Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo me adjudico algunos personajes.
La historia es producto de mi imaginación
Canciones que sonarán en el capítulo.
(1)- Missy Higgins – Where I stood
—Y si pasaremos el día juntos, ¿no deberíamos regresar? — le pregunté a Edward, haciéndome una coleta en mi cabello
—Debemos, estamos cerca — me tomó del brazo y entramos
Acomodamos un poco y salimos, el barco ya estaba en la orilla de un muelle cercano al departamento. El coche de Edward estaba estacionado a unos metros, como todo caballero abrió mi puerta y me ayudó a subir juguetonamente.
Encendió el auto y condujo hasta mi dpto. Despidiéndose con un beso de lengua y un "te veo luego nena", era tan dulce y gentil, decir que estaba enamorada de él, era poco. Quería, necesitaba estar con él.
Reneé y Alice me interrogaron y pidieron detalles de la cita, les conté todo. Excepto lo del sexo, eso ya seguramente se lo habían imaginado, habíamos hecho el amor. Con todas las letras, estaba enamorada de él, de todo. De sus besos, de sus abrazos, de sus caricias.
Necesitaba descansar, alimenté a Lola y la recosté a mi lado. No quise almorzar, quería aclarar mis pensamientos.
Me había reencontrado con Edward hacía siete meses, en esos meses había perdido mi virginidad. No me arrepentía, era una elección que yo misma había tomado, él jamás me presionó. Siempre había sido comprensivo conmigo, atento y cada vez que algo me sucedía, me ayudaba. A sus padres les caía bien, ellos me agradaban y yo parecía agradarles.
Mientras acariciaba a Lola, mi celular sonó, era un mensaje de Edward.
Edward – 15:30
Nena, ¿Cómo estás? Pasaré por ti a las 18hs. ¿Te parece bien?
Bella – 15:32
Me parece bien, ¿Qué tienes en mente?
Estaba intrigada, la cita había sido asombrosa, pero ¿Qué haría ahora?
Edward – 15:33
No puedo decirte nada, sólo usa ropa cómoda ;)
Bella – 15:33
Ese guiño es prometedor, LOL. Usaré un short y una remera cómoda, ¿te parece?
Edward – 15:35
Esos shorts ajustados, que un día me causarán un paro cardíaco, me encantan. Enserio.
Bella – 15:36
Los usaré más seguido, entonces. ¿A dónde iremos Edward?
Edward – 15:37
Es un lugar en el que nos divertiremos mucho, créeme.
Bella – 15:39
Ed, necesito saber más, eso no me dice mucho.
Edward – 15:41
Deberás aguantarte, pasaré por ti en unas horas nena, te veo luego, te quiero.
Bella — 15:42
Te estaré esperando, y también te quiero.
¿Qué ropa cómoda usaría? Iría con un short, una remera y mis zapatillas viejas. Aunque no sabía a donde iríamos, debía ir cómoda. ¿Qué tendría preparado? La cita había sido hermosa, él era hermoso, todo había sido hermoso y perfecto.
Pero todo seguía igual, no habíamos avanzado ¿o sí? Un poco, un paso grande y diminuto a la vez.
.
.
.
—Regresaré en unas horas — canturree saludando a mi madre y a Alice
—Suerte cariño — sonrió Reneé
—¡Que te vaya bien! — me alentó Alice
Edward me esperaba afuera, apoyado en su flamante volvo, parecía un actor porno. Con esos pantalones ajustados en la entre piernas, y esa camiseta que se adhería perfectamente a sus formados pectorales, zapatillas cómodas en sus pies.
—Hola nena — sonrió besándome
—Hola — sonreí. Y abrió la puerta del copiloto, para que subiese
—El camino es un poco largo, ponte cómoda — rió encendiendo el coche
—Bien, me aguantaré — reí acariciando su cabello
Otra vez estábamos juntos, otra vez pasábamos tiempo juntos, otra vez. De repente mi corazón latió fuerte, dejando mi mente en blanco, sólo plasmaba Edward. Edward y todo su encanto.
