Hola chicas, aquí les dejo otro capi más de Gatito y Espartano, disfruten.
El recordatorio de siempre, los personajes pertenecen a la maravillosa Stephanie Meyer y la historia a Don't live in regret y AriCullen 1134. Yo sólo la traduzco.
Capítulo 7: "Tiempo para pensar"
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-"¿Edward?" La voz familiar me golpeó.
Me quedé viendo a Angela atónita. ¿Qué estaba haciendo aquí? Se introdujo más en la oficina y me estrechó los ojos antes de fruncirnos el ceño a ambos.
-"¿Bella?" Se detuvo frente a nosotros. Por lo general su voz estaba llena de dulzura y ternura. Ahora, su voz me dejó helada; estaba llena de total amargura.
Edward... Eddie... Oh Dios. Edward era su esposo. Volví mi cabeza para mirarlo.
La vida se sintió justa para mí por unos cinco minutos. Él estaba bien, yo estaba bien, y estábamos juntos otra vez. La sensación de sus labios sobre los míos era el cielo. El fin de semana había vivido un infierno sin saber si estaba bien. Llamé al hospital una y otra vez; a pesar de mis numerosos intentos, nadie me dijo como estaba.
Ahora que sabía que estaba bien, mi corazón estaba todo aplastado de nuevo. Si el suelo pudiera abrirse y tragarme hasta el infierno lo haría, porque en este momento la mirada de Angela daba más miedo que cualquier vida allá abajo en las fosas de fuego.
-"Bella, ¿qué estás haciendo aquí?" Dio un paso hacia mí. Sus brazos cruzados y sus ojos paseándose de aquí para allá entre Edward y yo.
-"Angela..." Balbuceé su nombre mientras Edward me miraba.
Sip, una situación jodida. Veinte minutos antes, estaba allí por negocios. En cuestión de minutos todo cambio—Estaba parada junto a mi Espartano, quien también era mi dios de pelo color cobre y el esposo de Angela. Y mi amante y su esposa estaban esperando que dijera por qué estaba en esta oficina.
-"¿Qué estaban haciendo ustedes dos?" Me preguntó directamente. Cuando me preguntó sus ojos se estrecharon. Mis rodillas temblaban mientras escuchaba que Edward suspiraba profundamente.
-"Edward estaba planeando sorprenderte con un día de Spa," di una respuesta vaga.
No quería que supiera sobre mí y Edward. Tuve diarrea verbal. Seguí hablando sobre el paquete que había armado, evidentemente dejando fuera el hecho de que era para Emmett y no para Edward.
Decidí hacer caso omiso de la mirada de Edward. Lo escuché resoplar y tratar de intervenir pero no iba a detenerme pronto.
El ceño fruncido de Angela desapareció ante el sonido de "día de Spa", su sonrisa gritaba felicidad y sus ojos se agüaron mientras miraba a su esposo.
No podía soportar ver la mirada amorosa que ella le estaba dando, dolía demasiado. Me volví para agarrar mi carpeta del escritorio de Emmett.
-"Entonceees, sí Edward, ummmm," recogí todas las hojas y las apilé ordenadamente mientras les daba la espalda. "Voy a dejar esto aquí, para ti y para Emmett."
-"¡Ohh Edward! ¡Gracias!" Oí que Angela dijo con cariño. Cerré los ojos y obligué a mis lágrimas a consumirse, ya que amenazaban con escaparse.
Controlé mi respiración y volví mi rostro hacia ellos. Los brazos de Angela estaban envueltos en su cintura y su rostro enterrado en su pecho.
Los brazos de él apenas la tocaban, y sus ojos estaban pegados a los míos. Mi corazón escoció por la nueva herida que esta revelación le ocasionó. Sinceramente, no sabía que tanto podía soportar. Lo amaba, mi corazón estaba seguro de ello. Pero también amaba a Angela. Ella me miró y me guiñó un ojo. Él intentó empujarla pero ella se aferró a él, los músculos de sus antebrazos se definieron cuando apretó su agarre.
