Capítulo 6

Fuego, esa era la Señal que debíamos de buscar, pero por los acontecimientos de aquella noche no quise salir de mi casa. Había sido una locura, habíamos sido atacados por un ser extraño, Chanyeol de alguna forma lo había matado y yo había salido ilesa a pesar de haber recibido más de un zarpazo en la espalda. Ahora teníamos la Piedra de la Luz, nos faltaban diez ¿Todas serian así ahora? ¿Seriamos perseguidos por más de estos Cazadores?

Estaba aterrada. Apenas habíamos sobrevivido a este Cazador ¿Podríamos con algo más fuerte? Solo nosotros dos no iba ser posible, cualquier cosa le podía pasar a Chanyeol por protegerme mientras buscaba la Señal. El tiempo se nos acortaba cada vez más y apenas íbamos dos Señales ¿Podríamos reunirlas todas antes del eclipse?

Como era de esperarse, no salí con Joon Myeon. Él me evitaba como si yo tuviera una enfermedad contagiosa; Chanyeol decía que era miedo, miedo a lo desconocido. Eso me enfadaba, él había visto lo mismo que nosotros ¿Qué le costaba creer?

Intentaba que todo fuese normal de nuevo, pero parecía que nada funcionaba. Chanyeol venia constantemente a mi casa para que sigamos buscando la Señal del Fuego, pero no quería hacerlo, no podía, y lo obligaba a quedarse conmigo hasta hartas horas de la noche solo para asegurarme de que no se iría, incluso lo hacía dormir en mi sofá conmigo en el suelo, o al revés; no quería que nada malo le pasara. Las pesadillas se habían vuelto más intensas, haciéndome despertar entre gritos. Ahora veía los rostros de mi hermano, mi madre y Chanyeol, veía sus cuerpos inertes a mi lado en la habitación que lentamente se volvía cada vez más oscura.

¡Sentía que me volvería loca! ¿Cómo paraba esto? Chanyeol me decía que había una única solución pero yo no la quería aceptar. Estaba aterrada, aquella noche me había dejado aterrada. No era tan fácil como había creído, no era un simple "Búsqueda del Tesoro", de verdad estábamos arriesgando nuestras vidas, eso lo hacía aterrador, pues podrimos morir.

De: Park Chanyeol

Para: Yixing Harris

Debemos de seguir buscando

Volví a leer el mensaje y lo eliminé. Intenté prestar atención a mi clase de literatura, pero no podía. Ya había pasado un poco más de una semana, setiembre ya se iba a acabar y el eclipse era en diciembre. Me maldecía por ser tan miedosa, el mundo entero dependía de Chanyeol y de mí para que encontrásemos a las Doce Fuerzas, el mundo no podía darse el lujo de esperarme.

- Yixing… - volteé a ver a Sunny - ¿Estás bien?

- Sí… - contesté – No te preocupes…

El timbre sonó, el descanso había comenzado. Mis amigas y yo decidimos que un paseo por los terrenos de la escuela era lo ideal, tal vez eso me ayudaría. Llegamos al estadio de la escuela y nos sentamos en las tribunas, respirando hondo para intentar calmarme. En verdad necesitaba aclarar mis pensamientos, sentía que me volvería loca si no comentaba esto con alguien, si no me desahogaba; pero sabía que sería un grave error, nadie me creería semejante locura.

- ¿En serio estás bien? – preguntó Soo – No luces bien…

- Jamás me he enfermado en mi vida – confesé – Estoy bien

- ¿Es en serio?

Preguntó.

- Jamás he tenido un resfriado o alguna dolencia – admití, recordando las miles de caídas y los miles de inviernos vividos en los que nunca me pasó nada – No sé… supongo que soy rara

- Sí, definitivamente eso es raro

Dijo Sunny, viendo hacia los futbolistas.

- ¿Nos vamos a otra parte? – propuso Soo – Los futbolistas van a jugar

- ¿Qué hay de malo?

Pregunté al ver al grupo de chicos que se amontonaban en el campo.

- Es que…

- Es que Soo no quiere ver a su vecino

Se rió Sunny.

