Hola chicos, aquí estoy de nuevo con otro capi de nuestro Espartano y su gatito. Lo último que supimos fue que a nuestro Espartano le dieron una golpiza de aquellas y Gatito ya sabe quién es. Pero él aún no lo sabe, ¿qué creen que suceda ahora? Lean para que se enteren.

La declaración de siempre, lo personajes pertenecen a la maravillosa Stephanie Meyer. La historia es de Don't live in regret y AriCullen1134, yo sólo la traduzco.

Capítulo 6: "Mi vida es una mierda"

Debían haber sido alrededor de las dos de la mañana cuando al fin me desperté. Estaba confundido en cuanto a dónde estaba. Me dolía la cabeza, mi espalda estaba adolorida, y hasta dar un pinche respiro dolía. ¿Qué coño había pasado? Eché un vistazo alrededor de la habitación. Monitores estaban sonando por todas partes. ¿Estoy en un hospital? ¿Por qué carajos estoy en un pinche hospital? ¿Cuánto tiempo he estado aquí? Mientras trataba de recordar, haciendo memoria en las horas pasadas, se mezclaron las unas con las otras como un piso de mármol. Miré por la ventana en la puerta de mi habitación hacia los corredores de un pálido color blanco. En los pocos minutos que me senté y observé, me di cuenta que sólo unas pocas personas pasaban por mi habitación privada. Había un par de enfermeras con el cabello recogido hacia atrás, caminando lentamente. Probablemente agotadas de tratar con los pacientes problemáticos, supongo. Probablemente me veía peor que ellas, al menos en apariencia. Si cómo me sentía era indicación de cómo me veía, definitivamente lucía como una bolsa de mierda. Mi cuerpo saltó ante el sonido de la puerta abriéndose, tomándome desprevenido. Al instante me sentí enfermo, cuando el olor a blanqueador me golpeó como una bala.

-"¡Oh Dios, Edward, estás despierto bebé!" Ang gritó, en un tono fuerte y desagradable mientras corría hacía mí. Sus brazos envolvieron mi torso en un fuerte abrazo, causando que hiciera una mueca de dolor cuando me apretó para acercarme a ella y siguió hablando. "¡Dios Edward, tenía tanto miedo! ¿Cuánto tiempo has estado despierto?"

-"No mucho," traté de zafarme de su agarre, pero a medida que me movía, ella se movía. "Ang, me estás lastimando." Le supliqué. Normalmente sólo la empujaría, quitándomela de encima, pero estaba muy magullado y adolorido.

-"Lo siento." Finalmente se dio cuenta del dolor que me estaba causando, liberando mi cuerpo y alejándose. La miré a la cara mientras estaba sentada en la cama justo frente a mí. Sus ojos estaban rojos e hinchados de llorar. Joder, no es su costumbre llorar.

-"¿Qué paso Ang? ¿Por qué estoy aquí?" Pregunté. Quería saber cómo terminé en este estéril agujero del infierno.

-"¿No lo recuerdas?" Me miró y rodé los ojos.

-"¡No, joder, no me acuerdo!" Dije con brusquedad. "Si lo hiciera, no tendría por qué preguntarte, ¿cierto?"

-"Sigues siendo el mismo imbécil," dijo, secándose las nuevas lágrimas que se deslizaban por su rostro.

-"Sólo dime," agarré con fuerza mi cabello, molesto con sus lágrimas falsas. ¿Por qué no simplemente contestaba mi puta pregunta?

-"Bueno..." Tartamudeó. "Anoche te atacaron..."

-"¿Me atacaron?" La corté, el sonido de mi voz retumbando con fuerza. Un dolor punzante me atacó en la caja torácica. Inhalé profundamente, preguntándole de nuevo con voz tranquila. "¿Qué carajos quieres decir con que me atacaron?"

-"Bueno, si me dejaras terminar, Edward." Resopló antes de continuar. "En fin," aventó su cabello sobre su hombro, rodando los ojos por mi interrupción. "Sí, fueron atacados. Por lo que dicen los testigos, tú fuiste atacado por primera vez en el pasillo. Te encontraron inconsciente. Te ayudaron a levantarte cuando volviste en sí, pero te negaste a recibir más ayuda, alejándote trastabillando diciendo algo sobre un gato o gatito." Tomó un profundo respiro. "Y entonces, llamaron a la policia porque salvaste a alguna chica de ser violada." Sus palabras salieron tan rápido que me pareció que había escuchado mal, pero no. Lo dijo. ¿Mi Gatito estaba siendo violada?

Los pensamientos de mi Gatito siendo lastimada alimentaron mi necesidad de saber más.

-"Joder, ¿ella está bien?" Pregunté, sentándome derecho en la cama. El movimiento repentino tiró de un músculo en mi espalda. Volví a recostarme y Ang sólo me miró con los ojos entrecerrados.

¿Acaso no me escuchó? ¡Le hice una pinche pregunta! "¡Respóndeme, maldita sea!" Ella presionó sus labios. De acuerdo, así que obviamente tenía que hablarle como una niña de cinco años. "¿Ella… está… bien?" Dije cada palabra amable y despacio.

-"No lo sé Edward," frunció los labios como si fuera alguna modelo de boca. "La verdad, no me importa."

-"¿No te importa?" Esa es la puta razón por la que odio a esta perra. Todo es acerca de ella y sólo ella. "Eres una put…" Ang tuvo suerte que fui interrumpido por la entrada del doctor.

-"Señor Masen, me alegra verlo despierto," el hombre alto de cabello oscuro, me saludó. ¿Cuántos años tenía, 12? "Soy el Dr. Sheppard. Bienvenido al Hospital Grace de Seattle. ¿Cómo se siente?" Preguntó.

