Capítulo 7

- ¡Chanyeol! – grité, golpeando la puerta de su departamento - ¡Chanyeol! – llore - ¡Chanyeol!

- El chico de ese departamento salió – dijo un viejito, saliendo de uno de los departamentos – Deja de hacer ruido…

Mi corazón comenzó a latir con fuerza, esto no podía estar pasando, esto debía de ser una pesadilla, quizá aún estaba soñando. Corrí a mi departamento y encendí la televisión, con algo de suerte aún habría noticias. Mis ojos derramaban lágrimas, era mi culpa, era toda mi culpa. Cambié al cana cuatro, estaba el noticiero…

- El siniestro se debió a una ruptura del tubo de gas – empezó a decir la presentadora – Ahora vamos a Hyuna, quien está en el lugar de los hechos

- Como verán, el fuego aún no se extingue y los bomberos están teniendo muchos problemas – la corresponsal señalaba un pequeño edificio, era Yeoksam-dong – Los habitantes del edificio y los vecinos ya han sido evacuados… - se llevó una mano al oído – BoA, me informan que un chico corrió dentro del edificio y no lo pueden sacar debido a la intensidad de las llamas…

- ¡Zhou Mi! – grité, corriendo hacia la habitación de mi hermano que ya estaba dormido - ¡Zhou Mi!

- ¿Qué pasa?

Preguntó, removiéndose un poco y tapándose la cabeza con las sábanas.

- ¡Llévame a Yeoksam-dong!

Grité, quitándole las sábanas.

- ¿Qué? – preguntó - ¿Ahora? – se sentó - ¿Para qué?

- ¡Tú solo llévame!

Zhou Mi me miró fijamente y abrió mucho los ojos. Asintió varias veces y tomó las llaves de su auto. Bajamos corriendo por las escaleras y subimos al auto, ni siquiera le había dado tiempo a mi hermano de cambiarse el piyama.

El auto se puso en marcha, yo lloraba, me retorcía los dedos y me maldecía. Yo debí acompañarlo ¡Éramos un equipo! Pensé en mi sueño, había sido una advertencia. Zhou Mi apretó mi hombro para reconfortarme, yo solo asentí. Si algo le pasaba a Chanyeol, jamás me lo perdonaría.

Encendí la radio y busqué alguna estación que estuviera relatando lo que ocurría, ninguna lo hacía. Apagué la radio y cerré mis ojos, respirando hondo. El camino se me estaba haciendo eterno y por ser viernes había un tráfico infernal. Mi corazón comenzó a latir con fuerza, Chanyeol estaba en peligro, lo podía sentir.

- Sálvame…

- ¿Dijiste algo?

Pregunté a mi hermano, este negó con la cabeza, presionando la bocina. Los autos comenzaron a avanzar y Zhou Mi aceleró. Mi respiración comenzó a agitarse y empecé a sentir punzadas en el pecho. Me llevé ambas manos al corazón, era una sensación horrenda, dolorosa. Me encorvé hacia adelante en busca de aire y tratar a apaciguar el dolor de mi pecho, las lágrimas comenzaron a salir, Chanyeol se estaba muriendo…

De nuevo nos detuvimos, faltaban medio camino para llegar, no lo iba a lograr. Saqué el seguro de la puerta y me desabroché el cinturón de seguridad. Zhou Mi gritó mi nombre pero no le hice caso, empecé a correr. Debía hacerlo, debía llegar, debía salvarlo.

Tras correr una cuantas cuadras me detuve a dar una bocanada de aire, maldiciéndome por mi mala condición física. Sentía los pulmones arder, comencé a toser, y cerré los ojos. Había fuego por todos lados; volví a abrir los ojos, espantada ¿Qué había sido eso?

- ¿Yixing?

Preguntó una voz y yo alcé la mirada, era Joon Myeon junto a un chico que se me hacia conocido. Los dos estaban en un auto rojo muy lujoso y detrás de ellos estaban Baek y Tao, todos viéndome con expresión de confusión. Corrí hacia ellos y me abalancé sobre Joon Myeon.

- ¡Ayúdame!

- ¿Qué sucede?

Preguntó.

- ¡No hay tiempo de explicar! ¡Por favor! – supliqué - ¡Llévenme a ese edificio que se está incendiando en Yeoksam-dong!

- ¿Qué…?

Escuché que preguntaba Tao.

- Sube

Me indicó Joon Myeon y yo subí al auto, sentándome al lado de Baek, quien lucía algo enferma.

- Será difícil llegar – dijo el otro chico, poniendo en marcha su "Ferrari" – Deben de haber cerrado algunas calles

- ¡No importa, por favor!

Supliqué y Baek se recostó sobre Tao.

