Capítulo 3
- En verdad lo lamento…
Decía Soon Kyu, siguiéndome.
- Déjalo así – le pedí – No hay nada de qué hablar…
- En verdad me agradas…
Confesó y yo solo le dediqué una mirada.
- Es valiente de tu parte venir aquí a disculparte – sonreí – Supongo que no debo de ser rencorosa con una persona que tiene ese valor
- Gracias… - Soon Kyu sonrió ampliamente – No quiero volver a ver a Tao y Baek, son malas
- No son malas – continué caminando – Solo que la vida les ha hecho creer que están sobre todo el mundo
- Debe ser… - Soon Kyu asintió sonriente – Yixing… - la miré - ¿A dónde estamos yendo?
- A la cafetería
Contesté.
- Pero por aquí no es el camino… - me detuve, de nuevo había olvidado el camino – Ven, cortemos camino por la piscina
Seguí a Soon Kyu hacia las piscinas de la escuela. Atravesamos las puertas y vimos a un chico que sostenía un cronometro y tenía una gran sonrisa. Nos miró y luego volvió a ver hacia la piscina. Soon Kyu y yo nos miramos y luego corrimos hacia el borde de la piscina. Ahí había un chico sosteniendo lo que parecía ser una gran piedra. El chico dejó a un lado la piedra y emergió a la superficie.
- ¿Cuánto?
Preguntó el chico, subiendo por la escalerilla de la piscina.
- Diez minutos
- ¡Sí! – celebró el chico mojado - ¡Batí mi record! – me miró y se sonrojó – Oh… hola…
- Hola…
Lo miré bien, era un chico muy apuesto y de linda sonrisa. Tenía el cabello castaño y la piel sonrosada, ojos cafés y los dientes muy blancos. Soon Kyu agitó la mano y saludó con emoción.
- ¡Hola Suho!
- Hola Sunny… - saludó el chico – Hola…
- Hola…
Volví a decir, sintiendo que la sangre viajaba a mi rostro.
- Ella es Zhang Yixing – me presentó Sunny – Yixing, él es Kim Joon Myeon, de último año – asentí y él sonrió – Es el… hermano mayor de Tao
- ¡¿Qué?!
Pregunté impactada, el chico solo rió.
- Veo que eres de las que no le agrada
Rió.
- Lo siento… - me crucé de brazos y fruncí el entrecejo – Pero tu hermana no es una Santa Paloma
- Eso lo sé – rió – Espero que lo que te haya hecho no haya sido tan malo – sonrió de nuevo y sentí mis mejillas arder – El Kim Jonghyun
- Hola – saludó el chico de cabello negro y ojos verdes – Somos los sexys miembros del equipo de natación
- Yo solo soy nueva…
Dije y Joon Myeon rió.
- Bueno… - Sunny me miró de forma pícara, yo me sonrojé de nuevo – Debemos ir a la cafetería
- Sí… - recordé – Debemos ir ahí
- Nos vemos
Se despidió Sunny y los chicos agitaron la mano.
- Nos vemos Yixing…
Se despidió el chico.
- Eh… sí, claro…
Fue lo único que salió de mi boca. Salimos de las piscinas y continuamos nuestro camino hacia la cafetería. Sunny comenzó a dar saltos y soltar grititos, yo solo la miré con incomodidad y vergüenza ajena, de verdad es vergonzoso estar al lado de una chica tan animada.
- ¡¿Viste lo que acaba de ocurrir?!
Preguntó con emoción.
- ¿Te refieres a que ese chico aguanta la respiración por diez minutos?
Pregunté, incapaz de recordar el nombre del chico.
- ¡No! – Sunny rió – La conexión
- ¿Cuál conexión?
Sunny se pegó en la frente con su mano y luego me miró.
- ¿No notaste que tú y Suho tuvieron una conexión?
- ¿Ah…? – la miré confundida - ¿A sí se llamaba?
- ¡Que despistada eres!
Rió y yo me encogí de hombros. Llegamos a la cafetería y recorrí la mirada por las mesas. Había un grupo de porristas sentadas al lado de un grupo de chicos con chaquetas de futbol; unos chicos leían comics, otro grupo comía solo ensaladas, había hippies, góticos, punks, el grupo de Tao, Soo sentada sola en una mesa, dos chicos rodeadas de muchas chicas, unos chicos que contaban billetes, parecía una mala versión de la película de las "Bratz".
Sunny y yo hicimos fila para conseguir algo de comida, ya era tarde y de seguro no encontrábamos nada. La chica delante de nosotros pidió que llenasen su vaso con mucho hielo, más del que ya tenía su vaso. Nos sirvieron un guiso marrón que olía extraño y nos sentamos en nuestra mesa.
