejeando con Soon Kyu que al final cedió – Pero eso se gana por no saber elegir su lealtad…

No podía creerlo, esas dos eran unas perras. Nadie se burlaba de mí, puedo parecer tonta pero no lo soy, yo no dejo que las personas se burlen de mí. Abrí el bolso y tomé el lápiz labial rojo de Tao; lo abrí y comencé a escribir en el espejo:

Para eso están las amigas

Me llevé el bolso y salí del baño. Me sentía muy enojada ¡¿Cómo podía haber gente tan falsa en este planeta?! Ojalá les pase algo malo a esas dos. Miré el bolso, una billetera, más maquillaje, pañuelos desechables, desinfectante de manos y las llaves de un auto. Tomé la billetera y me dispuse a arrojar el dinero por todas partes, pero algo en mi interior no me lo permitía, era una voz diciendo que yo no era así. Quería mandar a la mierda a esa voz, pero no pude.

- ¡Eres una ladrona!

Gritó Tao, apareciendo de la nada y arrebatándome sus cosas.

- No esperes que me disculpe

Solté, fulminándola con la mirada.

- ¡Que descaro el tuyo! – mi miró con petulancia – Me robas y ahora no tienes la educación como para disculparte

- Serías merecedora de mis disculpas si no fueras una mierda de persona…

Me di media vuelta y ella me tomó de la muñeca.

- ¿Cómo me llamaste?

- ¿Ahora también eres sorda? – la fulminé con la mirada – Esta "Pobretona" no te molestará más… - me solté y comencé a caminar – Y por cierto… - me giré – ¡Con todo el dinero que tienes deberías pedirle a tu padre que te arregle esa cara, pareces un oso panda desinflado!

Orgullosa de mis estúpidas palabras me di media vuelta y continué mi camino. Sentí una extraña sensación en el pecho, mis nuevas amigas me habían durado una semana, pero no importaba. Comencé a caminar por las calles, viendo el cielo y sintiendo una extraña sensación en el pecho ¿Esto era ser traicionada? Tan pronto, el golpe había sido sorpresivo ¡Pero no necesitaba a esas dos estúpidas!

Mis pies siguieron su camino y llegué a una zona un poco extraña de la cuidad, parecía como oculta. Un pasaje que parecía detenido en el tiempo, con árboles y bancas de madera. Había tiendas de fruta, una panadería, un sastre, parecía un callejón sacado de un cuento de hadas. Continué caminando por ahí, de pronto se sentía cálido el ambiente. Miraba todos los puestos, las personas me miraban con curiosidad, quizá yo no era la clase de persona que visitaba un lugar como ese.

Me detuve enfrente de una tienda, mi corazón comenzó a latir con fuerza ¿Qué me sucedía? Alcé la mirada y vi el letrero de madera con letras talladas y pintadas de color blanco.

"Rito Sagrado"

Mi corazón comenzó a latir a mucha velocidad, sentía que en cualquier momento se me iba a salir del pecho. Posé mi mano en la perilla de la puerta y sentí una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo. Solté la puerta y miré su interior, parecía una tienda muy antigua. Volví a tomar la perilla y abrí la puerta. La campana sonó y el viejecillo en el mostrador me miró, sonriéndome.

Comencé a pasearme por la tienda. Había cabezas de animales disecados, candelabros con velas, sillas muy antiguas, polvo, parecía una biblioteca de la edad medieval. Pasé mi vista por los estantes, leyendo los borrosos títulos de los desvencijados lomos de los antiguos libros. Eran libros de historia, libros de poesía del medio evo, libros de fantasía, libros sobre misticismo.

- ¡Hola!

Saludó una voz, sobresaltándome.

- ¡Mierda Chanyeol! – lo miré fijamente, frunciendo el entrecejo – Me asustaste

- Lo siento… - rió - ¿No ibas a estar con tus amigas?

- Resulta que no eran mis amigas…

Mascullé, intentando tomar un libro sobre seres mitológicos.

- ¿A no?

Preguntó.

- No – contesté, estirándome – Solo eran una manada de perras ardidas

- Wow… que vocabulario - rió y yo solo sonreí – Bueno… bienvenida al "Rito Sagrado" la mejor librería en toda Seúl

- ¿Te gustan estas cosas?

Le pregunté con curiosidad.

- Me llaman la atención – contestó – Creo que mi cabeza está metida en las fantasías… - tomó un libro cualquiera – Pero no me importa

- Le hablas a la chica que sueña con ver un unicornio

Confesé y él sonrió aún más.

- Bueno, aquí hay de todos – me dijo – Seres de la mitología griega – me señaló unos libros – En los estantes de por allá hay mitología china, por allá la mitología egipcia, más allá la mitología hindú…

- ¿Y la leyenda del "Árbol de la Vida"?