Por un instante recordé todo lo que estábamos pasando juntos, las salidas, los besos, los abrazos. Recordé las veces que habíamos hecho el amor, poniendo todo y más, cada uno del otro.
Su mano acariciando mi cuerpo, acariciando cada centímetro y rincón de mi diminuto cuerpo. Sus labios, besando mi cuello, mis labios, mi vientre.
Sus brazos aferrándome a él, esos abrazos que dicen –no te soltaré jamás-, lo amaba. Era un hombre completo, buena persona, daba buenos besos y me hacia el amor como un dios.
Girando a la derecha de la carretera, se podía ver a la lejos un gigantesco parque de diversiones. Sonreí emocionada, jamás había ido a uno así tan grande.
—Wow — dije abriendo mis ojos asombradísima
—¿Te gusta? — me preguntó estacionando el auto
—Es enorme, me encanta — dije embobada
—Bajemos y divirtámonos — sonrió bajándose
No dejé que abriese mi puerta, bajé con cierto entusiasmo y atolondrada.
Edward me indicó que hiciera la fila para entrar, mientras él compraba las entradas. Me quedé entre en el gentío y desde afuera se podía ver la famosísima "Vuelta al mundo", el gigantesco juego en el que te subes y das una gran vuelta, se puede ver todo.
Las gigantescas montañas rusas, los botes en el agua, y muchas atracciones para parejas.
—Ya está — sonrió con las entradas en la mano
Le dio ambas a un tipo que las sellaba y me tomó de la mano. El recorrido sería largo y divertido, todo era perfecto, colorido. Antes que todo, quise subir a una montaña rusa, de vértigo extremo.
No había mucha gente, así que avanzamos muy rápido, y nos ubicamos primeros.
Era un carrito en el que cabían dos personas justas, ambos muy cómodos, tomados de la mano.
—Edward tengo miedo — murmuré apretando su mano
—No temas, estás conmigo — me dio tranquilidad acariciando mi cabello
—¡Aquí van! — dio la orden un muchacho, para que la atracción comenzara
Me tensé cuando el carrito comenzó a moverse.
—¡Carajo! — exclamaba el gentío que estaba en los demás carros
Y en la primera bajada brusca, comencé a gritar, parecía una loca. Edward estaba divertido, gritaba emocionado. Nos ponían de cabeza, y de todas formas, el vértigo que sentía era inexplicable. Una adrenalina corría por mis venas.
Al bajar me sentía mareada, pero había sido muy divertido.
—Creo que fue fabuloso — dije tomando la mano de Edward
—Gritaste bastante — rió encaminando hacia la vuelta al mundo
En la cual subimos, la vuelta nos llevó hasta arriba, se veía todo el parque.
—Es hermoso — sonreí mirado hacia abajo, todo iluminado —, una de las mejores vistas
—Una de las mejores — voltee para mirarlo y ve qué estaba observando, y me estaba mirando a mí
Sonreí disfrutando el estar acompañada de Edward, feliz de pasar tiempo con él. Se arrimó a mi lado y me besó castamente, tomando mi cintura, sentándome encima de él. Estábamos en un carro que se balanceaba para todos lados, a una altura vertiginosa. Besándonos, él me cargaba, dulce y excitantemente a la vez.
—Me vuelves loco Bella — sonrió en mis labios
—Y ¿eso es bueno? — le pregunté acariciando su cabello
—No te imaginas qué tan bueno es.
Nos separamos para bajar de la atracción, la gente nos miraba atentamente, ¿nos habrían visto?
Eso no importaba, éramos libres, nadie nos diría nada.
—Ahora quiero que vayamos a una cabina fotográfica — encaminó tomando mi mano
—¿Fotografías? — le pregunté divertida
—Quiero tener fotos contigo, tuyas.
