Capítulo 5

- El eclipse será aproximadamente el diez de diciembre – decía el científico en el noticiero – Es algo extraño que este eclipse no se haya podido predecir y además que las estrellas se han estado comportando extraño, no es normal… - miró a la cámara – Algo extraño pasa en el espacio, nuestros satélites han documentado la aparición y desaparición de objetos extraños, más no se ha determinado si se trata de un "Túnel de Gusano"

Apagué la televisión y bajé con mi hermano hacia el auto. Habían pasado los días desde que Channie y yo habíamos encontrado la "Piedra del Agua", pero no había rastros de la "Piedra de la Luz". Salíamos todos los días a recorrer la ciudad en busca de la Señal, pero el libro no reaccionaba a nada.

Ya en la escuela, me separé de mi hermano, él tenía que irse a quién sabe dónde con una tal Sulli que según él yo ya conocía. Comencé a caminar por los pasillos en busca de mi casillero, pero como era de esperarse, me perdí. Era increíble cómo es que hace cuatro días pude encontrar un Piedra Mágica pero aún se me hacía imposible encontrar mi casillero. Continué mi camino, deseando que Sunny apareciera para que me ayude a encontrar en casillero 365, pues ya iba por el 856 y aún no veía mi casillero. Doblé una esquina y choqué con alguien.

- ¡Yixing!

- ¡Joon Myeon!

Sonreí al verlo, aún no se me olvidaba su propuesta y me hacía sentir ilusionada. No es que fuera nueva en el asunto de las citas, pero él tenía algo que me hacía sentir extraña, algo distinto a las otras veces. Él me miró fijamente y yo solo me sonrojé.

- ¿Cómo estás?

Preguntó.

- Bien… - sonreí - ¿Y tú?

- También…

Ambos miramos a otro lado, eran tan cómico la timidez del otro.

- Este…

- Sobre lo del viernes…

Lo miré y él me miró.

- Eh… - se sonrojó – Sigue en pie mi propuesta…

- Me encantaría salir contigo

Contesté y él me miró sorprendido.

- ¿En serio?

- Solo si no es una broma – contesté – O te lanzo encima a mi hermano Zhou Mi

- ¿Zhang Zhou Mi es tu hermano?

Preguntó, parpadeando mucho.

- Sí…

Contesté.

- ¡Está en mi curso! – sonrió – Que coincidencia, no se parecen en nada

- Lo sé…

Sonreí.

- Entonces… - de nuevo el sonrojo volvió a sus mejillas - ¿El viernes?

- Viernes me parece bien

Sonreí y él también.

- Y… - me miró, balanceándose de atrás hacia adelante - ¿Qué haces yendo al Gimnasio?

- ¡¿Allí es a dónde estoy caminando?! – pregunté sorprendida – Estoy tratando de encontrar mi casillero

- ¿Qué número es?

- El 465… ¡No! Es el 365

Contesté.

- Es al otro lado de la escuela

Me indicó, soltando una risita.

- Aish… siempre me pierdo por tener tan mala memoria

Protesté.

- Aún hay tiempo – dijo, mirando su reloj – Te llevo a tu casillero y luego a tu salón

- Te lo agradecería mucho

Contesté y él soltó otra risita. Joon Myeon se veía distinto a su hermana, él no parecía una persona traicionera ni mucho menos, parecía un buen chico ¿Cuán diferente sería él de su hermana? Esperaba que mucho, porque no soportaría la humillación de ser utilizada.

Joon Myeon me llevó hasta mi casillero y yo pude sacar mi libro de matemáticas, pero al instante lo cambié recordando que en realidad tenía química. El camino al laboratorio fue corto y cargado de una cómoda incomodidad. Nos despedimos y entré en mi salón, sentándome al lado de Soo.

Tao y Baek reían junto a unas chicas, hablando del maquillaje de otra chica que se encogía cada vez más en su asiento ¿Cómo es que no lo noté la primera vez? Era como si un reflector iluminara a Baek todo el tiempo, clara señal de chica presumida y mala; y Tao… tiene muchas tarjetas de crédito, otra gran señal de chica presumida y mala ¿Por qué jugaron conmigo? Bueno, lo acabo de decir ¡Son malas!

- ¿Por qué demoraste tanto?

Me preguntó Sunny.

- Me perdí…

Contesté.

- ¿Otra vez?

Preguntó Soo con una risita.

