Capítulo 4
- ¿Preparada?
- Channie… - miré a mi amigo – Me preguntas eso cada vez que te abro la puerta de mi casa – salí de mi departamento – Es obvio que siempre te espero preparada
- Ya, sonríe, tengo buen palpito hoy día
- Lo mismo dijiste ayer…
Me quejé y él solo sonrió. Ya había pasado días desde que descubrimos que la leyenda era cierta; desde entonces Channie y yo salimos en busca de la "Señal del Agua". Uno creería que con la ayuda de un libro/brújula mágico todo sería más fácil ¡Pero no! Era como si la señal se moviera constantemente, haciendo que el libro no nos indique una dirección correcta; el símbolo podía estar brillando mucho de repente y después apagarse para volver a encenderse varias horas después en una dirección totalmente opuesta ¡Era frustrante! Si no podíamos con la primera "Señal", mucho menos podríamos con las otras once. Pero como dijo Channie, y lo maldigo por ello: "Como "Guardianes del Libro" era nuestro deber encontrarlos porque de lo contrario nos meterían en un loquero por andar diciendo que buscamos una Fuerza que controla el agua".
Salimos del edificio y comenzamos nuestra búsqueda. Llegamos a Gwanak, ahí nos había mandado el libro la última vez, y comenzamos a caminar por las calles. Channie sacó el libro del bolsillo de su chaqueta y lo abrió en la página del símbolo del agua. Posó su mano sobre el libro pero nada pasó, me miró confundido y lo hizo de nuevo, pero nada pasó.
- ¿Se descompuso?
Preguntó, sacudiendo el libro.
- Es un libro, no se descompone – le quité el libro – Y está muy viejo como para que lo sacudas de esa forma
- Quizá estamos muy lejos de la "Señal"
- No digas eso… - refunfuñé – El mundo es muy grande y no tenemos suficiente dinero como para pasearnos por todos lados en busca de las pinches "Señales"
- Shhh… no ofendas al libro – Channie me quitó el libro y lo acarició – Por eso de seguro no quiere mostrarnos el camino, lo has ofendido
- ¿Es en serio? – coloqué mis manos en mis caderas – Tú eres el que no creía que existía
- Shhh… no le hagas caso Libro, yo sí creía en ti
Channie le dio un beso al libro y yo negué con la cabeza.
- Bueno… - tomé el libro de nuevo – Si no está por aquí… - miré el libro - ¡Ey, Libro, muéstrame el camino! – grité - ¡Ay! – lo solté - ¡Me quemó!
- Te dije que el Libro tenía sentimientos – Channie lo tomó – No quema…
- ¿A no? – lo toqué con la punta de mis dedos - ¡Está ardiendo!
- Quizá solo para ti, porque lo ofendiste
- Aish… - miré al libro – Lo siento Libro…
- Ahora dale un beso y dile que lo quieres…
Channie me extendió el libro y yo alcé una ceja.
- No haré eso… - dije – Ábrelo…
- Que mala eres con el Libro…
Channie abrió el libro en la página del agua. De pronto las hojas comenzaron a moverse sola, como si un corriente de aire las estuviese moviendo. Las hojas se detuvieron en una hoja en blanco donde lentamente empezó a aparecer un hexágono con varias líneas formando… ¡Un laberinto! ¡Era el laberinto!
- Chanyeol…
Mi voz sonaba extraña por la impresión.
- ¿Qué…?
- Recuérdame nunca ofender al Libro
Contesté.
- De acuerdo…
En el laberinto había una diminuta bolita que supuse éramos nosotros.
- ¿Qué clase de GPS es este? – pregunté, pues al girar el dibujo seguía siendo el mismo, no indicaba ningún cardinal ni nada por el estilo – Al menos dinos los nombres de las calles
- Espera… - Channie giro varias veces, caminó unos pasos y luego volvió – Ese punto no somos nosotros
- ¿Qué?
- Es la Señal… - parpadeé muchas veces antes de caer en la cuenta – El centro del laberinto debemos de ser nosotros
- ¿Quién eres y como es que sabes todas estas cosas?
- Solo tengo la mente más despierta que tú
Contestó, riendo, yo lo fulminé con la mirada.
- Ya, comencemos – ordené – ¿Para dónde "Capitán Sonrisas"?
- Quisiera que esta cosa fuese una aplicación… - se quejó Channie – Así ya no tendría que voltear la página a cada momento
- No tienes que hacerlo – le indiqué, tomando el libro y viendo la imagen del símbolo del agua – Está brillando… - dije – Entonces hay que mirar el mapa – ahí estaba el punto – Entonces sabemos que debemos comenzar a movernos
- ¿Quién eres y como es que sabes todas estas cosas?