-"Estoy bien."

-"Bueno, Señor Masen, vamos a echarle un vistazo y ver si lo podemos sacar de aquí. ¿Qué tal le suena eso?"

-"Suena estupendo." No quería volver a la oficina, pero tenía que hacerlo.

Mientras el doctor me examinaba yo saltaba cuando tocaba algunos puntos sensibles. Necesitaba saber sobre Gatito. ¿Cómo está Gati… quiero decir la chica de anoche? ¿Está bien?"

-"Lo siento, mi turno acaba de comenzar. No sé quién es."

-"Dios Edward, sólo déjalo." Ang dijo entre dientes desde su silla. La fulminé con la mirada. Ella me rodó los ojos.

-"Bueno, vamos a sacarle una radiografía sólo para asegurarnos que todo está bien. Recibió algunos golpes fuertes en la cabeza y en los costados. Le tomaron algunas cuando llegó por primera vez anoche, pero sólo quiero asegurarme de que no hay hinchazón por ningún lado. En seguida vuelvo." Dijo, caminando hacia la puerta. Tan pronto salió por la puerta estaba sobre Ang.

-"¿Te importaría explicarme porque estás siendo una perra desalmada?"

-"¿De qué carajos estás hablando, Edward? ¿Simplemente porque me importa una mierda la puta de cuarta con la que estuviste?"

-"¡Cuidado con como carajos la llamas!"

-"Joder, ya olvídalo, Edward. Ella estaría aquí si te quisiera."

-"Podría estar todavía en una habitación, Ang." Dije con brusquedad. Esa perra se rió de mí.

-"Dios Edward, eres tan estúpido. Ella ya no está aquí. Estaba consiguiéndome un café cuando escuché cuando las enfermeras estaban diciendo que ella y su esposo se iban. Para ser absolutamente honesta contigo, Edward, hablaron de cuan cariñoso fue su esposo con ella. También dijeron que estaban bastante íntimos cuando se fueron."

¡Eso es lo que dices tú, estúpida perra!

-"¿De qué coño estás hablando?" Estaba enojado. Ella se echó a reír de nuevo.

-"En serio Edward, ¿crees que dejaría su vida por ti? Traté de decirte que para ella sólo serías un polvo Edward. Es fácil ver que ama a su esposo. Nunca serás eso para ella." La puerta se abrió de nuevo cuando el doctor entró con una silla de ruedas.

-"Muy bien, señor Masen. Acabemos con esto de una vez." Él me ayudó a trasladarme a la maldita silla de ruedas y me empujó para salir al brillante pasillo de color blanco. Tuve que entrecerrar mis ojos. Lo escuché hablar con Ang, pero no puede concentrarme en lo que decían.

¿Podía realmente Gatito amar a su esposo? ¿Sólo había sido un medio para correrse? ¿Lo aceptaría si fuera cierto? No… mierda no, había algo ahí, entre nosotros. No era sólo un polvo como dijo Ang. Lo sabía… tenía que ser así.

-"Sr. Masen, ¿puede ponerse de pie?"

-"Eh… ¿Qué?... ¿Perdón?" Dije, sacudiendo mi cabeza.

-"Le pregunté que si se podía poner de pie," repitió.

-"Sí, claro." Dije, poniéndome de pie lentamente. Oh Mierda… mi cabeza latía, y mis costados estaban matándome.

-"¿Está embarazada?" Preguntó el médico. ¿Qué carajo?

-"No, todavía no," respondió Ang.

Espera… ¿Qué?

-"Sólo me aseguraba. No se permiten mujeres embarazadas dentro del cuarto o cerca de él mientras los rayos X son transmitidos. ¿Lo está intentando?" Preguntó el médico.

-¡No!" Dije, al mismo que Ang dijo: "Tal vez." Fulminé a Ang con la mirada, mientras el médico me puso lo que parecía un chaleco de metal. Ang me guiñó un ojo. Perra.

El médico nos hizo entrar a una pequeña habitación donde un técnico de rayos X nos saludó. "Muy bien Sr. Masen, dese la vuelta para que quedé frente a mí," me pidió el técnico. Tomó tal vez un total de cinco minutos antes de que me llevaran de vuelta a mi habitación. Ang me dijo que iba a conseguir algo de café. El doctor dijo que volvería pronto y me dejó solo con mis pensamientos.

Me alegró que el Gatito estuviera bien y hubiera ido a casa. Traté de recordar todo lo que nos había pasado, a mí y al Gatito, pero estaba todo en blanco. No podía recordar un carajo. Una hora más tarde fui dado de alta, con las costillas magulladas y algunos cortes desagradables—nada que pusiera en peligro mi vida. Me dijeron que me lo tomara con calma los próximo días—nada de conducir, levantar cosas pesadas y no hacer demasiados esfuerzos. Cuando el médico dijo que no levantara cosas pesadas estaba a punto de preguntar cómo iba a levantar mi polla, pero no lo hice. Creo que el doc no le vería el lado cómico.

El viaje fue tranquilo. Le pedí a Ang que me llevara a la oficina, pero ella se negó. Estaba cansado y no quería pelear—dormiría en la habitación de invitados. En la mañana cuando se hubiera ido, tomaría un taxi a la oficina. Joder, ¿dónde estaba mi coche?

-"¿Dónde está mi coche, Ang?"

-"No lo sé."

Eso fue lo que duró nuestra conversación. Cuando llegamos a la casa, me bajé del coche y caminé hacia la puerta. Sentí el brazo de Ang envolverse en torno a mí. La miré.

-"¿Qué demonios estás haciendo?" Le dije con brusquedad.