- Sí, pero Joon Myeon me ayudó a encontrar el camino de vuelta

- ¿Kim Joon Myeon?

Preguntaron ambas al unisonó.

- Sí…

Contesté, sonrojándome…

- Creo que le gustas

Comentó Soo.

- Lo conocí la semana pasada, no lo creo

Me crucé de brazos, aún era muy pronto para decir cualquiera de esas cosas; además, estábamos hablando del hermano mayor de Tao ¿Quién sabe si esto no es una broma? Demonios… si salgo con él estaré pensando en eso todo el tiempo ¡Vamos cerebro! ¡Olvida que es hermano de Tao!

El día en la escuela se acabó y de nuevo en mi casa me apresuré a hacer las tareas, lo tuve que anotar en varios post it y en mi celular para que no se me olvide. El estar buscando Señales por todas partes no me dejaba tiempo de nada; la "Piedra del Agua" estaba debajo de la cama de Channie en una caja, envuelta en ese papel con burbujas, Channie realmente era cuidadoso y se tomaba todo esto muy en serio ¡Y lo era! Estábamos hablando del "Fin del Mundo".

Me hacía sentir nervioso, es decir, antes solo era una estudiante que tenía pesadillas y ahora soy una… ¿"Buscadora de Fuerzas"? Realmente era una locura, y asustaba. Channie y yo éramos las únicas personas en el planeta que sabíamos que nada de lo que estaba pasando era algo bueno. Los científicos hablaban de las estrellas que se trasladaban, de la extraña rotación de la Tierra sobre su órbita, de los cuerpos que aparecían y desaparecían en el espacio, y nadie sabía que era algo fuera de su alcance y entendimiento.

Mi teléfono marcó las cuatro de la tarde y mi puerta fue golpeada. Tomé mi botellón de agua y mi chaqueta, abrí la puerta y me encontré con Channie, quien sostenía el libro. Salimos del edificio, tomamos el subterráneo hasta el centro y comenzamos a buscar. En verdad era difícil si el libro no hacía ninguna señal.

- Quizá debamos ir a otra parte…

Sugirió Channie y yo asentí, bebiendo un poco de agua.

- ¿A dónde sugieres?

Pregunté.

- ¿Hongdae de nuevo?

- ¿Por qué no Seongbuk? – pregunté – Hemos ido a todos lados menos ahí

- ¿Crees que una Señal esté allí?

- ¿Quién sabe?

Contesté.

- Entonces vamos a Seongbuk

- Vamos…

Tomamos el bus, observando en todo momento el libro, pero este no reaccionaba. Bajamos del bus y comenzamos a caminar por las calles, ya se podían divisar las enormes casas; si no encontrábamos nada, al menos me deleitaría con la hermosa visión de mi casa soñada Comencé a observar todo lo que me rodeaba, en verdad era una vista increíble.

Seguíamos caminando por las calles, las cuales misteriosamente estaban vacías ¿Es que todos se pusieron de acuerdo para no salir ni a la esquina? Miré las casas, deseando vivir en una de ellas, deseando estar despreocupada como las personas que las habitaban, pero no, yo estaba en una búsqueda contra el reloj. Miré a Channie, él tenía la vista fija en el libro, moviéndose de un lado para el otro; yo solo lo observaba, él era mejor con esa cosa que yo.

Me quedé observando a mi amigo, recordando mis pesadillas. Sentí una presión en el pecho; si algo le pasaba a Channie iba a ser mi culpa, pues yo era la que tenía los sueños raros, yo era la que sabía realmente todo esto, yo… a mí era a quien le habían avisado que esto ocurriría, Channie solo había optado por ayudarme o más bien meterse. Miré de nuevo a mi amigo y sonreí; no conocía mucho a ese chico, pero era un buen amigo.

- ¡Yixing!

Gritó y yo corrí hacia él.

- ¿Brilla?

Pregunté y él asintió, volteando las páginas con desesperación.

- Debemos de buscar… - me miró – Tenías razón con Seongbuk

- A esta Piedra le gusta la buena vida – reí – Ya, baste de bromas, comencemos antes de que la perdamos

Comenzamos a caminar por la calle, viendo a todos lados en busca de algo que nos indique que ahí era, pero dudábamos que algo así sucediera teniendo en cuenta de que la primera la encontramos en un granero abandonado. Channie caminaba en zigzag por las calles, sosteniendo el libro con los brazos totalmente estirados.

