Hola, que pena *sonrojo* me desaparecí por mucho tiempo, disculpen la tardanza. Aunque no hay excusa que valga, les explicó que tengo otros proyectos de traducción que consumen mucho de mi tiempo, además de otras actividades. Como estar participando en el curso de Betas de World Fanfiction. Pero bueno, al fin aquí está otro capítulo de nuestro Espartano y su Gatito espero que les guste.
La misma declaración de siempre, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la historia a las maravillosas autoras Don't live in regret y AriCullen 1134 yo sólo la traduzco.
Capítulo 6: "Laurent"
Las alfombras de estampado florar acentuaban toda la longitud del estrecho pasillo por el que seguí caminando, los números continuaban ascendiendo mientras pasaba cada puerta. Apuré los pasos cuando la habitación del hotel que estaba buscando estaba a unos pocos centímetros de distancia. Mis ojos se enfocaron en las pequeñas letras negras en la tarjeta blanca que sujetaba firmemente en mi mano, confirmando por úlitma vez el número de la habitación que estaba grabada en ella.
…..1726….
Sentí mariposas en mi estómago, revoloteando etéreas cuando me paré en la puerta por la que estaba a punto de entrar. Cambié mi peso de un pie a otro, tratando de serenarme ya que todas mis emociones estaban atacándome a la vez.
Me sentía nerviosa, un poco ansiosa, algo excitada y empezándome a sentir abrumada pensando en lo que esta noche tenía reservado para mí y mi Espartano. Allá abajo por poco lo arrastro a un rincón apartado, se veía tan sexy en su pequeño disfraz, si por mí fuera me lo hubiera follado allí.
Me las arreglé para enfocarme en la puerta frente a la que estaba parada, deslizando la tarjeta blanca en la ranura de la puerta y observé pacientemente mientras el botón se puso verde y el seguro de la puerta se abrió mecánicamente. Di vuelta a la manija de la puerta, empujándola hacia adelante, lo suficiente como para que pudiera entrar en la habitación vacía y oscura, giré mi cuerpo hacia la puerta, empujándola para cerrarla suavemente frente a mí.
Una vez que la puerta se cerró la habitación estaba a oscuras, así que encendí la luz dejando que la luz del techo iluminara el área donde estaba parada. Nunca me había quedado en una habitación como ésta, las paredes a mí alrededor estaban adornadas con un papel tapiz texturizado de un color azul bebé, mis dedos recorrieron la pared sintiendo el patrón de relieves en espiral deteniéndose una vez alcanzaron el marco de la puerta del baño.
-"Mierda," soy una persona que se preocupa mucho por el baño, llámenme rara pero si el baño esta asqueroso no me quedaría allí. Una vez encontré vellos púbicos por todo el baño así que cogí mis maletas y abandoné el sucio hotel de mierda y nunca volví.
Pero este baño, wow, este baño estaba lo suficientemente limpio como para que comieras del inodoro, cosa que yo nunca haría. Di un paso hacia adentro, mis tacones hicieron click en el intrincado embaldosado que cubría el suelo y la mitad inferior de las paredes del baño de gran tamaño. Estaba parada justo en el medio, mis brazos estaban estirados lo más que pude extenderlos, girando mi cuerpo en círculos lentos, ni una vez mis dedos tocaron algo en su trayecto circular.
Era jodidamente enorme, más grande que mi baño en casa, y bellamente diseñado, mi mente pensando en cambiar algunas cosas en el cuarto de baño en el Spa para que tuviera un aspecto como este. Los armarios de madera oscura lucían suntuosos contra las baldosas azul pálido, toallas nuevas de color blanco colgaban de los toalleros y algunos estaban enrollados con fuerza y colocados cuidadosamente encima del tocador. El lavamanos era uno de esos tazones altos, el grifo estaba lo suficientemente alto que la boquilla se cernía sobre el tazón de porcelana blanca.
A mí derecha estaba la ducha de vapor que se extendía por todo lo ancho de la habitación, diminutas baldosas cuadradas cubrían toda la ducha, motas de azul, marrón y dorado centellearon cuando la luz brilló sobre ellos. Levanté la vista al techo y se me caía la baba con la ducha de caída de lluvia que pendía en la parte superior dentro de la cabina, acompañada de ocho duchas de propulsión a chorro que bajan por la pared frontal. Una parte de mí quería saltar a la ducha en este momento, para sentir los golpes de los chorros en varias partes de mi cuerpo y las gotas de agua cayendo sobre mí desde arriba. La sensación del agua rociándome y golpeándome por enfrente mientras mi Espartano me folla por detrás.