-"Estoy tratando de ayudarte, Edward." Respondió.

-"No necesito de tu ayuda, Ang," le dije, zafándome de su agarre.

-"Muy bien, Edward. Si así es como lo quieres," dijo mientras resoplaba, alejándose de mí. Entré en silencio y subí las escaleras hacia la habitación de invitados. Había pasado una semana desde que había estado allí. Todo se seguía viendo igual. Abrí la puerta.

-"¿Qué coño estás haciendo, Edward?"

-"Irme a la cama."

-"Tu cama está en la otra habitación."

-"No… no es así. Esa es tu cama Ang, no la mía. Ya no más."

-"Edward, para con toda esta mierda."

Le negué con la cabeza y solté un bufido. ¿Está hablando en serio? "Mira Ang, ya no quiero pelear contigo. Me voy a la cama," le dije mientras le cerraba la puerta en su cara. Lo último que recordé fue que mi cabeza tocó la almohada.

Desperté y me acerqué a la ventana para mirar hacia afuera. Todavía estaba oscuro. Bajé las escaleras y entré en el solitario garaje. Los tres coches estaban allí—mi Volvo y mi Hummer , y el Lexus de Ang. La única luz provenía de la puerta abierta detrás de mí. Salí dónde las farolas de la calle iluminaban la pintura blanca de nuestro hogar y los setos sin recortar. Tenía que conseguir a alguien que se encargara de eso. La noche era fría y con una tranquilidad inquietante. Agarré la botella de píldoras en mi chaqueta. Tomé una y respiré profundamente. Agotamiento y una buena dosis de calmantes para el dolor era una combinación agradable; te sacaba de tu normal estado mental y hacía que todo fuera más lento. Pensabas más lento, te movías más lento y hablabas más lento. Bueno, de todas maneras así es como se sentía, ya fuera sí en realidad parecía como si estuvieras en cámara lenta o no, el punto era. Se sentía bien.

Pensé en un montón de cosas. Derecho de familia nunca me había afectado antes. Ahora, después de ver familias desgarradas por la mentira, tratando con mujeres mentirosas y maridos que engañan, viendo a niños siendo destrozados…. Lidiando con eso todos los días estaba empezando a joder mi mente. Acostumbraba a verlos a todos como objetos, incluso como maquinaría; eso me estaba cambiando. Ahora me daba cuenta que era hipócrita de mi parte. Yo era ese tipo. Ang era esa chica Estaba agradecido que Ang y yo no tuviéramos hijos, que tendrían que sufrir a través de nuestro divorcio. Sí, lo dije—divorcio. Decidí presentar una demanda en algún momento durante la semana. Tenía que hacerlo, no sólo por mí sino también por Gatito.

Gatito invadió mi mente. Ella era en todo lo que pensaba. Incluso cuando estuve con ella no pude sacarla de mi cabeza ni la posibilidad de que estuviéramos juntos. Ella también lo quería, ¿cierto? Me quería tanto como yo la quería a ella, estaba seguro de ello. Si no me conociera bien habría dicho que estaba enamorado de ella. Las sensaciones que tenía cuando ella estaba cerca de mí, como me sentía cuando estábamos separados- ¿Era eso amor? No, debería haber otra explicación. ¿Quién iba decir que mi mente iba a razonar con lógica? Me había dado un golpe jodidamente duro en la cabeza.

¿Realmente estaría Gatito bien? ¿Realmente habrá escuchado Ang a las enfermeras hablar de que ella dejó el hospital? ¿Sería Gatito realmente feliz con el Dr. Lame-O? Si lo fuera, ¿podría alejarme de gatito así como así? Creo que lo haría si ella lo quisiera, aunque no tomaría mucho tiempo en que se hiciera notar la tristeza, depresión y falta de auto-motivación. Lo odiaría, pero si eso es lo que haría feliz a Gatito lo haría.

Lo que tuve con Gatito fue lo mejor que había tenido con alguien en años, de hecho, hasta donde puedo recordar. Por qué el destino permitió que viniera a mi jodida vida y me hiciera feliz por unas horas, sólo para quitármela, era algo que no lograba entender. Joder, este mundo era injusto. Si alguien merecía la felicidad era yo. ¿Era eso egoísta? Por supuesto que no, merecía ser feliz justo como todos los demás. Era nuestro derecho ser felices; era todo por lo que luchábamos en la vida y literalmente, íbamos hasta los confines dela tierra para alcanzarla. Era algo que pensaba que podía tener en mi patética vida en la forma de Gatito. Ella era un nuevo aliciente en mi vida. Feliz, ella me enseño que podía ser feliz.

El sol comenzó a aparecer. Tenía que esperar toda una semana antes de que pudiera ver a Gatito. De pronto, fue como si alguien me diera una pinche bofetada en la cara. ¿Siquiera estaría allí Gatito este fin de semana? ¿La dejaría ir el Dr. Lame-O después de lo que pasó anoche? Sentí que mi pecho se desgarraba. ¿Anoche sería la última vez que la vería? No—no podía permitirme pensar eso. Volví a entrar, mirando el reloj. 6:45 AM, tenía que tomar una ducha y prepararme para el día.

Me di una ducha rápida. Estaba saliendo cuando hubo un golpe en la puerta. "Edward, la policía está aquí para hablar contigo." Dijo Angela. ¿La policía? ¿Aquí? ¿Por qué?

-"Está bien. Bajaré en un minuto." Me vestí tan rápido como pude, poniéndome rápidamente una camiseta negra de Lords of Acid, un par de jeans descoloridos y unos zapatos Van color negro. Pasando mi mano por mi pelo mientras bajaba las escaleras, entré en la habitación.