- ¿Te sigues sintiendo mal, Baek?

Le preguntó ella.

- Me siento… me siento débil

Contestó la chica.

- Mejor vayamos a un hospital – dijo Tao, mirando a su hermano – Baek no se ve nada bien

- Pero…

- ¡Mi amigo está atrapado en ese edificio!

Grité, esperando que Tao tuviera un lado humano.

- ¡¿Y eso a nosotros qué?! – gritó Tao - ¡Tú y tu amigo no son de nuestra incumbencia!

- ¡Tao! – gritó Joon Myeon – Iremos a Yeoksam-dong y luego iremos a un hospital

- ¡Eres mi hermano, deberías estar de mi lado!

- ¡Ya! – gritó el chico - ¡No griten en mi auto!

- Kris…

Tao miró al otro chico con enfado y luego bufó.

- Lo lamento… - le susurré a Baek, ella solo asintió – Gracias… - le dije a Joon Myeon, él hizo lo mismo – Dios…

Baek soltó un gemido y yo sentí dos punzadas en el pecho, soltando un gritito de dolor. Todos nos miraron, yo solo intentaba calmar mi agitada respiración. Sostuve mi pecho con ambas manos; miré a Baek, ella lucía cada vez más pálida y Tao la abrazaba.

- Estás fría… - Tao me miró con enojo - ¡Si algo le pasa te las verás conmigo!

- Yo… - toqué la mano de la chica, sintiendo una corriente eléctrica recorrer mi brazo – Lo lamento…

- Lleguemos a ese lugar… - susurró Baek – No te preocupes… - me miró – Si alguno de mis amigos estuviera por morir… - respiró varias veces de forma agitada – Ten por seguro que también iría hasta el fin del mundo por ellos…

- Baek…

Tao derramó una lágrima.

- Incluso por Kyungsoo… - Baek me miró – Y tú…

- ¡No te desmayes! – gritó Tao - ¡Baek! ¡Kris acelera el maldito auto!

- Voy a volar…

Fue lo único que dijo el chico antes de acelerar a todo lo que daba su auto. Coloqué mis manos sobre los brazos de Baek, estaba realmente fría la chica, parecía un cadáver. El chirrido de un auto al frenar me hizo reaccionar, atrayendo a Tao hacia mí. Empecé a verlo todo en cámara lenta, el auto iba lento pero nosotros no. Solté a Tao y vi como el auto se estampaba contra un poste de luz, donde segundos antes estábamos nosotros. Miré a Tao, ella se veía asustada y me miraba fijamente.

- ¡De la que nos salvamos!

Gritó Joon Myeon.

- Te dije que volaría

Rió Kris, acelerando el auto. Mi corazón seguía latiendo a toda velocidad, Baek cada vez estaba más pálida y el pecho me dolía cada vez más. Empecé a rezar en mi mente, pensando en Chanyeol, maldiciéndome por haber sido una pésima amiga, derramando más lágrimas.

No podía pensar en Chanyeol muerto, la idea de no volver a ver esa enorme sonrisa se me hacía imposible de creer. Él había sido mi primer amigo real en este lugar, la primera persona que fue sincera conmigo, la única que me había creído, mi equipo, mi mejor amigo, un hermano. No podía permitir que se muriera, no quería que eso pasara, si pasaba sería mi culpa por no haber estado ahí para ayudarlo. Si hubiera estado ahí, tal vez las cosas hubieran sido distintas, quizá él no estaría atrapado en un edificio en llamas al que era imposible ingresar. No me perdonaría si Park Chanyeol moría.

Llegamos a Yeoksam-dong y tal como dijo Kris, era difícil acercarse a la zona donde estaba el edificio. Por todos lados había patrullas de policía diciéndonos que demos media vuelta y volvamos por donde vinimos ¡No podía hacer eso!

- ¿Qué hacemos ahora?

Preguntó Joon Myeon mientras Kris ponía la marcha hacia atrás.

- Detente… - ordené y todos me miraron – Lleven a Baek a un hospital, yo me bajo

- Pero…

Joon Myeon me miró, yo abrí la puerta y bajé del auto.

- ¡Muchas gracias!

Grité, empezando a correr.

- ¡Yixing!

Gritó Joon Myeon, pero no me detuve. Tenía que llegar, el dolor en el pecho solo me indicaba que le quedaba poco tiempo a Chanyeol, lo podía sentir. Aceleré el paso, corriendo por las cuadras faltantes. Mis piernas me dolían, me faltaba el aire y el corazón me latía demasiado rápido, pero no me detuve, no me podía detener.

Llegué al pequeño edificio envuelto en flamas anaranjadas, parecía un infierno. Me quedé viéndolo unos segundo, luego sentí dos punzadas en el pecho. Respiré hondo, tomándome el pecho, no podía detenerme ahora.