El sólo pensar en nosotros ahí casi me hace correrme, exhalé un lento y suave murmullo cuando me imaginé la forma en que el agua escurriría en cada curva y duro músculo de su cuerpo o el sonido que nuestros cuerpos harían mientras el golpeaba dentro de mí mientras el agua corría entre nosotros.
Pero él me quería en la cama, así que empujé ese pensamiento en el fondo de mi mente para más tarde ya que por ahora tenía que centrarme en el hecho de que se dirigía a la habitación y no estaba preparada para él.
Me apresuré a salir del baño, adentrándome en la descomunal suite en la que estaba. La habitación era dos veces más grande que la habitación de hotel en la que nos quedamos la primera vez, caminé hacia el escritorio y encendí la lámpara para iluminar la sala de estar de la suite.
Estaba completamente desconcertada ante la idea de que la Fiesta swinger ofreciera tanto lujo para sus huéspedes. Los paneles de color marrón que cubrían las ventanas llamaron mi atención, eché un vistazo a través del pesado y grueso material mirando hacia abajo a la animada vida nocturna de Seattle. Las miles de luces de los coches titilaban desde abajo mientras yo observaba desde arriba.
Era una hermosa locación desde lo alto, este es un tipo de vista con el que me gustaría despertar y ver justo antes de irme a la cama todas las noches. La sensación de libertad y vida se arremolinaban en mí, confirmando que aquí es donde debía vivir y no en un pedazo de mierda llamada casa en el campo. Esto era lo que quería llamar casa, la vida que brillaba hasta mí desde el centro de Seattle.
Cerré las cortinas sin querer que mi depresiva vida real apagara la noche que estaba a punto de comenzar, mi Espartano venía por mí esta noche y yo era suya para que me tomara. Crucé la alfombrada suite hacia las puertas francesas de cristal que cerraban el cuarto. El patrón en espiral que circulaba a través de los muros tapizados estaba delicadamente grabado en las puertas de cristal esmerilado.
Con un movimiento suave empuje las puertas hacia adelante, abriéndolas de par en par permitiéndome entrar en la recamara a media luz que claramente estaba a la espera. Me quedé quieta como una niña frente a una tienda de caramelos, los ojos amplios en total y absoluto asombro y desconcierto.
Preparó la habitación para mí, la iluminación, la cama, la música suave como de spa, todo al mismo tiempo, llamando mi atención.
En la cama King size había esparcidos pétalos de rosa color coral con una única rosa color púrpura que yacía sola en el centro de la enorme cama. Desearía tener mi teléfono, me gustaría buscar el significado de dos colores de rosa en el motor de búsqueda de Google, puedo decir que nunca antes que he visto una rosa me ha importado saber lo que representa.
Avancé hacia la lujosa cama y me arrodillé, avanzando poco a poco hacia el centro, bajando mi trasero para sentare sobre mis talones mientras recogía la única rosa en mi mano. Levanté la floreciente rosa púrpura, descansando los suaves pétalos en la punta de mi nariz, inhalé su dulce aroma permitiéndole fluir en mi cuerpo y aumentar mi excitación.
En un día normal, diría que las rosas eran un cliché, una manera fácil para un hombre de cortejar a una mujer. Pero esta noche la forma en que los pétalos color coral estaban esparcidos en todo el material oscuro debajo de mí, algo sobre ello me hablaba, más de lo que las palabras pueden expresar.
Suspiré, sintiéndome increíblemente contenta y muy posiblemente más enamorada de lo que me había sentido en años. Sé que no lo amo, pero algo que no había sentido dentro de mí se precipitaba a la vida cuando un solo pensamiento de él entraba en mi mente. La música, los aromas, los pensamientos de él tocándome, encendiendo una llama que ya centelleaba en mi corazón.
Me senté allí por Dios sabe cuánto tiempo, jugando con los numerosos pétalos con las puntas de mis dedos cuando el repiqueteo de la manija de la puerta, me tomó desprevenida y me alertó que todavía no estaba preparada para él.
….. Mierda….
Dejé caer mi cuerpo en la cama, poniendo mi cabeza en la mullida almohada descomunal que prácticamente trago mi cabeza por completo.
Llevé la venda a mi rostro, tomé una limpia y profunda respiración antes de bajar la pieza de seda sobre mis párpados cerrados. Levanté la cabeza de la almohada y até un lazo detrás de mi cabeza, apretando con fuerza el material asegurándome que no hubiera engaño de mi parte.
Chillé en mi interior cuando mis manos pasaron por encima de mi cuerpo vestido, alisando cada arruga de tela que visiblemente no debería de estar allí. Crucé los tobillos considerando si debería quitarme los zapatos de tacón que ya cortaban las últimas terminaciones nerviosas que quedaban en las puntas de los dedos de mis pies. Pero decidí dejármelos puestos ya que completaban todo mi conjunto, él quería tomarse su tiempo desvistiéndome así que dejé todo en su lugar para que él me lo quitara.