Entramos en la cabina, ambos nos sentamos. Introdujo una ficha e hicimos muecas graciosas para las primeras cuatro fotos, acto seguido nos besamos dulcemente. Para la tercer tira de fotos, nos abrazaos cariñosamente, la estaba pasando de maravilla.
Saliendo de la cabina, retiramos las fotos.
—Están muy bonitas — sonreí viéndolas
—Me encantan todas — rió y me besó
Tomó mi cintura y me dejé llevar por la dulce unión de nuestros labios, hasta que una muchacha se acercó…
—Edward, ¿eres tú? — preguntó y nos separamos
—¿Victoria? — sonrió Edward y la abrazó
—Qué casualidad encontrarte aquí — se sorprendió la chica y carraspee la garganta, para que supieran que yo estaba allí
—E-ella es Bella — me presentó Edward, sin dejar de mirarla
—Un gusto — le sonreí amablemente
—El placer es todo mío, ¿eres amiga de Edward?
—Ella es algo más que una amiga — sonrió Edward
—Vaya, ha pasado tanto tiempo — dijo Victoria
—¿Tú que eres de Edward? — le pregunté sin entender
—No soy absolutamente nada, su pasado, solo eso — rió divertida
—Nosotros debemos seguir nuestro recorrido, espero que no te importe — se despidió Edward amistosamente
Y después de ese momento incómodo quería saber quién carajos era esa tipa.
—Quizás deba saber quién es… — murmuré
—Ella es una ex novia Bella, para ser más específico… mi primera vez — dijo mirando hacia otro lado
—¿Ella? — le pregunté desilusionada, jamás había pensado en toparme con la famosa "primera vez" de Edward.
—Sí, pero no tiene importancia — rió nervioso, besándome
—Sólo quieres salvar el momento — musité
—Bella ¿con quién estoy ahora? — me preguntó tomándome firmemente por los hombros
—Bien, lo olvidaré — le sonreí
Me molestaba saber que Edward aún –en parte- se hablaba con su ex, que no era tan sólo su ex, fue su primera vez. Y aunque él lo negase, le seguía importando, y ¿Cómo no imaginarlo?
Edward había sido mi primera vez, y me parecía lo más importante en la vida, algo inolvidable.
(1) Nos dirigimos tomados de la mano, hacia el "túnel del amor", por donde se paseaba en un bote, todo muy romántico y para parejas. Todo color rosa, pétalos en el agua y se podía apreciar lo luminoso que estaba el parque.
Tomó mi mano y a la par subimos al bote, que lentamente comenzó su recorrido por un gran túnel oscuro, con luces rojas.
Sólo él, sola yo, mirándonos fijamente, él tomando un mechón de mi cabello y colocándolo tras mi oreja.
Acariciando su mano, acariciando su mejilla, flacucha y suave, afeitada hacia un día atrás. No hacía falta hablar, era uno de esos momentos en los que dices –sobran las palabras-
¿Para qué matarnos con palabras? Si podíamos matarnos lentamente a besos. Esos besos que nunca se olvidan, que no se olvida el lugar, la persona, el momento.
Otro momento que pasábamos juntos, otro momento que se grabaría en mí, por y para siempre. Ese día y el anterior, podía jurar que habían sido los mejores de mi vida. Junto a él, en el mismo lugar, intercambiando nuestras opiniones, sentimientos.
Revelando lo que sentía cada uno, quitando esa coraza de mi corazón, para que entrase, y se quedara para siempre.
Sentía felicidad, amaba verlo, ser observada por esos ojos tan penetrantes, transparentes. Me desarmaba con la mirada, esa mirada que en momentos me transmitía tranquilidad, y a veces placer.
Esa mirada que me transportaba a otro lugar, un lugar en el que sólo plasmábamos él y yo. Aún no olvidaba la noche anterior, en la que me había entregado un poco más. Su boca, esa boca con la que me hablaba de cerca, sentía su respiración a centímetros de mi cuerpo, de mi pecho.