- ¿Qué vecino?

Pregunté, interesada por tener una conversación normal.

- Kim Jongin – contestó Sunny y Soo se sonrojó al instante – A nuestra querida y tímida Kyungsoo le encanta ese chico

- Eso no es cierto

El rostro de Soo parecía un tomate.

- Claro que sí – rió Sunny – Ambos se tienen ganas desde hace tiempo pero ella no lo quiere admitir

- Es un mujeriego – Soo se cruzó de brazos – Él y Oh Sehun son los más mujeriegos de la escuela

- ¿Y eso qué? – pregunté, viendo hacia un chico que parecía que flotaba en lugar de correr – Hasta el más mujeriego puede enamorarse

- ¡Ves!

Rió Sunny.

- ¡El no está enamorado de mí!

Soo se sonrojó aún más.

- Eso no lo puedes saber, no lees mentes – la miré y ella hizo un puchero – Tal vez tú también le gustes

- Deberías verlos – rió Sunny – Se nota a leguas que él se muere por Soo

- Sí, se muere por llevarme a su cama – Soo frunció el entrecejo – Yo no quiero ser juguete de nadie – respiró hondo – Si le gustase, haría algo más que dedicarme sonrisas coquetas

- ¿Cómo la que te está dedicando ahora?

Pregunté, viendo al chico que sonreía hacia nosotras. Soo lo miró y agitó la mano, el chico sonrió aún más y agitó la mano, luego volvió hacia sus amigos. Sunny aplaudió y soltó un gritito, Soo la fulminó con la mirada.

- Solo te sonrió a ti y te saludó a ti – dijo, aplaudiendo y haciendo que Soo se sonrojase aún más – ¿Qué más pruebas quieres?

- Cállate Soon Kyu – Soo se volvió a cruzar de brazos y miró hacia los chicos – Ya que estamos aquí, veamos la práctica

- Lo que tú quieres es ver a Jongin todo sudado para que la camiseta se le pegue a los músculos

- ¡Soon Kyu!

Gritó Soo y Sunny rió a carcajadas, yo solo observé a los jugadores. El chico rubio que parecía flotar mientras corría le lanzó el balón a Jongin y este comenzó a correr lejos de los otros. Se detuvo para lanzar el balón pero giró a vernos, o más bien por ver a Soo, quien sabe, y los demás se le lanzaron encima. Soo pegó un grito y yo abrí mis ojos, eso debía de doler. Sin embargo, el chico estaba parado al lado del montón de personas que se suponía estaban encima de él. Me quedé viéndolo ¿Cómo se había movido tan rápido? Él sonreía y ahora le lanzaba el balón al chico rubio que flotaba ¡¿Cómo era eso posible?!

- ¿Vieron eso?

Pregunté, sin quitar mis ojos del chico.

- ¿Al guapísimo amor de Soo siendo tan fabuloso como siempre?

Preguntó Sunny y Soo le dio un zape.

- No… me refiera a…

- ¿A…?

Soo alzó una ceja, yo me quedé callada, volviendo a ver a los chicos.

- Nada… olvídenlo

Volví a mirar a los futbolistas. Quizá me lo había imaginado, no era posible ¿O sí? Ahora nada me parecía imposible. Recordé a la chica de la cafetería, como las bolas de comida no lograban impactar contra ella, como si una barrera invisible la protegiera. Me presioné las sienes intentando recordar más pero, como era de esperarse, no lo logré. Intenté recordar el libro pero tampoco podía ¿Por qué mi cerebro no lograba recordar todo lo que quiero recordar?

- ¿Estás bien?

Preguntó Sunny y yo abrí mis ojos ¿En qué momento los había cerrado?

- Me duele la cabeza

Contesté.

- Creo que eso ya lo habíamos notado – Soo se levantó de la tribuna y nos miró – Vamos, en la enfermería te pueden dar algo

- Está bien… - hice un además para restarle importancia – Ya pasará

- ¿Estás segura? – Sunny me miró con preocupación – No luces bien…

- Estás pálida…

Soo se me acercó y posó su mano en mi cabeza; sentí un estremecimiento y me levanté.