- No Chen, no lo hagas… - decía un chico a otro chico que sostenía unos tenedores conectados a lo que parecía ser una batería casera - ¡Te matarás o matarás a alguien!
- No pasará nada…
Reía el chico, clavando los tenedores en una hogaza de pan. El cuerpo del chico dio una sacudida, debía de estar electrocutándose, su amigo soltó un grito y luego el chico soltó los tenedores, ileso, cuando debía de estar carbonizado como el pan. El chico de los tenedores rió y miró a su amigo.
- Estás loco Jongdae…
- Necesito menos potencia para mi tostador portátil, mi pan se quemó
Se quejó el chico de los tenedores y su amigo rió.
- ¡Guerra de Comida!
Gritó una voz y una bola de puré salió volando. La cafetería se convirtió en un caos, todos debajo de sus mesas, protegiéndose con sus bandejas y mochilas. Algunos chicos se lanzaban comida, los más sensatos se protegían. Un chico que había estado en el otro extremo de la cafetería, rodeado de muchas chicas, llegó a la puerta sin que nadie se diera cuenta y salió con rapidez. La comida seguía volando por todas partes, mi mochila estaba sucia y mi cabello tenía salsa de tomate, Sunny estaba igual.
Me giré a ver la puerta, si corría podría evitar que me impacten algunas bolas de comida. Asomé mi cabeza por encima de la mesa ¡Mala idea! Un pollo pasó volando por encima de mi cabeza y Sunny me arrastró debajo de la mesa. Miré la puerta; Tao estaba a su lado ¿En qué momento llegó allí? La pelea de comida continuaba ¡¿Por qué demonios no llega ningún profesor?!
Mi visión se vio interrumpida por una chica que se cubría con su fuente pero… la comida no llegaba a impactarla. Era como si una barrera invisible protegiera a la chica de los ojos cerrados. Ella sostenía la bandeja y la comida impactaba contra la pared invisible. Parpadeé varias veces ¿De verdad estaba viendo eso? ¿Me lo estaba imaginando? ¿Dónde estaba mi unicornio?
- ¡Ustedes cuatro, a detención!
Gritó un profesor con la cara llena de puré verde. El timbre sonó y todos salimos de nuestros escondites. La chica de la fuente siguió a otras dos y se perdieron en la muchedumbre ¿Había sido verdad? ¿Lo que vi era verdad?
- Yixing… - sentí el brazo de Sunny sobre el mío - ¿Estás bien?
- Eh… sí
Asentí, caminando a su lado. Caminamos al baño y nos aseamos lo más que pudimos, luego fuimos a nuestra aula. La gran mayoría de personas estaba llena de comida y el salón de clases apestaba al guiso extraño de la cafetería.
Miré por la ventana, era otro día nublado, lo cual es extraño en setiembre. Las copas de los árboles se movían con el viento, un fuerte viento ¿Por qué había tanto viento? Recordé a la chica de la fuente ¿Cómo había sido eso posible? ¿Qué había sido eso? Sacudí mi cabeza, quizá lo había imaginado, quizá sí había algo delante de ella, quizá el gentío no me había permitido ver.
Las clases terminaron. Sunny y yo caminamos hacia la salida, pasando por el gimnasio donde el equipo de baloncesto practicaba. Ahí estaba el chico con el que había chocado la semana pasada el primer día. El chico tenía el balón y saltó alto, demasiado diría yo, y encestó; el grupito de chicas que había ahí empezó a aplaudir y gritar su nombre, Sunny incluida. El chico sonrió con arrogancia y continuó jugando. Arrastré a Sunny fuera del gimnasio y continuamos nuestro camino hacia la salida.
- ¡Soo!
Saludó Sunny al ver a la chaparrita pasar por ahí.
- Hola…
Saludó con amargura.
- ¿Por qué ese humor?
Preguntó Sunny y algo me decía que no era bueno preguntar.
- ¡Tao es una idiota! – gritó - ¿Cómo fui su amiga tanto tiempo? – me miró – Te lo agradezco Yixing…
- Eh…
- Lamento estar enojada contigo y no con la "Reina de la descerebradas"
Soo se cruzó de brazos.
- Descuida…
Dije y ella sonrió de lado.
- ¿Y qué te hizo?
Preguntó Sunny y Soo resopló.
- Metió mi bolso al baño de chicos donde Jongin y Sehun se encontraban…
- Oh… eso fue humillación total
- Lo sé – Soo se cruzó de brazos – Esos dos son tan detestables como Tao
- Ya… no te enojes – Sunny le pasó un brazo por los hombros – Cuando te enojas en alguna parte del mundo hay un terremoto
- Que chistosa…
Masculló Soo, frunciendo el entrecejo.