Ang estaba sentada en el sofá, y dos agentes estaban sentados en las sillas frente a ella. Entré en la habitación, tres pares de ojos observaron cada uno de mis movimientos mientras me sentaba.

-"Sr. Masen…"

-"Edward, por favor, llámeme Edward."

-"Muy bien Edward, ¿puede decirnos algo… cualquier cosa que pueda sernos útil?"

-"Lo siento, ¿oficial…?"

-"Disculpe- es Freemen, y este es el oficial Rhodes."

-"Muy bien, oficial Freemen. No, no recuerdo nada."

-"Bueno, si recuerda algo llámenos. Atrapamos al tipo que hizo esto—todo lo que podamos conseguir que podamos usar contra él sería grandioso."

-"¡Lo atraparon! ¿Quién era?" Preguntó Ang.

-"Ang, ¿nos darías unos minutos a solas por favor?" Le pedí.

-"¿Qué?... ¿Por qué Edward? Yo también quiero saber."

-"Angela, sólo tienes que irte por unos minutos."

-"Bien. Como sea Edward," dijo mientras se levantaba para irse. Después que se fue, me volví hacia los oficiales.

-"¿Cómo está ella? La chica- ¿está bien?"

-"Ella está bien, Edward. También fue dada de alta del hospital ayer en la noche. Algunas contusiones y cortes, pero nada de qué preocuparse."

-"Gracias a Dios. ¿Me podría dar su nombre para que pueda verificar yo mismo?"

-"Lo siento Edward, pero no podemos hacer eso. Es confidencial. No podemos dar los nombres."

-"¿Está bromeando? ¡Necesito su nombre!

-"Lo siento, pero no podemos." Estaba tan enojado de que nadie podía darme la mierda que quería. Estaba tan cerca y tan jodidamente lejos. Tenía que averiguar su nombre.

Después de aproximadamente media hora se marcharon, dejándome sólo otra vez. Ang empezó a ladrarme. Sólo pase junto a ella sin preocuparme realmente por lo que tenía que decir. Regresé a la habitación de invitados y me acosté. Pensé que podría dormir unas pocas horas, luego encontrar mi coche y salir pitando de aquí.

-"Edward, por favor, ¿puedo entrar?" Ang susurró. ¡Maldita sea! Joder, ¿no puede dejar dormir?

-"Claro, porque no Ang," dije sarcásticamente.

Ang caminó lentamente a través de la puerta, mirando al suelo. Suspiró con fuerza. "Edward, ¿podemos hablar por favor?"

-"Por eso estás aquí Ang, así que habla," dije, rodando los ojos.

Se sentó en la esquina de la cama, mirándome finalmente. "¡Edward, estoy… estoy tan apenada por todo! Todo lo que te he dicho o hecho."

-"¿De qué estás hablando Ang?" Estaba jodidamente confundido.

-"Dios Edward, de todo… me estoy disculpando por todo. Por todo Edward… es simplemente que es demasiado por lo que tengo que disculparme." Maldición, no tenía sentido nada de la mierda que me estaba diciendo.

-"Ang, no te entiendo," dije mientras me enderezaba un poco para sentarme.

-"Dios Edward, por toda esta mierda. Por todas las peleas que inicié contigo sin maldita razón alguna, excepto porque estaba aburrida. Edward me case contigo porque quería. Te quería para… quería…" Negó con la cabeza.

Me acerqué a ella. "¿Qué Ang? Dime," le susurré.

-"Edward, yo sé… sé que te he defraudado. He sido una tonta. Pensé que podía vivir sin ti. Pero ahora—después de todo este dolor y sufrimiento—es hora de que respete a aquellos a quién amo, aquellos que significan más que nada para mí. Me entristeció, sentir que lo mejor que podía hacer era acabar con todo e irme para siempre. Traté de alejarte. Traté de no amarte en los ocho años que hemos estado casados. Pero fallé Edward… te amo… siempre lo he hecho… nunca he amado a nadie como te amo a ti….Desearía poder regresar el tiempo; podríamos haber sido tan felices entonces. Sé que no podemos enmendar el pasado, pero no puedo perderte Edward. Me aterra. Me está matando por dentro. ¿No ves que podemos hacernos felices el uno al otro? He aprendido a amarte por todo lo que me has dado. Por lo que no importa que pase, siempre estaré agradecida, Edward. Siempre te amaré," dijo a medida que las lágrimas comenzaron a caer.

-"Ang," le dije mientras la atraía hacia mí. "No llores, por favor. Todo estará bien. Hay alguien ahí afuera para ti," dije mientras pasaba mi mano por su cabello.

-"No, Edward… ¡No quiero a nadie más! ¡Te quiero a ti!" Enterró más su cabeza en mi pecho. Suspiré.

-"Vamos Ang, no hablas en serio. No eres feliz y tampoco yo. Ambos lo sabemos, Ang."

-"Podemos hacer que esto funcione, Edward. Sé que podemos."

-"Ang, por favor, no hagas esto más difícil de lo que es," le susurré.

-"Sólo, ¿podrías por favor volver a casa? ¿Traer tus cosas de la oficina de vuelta aquí y quedarte conmigo?" Dijo mirándome. Esta no era la Ang que conocí, a través de estos ocho años. Esta era la chica tímida de la universidad. Le sonreí.

-"Sí, seguro, traeré mis cosas mañana Ang." Ella me sonrió en respuesta, levantando su cabeza al nivel de la mía. Lentamente llevó su mano a mi pelo y la pasó despacio por él. Vi pasar las tímidas emociones a través de sus ojos cuando poco a poco acercó sus labios a los míos. Sin pensar con claridad, dejé que Ang me besara. Sus manos tiraron de mi cabello, mientras las mías se movieron a su cintura y la acercaron un poco más. Justo cuando su lengua tocó ligeramente mi labio inferior, mis ojos se abrieron de golpe y la empujé. ¿Qué coño estaba haciendo? Jodidos medicamentos….