Un minuto se convirtió en dos, luego en tres y luego quién chingados sabe cuánto tiempo había pasado desde que escuché la puerta repiquetear.
….. ¿Se le olvidó algo más?...
Calmé mis inquietudes escuchando la hermosa letra de la canción que estaba sonando hasta que el sonido que yo quería escuchar, fue acogido por mis oídos. Mordí mi labio inferior en mi excitación cuando la puerta principal de la suite se abrió repentinamente, todo mi cuerpo saltó ante el sonido de la puerta golpeando contra la pared con demasiada fuerza.
Sus pasos eran fuertes, conté los pasos apresurados que lo llevaron a la recamara donde permanecía acostada. Tenía la esperanza de que le gustara lo que veía, luché contra el impulso de querer arrancar la venda de mis ojos, sólo para poder ver su rostro cuando me tomara.
No dijo nada y no hizo ningún movimiento mientras yo esperaba por el momento de su toque contra mi piel. Una semana ha sido demasiado tiempo, los 7 días más largos, 168 horas, putos minutos moviéndose lenta y dolorosamente que posiblemente había tenido que soportar. Si mi O pudiera hacerle señas para que se acercara lo haría, dándole la bienvenida otra vez, para que él pudiera hacerla rugir de nuevo a la vida.
Era curioso que a pesar de que acababa de estar con él, literalmente hace nada menos que media hora, lo echaba de menos, de verdad lo hacía. Estaba matándome que estaba parado allí aún solo, que podía quedarse allí parado por mucho tiempo e ignorando la necesidad de estar juntos.
-"¿Sólo vas a estar parado ahí toda la noche?" Le pregunté mientras le hacía señas con mi dedo para que se acercara. "No seas provocador."
Casi esperaba que saltara sobre mí después de que le hablé, mis palabras lo invitaban a arrancarme la ropa y follarme como si no hubiera mañana. Sin embargo, bajé mi mano de nuevo y él no hizo ningún movimiento o sonido, una parte de mí se preguntaba si todavía estaba en la habitación.
Estaba empezando a cohibirme, mis dientes estaban ahora mordiendo con fuerza mi labio inferior, obviamente esta noche algo estaba mal. ¿Estaba teniendo dudas acerca de mí? ¿Desde un principio se arrepentía de qué hubiéramos estado juntos?
Sentí que mi corazón dio un tirón en mi pecho ante la idea de que posiblemente se arrepintiera, por mí, esto entre nosotros era lo único que necesitaba y quería desesperadamente..
Debo haberme dejado llevar por mis pensamientos deprimentes, sin darme cuenta de su proximidad, mi respiración se entrecortó por el tacto de su piel mientras levantaba mi mano izquierda con la suya.
La sensación de su agarré se sintió extrañamente diferente para mí, faltaba la corriente que siempre fluía entre nosotros mientras tiraba suavemente de mi brazo hasta que quedó inclinado hacia atrás extendido detrás de mi cabeza.
-"Ay," grité, por la sensación de mi muñeca siendo atada con fuerza, el apretado nudo pellizcaba mi piel. Él ignoró mi señal de dolor, tiré de la tela, sintiéndome molesta de que no le importara. Extendí mi otra mano hacia el amarre, queriendo aflojarlo en mi muñeca cuando agarró mi mano libre y con brusquedad forzó ese brazo hacia atrás también.
….. Esto no está bien….
Su agarré en mi muñeca se hizo más fuerte mientras sentía otra tira de tela siendo atada a mi muñeca como la otra. "Espartano me estás lastimando," hablé hacia la dirección donde estaba parado, otro nudo firme estaba apretando alrededor de mi muñeca, mis dos manos estaban atadas a la cabecera detrás de mí.
Estaba empezando a asustarme, una sensación que nunca pensé que sentiría en torno a mi Espartano, pero esta era la mierda de la que Eric me advirtió, pero nunca me imaginé que la experimentaría con mi Espartano.
¿Estaba entrando en una situación con la que claramente estaba empezando a sentirme incómoda? ¿Estaba mi espartano aquí sólo para divertirse él, ignorando mis palabras de molestia?
Tiré de las ataduras que mantenían mis manos detrás de mí, el golpeteo de la cabecera de madera al toparse con el panel de yeso detrás de él, hacía un fuerte eco en toda la habitación en la que ahora estábamos solos.