- ¡Uy! Cejas fruncidas, hoy hay terremoto
Rió Sunny y al final Soo también lo hizo. Mi hermano apareció y me despedí de mis amigas. En el camino a casa él me iba contando de una chica llamada Sulli y de la linda sonrisa que tenía, yo solo reía, mi hermano era enamoradizo.
Llegamos a casa y como siempre, mamá no estaba. No la culpo; cuando papá enfermó de cáncer, ella consiguió otro trabajo para mantenernos a flote con las deudas que se iban acumulando. Ahora ella tiene tres empleos y casi nunca la vemos, pero gracias a ella sobrevivimos así que no hay mucho de lo que podamos quejarnos.
Encendí la televisión mientras cocinaba un pedazo de carne. Era el noticiero hablando sobre el Ébola, los hijos del príncipe William, y otras cosas sin sentido, últimamente las noticias son frivolidades estúpidas. Saqué mi carne de la sartén, a este paso terminaré pesando más de cien kilos, y me dispuse a comer mientras las noticias seguían pasando.
- Un terremoto en las costas de Perú dejó un saldo de veinte damnificados en la zona costera
Me quedé impactada ¿A caso Sunny predecía el futuro? Sacudí mi cabeza; no podía pensar en tonterías, no tenía tiempo de pensar en tonterías.
Terminé de comer y me dispuse a hacer la tarea de matemáticas. Yo no era ni buena ni mala en la escuela, era un punto medio, sacaba buenas notas en algunas cosas y en otras sacaba bajas notas. Intenté concentrarme en mi tarea, pero era precisamente las matemáticas una de las materias que no se me iban bien. Pedirle ayuda a mi hermano no era una opción, aunque me ayudara mi cerebro de todas formas no lo entendería.
A duras penas terminé con las matemáticas y me dispuse a hacer algo de ejercicio. Si en algo era buena, eso era en bailar. Cuando bailo me siento viva, como si el mundo se tranquilizara por el tiempo que la canción dura, mi papá solía decir que yo nací bailando. Encendí la música en mi teléfono, me conecté los audífonos a las orejas y comencé a bailar. En verdad, no hay mejor actividad para el cuerpo y el espíritu que dejarse llevar por la música. Cansada y después de darme una ducha, me recosté en mi cama y cerré los ojos.
Un laberinto, estaba corriendo en un laberinto oscuro. Las paredes eran de concreto, frio y gris. Un grito retumbó por todo el laberinto; me detuve en seco, sintiendo la tierra bajo mis pies descalzos. Giré en todas direcciones para ver de dónde provenía el grito, pero no lograba divisar nada. Un segundo grito heló mi cuerpo, continué corriendo ¿Dónde estaba la salida? ¿Por qué todo estaba oscuro? Más gritos ¿De dónde provenían los gritos? Más gritos, gritos de todas partes, todos gritaban, tapé mis oídos para ya no oírlos pero fue inútil. Me dejé caer en el suelo, aovillando y gritando yo también.
Un pilar de luz impactó contra el cielo oscuro, me le quedé viendo ¿De dónde provenía aquello? Una columna de fuego apareció al lado de la luz y luego apareció una de agua. Un tornado comenzó a surgir desde otra parte, rayos comenzaron a impactar contra distintas partes del laberinto. Las piedras se alzaron en el cielo, nieve comenzó a caer, y la tierra comenzó a temblar. El tiempo empezó a ir en cámara lenta y sentí como mi cuerpo se desvanecía para volver a aparecer en el cielo, en el lomo de un dragón.
El espectáculo debajo de mí era impresionante. Once encapuchados me miraban desde el laberinto hexagonal mientras los rayos, el fuego, la luz, la nieve, la tierra, las rocas flotantes, el agua y el tornado continuaban. El dragón rugió y el tiempo de nuevo se detuvo, dejándome apreciar la belleza del espectáculo ahora inmóvil. Mi cuerpo se desvaneció de nuevo y…
- Yixing… - abrí mis ojos, era mi hermano – Te busca el vecino
- ¿Qué…?
Me levanté, tallándome los ojos e intentando recordar el sueño que acaba de tener, pero no recordaba mucho. Caminé a la pequeña sala y me topé con Channie, quien estaba boquiabierto y agitado, como si hubiera visto un fantasma. Balbuceó, temblando, parecía mudo de la impresión y sostenía algo entre sus manos con excesiva fuerza. Era el libro aquel, el de la librería "Rito Sagrado", lo reconocía. Miré a mi amigo, este seguía temblando boquiabierto.