-"Ang, no podemos hacer esto. Lo siento, pero simplemente no puedo." Le dije.

-"Edward, por favor… por favor, sólo dame esta noche. Necesitamos este, bebé." Suplicó mientras se movía hacia mí.

-"No Ang, no podemos y no lo haré. Es necesario que haya límites que no se cruzaran. Este es uno de ellos, Ang. Traeré mis cosas de nuevo y me quedaré aquí por ahora. Vamos a tratar de llevarnos bien, Ang. Pero tienes que entender que esto no puede suceder de nuevo."

-"Lo tomo Edward. Tomaré lo que sea que me des," dijo, poniéndose de pie y caminando hacia la puerta. "Gracias, Edward. Duerme un poco—luces como una mierda." Se echó a reír cuando salía. Me reí también mientras me acostaba. Esta era la vieja Ang que conocía—de vuelta a cuando empezamos a salir. Despreocupada, siempre sonriendo y carcajeándose. Esperaba que volviera a ser como antes. De seguro encontraría alguien que la amara realmente. Ang, siempre fue una mujer hermosa, pero nunca hubo algo real y sólido entre nosotros. Cerré los ojos y me dormí antes de que me diera cuenta.

Desperté un poco después. Bajé las escaleras. Ang no estaba por ningún lado. Sonreí para mis adentros. Esto podría ser más fácil de lo que pensaba. Caminé hacia el garaje y me subí a la Hummer, haciendo el corto viaje a mi oficina.

Me sentí aliviado cuando estacioné en el garaje de la oficina. Salí del coche y fui hasta el ascensor. Saqué mi Blackberry. Eran las 6:47 AM. Ninguna llamada perdida o mensajes de texto. El ascensor dio un pequeño pitido y salí. El guardia de seguridad estaba caminando hacia mí.

-"Sr. Masen, ¿cómo está usted esta noche?"

-"Buenas noches, Sr. Chantey. Estoy bien, ¿y usted?" El Sr. Chantey me agradaba. Aunque no voy a mentir—el viejo me asustaba. Le quitaron su arma después de que le disparó a un gato, pensando que era alguien irrumpiendo en el edificio. Ahora tenía una pistola eléctrica y un gas pimienta. Viejo loco.

-"Estoy bien, gracias por preguntar. Otra mañana llegando temprano, por lo que veo."

-"Sí, el trabajo de un abogado nunca termina."

-"Bueno, no trabaje muy duro, Sr. Masen," dijo riendo, y volviendo a caminar por el pasillo.

-"¡Eh! Usted también Sr. Chantey." Grité detrás de él. No creo que me haya escuchado. Entré en mi oficina, me quité los zapatos y me dejé caer en el sofá. ¿Qué es lo que haré, qué es lo que haré?

Un golpe en mi puerta me sobresaltó. ¿Quién coño será? Caminé hacia la puerta y la abrí un poco. Mi emoción aumento cuando me di cuenta de quién se trataba.

-"Hola, ¿cómo estás?" Preguntó. Mi polla al instante se puso dura como una roca. Estaba tan ansioso por tocarla.

-"¿Gatito?" Llevaba esa tonta máscara. ¿Por qué la estaba usando?

Pasó junto a mí y se sentó en el sofá. Me acerqué y me senté a su lado. Aproveché la oportunidad para acariciar suavemente su rostro. Era hermosa. Sus pechos, sus ojos, su hermosa sonrisa. Todo en ella era hermoso. La quería conmigo para siempre.

-"Entonces, ¿qué quieres hacer?" Preguntó. Ella comenzó a besar mi pecho. Tenía que ponerme de pie para aliviar la presión en mis pantalones. Estaba totalmente erecto, y el ángulo de mi polla era lo que estaba haciendo las cosas incómodas. Me puse de pie, frente a ella. Los ojos de Gatito bajaron rápidamente a mi entrepierna. Volvió a levantar la vista hacia mí y sonrió.

-"Veo que alguien ya está listo," dijo. Empezó a desabrochar el cinturón y bajar el cierre de mis pantalones.

Ella bajó mis pantalones hasta las rodillas. Levanté la pierna izquierda para sacármelos mientras me ayudaba. Repetimos el proceso con la pierna derecha. Estaba parado allí en boxers, frente a ella, mirándola. Mi mente estaba funcionando tan rápido que no podía pensar con claridad. ¿Por qué estaba Gatito aquí? ¿Cómo sabía dónde trabajaba?

Ella me sonrió, y lentamente se lamió sus labios gruesos con la punta rosada de su lengua. Me incliné hacia adelante y coloqué mi boca en la suya, a sabiendas de cuan suave era su lengua, no pude aguantar más sin atacar su boca. Como si leyera mi mente, su lengua empezó a dar vueltas alrededor de la mía. Ambos gemimos cuando hicieron contacto.

Después de un rato, ella rompió el beso y se puso de pie. Llevó su mano izquierda al bulto en mis boxers y empezó a frotar hacia arriba y hacia abajo, mientras comenzó a desabrochar su bra con su mano derecha. Una vez que quedó libre de su bra, se acarició y apretó el pezón derecho. ¿Cuándo carajos se quitó la blusa? ¡Demonios, a quién le importa! Moví mi mano para acariciar su pecho izquierdo.