- Estoy bien… - las miré a ambas – En verdad… - la respiración comenzó a fallarme – Estoy…

- ¡Yixing!

Abrí mis ojos ¿Dónde estaba? No conocía ese lugar, no lo recordaba, aunque probablemente sí he estado allí y ya lo olvidé. Miré a mi lado, el chico de los tenedores me miraba desde una camilla, tenía los cabellos parados y la ropa algo chamuscada.

- Hola – saludó - ¿Quieres pan tostado?

Me señaló un plato con pan tostado.

- Eh…

Miré al chico.

- Inventé un tostador con un par de tenedores y una batería casera que se recarga con el sol

- Suena interesante…

Me enderecé pero un dolor fuerte me atacó.

- Mejor recuéstate…

Me indicó el chico, pero no le hice caso.

- ¿Mis amigas?

Pregunté, bajándome de la camilla.

- En sus clases – contestó – Estás aquí desde hace horas, te perdiste la hora del almuerzo y…

- Entonces me voy…

Di un paso pero me tambaleé a un lado.

- ¡Cuidado! – el chico extendió los brazos pero luego los recogió – Te ayudaría a caminar, pero… - lo miré fijamente – Al parecer mi último intento me dejó cargado

- ¿Qué?

- Estoy electrocutando a la gente – me contestó – Y mientras descubran la forma de descargarme, me tengo que quedar aquí

- Eso suena… - me apoyé en la camilla – Raro…

- Lo sé – el chico rió – Pero hice pan tostado con dos tenedores y unos cables conectados a una batería que se recarga con luz solar

- Tengo hambre… - tomé uno de los panes – Está bueno

- ¡Sí! – el chico alzó los brazos con emoción, me recordó por un instante a Chanyeol y su energía infinita – Lo siguiente que invente será un televisor que tenga una papa como fuente de energía

- O inventa algo que nadie haya inventado

Sugerí.

- Ya lo hice – confesó el chico – Gracias a mi ahora pueden ver películas 4D y conciertos con hologramas

- ¿Es en serio?

Parpadeé sorprendida y el chico asintió sonriente.

- Kim Jongdae, genio malvado

Extendió la mano.

- Zhang Yixing, chica normal

Extendí la mano.

- ¡No me toques! – Jongdae recogió su mano – Te puedes electrocutar

- No creo que eso suceda – tomé su mano – Ves, no pasó nada

- Wow… - pasó su otra mano por encima de mis cabellos – ¡Ya no estoy cargado! – me miró sorprendido - ¡Me curaste!

- Eso supongo

Reí.

- ¡Jongdae!

Una chica de rostro redondo entró en la habitación, pero se quedó quieta al vernos tomados de la mano.

- ¡Minseok!

El chico se bajó corriendo de la camilla y se acercó a la chica. Me miró y luego a la chica, lentamente acercó su mano a las redondas mejillas de la chica y sonrió al ver que no pasaba nada. El chico atrajo el rostro de la chica al suyo y la besó, yo miré a otro lado avergonzada ¡Momento incomodo en el que una chica te ve sostener la mano de su novio! Por otra parte, me gusta tener una situación incómoda típica de una adolescente.

- ¡Troll idiota! – la chica golpeó a Jongdae en la cabeza - ¡Creí que habías muerto cuando me dijeron que explotaste en la clase de ciencia!

- Soy inmortal, Baozi

La regordeta chica se sonrojó.

- Eh…

La chica me miró.

- Oh, ella es Zhang Yixing – me presentó – Yixing, ella es mi novia Kim Minseok

- Un gusto…

Dije, sintiendo que las mejillas se me encendían.

- El gusto es mío

La chica sonrió, estaba segura de que la había visto en alguna otra parte, pero no recordaba ahora en donde.