Preguntó con una risa.
- Ya… vamos
Pedí. Entender el mapa/laberinto era sencillo pero no fácil de realizar. Si el símbolo brillaba es porque captaba su señal, pero debíamos de caminar a ciegas hasta que este punto "Entre" en el laberinto y de esta forma sabríamos que estábamos cerca. Era como el juego de "Frio y Caliente" cuando no brillaba el símbolo estábamos fríos, cuando comenzaba a brillar y aumentaba el brillo estábamos tibios, y cuando entraba y lograba avanzar un poco por el laberinto estábamos calientes.
Aún con todas las herramientas era una búsqueda frustrante. Lográbamos que el símbolo brille, pero a veces lo perdíamos, y si lo manteníamos, no lográbamos nunca que entrara en el laberinto y de nuevo desaparecía. Mis pies me mataban, habíamos caminado hasta Gangnam, y la boca la tenía seca, en verdad necesitaba sentarme y hundir la cabeza en agua. Pero a Channie no se le acababa la energía y me seguía arrastrando por toda la ciudad en busca de la Señal.
El cielo se tornó oscuro, la noche se nos había caído encima. Miré mi reloj, eran las ocho y media. Suspiré, esta búsqueda era imposible ¿Y si no lográbamos encontrar a las fuerzas? Si no lo conseguíamos a tiempo, si el mundo perecía… ¿Sería mi culpa? Con ese nuevo pensamiento me levanté, con la energía renovada y seguía a Channie.
En un viernes común los adolescentes como nosotros salen a pasear con sus parejas o amigos, salen a divertirse, quizá ven una película o van a bailar, alguno quizá a una cena romántica o a un paseo por el parque. Nosotros estábamos desde hace cuatro horas buscando una señal que no sabíamos cómo lucía, nosotros estábamos gastando nuestro dinero en movilizarnos por la ciudad en busca de un objeto que no sabíamos cómo lucia, nosotros no estábamos haciendo lo que dos adolescentes comunes hacen, quizá nosotros ni éramos adolescentes comunes. Miré a todas las personas paseando tan tranquilas, todas ignorando que el Fin se acercaba ¿Era una locura? Muy probablemente, todo esto definitivamente era una locura ¿Podrían de verdad estas doce fuerzas, salvar al mundo?
- Creo que hay que detenernos un momento
Dijo Channie y yo asentí.
- Iré a comprar agua…
Señalé una maquina de bebidas, Channie asintió. Caminé hacia la maquina y busqué mi billetera. Alisé lo más que pude el billete y lo inserté en la máquina. Presioné el botón y mi botella de agua cayó haciendo mucho ruido.
- ¡Hola!
Saludó alguien y yo di un respingo.
- Oh… hola
Joon Myeon me sonreía ampliamente, yo deseaba tener un espejo para saber cómo me veía, porque después de caminar por horas era obvio que no me veía bien.
- ¿Cómo estás? – preguntó - ¿Estás sola?
- Yo… eh…
- Te quería decir algo… - lo miré con el corazón en la mano – Perdona a Tao, ella no es tan mala como aparenta…
- Yo… - miré a Channie revisando el libro – Está bien
- Genial – Joon Myeon sonrió de nuevo – Mmm… Yixing – lo miré – Quería saber si… si… te gustaría salir conmigo
- ¿Salir? – me quedé sorprendida, no esperaba que esto ocurriera, es decir, hace cuatro días que lo conozco y lo máximo que cruzamos de palabras es un "Hola" y un "Adiós" cuando nos vemos - ¿Por qué quieres salir conmigo?
- Es que… - sonrió, su sonrisa me hizo sentir incómoda – Bueno… es que… tú… - sonreí avergonzada, él lucía igual de avergonzado – Lo que intento decir es que…
- ¡Yixing! – gritó Channie, apareciendo de la nada - ¡Tenemos que apresurarnos!
- ¿Quién es él?
Preguntó Joon Myeon cuando Channie tomó mi muñeca con una mano.
- Yo… él
- Lo lamento… - Channie se giró a ver a Joon Myeon, era obvio que este último iba a retroceder después de ver a semejante chico delante – No me di cuenta que estabas ahí… - me miró – Yixing…
- Joon Myeon… - él me miró – Lo lamento… - apreté mi botella de agua - ¿Te parece si hablamos después?
- Yo… eh… yo…
No esperé a que ordenara sus ideas, me fui corriendo con Channie tomándome de la mano.
- ¡Entró en el laberinto!
- ¿Qué?
Miré el mapa.
- ¡Entro y nos estamos acercando! – gritó Channie - ¡Por aquí!