Corrí hacia la muchedumbre acumulada, los damnificados y algunos vecinos espectadores. Miré hacia todos lados por alguna forma de rodearlos, no la había. Me tiré al suelo y comencé a gatear por entre las piernas de las personas que pegaban gritos al sentirme. Me levanté y comencé a empujarlas, así era más fácil. No me importaban las reprimendas ni los gritos de las mujeres y ancianos, salvar a Chanyeol era mi única prioridad. Llegué a la barricada que habían puesto para evitar que los vecinos se acerquen, con algo de suerte los policías no me verán. Moví un poco la barricada y de pronto alguien jaló de mi brazo.

- ¡Ah!

- ¡¿Qué crees que haces?!

Preguntó Joon Myeon en un grito, mirándome con el entrecejo fruncido y apretando mi muñeca.

- ¡Debo de ir por Chanyeol!

Grité, liberando mi muñeca.

- ¡¿Estás loca?! – gritó - ¡No eres bombero! ¡No puedes entrar ahí! ¡¿Es que a caso quieres morir?!

- ¡Quiero salvar a mi amigo!

- ¡Si los bomberos no pueden hacer nada por él, menos tú! ¡Entiende!

- ¡No, tú entiende! – grité, empujándolo - ¡Si el muere, muero yo!

Y gritando eso salté la barricada. No sabía realmente que estaba haciendo, no tenía ningún súper poder como para salir viva de ese infierno. Ignorando los pitidos de los policías y demás, entré en el edificio.

Tal como pensé, era un muy caliente infierno. Las flamas cubrían las paredes y el suelo de madera, era una trampa mortal ese edifico a punto de desmoronarse, y yo me acaba de meter. Una viga cayó y yo pegué un grito, afuera oía los gritos de las personas, de seguro ahora estaban diciendo en las noticias que una chica también había entrado, quizá estaban diciendo que éramos suicidas o alguna clase de secta. Miré a todos lados, no podía moverme del lugar, todo estaba encendido en llamas. Cerré mis ojos y grité a todo pulmón.

- Arriba, estoy arriba… - mi corazón se detuvo – Guarda tu aire…

Abrí los ojos y miré la frágil escalera. Puse un pie en un escalón y este se quebró. Respiré hondo y, armándome de valor, corrí escaleras arriba, rompiendo más de un escalón. El segundo piso estaba peor que el primero. El techo se estaba cayendo y el piso se estaba partiendo.

Intenté divisar algo, pero el fuego y el humo me lo impedían. Empecé a toser, era imposible respirar, pero no me podía dar por vencida, debía de encontrarlo. Las flamas danzaban en las paredes, vivas, consumiendo la madera del edificio, intentando consumirme a mí, intentando consumir a Chanyeol.

Comencé a avanzar por el pasillo, intentando respirar, intentando ver. El pecho me dolía por el esfuerzo, los ojos me lagrimeaban, el calor me abrazaba, pero no podía darme por vencida. Seguí avanzando, evitando los escombros que caían, evitando las llamas que intentaban rozar mi cuerpo. El calor era insoportable, me movía con cuidado por el frágil piso, y mis pulmones ardían exigiendo oxigeno.

Caí de rodillas, intentando respirar, intentando no morir. Intenté levantarme, pero era inútil, no tenía fuerzas. Las flamas siguieron danzando, dejando un hueco, un hueco por el que podía pasar, un hueco por donde podía ver… un hueco por donde podía ver a Chanyeol recostado en el suelo.

Chanyeol estaba en medio de un círculo de fuego, abrazando inconsciente su mochila que debían de contener el libro y la Piedra de Fuego. No me detuve por más tiempo viendo la escena, corrí hacia él y lo envolví en mis brazos. Miré su rostro lleno de cenizas y comencé a llorar, ahora no sabía cómo sacarlo de ahí, lo más seguro es que moriremos juntos.

- Chanyeol debes de despertar… - comencé a zarandearlo – Por favor… - mis lágrimas caían en su rostro – Chanyeol… - seguí zarandeándolo pero él no reaccionaba – Debes… salir… - hablar era muy difícil – Chanyeol… - toqué su cuello, no había pulso – Chanyeol… - solté su cuerpo, abriendo mucho los ojos; la respiración se me aceleró al igual que el pulso - ¡Chanyeol! – grité, llorando - ¡No! ¡Chanyeol! – puse mis manos en su pecho - ¡Vuelve! ¡Vuelve! ¡Por favor!