- Debes ver esto…
Logró decir y yo asentí. Caminamos fuera del departamento y subimos las escaleras hasta la azotea. Channie cerró la puerta y puso unas cajas para que nadie pudiera empujarla. Se giró y me miró, aún boquiabierto. Caminó hacia una esquina y extendió una raída manta de cuadros rojos; se sentó en ella y yo lo imité, mirándolo fijamente, realmente se veía… ¿En shock? ¿Alterado? ¿Asustado? No lograba descifrar su rostro. Dejó el libro en medio de nosotros dos y me miró fijamente, luego lo abrió, dejándome ver un texto en él.
- Espera… - intenté hacer memoria – El libro no tenía palabras
- No los tenía – contestó – Estaba en blanco
- Entonces… - miré el libro con las letras en el papel - ¿Cómo pasó esto?
- Mira bien…
Me indicó y yo presté atención a las amarillentas hojas, intentando buscar algo raro.
- No es impreso, es…
- Escrito a mano, parecen pinceladas pequeñas – miré con asombro las hojas – Ni siquiera las plumas o las plumas estilográficas dejan ese efecto
- ¿Me estás jugando una broma?
- ¿Qué?
Me miró confundido.
- ¿Me estás intentando decir que mágicamente aparecieron esas palabras ahí? – lo miré con enfado, le había contado algo real y ahora se burlaba de mí – Debiste haberlo hecho tú
- No, no lo hice, soy inocente – alzó las manos y le creí, asintiendo – Iba a empezar escribir en una de las hojas, siempre he querido un diario que se vea así, pero entonces…
- ¿Entonces…?
- Míralo por ti misma…
Me extendió el libro y yo lo sostuve. Pasé mis ojos por las palabras y mis ojos se abrieron al máximo. Miré a Channie y este asintió. No, no podía ser cierto, pero estaba delante de mí, ahí, escrito en tinta negra, ahí estaba la leyenda del "Árbol de la Vida".
- ¿Qué demonios…?
Miré a Channie.
- Creo que… - me miró fijamente – Creo que tú tenias razón…
- ¿Cómo es esto posible?
- ¿Sabes lo que significa? – negué con la cabeza – La leyenda es cierta y tenemos el "Libro de los Doce"
- ¡Oh Dios mío! – exclamé, llevándome las manos a la cabeza – Si eso es cierto… - miré a Channie – Entonces mi sueño…
- El "Juicio Final" se acerca…
Contestó y yo solté todo mi aire contenido.
- Oh Dios mío… - susurré - ¿Qué hacemos? – pregunté – Hay que… hay que darle esta información a las autoridades, al alcalde, a la presidenta ¡Obama! Es el presidente del país que controla el mundo, él puede ayudarnos… - el corazón comenzó a latirme con mucha fuerza - ¡Jesús!
- De nada serviría, no nos creerían…
Chanyeol me tomó de los hombros y me miró directo a los ojos.
- ¿Y qué hacemos? – pregunté con desesperación - ¿Cómo nos protegemos?
- Está claro… - miró el libro – Hay que buscar a las doce fuerzas…
- ¿Cómo? – pregunté, temblando – Aquí dice que todos están en tierras distintas viendo un mismo cielo – miré a mi amigo – Pueden estar en cualquier parte del mundo
- Mira… - Channie pasó la hoja – Es el símbolo del agua – había un enorme símbolo en forma de gota en toda la amarillenta hoja – Aquí está todo lo que debes de saber de esta fuerza… - pasó las demás hojas – Y hay más – comenzó a pasar las hojas – Luz, fuego, tierra, teletransportación, aire, hielo, rayo, tiempo, telequinesis, vuelo – siguió pasando las hojas y mi corazón continuó latiendo a toda velocidad – Y el más importante… - pasó una hoja más dejando ver un símbolo en forma de unicornio – Vida… - toqué la hoja, sintiendo que la respiración me fallaba – Esta fuerza la posee quien es el "Corazón del Árbol"
- Eso no responde mi pregunta – dije, tomando el libro - ¿Cómo haremos para encontrarlos?
- Aquí habla sobre unas señales que debemos de encontrar
- ¿Señales?
- Están ocultas y una vez que las encontremos podremos encontrar a los portadores de las fuerzas…
- Entonces… - miré a mi amigo – Tendremos que encontrar esas señales… - él asintió - ¿Pero cómo sabremos dónde comenzar?
Pregunté.
- Mira… - Channie volvió al primer símbolo, el del agua – Pon tu mano encima… - obedecí y el símbolo empezó a brillar tenuemente – Solo sucede con ese – dijo – Creo que… debemos encontrarlo primero
- Agua…
- Si lo apuntas para allá – me señaló un punto – Brilla más…
- Wow… - sostuve el libro en la dirección que me indicaba – Pero entonces… - miré a mi amigo – Lo que dijo Henry…
- Él también debe de saber…