-"¡Espartano, por favor!" Sentí que mi ansiedad se empezaba a notar, el latido de mi corazón aumentando drásticamente, causando que mi respiración se volviera irregular, mi cuerpo sintiéndose liviano y mareado por la falta de oxígeno.
En realidad nada estaba en mi pecho, pero la situación me estaba sofocando hasta sentir como si mi pecho estuviera siendo aplastado por una tonelada de ladrillos, cada respiración que tomaba era en todo lo que podía concentrarme.
Toda la sangre en mis venas bajó a los dedos de mis pies, el calor que una vez se esparció a través de mí, me dejo temblando incontrolablemente. Mi barbilla empezó a temblar, mis dientes rechinaban como si estuviera en una tormenta de nieve, el creciente temor me dejó fría y debilitada.
Cada sonido en la habitación se amplificaba, su respiración, sus pasos, cada ruido diminuto intensificado en volumen como si estuviera utilizando el susurró 2000. Escuché el sonido de su cinturón desabrochándose, pero contuve la respiración, sin saber lo que yo estaba esperando, pero al momento que lo escuché sabía que era lo que temía desde el principio.
-"AYÚDENME," mi voz atravesó mi pecho mientras escuchaba el gemido bajo y poco familiar. No era mi Espartano, todo el tiempo debería de haberlo sabido, pero no hice caso de los signos evidentes hasta ahora.
-"AYÚ…" Mi cara se hundió en la cama con la firme presión de su mano, sus dedos asegurando su dominio sobre mi rostro, silenciando mis gritos desesperados.
-"Shhhh," la sensación de su rostro tan cerca del mío, envió oleadas de escalofríos que bajaron por mi espalda, mis gritos no cesaron, lo que sólo causó que la presión sobre mi boca aumentara.
Mis fosas nasales se ensanchaban con cada profunda y difícil respiración, mi garganta se tensó mientras mi lengua se enroscaba cuando empecé a dar violentas arcadas por el repugnante olor a alcohol y tabaco.
Cerré mis párpados con fuerza, sintiendo mis ojos llenarse con las húmedas lágrimas que se estaban formando rápidamente. Las lágrimas empezaron a deslizarse por mis ojos por debajo de la venda, pendiendo en los bordes de mi mandíbula hasta que las gotas caían de mi rostro.
-"No llores," me sorprendió su voz, su sonido reproduciéndose en mi cabeza mientras recordaba el fuerte acento que nunca podría olvidar. Era claramente único y fácil para mí reconocerlo. En un rápido destello vi su rostro, a pesar de que mis ojos estaban completamente cerrados, podía imaginar sus ojos negros mirándome ahora mientras yacía indefensa.
Laurent era su nombre, otro escalofrío hizo que mi cuerpo temblara cuando lo recordé en la planta baja, la forma en que se pasó la lengua por los labios, mientras ahora sentía sus dedos trazando la piel de mi rostro. Me encogí al sentir su piel contra la mía, su toque por supuesto era como si estuviera utilizando papel de lija.
Empecé a llorar descontroladamente, mis hombros temblaban a medida que las lágrimas empezaban a bajar a raudales como una cascada, su nariz pasó rozando a lo largo de todo el perímetro de mi rostro, deteniendo su movimiento una vez que sus labios estaban ligeramente en el borde de mi oreja izquierda.
-"Él te dejó aquí, sola y sin protección," hizo una respiración por su nariz, exagerada y profunda, exhalando con un gemido que por siempre me perseguiría, haciendo que mi estómago se revolviera con el disgusto. "Mmm," hundió su nariz en mi pelo. "Se me hace agua la boca, no creo que pueda detenerme."
….. Oh Dios…. Espartano…. Eric… oh Dios… AYÚDENME….
Grité con fuerza en su mano que seguía cubriendo mi boca. Mis gritos alentaron más risas, hasta que comencé a morder cualquier pedazo de carne de su palma que mis dientes podían agarrar. Finalmente mis dientes sujetaron un pedazo de su seca y callosa palma, lo mordí tan fuerte como pude, provocando que gritara de dolor y soltará su agarre en mi rostro.
-"Maldita perra."
-"AYÚDENME…." Me las arreglé para gritar lo suficientemente fuerte antes de que mis mejillas fueran presionadas, haciendo que mi boca se abriera involuntariamente. Mi boca estaba siendo amordazada, luché contra ello, sacando la tela de mi boca con la fuerza de mi lengua. Él empujaba y yo empujaba de vuelta, sacándola lentamente de mi boca. "Ahora trata de morderme pequeña cabrona." Escupí el úlitmo centímetro de tela de mi boca antes de que me la cerrara y la sellara con cinta.