Tantas emociones inexplicable generaba en mí, que era imposible amarlo como yo lo amaba. Era un amor que me había cautivado, estaba cautiva de su amor, de él. Era mi debilidad, mi felicidad, en fin, era todo en mí.
Era quien me había enseñado a ser más fuerte, de alguna manera.
Necesitaba de él, necesitaba que estuviese a mi lado, apoyándome, cuidándome, sosteniéndome. No pedía mucho, pedía tenerlo a mi lado. Siendo mi compañero de tormentas, mi compañero en todo. Mi todo.
—Bella, eres tan… — musitó Edward mirándome fijamente
—Dilo…
—Especial, única, y quiero que seas sólo mía — acarició mi mano
—E-eso ¿Qué significa? Digo, también quiero que seas mío… — murmuré
—Necesito y quiero que seas algo más, mi novia — dijo pausadamente
¿Novia? ¿La palabra que había querido escuchar hace tanto tiempo? ¡Demonios! ¿Quería que fuese su novia? ¿Su novia? No cabía en mi torpe mente, era la mujer más feliz del mundo, del universo entero.
Mi vida había dado un vuelvo, el vuelco que yo esperaba hace tanto tiempo. Había soñado con ese día, en mis sueños más locos, lo esperaba.
Esperaba que esa palabra saliera de su boca, que sus labios acataran esa palabra tan importante. Jamás había pensado en algo tan perfecto, tan especial, tan Edward. Amaba su olor, su fragancia, sus alegrías, sus tristezas, sus caricias, todo de él. ¿Cómo no amaría a Edward Cullen? El hombre que me había marcado, para siempre.
Pero pensaba, todo tiene un final, lo nuestro que estaba por comenzar… ¿terminaría? ¿Soportaría terminar con algo así?
No era fácil, lo que sentía era muy fuerte, y el cariño que tenía para darle, era mucho. Más de lo que alguien pudiese imaginarse, no sabía si era posible amar tanto a alguien.
—Edward ¿me lo dices en serio? — pregunté contenta
—Claro que sí nena, ¿aceptarías ser mi novia? — acarició dulcemente mi cabello
—Por supuesto — lo abracé y me apoyé en su hombro
—No sabía cómo decírtelo — susurró en mi oreja
—Estuve esperando tanto tiempo, Edward, tú ¿me quieres?
—No — me dijo tajante y mis ojos se llenaron de lágrimas —, hoy estoy más seguro que nunca, te amo — sonrió besándome
Y me sentía en las nubes, me emocionaba como una niña. Lo que tanto había esperado, estaba hecho, éramos novios por fin.
¿Cómo soportaría tanta felicidad? ¿Cómo aguantaría mi corazón?
¿Qué pasaría ahora? ¡Éramos novios! Joder, debía gritarlo a cuatro vientos, hacerle saber a todos lo feliz que era.
—Para simbolizar cuanto te amo, te regalaré esto… — dijo y sacó una cajita de su bolsillo
—Oh Edward — me asombré y la abrí, era un hermoso anillo
—Espero que te guste, tiene mi nombre grabado — sonrió colocándomelo
—Edward, es muy dulce de tu parte — sonreí besándolo
—Espero que nunca olvides este momento, esto que pasamos juntos, es muy importante para mí — musitó
—Nunca lo olvidaré, pase lo que pase, éste día se grabará en mí. — lo abracé fuerte y me reposé en su hombro
Era Edward Cullen quien me había dicho –novia-, demonios, éramos novios. Aunque sentía temor, estaba feliz. Temía perderlo, temía que algo nos separase, temía que algún día me dejase de querer, de amar.
—Está haciendo frío aquí, será mejor que regresemos — tomó mi mano y bajamos del bote
Encaminamos hacia la salida del parque y Edward compró un álbum para fotos, para las nuestras, pensé. Era de textura suave, estaba forrado con un material suave y verde. Salimos al estacionamiento y Edward condujo hasta el centro de Boston, deteniéndose frente a un Sex Shop.