Mi corazón comenzó a latir y un escalofrío recorrió mi espalda. Me giré pero no vi nada, miré a Channie, él seguía viendo el libro y caminando en zigzag. Caminé hacia él, la sensación de miedo no se me iba, se sentía raro ¿Por qué de pronto tengo miedo? Me abracé al brazo de Channie, este me miró y continuó buscando caminando, arrastrándome por todos lados.

Empecé a ver hacia todos lados; las luces ya se habían encendido y el cielo se había tornado negro, sin ninguna estrella. Miré a todos lados, me mordí un labio, respiré hondo, la sensación de peligro no se me iba. Channie se separó de mí, debía de estar retrasándolo con mi lento avance. Volví a mirar a todos lados, debajo del poste de luz, intentando mantenerme cerca de Channie, aunque dudaba que él pudiera hacer algo para defendernos contra algo malo.

Volví a girar la cabeza en todas direcciones. La respiración se me aceleró, puse mi mano en mi pecho y sentí deseos de gritar el nombre Channie para huir. Otro estremecimiento recorrió mi espalda y me giré. A lo lejos se vi a una persona vestida de negro, debajo del poste de luz. Simplemente estaba ahí parada, sin moverse, con los brazos y las piernas juntas. Me le quedé viendo hasta que los ojos me ardieron, parpadeé, el ser había avanzado. Otro estremecimiento recorrió mi espalda; retrocedí un paso y vi que ese ser avanzaba un paso. Volví a retroceder y el ser avanzó dos pasos. No, no era un ladrón, no era un delincuente, esos ya nos habrían hecho algo, eso era otra cosa. Giré a ver a Channie, el ser volvió a avanzar; el cuerpo comenzó a temblarme, el corazón se me aceleró y no encontraba mi voz.

- ¡Yixing, entró en el laberinto!

Gritó Channie y vi como el ser comenzó a correr.

- ¡Channie corre!

Grité, corriendo hacia mi amigo, quien me miró sin entender. Tomé su brazo y comencé a correr lejos de ese ser. Channie giró su cabeza y aceleró el paso, debía de haberlo visto. La respiración se me dificultaba, el corazón me latía, el miedo me llenaba, debíamos de sobrevivir.

- ¡Corre, está detrás de nosotros!

Gritó Channie e intenté acelerar el paso. Mis ojos se llenaron de lágrimas, deseaba estar de nuevo en mi horrendo departamento, a salvo con mi hermano. Tropecé con algo y caí, Channie me subió en su espalda con rapidez y siguió corriendo. Giré la cabeza para ver a nuestro perseguidor, este dio un salto y desapareció.

- ¡Detente, está en los techos!

Grité y Channie así los hizo. Miramos a todos lados, no había rastros de ese ser, pero la sensación no se me iba, aún estábamos en peligro. Channie miró el libro y luego lo cerró.

- Estamos cerca…

Dijo.

- Nos está guiando hacia la Señal

Intenté respirar hondo pero dolía.

- ¿Será amigo o enemigo?

- No lo…

Se escuchó un ruido y alcé la mirada a tiempo para ver como este ser saltaba de la copa de un árbol, mostrando una mano con dedos largos que terminaban en garras. Pegué un grito y Channie comenzó a correr en otra dirección ¡¿Qué demonios era eso?! ¡¿Cómo podía ser esto posible?!

- ¡Enemigo! ¡Definitivamente es enemigo!

Gritó Channie, yo me abracé a su cuello.

- ¡Ah!

Grité al sentir las garras de ese ser en mi espalda.

- ¡Yixing!

Apreté el cuello de Channie, él aceleró el paso. Necesitábamos algo con lo qué defendernos, necesitábamos a alguien que nos salve. Channie corría con todas sus fuerzas, pero el ser era más rápido. Pegué otro grito al sentir otro zarpazo en la espalda, Channie no podía hacer otra cosa que correr conmigo en su espalda.

- ¡Auxilio! – comencé a gritar - ¡Que alguien nos ayude!

Channie jaló de mi brazo y me cargó en brazos, corriendo. El ser de nuevo saltó y Channie se detuvo, respirando de forma agitada, debía de estar muy cansado. Mi labio temblaba, la sensación aún no se me iba, las lágrimas caían por mis mejillas ¿Cuándo terminaría esta tortura?