-"¿Puedo ver lo que tenemos aquí?" Dijo Gatito, mientras sus dedos índices recorrían y se deslizaban debajo del borde de mis boxers. Estiró el elástico y los bajó con mucho cuidado. Mi polla saltó hacia adelante para darle la bienvenida. La miró con adoración antes de agarrar la cabeza con su mano izquierda. Despacio la acarició de hacia arriba y hacia abajo, todo el tiempo prestando atención especial a la cabeza. Su mano derecha la ahuecó en mis bolas y las acarició con mucho cuidado.

Los gemidos se escaparon de mis labios. ¡Joder, ella era buena en esto! Me quedé allí, viéndola acariciarme arriba y debajo de forma lenta y provocadora. Gatito sabía cómo complacerme. La mirada en sus ojos me dijo que era su único objetivo.

Se acercó a mí, todo el tiempo sujetándome por la base de mi polla. Entonces lo hizo—puso sus suaves labios alrededor de la cabeza de mi polla y lentamente arremolino su lengua alrededor y hacia arriba y hacia abajo de mi eje. La sensación era increíble. Cada vez que iba hacia abajo, bajaba más y más, hasta lo más profundo de su garganta. En su camino de regreso hacia arriba, prestaba mayor atención a mi cabeza. Joder, no iba a durar mucho tiempo.

-"Mierda Gatito, tu boca se siente tan jodidamente increíble," gemí. Mis manos se aferraron a su cabello.

Ella continuó con sus ministraciones orales, aumentando su succión y velocidad. Sabía que estaba cerca, pensé en alejarla para prolongar el suceso, pero se sentía demasiado bien. Estaba temblando y aferrándome como si se me fuera la puta vida en ello. Eché mi cabeza hacia atrás y cerré los ojos. Ella era una pinche profesional—no había duda de ello. Sentía que estaba en un lugar de no retorno cuando continuó aumentando su velocidad. Por último, la más fuerte sensación de placer me golpeó como un maremoto. Gimiendo el nombre de Gatito, mi polla empezó a chorrear en lo más profundo de su garganta. No pude contenerme, ni las maldiciones que se escaparon de mis labios. Me aferré a su cabeza. Ella finalmente retrocedió después de que se hubiera ido la maravillosa sensación, y yo era capaz de respirar de nuevo.

-"¡Joder Gatito, eso fue fabuloso!" Sonreí, mirándola.

Me arrodillé frente a ella. Tenía que tocarla. Me sentí obligado a acariciar sus pechos y lo hice mientras ella de buena gana se recostaba en el sofá para darme fácil acceso. Empecé a acariciar su vientre, haciendo círculos, bajando más y más. Deslicé mi mano bajo su falda, entre sus panties y empecé a acariciar su clítoris, haciéndola gemir y cerrar los ojos.

Sentí que mi polla comenzaba a responder de nuevo.

Quería estar dentro de Gatito. Saqué mi mano de debajo de su falda y se quejó por la pérdida de contacto. Desabroché su falda mientras ella levantaba sus caderas para que pudiera sacarla. Después de eso rápidamente me deshice de sus panties. Me subí al sofá quedando de rodillas y me coloqué sobre ella. Queriendo que sintiera todo lo que sentí, la besé con cada onza de pasión en mí. Ella me detuvo de repente.

-"¿Estás olvidando algo?" Preguntó. Le di una mirada desconcertada. Oh, la máscara… llevé mis manos a su rostro para quitarla.

-"¡No!" Gritó. "No… eso no," dijo en voz más baja. Me tendió un pequeño paquete de aluminio. Mierda, ¿cómo diablos casi me olvido de eso? ¿Pensar en el coño de Gatito causa amnesia?

Tomé el paquete de su mano, abriéndolo, y desenrollé el condón en mi polla. Alineé mi polla en su coño y empujé hacia adelante. Incluso con un condón ella se sentía maravillosa. Empecé a moverme hacia atrás y adelante, cada vez empujando más y más fuerte.

-"¡Oh Mierda, Gatito! Te gusta sentir está polla en tu coño, ¿no es cierto? ¡Tú coño está tan húmedo!

Ella gimió con fuerza en respuesta y se movió conmigo.

-"¿Quieres más Gatito? Te daré más. Me aseguraré que no puedas caminar en una puta semana."

-"¡Mierda… no… puedes… decirme… cosas… así!" ¿Por qué ella sonaba un poco diferente? "Joder… Estoy… tan… cerca… más… fuerte…oh… dios."

Espera… ¿qué coño? Me paralicé y la miré.

-"¿Gatito?" Traté de quitarle la máscara.

-"No… por favor no lo hagas," suplicó. Salí de un tirón.

-"¿QUÉ CARAJO? ¡ANG! ¿QUÉ DIABLOS ESTÁS HACIENDO AQUÍ?" Grité.

Me incorporé en la cama rápidamente y miré alrededor. Una delgada y fría capa de sudor me cubría. Carajo- ¡Fue sólo un maldito sueño! Frotando mi cara con mis manos, traté de calmar mi respiración. ¡El puto infierno, esa fue una pinche aterradora pesadilla de mierda!

Dios. Me levanté de la cama, tratando de calmarme. No estaba funcionando en lo absoluto. Estaba dando vueltas alrededor de la habitación de invitados. Una ducha—necesito una ducha—eso me ayudara. Me dirigí a la ducha. Mi cabeza estaba latiendo como una hija de puta. Cerré los ojos y dejé que el agua caliente cayera por mi cuerpo. Largos cabellos castaños destellaron detrás de mis ojos cerrados. Ojos marrón chocolate… Labios carnosos, rosados y suaves… Su rostro, el rostro de mi Belleza del trabajo… sus labios se movían como si estuviera hablando, pero no oía las palabras. Mis ojos se abrieron de golpe. ¿Qué carajos fue eso? ¿Por qué estaba pensando en ella? Salí de la ducha y me puse rápidamente unos jeans oscuros y una camisa de manga larga color negro. Pasando las manos por mi pelo, bajé las escaleras.