Sentí calor en la punta de mis dedos, empezó a subir por mi brazo y comenzó a inundar mi cuerpo. El corazón volvió a su ritmo normal, el oxigeno entraba sin dificultad, y sentí un extraña sensación en mi estómago. Una luz se formó se extendió sobre el cuerpo de Chanyeol, era dorado, como si de pronto le hubiera caído purpurina dorada encima. Quité las manos de su corazón, de pronto me sentía cansada ¿Qué había sido eso?

- ¿Yixing…? – miré a mi amigo, tenía los ojos abiertos – Viniste…

- ¡Chanyeol! – lo abracé fuertemente - ¡Apresúrate, debemos irnos!

- ¡Cuidado!

Chanyeol jaló de mi brazo, haciéndonos rodas, y viendo como una viga caía en el lugar donde estuvimos minutos antes.

- Debemos salir de aquí

Tosí, levantándome del suelo.

- Le tengo miedo al fuego… - me informó – La piedra estaba aquí así que tuve que entrar – Chanyeol comenzó a temblar – No… no vamos a salir vivos de esto – me miró – El fuego es destrucción

- Chanyeol, mírame…

- El fuego es destrucción…

- Chanyeol…

- El fuego es…

- ¡Mírame! – grité – Vamos a salir vivos de aquí – él asintió – Tenemos que buscar una salida

Comenzamos a caminar, el humo imposibilitaba nuestra visión y el fuego dificultaba nuestros movimientos. Chanyeol le pegó una patada a una puerta, esta se abrió y el fuego se alzó; él pegó un grito y puso su brazo como protección, no le pasó nada por suerte. Otro pedazo de techo cayó tas nosotros impidiéndonos retroceder.

- ¡Allá hay una ventana!

Chanyeol señaló un punto del otro lado de sala envuelta de llamas. Comenzamos a caminar por el lugar, el techo parecía que se vendría abajo en cualquier momento. Chanyeol iba adelante, parecía que el fuego se alejara de él; con dificultad me movía por la sala, intentando esquivar los escombros y las llamas. Di un paso hacia adelante y el suelo se desplomó debajo de mí.

- ¡Ah!

- ¡Yixing! – Chanyeol corrió y me tomó de la mano - ¡Sube…!

Chanyeol comenzó a subirme, yo solo podía ver el infierno debajo de mis pies. Logré subir y continuamos atravesando la sala hacia la ventana. Chanyeol me tenía tomada de la muñeca e intentaba avanzar por entre el fuego.

- ¡Cuidado! - grité, empujándolo antes de que el techo se viniera abajo - ¡Ah!

- ¡Yixing!

Gritó Chanyeol, yo solo me tomé la pierna que ahora tenía una gran quemadura.

- ¡Ah!

Grité al intentar moverla.

- ¡Ven! – Chanyeol me colocó en su espalda, era una mala opción con el piso frágil – Debemos de llegar…

Él siguió avanzando y llegamos a la ventana. Chanyeol se asomó por ella y una luz nos iluminó. Un bombero con un megáfono nos indicó que nos quedáramos allí y que nos ayudarían. Otro bombero apareció en una grúa y por fin pudimos salir del infernal edificio.

Los paramédicos se nos acercaron y nos dieron oxigeno, mis pulmones se sintieron agradecidos. Miré a Chanyeol, él estaba tendido en la camilla, yo no sentía dolor alguno. Me acerqué a él y acaricié su rostro, él sonrió. Chanyeol estaba vivo, aunque no había posibilidad, aunque no tenía pulso cuando lo encontré, él seguía conmigo.

- No vuelvas a ir en búsqueda de una Señal tú solo

Le pedí, derramando lágrimas.

- No lo haré – tosió un poco – Pero promete no volver a desaparecer

- Lo prometo…

Acaricié de nuevo su rostro y apreté su mano.

- Gracias por rescatarme…

- Eres mi mejor amigo… - derramé más lágrimas – No te podía dejar solo

- Nos quedan nueve Señales… - tomó su mochila y sacó la Piedra del Fuego – Valió la pena…

- No vuelvas a cometer una locura como esta – lloriqueé – O te odiaré el resto de mi vida

- Lo prometo – rió - ¿Cómo está tu pierna?

- Está… - miré mi pierna – Bien…

- ¿Qué?

Chanyeol miró mi pierna, la cual hace unos minutos tenía una gran quemadura.

- ¿Cómo… cómo es esto posible?

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HOLAAAA! SOY MILY WU, LA AUTORA DE "WTF! SOY UNA PRINCESA!" Y "NO QUIERO QUE ME OLVIDES (KYUMIN)" ESPERO QUE HASTA AHORA LES ESTÉ GUSTANDO MI HISTORIA. ME DISCULPO POR NO SABER ESCRIBIR YAOI, PERO DE TODAS FORMAS ESPERO QUE LES GUSTE LA TRAMA