El sonido de sus risas era como dagas que apuñalaban mis oídos, traté de ignorar el diabólico sonido cuando la cama comenzó a moverse mientras se subía a ella por el frente. A ciegas pateé con mis piernas, empujando mis pies elevándolos de la cama, usando todas mis fuerzas con la esperanza de golpearlo de cualquier forma o en cualquier parte con la que pudiera entrar en contacto. Pero mi ataque era inútil a menos que estuviera tratando de matar al hombre invisible delante de mí.
Pero me negué a darme por vencida, permití que sus diabólicas risas alimentaran aún más mi furia, mis patadas fueron golpes duros y contundentes.
Sabes que siempre digo que si alguna vez estoy en una situación donde piense que estoy a punto de ser violada, dejaría que el hijo de puta creyera que había ganado, esperando poder ganar la mano. Ya sabes, ofrecerle mamársela, sólo para arrancarle un pedazo de su polla de mierda.
Pero nunca preví estar atada y amordazada, indefensa con mi vida en sus manos y a su merced.
Podía sentir que la cama se movía, mantuve mis piernas quietas, con la esperanza de que viniera a mi cuerpo, tal vez hasta que se cerniera sobre mí, y cuando menos se lo espere, ¡ZAZ!, lo patearé.
Lo sentí a mi lado pero mi pinche idea se fue directamente por el inodoro cuando el pendejo hijo de puta se sentó en mis muslos. "Cabrón pedazo de mierda." Grité cuando sentí su peso aplastando mis muslos, pero todo lo que salió fue, "mmhmh, mmmh, mmhmmm, MHMM."
-"Oh, eres una pequeña luchadora." Sus dedos se deslizaron por debajo de la cinturilla de mi falda y en ese momento estaba agradecida de estar vestida. Mis piernas estaban cerradas y con su peso sobre mí, no estaba ni cerca de mi centro. Pero con un movimiento rápido, se levantó de encima de mí, separando mis muslos de manera que pudiera yacer entre ellos, sus manos manteniendo abiertas mis piernas y permitiéndome atraparlo con mis largas piernas.
Yo era fuerte, pero él era más fuerte.
-"Te prometo que seré rápido," dijo sus palabras con un tono más suave, que de ninguna manera me tranquilizaban. Lo único que hizo fue permitir que mi derrota me alcanzara aún más pronto. Estaba exhausta física y emocionalmente, cada movimiento que intentaba hacer sólo causaba que me sujetara con más fuerza.
Mis manos hormigueaban por el entumecimiento, mis muñecas y muslos latían por el dolor a causa de su fuerza. Tan pronto como su mano bajo para sentir la piel de mi muslo, mi mente viajó a un lugar feliz, llevándome lejos de este infierno sobre la tierra.
Estaba caminando con las chicas del trabajo, riendo y bromeando mientras nos acercábamos al edificio en el que trabajamos, cuando levanté la vista para ver a mi dios de cabello color bronce caminando hacia nosotros.
Me miró a través de sus gafas de sol de color negro oscuro, su mano se estiró y agarró la mía, enviando una corriente eléctrica que sacudió mi brazo en su ascenso. Ya no seguí caminando más, quedándome parada a solas con él mientras las chicas seguían adelante sin mí.
-"Lo siento," se disculpó y me miró con confusión, su voz era la de mi Espartano.
-"No fue tu culpa," levanté mi mano y acaricié la piel de sus mejillas como si lo hubiera hecho antes. Acercamos nuestros cuerpos hasta que nuestros pechos se presionaron juntos, mientras sus brazos serpenteaban en torno a mi cintura y me atrajo en un abrazo firme.
-"¿Qué puedo hacer para ayudar?" Escalofríos se dispararon a través de mí mientras su voz ronroneaba seductoramente en mi oído.
-"Ya lo estás haciendo," hundí mi rostro completamente contra su pecho, inhalando el aroma familiar mientras me sostenía en un abrazo firme.
Sus dedos acariciaron suavemente el largo de mi cabello, cerré mis ojos y escuchaba los latidos de su corazón, el suave ritmo de un golpeteo que sonaba como una canción de cuna para mis oídos.
….. ZAZ….
-"Qué…. " La voz de Laurent se escuchó fuerte en mis oídos a medida que sus palabras me traían de vuelta a la realidad y me arrancaban de mi cielo.
-"QUÍTATE DE ENCIMA DE ELLA PEDAZO DE MIERDA." Contuve la respiración al escuchar su suave voz aterciopelada de nuevo, esta vez era real cuando amenazó al hombre que estaba encima de mí.
-"Espartano," murmuré cuando se sentí que quitaron el cuerpo de Lauren de encima de mí, me estremecí al escuchar el sonido de cada golpe que era lanzado, rezando que mi Espartano estuviera bien.