-"Bella, ¿qué te paso?" Finalmente soltó a mi hombre—quiero decir, su hombre—y se acercó a mí, agarrando mi brazo tensionado.
-"Oh, eso," apenas me reí ante el torpe vendaje de mi brazo. Eric hizo un pésimo trabajo al envolverlo, pero más apretado que cuando yo hice mi débil intento.
-"Me caí," lo levanté y me reí de ello. "Tú sabes lo torpe que soy." Sonreí y ella me miró como una madre lo haría con su hijo.
-"Oh Bella, tienes que tener más cuidado," me miró con ternura en sus ojos marrones. "Esa mano vale miles."
-"Lo dudo, pero sí, lo sé," miré a mi alrededor tímidamente buscando mi bolso mientras ella reía.
-"Deberías asegurar tus manos como J-Lo hizo con su trasero," se echó a reír sola mientras yo tomaba mi bolso negro que había aventado por ahí.
-"Ahora, voy a dejarlos solos," miré a Angela mientras ella saltaba sobre el escritorio de Emmett, sintiéndose como en casa.
Edward me miró su mandíbula apretada con fuerza, mientras sus ojos brillaban de un verde encendido. Cuando caminó hacia mí, me di la vuelta para salir disparada de la oficina y pasar la zona de recepción.
-"¡Adiós Bella!" Escuché que Angela me gritó mientras daba la vuelta a la esquina.
Todo lo que vi era gris, amarillo, marrón, deteniéndome cuando llegué al cromo. Parpadeé repetidas veces mientras frenéticamente presionaba el botón de los ascensores con la flecha hacia abajo.
¡Vamos! ¡Date prisa!
Miré de nuevo a las puertas de la oficina de abogados de la que acababa de huir.
Masen... Edward Masen... Mi Espartano... el esposo de Angela.
El sonido de las puertas deslizándose abiertas fue música para mis oídos. Entré en el vacío ascensor y golpeé la espalda contra la pared. Mis ojos se cerraron con fuerza y finalmente dejé que las lágrimas llenaran los bordes de mis ojos ardiendo.
Estiré la mano apretando el botón del vestíbulo, observé las puertas deslizarse y jadeé cuando vi una mano deslizarse entre ellas forzándolas a abrirse.
Me miró fijamente mientras entraba. Me quedé paralizada, incapaz de pensar o respirar. Las puertas se cerraron detrás de él, la iluminación se oscureció y parpadeó contra sus mechones bronces, sus ojos de un esmeralda líquido derritieron mi corazón con su mirada.
-"Bella," dijo mi nombre con una voz baja y suave. Su sonido rasgó cada centímetro de mí, que casi me hace perder el equilibrio.
Parte de mí quería escuchar que lo dijera de nuevo, mientras que otra parte temía que esto no terminaría bien. Estaba atrapada en este pequeño y confinado espacio, mientras él se acercaba más y más, mis partes femeninas gritaban por su tacto.
Di un paso hacia atrás para sentir el duro y frío panel de madera. No tenía a donde ir cuando se detuvo a medio paso y giró levemente su cuerpo, sus largos dedos alcanzando el botón para detener el elevador y presionándolo. Él me tomó entre sus brazos cuando paramos abruptamente.
-"¡Edward!" Chillé. Parte de mí estaba aterrorizada cuando el elevador dio tumbos y se sacudió a medida que se asentaba y detenía. La otra mitad tomó ventaja de estar en los brazos de Edward, sintiendo sus fuertes y firmes músculos cuando a propósito caí en él.
Su risa envió un cosquilleo excitante por todo mi cuerpo. Dios, su aroma era delicioso. Mis ojos rodaron hacia atrás cuando el inicial aroma cítrico me golpeó. Tan limpio y fresco. El pequeño y reducido espacio sólo aumentó el aroma. Mi Hoo-hah no tenía ninguna posibilidad de permanecer seco. El aroma cálido y almizclado sólo me atrajo más cerca, me seducía tanto como él. Me estaba volviendo desenfrenada. Eso y el hecho de que me estaba mirando fijamente, sus manos curveadas en torno a mis caderas.