—¿Qué hacemos aquí? — reí observando por la ventanilla
—Compraré algunas cosas, ya regreso — rió con picardía
¿Qué tendría en mente?
EDWARD POINT OF VIEW
Compraría algunas cosas para celebrar nuestro noviazgo, la sorprendería.
—Buenas noches — saludé a una muchacha. Estaba detrás del mostrador
—Buenas, ¿En que lo puedo ayudar?
—Quería dos pares de esposas… — pedí con timidez
—Bien, ¿algo más?
—Salsa de chocolate, un pomo — reí
—Bien, pomo y esposas a la bolsa — sonrió colocando todo en una bolsa de madera
—Una mariposa de tres potencias — miré a mi alrededor —, y un disfraz de policía, para mujer talla 2.
—Bueno, ¿algo más?
—Nada más. — esperé a que me dijese el valor de todo
—Serán $520 — me dio un ticket
—Okey — le di seis billetes de cien y le dije que conservara el cambio
Salí de la tienda cargando dos bolsas de maderas, las puse en el baúl del coche y subí.
—Disculpa la tardanza — me disculpé con Bella, encendiendo el auto
—Nos es nada, ¿Qué compraste? — me preguntó curiosa
—Algunas cosas, nos divertiremos — reí
Estacioné el coche en el garaje de mi casa, cogí a Bella, las bolsas y entramos.
—Creí que iríamos a mi departamento — murmuró Bella
—Creías mal, pediré pizza, ¿te parece? — le pregunté tomando el teléfono de casa
—Suena bien, pasaré al baño — rió yéndose
Aproveché para ocultar los objetos sexuales en mi habitación, para que no viese las cosas. Tenía planeada una noche de placer para ella, la haría gozar, se lo merecía. Tan sólo utilizaría la salsa y las esposas.
Pedí una pizza, en una pizzería cercana, eran amigos. Cuando colgué, recibí un mensaje de Jasper en mi móvil.
Jasper – 21:09
Eddie, mañana es el cumpleaños de tu hermano ¿recuerdas?
Edward – 21:11
¿Cómo olvidar el cumpleaños de Emmett? ¿Haremos algo?
Jasper – 21:12
Rosalie me dijo que lo quería libre en la noche, así que podemos almorzar en casa de tus padres, para celebrar.
Edward – 21:14
Me parece genial, a mi madre le alegrará verte. Eres parte de la familia y no los visitas nunca, ¿irás con Alice?
Jasper – 21:16
Ando ocupado, tú sabes, mucho trabajo. Le diré, creo que querrá ir, de paso podría presentarla.
Edward – 21:17
Me parece bien, entonces te veo allí, habla con mi madre.
Jasper – 21:17
La llamaré para organizar, nos vemos.
No tenía idea de que regalarle a Emmett, debía comprarle algo.
—¿Qué pasa? — Bella me tomó de la cintura, por detrás
—Hey — me voltee y ahora yo la tomaba por la cintura
—Quiero saber que compraste — ronroneó cerca de mis labios
—Más tarde lo sabrás nena, no me provoques…
—No te estoy provocando — murmuró metiendo su mano por mi sudadera, acariciando mi espalda
—Ya basta — reí cargándola
La cargué y rodeó mi cintura con sus hermosas piernas, era su presa. La apoyé contra la pared y besé todo su cuello, trazando un camino hacia su boca. Pero tuvimos que separarnos cuando el timbre sonó, era el repartidor de pizzas.
—Prepararé la mesa — rió Bella, acomodando su remera
—Recibiré la pizza…
Pagué, cerré la puerta y cené con Bella. Era muy cómoda estar con ella, me pasaba los mejores ratos a su lado, era perfecta. Parecía una diosa, su cuerpo estaba tallado a mano, y su corazón también. Era muy dulce, conmigo y con toda persona, me hacía feliz.