-"Ughh…"
… Golpe Golpe…..
-"Pedazo de mierda."
… Golpe Golpe…..
Mis lágrimas afloraron de nuevo cuando el sonido de vidrio haciéndose añicos me asustó, de repente se me puso la piel de gallina en cada centímetro de mi cuerpo.
No había nada más que silencio y la puta música de fondo que ahora no hacía más que molestarme.
-"¿Espartano?" Lo llamé en un sonido fuerte y completamente apagado. "¿Mmmhm?" Empecé a sentir pánico cuando el silencio continúo. "¿Mmmh-m?"
… Oh Dios….
Me tensé al escuchar a alguien moverse del otro lado de la habitación, tropezando con los muebles mientras se acercaba a mí, todo el tiempo quejándose por el dolor.
… Oh por favor que sea mi Espartano….por favor….
Mi cuerpo empezó a temblar otra vez cuando la cama se sacudió por el peso de alguien saltando sobre ella.
-"Gatito, lo siento tanto," me relajé a medida que mi Espartano se arrastraba hacia mí, su voz estaba temblorosa al igual que sus dedos, pude sentirlos temblando mientras intentaban torpemente deshacer el nudo atado alrededor de mi muñeca izquierda. "Lo siento tanto," siguió disculpándose hasta que finalmente logró soltar mi mano. La sangre se abalanzó hacia la punta de mis dedos, mientras él tiraba de mi mano derecha, jalando y luchando para desatar el otro amarre.
Grité ante el sonido de mi Espartano siendo golpeado, su cuerpo arrancado de mí y lanzando contra la pared.
Me puse a desatar mi mano derecha mientras ellos continuaron peleando, cada golpe contra la pared me hacía saltar de horror. Tenía que darme prisa, en vez de eso llevé mi mano a mi boca, mis dedos agarraron la esquina de la cinta y la jalé con un movimiento rápido, justo como si estuviera haciendo una depilación.
-"JODER," grité cuando sentí el ardiente dolor surgir en mi piel que ahora estaba palpitando como el infierno. Hice una mueca por el dolor y me senté, tirando de la estúpida venda con la mano que tenía libre, mientras la otra estaba inutilizable y seguía atada a la cabecera de la cama detrás de mí.
Arranqué la tela negra, permitiéndome ver todo lo que ocurría frente a mí. Los dos estaban en la zona de la suite en la habitación, podía ver la espalda de Laurent mientras estaba encima de mi Espartano que estaba tirado en el suelo aguantando todos los golpes que eran lanzados contra él.
-"Quítate de encima de él pedazo de mierda," le grité para que se detuviera, pero continúo golpeando mientras rápidamente tiré de mi mano y desaté el nudo. Mi cuerpo estaba adolorido, pero ignoré el dolor, levantándome rápidamente de la cama y lanzándome directamente encima de la espalda de Laurent.
Mi inesperado peso nos hizo volar hacia adelante, sujeté su cara y clavé mis uñas tan profundo como pude hasta que escuché sus desesperados chillidos de dolor.
-"MIERDA," gritó, mientras yo sentía que mis uñas cortaban su piel y su sangre se acumulaba bajo mis uñas.
-"Pequeña perra," sentí que su mano agarró mi camisa justo antes que me arrancara de su cuerpo y me arrojara al suelo con un solo tirón.
Me miró con sus ojos ardiendo con furia, su mejilla sangrando lentamente por mi ataque. Me lancé de nuevo hacia él, pero metió su brazo y el golpe en mi pecho me sacó el aire, trastabillé hacia atrás hasta que me agarró y me levantó de manera que mis pies quedaron colgando por encima del suelo.
Mi cuerpo bullía de odio cuando miré en sus ojos mientras me sostenía en el aire.
Sus brazos me bajaron y me acercaron lentamente mientras sus labios se fruncieron como si fuera a darle un beso. Así que le escupí en la cara, vi su nariz ensancharse mientras mi saliva se deslizaba en su mejilla y fue entonces cuando de nuevo salí volando por el aire para sentir un ardiente dolor pulsando en la parte posterior de mi cráneo cuando se estrelló contra la pared.
….
..
Si estaba lastimada, no sentía nada por el momento, excepto el fuerte sonido de un timbre que se amplificaba en mis oídos. Entrecerré los ojos cuando la iluminación me cegó mientras despacio los abría desde el suelo donde yacía. Estaba en la zona de la suite de la habitación, había trozos de vidrio en todo el piso alfombrado a mi alrededor, destellos de lo que pasó parpadeaban en mi cabeza.