Estaba acorralada en el ascensor. No había hacia donde moverse. Sólo éramos él y yo. Bella y Edward. Gatito y Espartano. Mi mojado hoohah y esa puta polla dura-como-una-roca por el que me moría desde nuestro primer fin de semana.
-"Gatito," su voz era maravillosa. Mi corazón dio un salto ante el sonido de ella, anhelaba escucharlo todos los fines de semana. Estaba segura de que estaba soñando, no estaba tan convencida de que alguna vez volvería a escucharla.
Pero era real. Él estaba conmigo. Y yo estaba con él.
-"Espartano," empuje mis caderas a las de él. Estaba perdiendo la batalla por hacer lo correcto. Sabía que esto estaba mal. ¡Pero Dios, él se sentía tan bien! Su olor me consumía. Con un, "uuuggh." Deje que todos mis miedos y pensamientos desaparecieran, y sus labios se estrellaron en los míos.
Su lengua se deslizó entre mis labios. Nuestras bocas al principio se movieron despacio, disfrutando del cálido y suave deslizamiento de nuestras lenguas. Rápidamente la necesidad de estar juntos nos impulsó a movernos más rápido, más desesperadamente.
Nos acercamos más el uno al otro. Pecho con pecho. Boca con boca. Sus caderas presionando en las mías. Todavía no estábamos lo suficientemente cerca. Sus manos sujetaron mis caderas, levantándome en el aire. Con impaciencia ensanché mis piernas, sin importarme que mi falda de tubo se rasgara cuando las envolviera en torno a él. Mis talones se enterraron en su trasero, acercándolo más.
-"Mmmm, Bella," susurró en mi oído mientras tiraba del lóbulo de mi oreja. "Te necesito."
Mierda.
-"Esto no puede ser real," susurré, temiendo que estuviera a punto de despertar. Todos los fines de semana despertaba decepcionada, temiendo que mis sueños de verdad fueran sueños. Despertaba junto a Eric. No el hombre con la máscara. No con el hombre de cabello color bronce con el que había fantaseado.
-"Lo es," insistió. Estrelló su boca contra la mía. Compartimos una pequeña risita cuando nuestros dientes frontales chocaron, por la impaciencia de nuestro beso.
-"Yo...," me dio un beso duro y seco, "te he deseado...," me besó de nuevo, derritiéndome con sus ojos ardientes, "desde que te vi en el gimnasio."
Oh joder, maldición. Empujé mis caderas contra su polla. ¿Cómo puede ser cierto esto? Ambos nos habíamos deseado por tanto tiempo, ninguno de los dos dando al otro alguna indicación. "Uuughh, yo también," confesé.
Todos los sentimientos que tenía por él afloraron. El deseo y necesidad de tener a mi Espartano. La curiosidad y deseo por mi dios de pelo color bronce. Él y yo. En un cuadrado y pequeño ascensor. Mis piernas envueltas alrededor de su cintura. Mi centro hirviendo como un volcán a punto de explotar.
¡Pero él es el esposo de Ang!
... ¡Cállate!...
¡No puedes hacer esto!
... ¿Por qué carajos no?...
-"¿Bella? ¿Estás bien?" Preguntó. De pronto me pregunté si estaba hablando en voz alta.
Sus ojos perforaron en los míos, y toda mi alma estaba perdida por él. "Te necesito," le supliqué, colocando mis labios en los suyos.
Este hombre era increíble. Nuestras lenguas se movieron juntas en perfecta armonía, como bailarines profesionales bailando un tango.
Nuestra respiración era todo lo que podía escuchar, jadeos profundos y desesperados cuando lo vi desabrochándose los pantalones. Vendada como estaba, mi única mano era inútil. Miré con paciencia como sus largos dedos desabrochaban cada botón de sus pantalones de mezclilla, exponiendo sus Calvins negros.
De repente sentí mariposas en el estómago cuando me di cuenta que en realidad nunca había visto su polla. Créanme, la he sentido. Sin embargo, estaba emocionada por verlo. Lo miré con ojos llenos de lujuria mientras contoneaba sus caderas hasta que sus pantalones cayeron al suelo.