- Tu espalda sangra…

Dijo Channie de forma entrecortada.

- Eso no importa ahora… - él se dejó caer en el suelo – Esa cosa sigue cerca…

- Estamos en el centro – Channie me mostró el libro – Yixing…

- No digas nada estúpido…

El corazón comenzó a latirme con fuerza.

- Yixing… - cerré los ojos y miré a mi amigo – Yo lo detendré lo más que pueda, tú busca la Señal

- No te dejaré pelear con esa cosa – miré a todos lados en busca del ser – No tienes ninguna arma

- Eso no importa – dijo, levantándose – Debes buscar…

- Channie…

Mis ojos derramaron lágrimas nuevamente.

- Comienza a buscar…

- ¡No te dejaré pelear solo!

- ¡Empieza a buscar!

Gritó y el ser saltó desde un techo.

- ¡Channie!

Grité al verlo correr hacia el ser.

- ¡Busca la Señal!

Comencé a correr por todos lados, buscando algo que hiciera brillar al símbolo. Oí el grito de Channie y me giré aterrada. El ser los había tumbado en el suelo e intentaba clavarle las garras, pero Channie lo intentaba detener, sosteniéndole los brazos. El ser gritaba, Channie gritaba, mis ojos derramaban lágrimas, debía de ayudarlo.

- ¡Channie!

- ¡Busca la Señal!

Gritó y de nuevo me abalancé sobre un la cerca que rodeaba una propiedad ¡El maldito símbolo no daba señales! ¡Mi amigo estaba peleando con un ser extraño y el maldito símbolo no brillaba más! Corrí hacia otra propiedad, el símbolo comenzó a iluminarse, Channie pegó otro grito.

- ¡Channie!

Grité al ver humo saliendo de entre los cuerpos.

- ¡Sigue buscando!

Abrí los ojos aterrada, el humo se estaba intensificando, el ser gritaba ¿De dónde venía el humo? Comencé a buscar por la cerca, pero el símbolo seguía igual. Tomé vuelo y salté la cerca el símbolo comenzó a brillar aún más. Mi corazón se aceleró, el ser gritaba como si estuviera herido, Channie seguía forcejeando con él. Lloré con desesperación, tirándome al suelo para encontrar cualquier cosa con el "Símbolo de la Luz". Channie pegó otro grito, yo también grité, las lágrimas caían por mi rostro y el símbolo comenzó a brillar con mayor intensidad. Me comencé a arrastras por el suelo, Channie volvió a gritar y el ser también ¿Cómo es que nadie salía en nuestra ayuda? El símbolo comenzó a brillar con mayor intensidad, levanté cada piedrita en el lugar en busca de la Señal, el libro seguía brillando, debía de estar ahí. Channie gritó de nuevo y entonces comencé a cavar como si la vida se me fuese en ello. El ser gritó y yo aceleré mis movimientos, gritando con desesperación. El símbolo brilló aún más y entonces lo saqué, la "La Piedra de la Luz". El ser pegó un grito y entonces todo quedó en calma. Me aovillé en el suelo, no quería ver lo que había ocurrido. Sentí unos pies tocar correr hacia donde estaba, yo solo cerré los ojos.

- ¡¿Estás bien?!

Abrí los ojos, era Joon Myeon.

- Tú… - me ayudó a levantarme, yo lo miré fijamente y luego me giré - ¡Channie!

- ¡¿Lo encontraste?!

Preguntó, corriendo hacia mí. Salté la cerca y corrí hacia mi amigo, él estaba bien. Pegué un salto y me abracé a él, enrollando las piernas alrededor de su cintura y golpeándolo en el hombro con mi puño.

- ¡Me asustaste grandísimo imbécil! – lloré - ¡No vuelvas a hacer algo así si no tienes un arma! – lloriqueé - ¡Te odio Park Chanyeol!

- Pero si le gané y estoy ileso

Rió él, yo lo miré y luego miré al ser. Me bajé de encima de mi amigo y caminé hacia el cuerpo inerte de aquel ser. Ahora podía ver su rostro, era algo deforme, con pico y plumas en la cabeza. Tenía quemaduras en varias partes del cuerpo, sobre todo en el rostro y las manos. Miré a Channie, él tenía las manos ensangrentadas, pero parecía ser sangre de ese ser y no de él.