Pude escuchar a Laurent hablando desde la recamara pero no pude verlo ya que estaba de cara a la dirección opuesta, el sofá y el escritorio estaban frente a mí mientras seguí acostada en mi costado izquierdo. Me levanté del suelo, sintiendo el dolor insoportable extenderse por mi brazo izquierdo. Lo sostuve contra mi cuerpo con mi mano derecha mientras me deslizaba acercándome al escritorio hasta que pude alcanzar el teléfono que estaba sobre él.
Agarré el teléfono en mi mano, y lo puse abajo, escondiéndolo debajo de mí cuando escuché a Laurent regresar a la habitación. Cerré los ojos y pretendí estar inconsciente cuando lo sentí parado junto a mí.
-"Sí, ella sigue inconsciente," le habló a alguien desconocido, podía escuchar una voz respondiendo a través del celular por el que estaba hablando. "Sí, trae tu trasero aquí, necesito ayuda con el tipo."
Contuve la respiración mientras se alejaba de mí, continuando su conversación en la otra habitación.
No tenía idea si mi Espartano estaba bien, pero necesitábamos ayuda y yo ya era incapaz de hacer algo por ayudarnos. Sostuve el teléfono frente a mi rostro y marqué el 911.
-"911, ¿cuál es su emergencia?" La voz de la mujer era fuerte y acogedora.
-"Por favor, necesito ayuda," susurré al teléfono no quería que Laurent me escuchara, pero incluso tomó toda mi energía decir esas palabras.
-"Señora, ¿dónde está?" La mujer habló mientras yo dejaba caer el teléfono y cerraba los ojos de nuevo cuando los fuertes latidos en mi cabeza me consumieron.
….
..
Los fuertes latidos en la parte posterior de mi cabeza pulsaban como si fuera su propio corazón latiendo, me forcé a abrir los ojos una vez más cuando sentí que levantaban mi brazo izquierdo.
-"Owww," grité cuando un par de manos volvieron a colocar mi brazo junto a mí.
-"Está despertando," una voz desconocida habló por encima de mí.
Había muchas voces en la habitación cuando abrí mis ojos para ver a un hombre rubio mirándome, sus ojos castaños estaban llenos de calidez. "Va a estar bien." Me habló en un tono de voz suave, suspiré de alivio mientras miraba al paramédico.
-"Salió corriendo una vez que nos oyó llegar, pero lo atraparon así que no tiene de que preocuparse." Sus palabras me tranquilizaron temporalmente hasta que recordé que mi Espartano también necesitaba atención médica. Volví mi cabeza y me centré en la recamara que estaba del otro lado de la habitación.
Pude ver su mano asomándose desde el lío de almohadas y sábanas bajo las que estaba atrapado. "Oh mi dios," mis ojos se ampliaron cuando el miedo empezó a difundirse a través de mí. "Ayúdele," le dije al paramédico que me estaba atendiéndome pero él me miró como si me estuviera volviendo loca. Él no sabía que mi Espartano necesitaba ayuda. "AYÚDELE." Le grité en la cara haciendo que retrocediera de un salto, lo suficiente para que pudiera apuntar a la cama con mi mano derecha.
-"Mierda," le escuché gritar. "Chicos tenemos otra víctima aquí." Vi como mi paramédico corrió hacia la recamara y agarraba las almohadas y sábanas que escondían el cuerpo de mi Espartano. Cerré los ojos mientras todo a mí alrededor empezó a hacerse borroso.
El sueño me estaba llegando de nuevo, pero usé toda la energía que me quedaba para luchar contra él, escuchando las frases entrecortadas de los hombres a mí alrededor mientras salía y entraba en la inconsciencia.
-"Hombre Caucásico… de unos treinta años… no, no respira."
Se rasgó un hoyo en mi pecho a medida que las palabras eran registradas en mi mente.
…. No está respirando…. No está respirando…..
-"¿NO ESTÁ RESPIRANDO?"
-"Ella está entrando en estado de shock," dijo una voz desde algún lugar cerca de mí, abrí los ojos mientras la habitación comenzaba a temblar.
-"Señorita necesita respirar," sentí la máscara de plástico rodear mi nariz y mi boca, el fresco oxígeno llenando mis pulmones que estaban ardiendo. Todo en mí dolía por su vida, tenía que estar bien o nunca me perdonaría por ello.
-"Tengo que verlo," miré al nuevo paramédico que me estaba ayudando ahora. Su rostro estaba enterrado en el portapapeles en el que estaba escribiendo, mirando alrededor vi que nadie más estaba cerca de mí.
-"No puede en este momento," me dijo sin hacer contacto visual.
-"¿Va a estar bien?" Mi voz se quebró mientras lo miraba más cerca del portapapeles, dio un paso hacia mí y me miró a los ojos.