Pregunté y Channie, sí, así le diré ahora, me miró con una ceja alzada. El viejito de la entrada carraspeó y le dediqué una mirada, ojalá no tenga nada grave, se ve como momia. Miré de nuevo a Channie y este seguía en la misma posición.

- No creo en mitologías que no han sido estudiadas y de las que no se encuentren hechos…

- ¿Eres un creyente escéptico?

Pregunté y él rió.

- Si no hay pruebas de que esa mitología existió no la creeré – comenzó a decir – Pero si hay pruebas de que existió, creeré en esa mitología e intentaré probar que puede que sea verdad alguna de sus leyendas… - quedé impresionada por la seriedad con la que decía esas cosas – Así que sí – sonrió de nuevo – Supongo que soy un creyente escéptico…

- Bueno Channie el "Creyente no creyente" – mi amigo rió - ¿Me bajas ese libro?

- Tal vez hable sobre unicornios

Rió.

- Por eso lo quiero

Reí. Para Channie no se le hacía difícil llegar al estante más alto, solo tenía que estirar un poco su brazo y lo tomaba. Channie sacó el libro y otro cayó al suelo. Era un libro pequeño, con un pedazo de cuero como cubierta que tenía amarradas unas hojas. Channie lo levantó con cuidado, se veía muy frágil. No tenía título y era obvio que era muy antiguo. Mi corazón comenzó a latir con rapidez, quería tomarlo entre mis manos pero algo me detenía.

- Está en blanco… - dijo Channie, pasando todas las páginas - ¡Ey! – el viejecillo lo miró - ¿Por qué hay un libro sin texto aquí, Henry?

El hombre nos miró y sonrió. Mi corazón comenzó a latir con mayor rapidez, la respiración comenzó a fallarme y me tuve que sentar en una de las viejas sillas empolvadas. Channie me miró y luego miró el libro con curiosidad.

- Con que ahí estaba… - Henry caminó hacia Channie y miró el libro – Lo creí perdido entre mis cosas – rió – Es vuestro… - dijo de pronto y yo lo miré sorprendida – Cuidadlo mucho, él os dirá…

- ¿Qué?

Preguntó Channie, mirándolo con confusión.

- No creí que llegaría este día… - me miró fijamente – Perdonadme por perder la fe…

- Eh… - miré a Channie – Bueno… - tomé mi libro de unicornios – Yo llevaré este… ¿Cuánto es?

- Debéis iros… - nos abrió la puerta – Ahora que tenéis el libro, Él lo sabrá

- ¿Quién?

Pregunté, sintiéndome extrañamente asustada.

- Al que todos los duendes tememos, aquel que tornó negro nuestro mundo… - siguió diciendo el viejecillo, Channie lo tomó de los hombros – Aquel que hizo que las hadas dejaran de volar y que todo pereciera…

- Henry, creo que los años ya te afectaron

Dijo Channie, sentando al viejecillo.

- ¡Tenéis que prepararos!

Gritó el viejo y yo pegué un salto ¿De qué demonios hablaba ese hombre? Channie abrió la puerta y me empujó fuera de la tienda. Comenzamos a caminar hasta llegar a un parque y Channie me compró un helado, algo dulce era justamente lo que necesitaba.

- Disculpa por todo eso – dijo Channie, sentándose a mi lado – Henry normalmente está en sus cabales

- Descuida… - comí un poco de mi helado – No ha sido nada

- Es que… - Channie me miró fijamente – Tienes cara de espanto…

- No sé por qué… - miré mi helado y luego a las hojas marchitas siendo arrastradas por el viento – Me siento asustada…

- ¿Asustada?

- Es que… - lo miré – Me creerás loca pero… - miré al cielo, este se había nublado de pronto – Tengo la sensación de que algo malo va a pasar…

- ¿Algo malo?

Preguntó Channie y yo asentí.

- Esto… esto no lo sabe nadie, ni siquiera mi familia – mi amigo asintió, sabía que podía confiar en él – Hace meses que tengo una pesadilla

- ¿Qué clase de pesadilla?

- Veo un eclipse, el sol… - intentaba recordar cada detalle del sueño – El sol es cubierto y todo queda oscuro… - Channie me miró con atención – Cuando bajo la mirada para ver las calles debajo de mí…

- ¿Qué sucede?

- Todos están muertos…

- Wow… - Channie parpadeó mucho – Es una pesadilla muy…

- No me da miedo, pero me deja con esta sensación – toqué mi pecho – Investigué un poco acerca de los dos eclipses que van a haber pronto y… me topé con una leyenda que hablaba sobre que estos eclipses eran las advertencias antes del "Juicio Final" – miré a mi amigo, temiendo que me crea una loca – No estoy diciendo que sea real pero… - miré el suelo – El miedo irracional que siento en este momento es real…

- No creo en esa historia del "Árbol Mágico" – dijo y yo asentí – Es solo un cuento

- Supongo que tienes razón…