Agarré mi celular y llamé a Em para informarle que no iba a trabajar hoy. Sin embargo, en algún momento del día me pasaría por ahí para hablar con él y recogería algo de mi mierda. Sí, me iba a quedar con Ang—por ahora, al menos.

Entré en la cocina y abrí el refrigerador. ¿Qué quería comer? No había nada de mierda allí. ¿No va Ang a la pinche tienda? Cerré la puerta y me acerqué a las alacenas. Pan, sopa, atún. ¿Qué carajos es está mierda? Joder, no había nada para desayunar. ¿No sabía que el desayuno es la maldita comida más importante del día? Cerrando la alacena de un portazo, salí de la cocina y me detuve en seco. Ahí estaban de nuevo—destellos de mi Belleza, lágrimas surcando su rostro mientras se inclinaba sobre algo. ¿Por qué lloraba? Maldita sea, ¿por qué no podía escuchar lo que estaba diciendo? Jodidamente frustrado como la mierda, cogí las llaves de mi Hummer. Tenía que llegar a la oficina y hablar con Em. Necesitaba decirle lo que pasó, y lo que había estado haciendo. Sabía que Em no me juzgaría. Estaba jodidamente seguro de que el cabrón estaría extasiado de que me estuviera cogiendo un coño. ¿Ya había mencionado que él odiaba a Ang?

Me metí en la Hummer y me acomodé en el asiento. No había conducido la bestia en un buen tiempo. Joder, todavía tenía que encontrar a mi Gatito. ¿Estaría en el hotel? Esperaba que sí… Me detuve en un semáforo en rojo cuando un destello de color marrón llamó mi atención. Me volví para ver un cabello largo y castaño, y un abrigo con estampado de leopardo.

¿Gatito? Estaba a punto de saltar de la pinche Hummer cuando se dio la vuelta. ¡Mierda no, esa no era mi Gatito! Ella tenía ojos azules, pequeños y brillantes, y una pinche nariz enorme, de bruja. Me estremecí— ¡Maldición, si era fea como la mierda! Caramba, eso me iba a causar algunas pinches pesadillas. La luz cambió a verde y avance. De pronto de nuevo el rostro de mi Belleza destelló en mi cabeza. ¿Qué coño era esto? ¿Era como si alguien estuviera tratando de mandarme pinches mensajes subliminales? ¿Por qué carajos ella estaba invadiendo mi puta mente?

Estacioné a la bestia en el garaje subterráneo. Tuve que tomar dos pinches lugares, porque las Hummer son tan condenadamente grandes, y los lugares tan pequeños. Caminé hacia el ascensor. Cuando sonó y las puertas se abrieron, salieron tres chicas. Cuando me hice a un lado para dejarlas pasar, me sonrieron. Les devolví la sonrisa. Mientras entraba, las escuché hablando de mí.

-"Oh Dios, ¿viste su cara?"

-"¡Sí lo vi! Siempre me han gustado los chicos malos—y por el aspecto de su rostro, tiene que ser uno."

-"Lo follaría hasta el cansancio."

A medida que las puertas se cerraban me eché a reír. No, lo siento señoritas- ¡eso no va a pasar! Sólo hay una chica que quiero follar—mi Gatito. La subida a la oficina fue…. bueno, un viaje a la oficina. Las puertas se deslizaron abiertas y salí cuando de nuevo hubo otro destello de ella en mi mente. ¿Qué carajos me pasaba? Realmente necesitaba encontrarla, hablar con ella. Sacudí mi cabeza mientras me acercaba a la Sr. Cope.

-"Hola, ¿está ocupado Em?"

-"Hola EDWA… ¡Oh Dios mío! ¿Qué le pasó a tu cara?" Gritó mientras se paró de un salto y alcanzaba mi rostro. Me reí entre dientes. Dios, la amaba. Pasó su mano sobre mi mejilla. Apuesto a que era una gran madre.

-"Estoy probando con el look de chico malo, Sr. C," dije riendo. Ella no se rió conmigo.

-"Edward, ¿qué hiciste?" Susurró.

-"No lo sé, no recuerdo lo que pasó." Dije, encogiéndome de hombros.

-"Edward, no deberías estar aquí. Luces como una mierda." Bueno, ¡muchas jodidas gracias!

-"Estoy bien Sr. C. ¿Está Em ocupado? Tengo que hablar con él."

-"Sí, está hablando con la Srita. Swan."

-"¿La Srita. Swan?"

-"Sí Edward, es propietaria del Spa en la planta baja." Dijo la Sr. C rodándome los ojos.

-"Ah, el Spa Huevo de Gallina." Me olvidé de la cita para hoy de Em.

-"Esta bien, ¿podrías llamar a mi oficina cuando ella se vaya por favor?" Le pedí mientras caminaba hacia mi oficina.

-"Claro que puedo, nene," dijo en voz alta.

Cuando pasé por la oficina de Em, fui de nuevo golpeado con imágenes de mi Belleza destellando en mi mente. Esta vez ella me dio un beso. ¿Qué carajo? De nuevo sacudí mi cabeza y entré en mi oficina. Algo estaba mal. No tenía idea de por qué, pero tenía esa sensación en el estómago de que tenía que ir a la oficina de Em. Me senté en mi escritorio por unos diez minutos. La sensación seguía allí, casi obligándome a moverme, haciéndome querer dirigirme hacia allí. El verla otra vez en mi mente, lo tomé como lo que faltaba. ¿Estaba perdiendo la pinche cabeza? Tal vez Em no era con quien necesitaba hablar. Podría necesitar ayuda profesional. Esta sensación era como una atracción que no podía ser ignorada—la misma sensación que tuve ese día que vi a mi Belleza y sus amigas. La misma sensación que tenía con mi Gatito.