- Me iré con Luhan, tengo que hacer mi proyecto de Cálculo Avanzado

- ¡Oh! ¡Yo las ayudo! – el chico comenzó a saltar, Minseok se sonrojó de nuevo – Soy un año menor que ella pero de todas formas entiendo sus clases

- Creo que tu cerebro se quedó afectado por casi morir electrocutado – Minseok tomó la oreja de Jongdae y lo sacó de la enfermería – Hasta pronto Yixing

- Un gusto…

Dije, agitando mi mano.

- Minseok, mi amor, me duele…

Se quejaba el chico mientras era arrastrado fuera de la enfermería por su novia. Me quedé viendo la puerta y no pude evitar sonreír. Había sido un momento extraño pero no me importaba, porque extrañaba sentirme normal. Miré por la ventana, el viento soplaba con fuerza y mecía las copas de los arboles, a lo lejos vi a Minseok arrastrando a Jongdae y volví a reír, sentirse normal estaba bien por una vez en la vida.

- Estás riendo sola…

Me giré a ver a mis amigas.

- Creo que perdimos a Yixing…

Dijo Sunny de forma dramática.

- "¡Oh Dios mío, mataron a Yixing!"

- "¡Hijos de Puta!"[1]

Comencé a reír por las ocurrencias de mis amigas.

- ¿Ya te sientes mejor, Yixing?

Preguntó Soo y yo asentí.

- Sí… - sonreí - ¿Quieres pan tostado? – señalé el plato con pan – Un genio malvado lo hizo

- Está bueno…

Sunny asintió mientras masticaba. Había olvidado lo que era ser normal. En estos días mi vida se había convertido en un cuento de hadas extraño. Las pesadillas no paraban y mi cerebro dolía, sabía que tarde o temprano, más temprano que tarde, tendría que volver con Chanyeol a las andanzas, pues debíamos encontrar las otras piedras.

Regresé a casa, me sentía exhausta a pesar de que la mitad del día lo pasé inconsciente. Me recosté en mi cama y miré mi flor, las señales de marchitez estaban apareciendo. Los parpados comenzaron a pesarme, no quería dormir, debía de llamar a Chanyeol para que no se fuera solo, él debía de estar molesto por mi falta de interés, bostezo, debía de decirle que no se fuera, que es peligroso, bostezo… Chanyeol no puede irse solo… bostezo… Chanyeol…

De nuevo sobre el lomo del Dragón, miro a las Fuerzas surgir de sus portadores. Oigo voces, gritos, llanto ¿Qué sucede? Volteo a ver la columna de fuego, se está extinguiendo. Mi corazón comienza latir, el equilibrio se está perdiendo, el fuego se está extinguiendo, sin fuego no hay luz, sin fuego no hay equilibrio. El fuego se está extinguiendo, el fuego no puede extinguirse, no lo puedo permitir. Mi corazón comienza a doler, el fuego se sigue extinguiendo, no hay quien lo ayude ¿Qué está pasando? ¿Por qué se extingue? ¿Qué le pasa? No quiero que se extinga, no puedo dejarlo solo, no quiero que muera, debo ir por él, debo de ayudarlo ¡Debo de ayudarlo!

- ¡Chanyeol!

Grité en mi oscura habitación. Busqué con desesperación mi teléfono, estaba en el suelo ¡Mierda, sin batería! Busco el cargador, lo encuentro dentro de mi zapato ¿Cómo llegó ahí? Lo conecto, espero que encienda ¡Enciende maldita sea! Cinco llamadas perdidas, un mensaje de voz y un mensaje, todos son de Chanyeol.

De: Park Chanyeol

Para: Yixing Harris

Veo que no me vas a contestar.

Iré solo a buscar la señal

Lo siento, pero es nuestro deber.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza, pegué la oreja al teléfono para oír el mensaje de voz.

- Usted tiene "Un mensaje de voz" del día "Viernes 25 de Setiembre" a las "8:50 pm" – miré mi reloj, eral las diez y media de la noche – "Yixing, auxilio, no puedo respirar, el edificio se quema, tengo la piedra…" – Chanyeol tosió – "Estaba en un edificio incendiándose y entré…" – Chanyeol tosió de nuevo – "Auxilio…"

El mensaje terminó y el teléfono cayó de mi mano…


[1] South Park.