- ¡¿Qué demonios sucede aquí?! – preguntó Joon Myeon - ¡¿Por qué tu espalda está llena de sangre?! ¡¿Qué hacías en mi jardín?! ¡¿Por qué lucen como si hubieran corrido una maratón?! ¡¿Y qué demonios es esa cosa?!

- Joon Myeon…

Avancé un paso pero Channie me detuvo, yo solo lo miré.

- ¿Qué está sucediendo?

Volvió a preguntar Joon Myeon.

- Es que…

- No te lo podemos decir…

Soltó Channie de pronto.

- ¿Por qué? – pregunté - ¡Podría ayudar!

- ¡Mira esto Yixing! – me mostró sus manos ensangrentadas - ¡¿Quieres arriesgar a alguien más a esto?!

- ¿De qué está hablando?

- Además… - Channie me miró fijamente, por primera vez vi seriedad en el sonriente chico - ¿Crees que esté dispuesto a ayudar?

- ¡Estoy dispuesto! – gritó Joon Myeon - ¡Pero díganme qué demonios pasa!

- Es que… - miré a Joon Myeon – Nosotros…

- Nosotros estamos en busca de unas Piedra – Channie tomó la Piedra de la Luz y se la mostró a Joon Myeon – Son las Señales que debemos de buscar – le mostró el libro con el símbolo y Joon Myeon abrió mucho los ojos – Esto nos llevará a las Doce Fuerzas que evitaran el Juicio Final – tragué saliva al ver el rostro de Joon Myeon – Y esa cosa muerta de ahí – señaló al ser – Es una criatura de la oscuridad que intentaba matarnos, quizá para robarnos el Libro o la Piedra – Joon Myeon no le quitaba los ojos de encima al ser – Este debe haber sido del rango más débil porque lo he matado solo con mis manos…

- ¿Tú…?

Joon Myeon lo miró con miedo.

- Sí, lo he matado – contestó Channie – Y esta es su sangre – mostró la palma de su mano – A esto es a lo que te tendrás que enfrentar si estás dispuesto a ayudarnos…

- Joon Myeon… - miré al chico, él miraba al ser inerte – Joon Myeon… - intenté tomar su brazo – Joon Myeon…

- ¡Suéltame! – gritó - ¡Ustedes están locos! – me miró fijamente – Olvídate lo de este viernes – abrí mucho los ojos – No se me vuelvan a acercar par de locos homicidas…

- ¡Teníamos que protegernos!

Grité.

- ¡Es una persona!

- ¡No lo es! – grité, quitándole la capucha al ser y dejando ver su horrendo rostro - ¡Míralo! ¡No es humano! ¡No estamos locos!

- Esto… - Joon Myeon miró el rostro del ser, parecía el rostro de un humano pero con pico y unas cuantas plumas en la cabeza – Esto no es verdad… - me miró – ¿Qué es eso?

- No lo sabemos…

Contestó Channie y Joon Myeon se dejó caer.

- Esto será peligro, lo sé – comencé a decir – Pero en verdad necesitamos ayuda, debemos apresurarnos antes de que ocurra el eclipse, tenemos que…

- Detente… - me pidió – Todo esto es una broma… ¿Cierto?

- ¡¿Cómo puedes pensar eso?!

Le gritó Channie.

- Es que… - nos miró – Esas cosas no son reales…

- ¡Pero lo estás viendo!

Grité con desesperación.

- Aún así… no puedo creerles – le dedicó una mirada al ser y luego me miró – Váyanse o llamaré a la policía por vandalismo

- ¿Qué…?

- Has destruido el jardín de mi casa

Contestó, dándose media vuelta y yéndose. Apreté los puños, quería gritarle que era un idiota obtuso ¡Lo veía con sus propios ojos y no creía que fuera verdad! Channie había tenido razón, nos iban a creer locos si les decíamos lo sucedido. Miré a Channie y me largué a llorar, este me abrazó fuertemente.

- Calma…

- ¡Joon Myeon es un imbécil!

Lloré.

- Ven, curemos esas heridas de tu espalda…

Abrió su mochila y sacó un pequeño botiquín. Le di la espalda y él alzó mi camiseta, pero no hizo nada más. Me giré para verlo, él estaba con el entrecejo fruncido, eso me puso nerviosa.

- ¿Qué sucede?

Pregunté.

- Toda tu camiseta está llena de sangre – me miró – Deben de haber sido cortes muy profundos – me mostró su brazo herido – Pero no tienes ningún rasguño…