Nunca me atrevería a jugar con ella, con sus sentimientos, sería un delito. Ella era única, y no me arriesgaría a perderla, de ninguna manera.
Sería un completo imbécil, no la lastimaría, jamás. Todo lo contrario, la cuidaría, protegería y ayudaría. En meses ella se había vuelto indispensable para mí, no quería pasar un día sin ella, sin verla, sin sentirla cerca.
Le propondría algo, aunque temía recibir un –no- como respuesta.
—Bella — murmuré dejando mi porción de pizza
—¿Qué sucede?
—Quiero proponerte algo…
—Dime — me sonrió
—¿Quieres mudarte conmigo? — le pregunté mirándola fijamente
—¿A-aquí? ¿Contigo? — Tartamudeó y asentí — Creo que es algo apresurado, pero déjame pensarlo…
—No será una mudanza definitiva, es que… quiero estar contigo — musité
—Lo sé, yo también quiero estar contigo. Pero, mi madre está en mi departamento, y no me gustaría dejarla sola…
—Entiendo, pero como ya te dije, no es definitiva. — quería tenerla conmigo
—Lo pensaré, te lo prometo — acarició mi mano
Entre los dos, recogimos los platos sucios, ella los lavaba y yo los secaba. No podía creer que éramos novios, que me había animado a preguntárselo.
—Estoy algo cansado, será mejor que me vaya a dormir… — le dije a Bella
—¿Podría dormir contigo? — me hizo una mueca de tristeza
—Debo pensarlo… — murmuré quitándome mi camiseta
—¿Por favor? — se acercó de a saltitos y la abracé dulcemente
Le presté un bóxer y una camiseta para que durmiese cómoda. Nos recostamos y apoyó su cabeza en mi pecho.
—Creí que nos divertiríamos… — musitó
—Estoy agotado — bostecé
Era una mentirilla, tan sólo quería que se durmiese para poder sorprenderla.
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Cuando noté que su respiración era más leve, supe que estaba profundamente dormida. Sigilosamente me levanté y cambié las lamparitas de los veladores, saqué las blancas y puse las de color rojo. La habitación estaba de color rojo, parecía un bar de strippers.
Destapé a Bella, cautelosamente, bajé su bóxer, dejándola en una fina tanga. Traté de quitarle la camiseta, pero al moverse, me ayudó un poco. Después de unos minutos de lucha, logré quitársela. Tomé el pomo de salsa chocolatosa, lo abrí sin hacer ruido y comencé a vertérselo en sus pies.
En cada uno de sus dedos, ambos pies , subiendo por sus piernas. Y al llegar a su entrepierna, coloqué un poco a su alrededor, no en su vagina, a los alrededores de su tanga.
Por su ombligo, y todo su vientre, hasta sus senos. Su sostén se desabrochaba por delante, con cuidado se lo quité. Vertí salsa por sus pezones, y alrededores, su cuello, su boca, con cuidado. Por suerte estaba bien dormida, no había sentido nada. Con cautela tomé su muñeca y la amarré a un extremo de la cama, con una esposa. Lo mismo hice con su otra mano y sus tobillos, estaba expuesta para mí, sólo para mí.
Para despertarla lamí su pie derecho, relamí sus dedos una y otra vez. Bella se movió, y entre dormida se reía.
—¿Qué haces? — rió a carcajadas, mirando los extremos de la cama
—Quieta — dije con un tono enojado
Subí por sus piernas, y al llegar a su tanga, tuve que cortarla con una tijera. No se la podía quitar debido a las esposas.