Llegué a la oficina de Em; su puerta estaba cerrada. Alcancé la perilla para girarla cuando escuché la risa de Em. Gemí mientras lo escuchaba. Estaba contando chistes—no era muy bueno en eso. Tenía que ayudar a esta pobre chica antes que las cosas se pusieran peor. Abrí la puerta para verla de espaldas hacia mí. De pronto sentí que la atracción aumentó. Su cabello estaba recogido en una cola de caballo, dejando expuesto su largo y elegante cuello. Curiosamente, deseaba tanto agarrar a la chica, lamer y chupar su cuello… Sentí que mi polla se agitó en mis jeans. Miré a Em; al principio estaba sonriendo, pero rápidamente su mirada cambió a una de preocupación.

-"¿Qué carajo? ¡Edward, luces como una mierda! ¿Quién carajos te hizo eso, hermano?" Dijo Em, poniéndose de pie. Mis ojos rápidamente bajaron hacia la chica sentada allí. Seguía estando de espaldas hacia mí.

-"No estoy seguro," dije. Vi que la chica se tensó cuando las palabras salieron de mi boca. Poco a poco se dio la vuelta para quedar frente a mí. Lágrimas brotaron de sus ojos. Cuando se puso de pie, el olor a algodón de azúcar me golpeó con toda su fuerza. Dios.

-"Eres tú," susurró, caminando hacia mí.

-"¿Gatito?" Ella sonrió, esa sonrisa suya que quitaba el aliento y asintió. Saltó hacia mí; la envolví en mis brazos, sin querer dejarla ir jamás.

-"¡Gracias a Dios que estás bien! Estaba tan angustiada—nadie me daba información sobre ti." Dijo llorando. Froté su espalda.

-"Estoy bien, Gatito. ¿Tú estás bien?" Me alejé un poco para revisarla. Algunos cortes y unos pequeños hematomas, no estaba tan mal.

-"Ahora lo estoy," dije, mirándome y sonriendo entre sus lágrimas. Llevé mis pulgares a su rostro y con las yemas limpié sus lágrimas. Detrás de Gatito, Em se aclaró su garganta.

-"Um… sí… sólo voy a estar por ahí, en algún lugar, haciendo algo," dijo, mientras salía y cerraba la puerta detrás de él.

-"¿Edward… tu nombre es Edward? Es un nombre tan pasado de moda." Ella se rió y esa mierda se fue directo a pinche polla. Joder, ¡ella estaba bromeando conmigo!

-"Sí, mi nombre es Edward, pero no hay nada pasado de moda con respecto a mí, Gatito," dije mientras la atraía hacia mí, frotando mi polla contra ella. "Bueno, ahora que ya sabes mi nombre real Gatito. Dime el tuyo." Dije contra su cuello. El cual empecé a lamer y chupar.

-"Oh Dios," gimió. "Bella."

Bella. Me gustaba, pero me gustaba más Gatito. Llevé mi boca hacia la suya. Lo que comenzó como un beso lento y suave se convirtió en un beso necesito-tenerte-justo-ahora. Empujé a mi Gatito contra la pared, levantándola hacia mí. Ella envolvió sus piernas en torno a mi cintura. Todo parecía tan surrealista. No podía meterme en la cabeza que Gatito, Belleza y Bella eran reales y estaban aquí conmigo. Ella ha estado todo este tiempo justo aquí frente a mí. En el Gimnasio. En el vestíbulo. En el hotel. Cada día de mi vida en este último año. En ese momento me prometí a mí mismo que nada nos separaría. Que la tendría para mí y nunca la dejaría ir.

-"¡Abortar! ¡Abortar! ¡Bruja malvada del norte, sur, este y oeste está aquí! ¡ABORTAR! ¡Diablesa va de camino hacia allá!" La voz de Em resonó a través del intercomunicador. Gatito me dio una mirada extraña. ¿Quién?

-"Ella va para allá, hermano, y joder, no parece muy feliz," advirtió.

-"¿De quién está hablando Edward?" Gemí ante el sonido de mi nombre saliendo de sus ahora hinchados labios.

-"No lo sé, Gatito," dije, mientras la bajaba de la pared.

-"¡Amigo! ¡10 segundos y contando! ¡La jodida bruja y puta busca pollas se acerca! ¡Aborta, hijo de perra, ABORTA!" Su voz volvió a sonar. Justo cuando di un paso hacia atrás, alejándome de Gatito, la puerta se abrió.

-"Edward, aquí estás." Dijo Ang, mientras mi Gatito se paró a mi lado.

¡..MIERDA!

Espero que les haya gustado el nuevo capi, me encanta este Em. Como les dije antes, tengo otras traducciones que ocupan mucho de mi tiempo y además de otros proyectos. Así es que si les interesa que la historia siga, un poco de amor de su parte vendría de perlas. Gracias a quienes han añadido la historia a sus favoritas y alertas de autor. Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior, Sheryl Alexandra, beakis, nyssaCullen, cintiaelnemer, valee, EmilioLT, darky1995, bea, lilian, janalez, Juls Cullen, claudia cullen xD, christti, DarkWardObsession, MaRiie CulleN WaaYlaanD, Nani, Tanya Pattz Cullen y un saludo especial a mis nenas Injoa y Joletapias. Besos y nos leemos en el próximo.