Channie comenzó a correr, sosteniéndome aún la muñeca. Intentaba mantenerle el paso pero era difícil debido a sus piernas largas. Él se detuvo, miró el cuaderno, temí que hubiéramos perdido de nuevo la pista. Channie caminó hacia un puesto de "Eco-bicis" y sacó dos.
- ¿Qué?
Lo miré confundida.
- ¡Está lejos aún! – se subió a la bicicleta - ¡Apresúrate!
Me subí a la bicicleta y comencé a pedalear. Channie movía sus piernas con rapidez, yo intentaba no perderlo de vista. Aunque estaba cansada intenté acelerar el paso, teníamos que encontrar la Señal, debíamos de hacerlo.
Sin darme cuenta ya nos habíamos alejado de la ciudad, estábamos a las afueras de la ciudad, conduciendo por la carretera. La respiración me estaba fallando, no podía más, el cansancio me estaba ganando. Channie seguía pedaleando, yo ya no podía más.
- ¡Channie!
Grité para que fuese más lento.
- ¡Estamos cerca!
Gritó.
- ¡Estamos en medio de la nada! – grité, sintiendo el aire fresco contra mi rostro - ¡Ya es muy tarde!
- ¡Ya estamos por llegar! – gritó, deteniéndose y bajando de su bicicleta – Es por aquí…
- ¡¿En dónde?! – pregunté - ¡Estamos en medio de ningún lugar!
- ¡Por allá! – señaló un granero abandonado - ¡Ven!
Miré el granero. Yo me imaginaba monumentos con el símbolo, pirámides que aparecerían de la nada cuando mostrásemos el libro, me imaginaba cualquier cosa menos un granero abandonado. Bajé de mi bicicleta y corrí tras Channie, quien ya había entrado en el granero.
- Channie…
- Es aquí… - me mostró el libro, el punto estaba en el centro – Debe de estar por algún lugar…
Comenzamos a buscar entre la paja y los fardos de heno, alumbrándonos con los celulares. Una rata caminó por entre mis pies y yo pegué un grito, Channie continuó buscando por su lado. Movimos tablas y piedras, paja y heno, pero no encontramos nada. Channie y yo nos dejamos caer en medio del granero, por el hueco del techo podíamos ver el cielo. Este se veía extraño, había estrellas titilantes y luego dejaban de hacerlo y desaparecían para volver a aparecer. Intenté hacer memoria, eso solo significaba que el universo ya se estaba torciendo.
- Ni siquiera sabemos que estamos buscando – dije – Es decir… aquí no hay nada que luzca "Mágico"
- Tienes razón… - Channie se sentó y miró a su alrededor – Podría ser cualquiera de estas cosas
- Pues comienza a buscar en cada palito de paja
- Podría ser cualquier cosa… - volvió a decir, tomando el libro y abriéndolo – Mira… - el símbolo del agua brillaba – Quizá…
- ¿Qué cosa…?
Miré a mi amigo dar vueltas por el granero, apuntando el libro a cada objeto.
- ¡Mira!
Channie estaba agachado, sosteniendo el libro; el símbolo comenzó a brillar lo suficiente como para alumbras todo el granero. Gateé hasta Channie y comenzamos a quitar toda la paja, las tablas y demás cosas que cubrían el lugar. Miramos el suelo; Channie se alzó las mangas y comenzó a cavar, yo lo imité.
- ¡Aquí está!
Grité al ver la enorme piedra con el Símbolo del Agua tallado.
- La primera Señal… - Channie acercó el libro – Lo encontramos…
- Uno menos – dije, limpiándola y guardándola en mi mochila – Quedan once…
- Aish… - Channie comenzó a reír – Me sentía feliz hasta que mencionaste eso
- Lo siento… - también reí - ¿Cuál es el que sigue?
- Luz…
Contestó Channie, dejándose caer en el suelo.
- Espero que sea más fácil de encontrar
Me recosté a su lado.
- Lo mismo pienso… - Channie cerró los ojos – Mi cuerpo no soportará días de días buscando piedras…
- Yo tampoco… - miré el cielo, las estrellas formaban una extraña figura – Además, por hacer esto dejé de hacer la tarea – Channie rió – Bueno, en realidad olvidé que tenía tarea
- Esa sí te la creo
Rió y yo le di un golpe.
- ¿Qué haremos cuando hallemos todas las Señales?
- Supongo que el libro nos lo dirá…
Contestó Channie y yo asentí.
- El tiempo se nos está acabando, no podemos demorar tanto la próxima vez…
- No…
- ¡Salvaremos al mundo!
Grité, alzando mi brazo, Channie también rió.
- ¡Salvaremos al mundo!