-"Encontraron pulso." Forzó una sonrisa antes de bajar su rostro para hablarme en voz baja. "Señorita, no tiene ninguna identificación con usted," tragó con fuerza. "¿Es usted una prostituta?"
-"NO," chillé, mis ojos sobresalieron de sus órbitas mientras él empezaba a disculparse de inmediato.
-"Entonces, ¿puede decirme su nombre?" Me preguntó mientras se enderezaba, sujetando el portapapeles y la pluma esperando mi respuesta.
-"Isabella Swan." Le contesté mientras miraba a los paramédicos que seguían amontonados encima de mi Espartano.
-"¿Quién es su pariente más próximo a quién le gustaría que llamáramos?"
Lo miré desconcertada de como sabía que no estaba con él. Debe haber comprendido mi mirada porque respondió a la pregunta que nunca hice. "El caballero en el suelo tenía su billetera. Uno de los paramédicos está llamando a su esposa mientras hablamos."
De pronto me sentí apenada, avergonzada y completamente humillada de que todos ellos sabían que no estábamos juntos. "¿Quiere que llamemos a alguien para que la encuentre en el hospital?"
Asentí en silencio mientras el rubor ardía profusamente en mis mejillas. Le di la información de Eric y en cuestión de minutos se alejó de mí para realizar la terrible llamada a mi esposo.
Cuando salió de la habitación el segundo paramédico del equipo apareció, corriendo hacia el grupo de paramédicos que ya estaba trabajando en mi Espartano.
No perdieron nada de tiempo, vi al grupo de paramédicos ponerse de pie y empezar a rodar la camilla hacia mí.
-"¿Puedo verlo antes de que se lo lleven?" Empecé a llorar cuando se detuvieron mientras les hablaba. "Él me salvó la vida." Les rogué que me escucharan, puede que no sea su esposa pero seguía lo suficientemente preocupada por él que necesitaba ver que estaba bien.
El paramédico se acercó a mí y me extendió su mano para ayudarme a bajar de la camilla. Puse mis pies descalzos sobre el suelo, sintiéndome un poco mareada por el rápido movimiento. Pero sentí los fuertes brazos del paramédico ayudándome, sosteniéndome hasta que estuve parada junto a mi Espartano.
-"Oh mi dios," lo miré, vi su rostro y mi mandíbula cayó abierta por la sorpresa. Parpadeé varias veces esperando que la persona recostada allí cambiara de aspecto con cada parpadeo.
Pero cada vez que abría mis párpados, él seguía allí. Extendí mi mano y permití que mis dedos tocaran la amoratada línea de su mandíbula.
….Es él….
Esos eran sus labios, sus cejas y el inconfundible cabello color bronce. Mi Espartano era mi dios de cabello color bronce.
… Cómo era eso posible y cómo nunca sume dos más dos….
-"Srita. Swan, tenemos que llevárnoslo." El mismo paramédico me dijo.
Tomé su mano en la mía y sentí la descarga eléctrica en mis dedos y subiendo por mi brazo a medida que me inclinaba sobre la barandilla hasta que mis labios rozaban los suyos. "Gracias por salvarme," le susurré y presioné mis labios contra los suyos, tan pronto mis labios tocaron los suyos, sentí todas las sensaciones que antes estaban arremolinándose en mi cuerpo volver de nuevo a la vida.
Abrí mis ojos y miré de cerca su hermoso rostro. Podían verse los moretones aparecer en su piel, su labio tenía una herida profunda y su ojo derecho estaba hinchado. Pero él seguía siendo hermoso para mí y todos estos meses estuve deseándolo, y toda la semana pasada lo había odiado, sin saber quién era.
La almohadilla de mi pulgar acarició la piel de su mejilla y mi respiración se entrecortó cuando sus ojos parpadearon abiertos. Sus ojos verdes brillaron hacia mí por apenas un segundo antes de que los cerrara con fuerza y sucumbiera al sueño.
Al ver sus ojos por primera vez cuando sabía quién era realmente sólo confirmaron mis sentimientos con los que estaba confusa anteriormente. Todo el tiempo lo supe, simplemente no sabía lo que era.
-"Te amo," le susurré y deposité otro beso en sus labios antes de enderezarme y permitir que se llevaran lejos de mí a mi Espartano, mi dios de cabello color bronce.
Les agradezco que lean esta historia y por favor díganme que les pareció y para saber si les gustaría que la siga subiendo. Como les dije tengo otros proyectos de traducción mucho más extensos y necesito saber si vale la pena el esfuerzo. Así que, denle al botoncito de abajo y dejen su comentario. Saludos y nos leemos la próxima semana.