—¡Me amarraste! — exclamó divertida
—Eres mi presa — reí vilmente, lamiendo su vagina
Noté que su cuerpo se tensó y la lamí con más rapidez, oyendo pequeños jadeos. Era un sabor delicioso, su esencia y el chocolate, amaba el chocolate. Subí por su vientre, llegando a su boca, carcomiéndola sin parar. Aún no alcanzaba su clímax, así que baje mi mano e introduje mi dedo índice en su vagina. Gimió, pero la calle besándola, aumenté la velocidad de mi dedo. Entraba y salía cada vez más rápido, cuando el orgasmo la sacudió, mordió mi labio. Me acerqué y dejé que marcase mi cuello, con un chupón, un tanto doloroso.
—Demonios — maldijo —, suéltame, quiero tocarte
—Eso fue convincente — saqué todas las esposas que la ataban y nos besamos
Quitó mi sudadera y bajó mi calzoncillo, acarició mi pene, estaba excitándome.
—Dios, eres tan excitante — jadee en su oreja, mordisqueándola
—Recuerdo cuando dijiste que era tu debilidad — susurró en mi boca
—Sigues siéndola — reí acercando mi pene a su vagina
Bella se posicionó encima de mi cuerpo, encima de mi polla y me adentré en ella.
—Carajo — gimió moviendo sus caderas
—Sigue — jadee
La embestía cada vez más fuerte, más rápido, las paredes de su vagina oprimían mi pene, era placentero. Cerraba sus ojos y me cabalgaba, se movía haciendo movimientos circulares sobre mi pene. Traté de acercarme a ella y lamer sus pezones, cubiertos todavía con chocolate, ella tomó mi cabello y lo jalaba.
—No pares — jadeó rasguñando mi pecho
Y al momento de acabar, la abrace fuerte, llenándola por completo. Me apoyé en su pecho y sentí mi rostro sudar, con cuidado salí de ella. Y lamí su vagina, para que lograra un buen orgasmo. El sonido de mi lengua jugando con sus labios vaginales resonaba en toda la habitación, Bella cada vez se aferraba más a las sábanas.
Jaló mi cabello, marcando la velocidad que quería para las lamidas.
—E-Edward — gimió enterrando su cabeza en la almohada
Estaba sudada, desprolija, y sin embargo me parecía la mujer más hermosa del mundo.
BELLA POINT OF VIEW
Estaba destruida, satisfecha, hecha.
—Me daré una ducha — sonrió Edward levantándose
—Después yo me daré una, estoy pegajosa — dije con picardía, guiñándole el ojo
Mientras Edward se duchaba, hice la cama y me calcé su camiseta. Me recosté y tomé su celular para pasar el rato, en eso entré a su Facebook, por curiosa.
Mi humos cambió por completo cuando vi que tenía una puta solicitud de amistas, nada más ni nada menos que de "Victoria Williams", su jodida primera vez. No sabía por qué pero estaba enojada, molesta, celosa. Era mío ahora, mi novio. Rechacé la solicitud, sin dejar rastros. No sabía si había hecho bien o mal, pero no me sentía mal. Estaba muy cabreada, ¿Por qué tanto atrevimiento?
—¿Todo en orden? — me preguntó Edward, envuelto en una toalla
—¿Con qué? — le pregunté nerviosa
—Con mi celular, ¿Qué haces con él? — demonios, ¿Qué diría?
Estaba frita, ¿le mentiría? No podía decirle que había rechazado esa solicitud, ¿se enojaría? Carajo…
¡Gracias por leer!
¿Qué opinan de ésta nueva relación? ¿Les será fácil? ¿Qué piensan?
Les comento que haré un grupo en Facebook, donde subiré imágenes relacionadas a cada cap. A partir de este, nuevos personajes, vestimentas, etc. Mi Facebook es : Anbel Cullen . Pueden hablarme o buscar el grupo, "Anbel Cullen – FanFiction"
Mi twitter es, AnbelCullen. Pueden sacarse dudas y preguntarme en mi ASK, lo dejaré en mi perfil (:
Desde ya, muchas gracias. El próximo capítulo se llamará "Sharon".