Me besó de nuevo. Nuestro besó se desbordó con pasión. Su mano todavía me sostenía en alto mientras mi espalda se apoyaba contra la pared del ascensor. Yo estaba empapada. El calor penetraba a través de mis bragas definitivamente intensificándolo cuando sentí la calidez de su polla quemar la parte superior de mi abdomen.
Empujé su pecho, permitiéndome una buena vista de la parte baja. Puta madre. Sabía que no me decepcionaría. Un gemido escapó de mis labios cuando bajé mi mano y agarré la punta de una enorme polla. No es broma—era enorme. Envolví mi mano en torno a la base, provocando que gimiera por el tacto. Mis dedos apenas si se tocaron, era tan gruesa.
Me estaba comiendo con los ojos a mi nuevo amigo cuando sentí su dedo levantando mi barbilla, inclinando mi rostro hasta que estábamos viéndonos el uno al otro. Su boca se curveó en una sonrisa. Estoy segura que la mía era igual a la suya.
-"Quiero ver tu rostro cuando te follé," dijo con un gruñido.
Exhalé con fuerza, sintiendo cada centímetro de mi cuerpo temblar ante sus palabras. Él era el hombre que siempre había querido—dominante y joder, sexy como el demonio.
Sus dedos se envolvieron en la parte inferior de mis bragas, jalándolas hacia un lado. Estaba tan preparada, su polla estaba a punto de pasar a un resbalarse y deslizarse. Era seguro que sería rápido y jodidamente fantástico.
Sujeté sus hombros al sentir la punta empujando entre mis pliegues. Ejerciendo presión en mi entrada y con una fuerte estocada, lo sentí todo dentro de mí.
-"Uugghh," rodé los ojos cuando sentí que mis paredes lo abrazaron a la perfección. Clavé mis talones en su trasero, abriendo más mis piernas y adentrándolo más, poco a poco.
-"Joder Bella," gruñó.
-"Dilo otra vez," dije, besando su mandíbula y disfrutando la sensación de su barba arañando mis labios.
-"Bella," repitió, esta vez despacio y seductoramente.
Salió despacio y entró de nuevo. ¡Ugh! Olvídense de lento o tomarnos nuestro tiempo. Nos deseábamos. ¡Aquí, ahora!
-"Joder, eres hermosa," gritaba en cada embestida. Me sujete con fuerza del pasamanos para mantenerme en alto mientras él sujetaba mis caderas y golpeaba con fuerza dentro de mí. Tensó la mandíbula, centrando su atención en donde nos uníamos. Su polla estaba mojada con mis jugos. Observarlo bombear hacia dentro y hacia fuera de mí me excitaba aún más. Sentí que me abdomen se contraía y mi clítoris vibraba.
-"Yo...," hablé entre estocadas. "Ed...ward...," gemí su nombre a través de mi orgasmo.
Él continuó golpeando dentro de mí, con estocadas fuertes y enérgicas. Mi cuerpo rebotaba con cada una de ellas. Mis paredes abrazaban perfectamente a su polla, sintiendo cada centímetro de él. Mis paredes lo apretaban cada vez más y más hasta que ambos gemimos y jadeamos juntos, saliendo de nuestro momento de éxtasis.
Mi corazón latía profusamente. Mis respiraciones eran pesadas e inestables. Mis piernas estaban vibrando y perdieron su agarré en torno a su cintura. Besó mi hombro mientras continuaba sosteniéndome. Llevé mis manos a su cabello húmedo por el sudor, pasándolas por él.
Nuestros pechos se presionaban el uno contra el otro. Los latidos de su corazón vibraban contra el mío. Había cedido fácilmente hacia él.
Cuanto más tiempo permanecíamos juntos, se originaban más pensamientos en mi cabeza. Desafortunadamente, flashes del rostro de Angela acudieron a mi mente. Joder, me aterré, dejando caer mis piernas y bajando de un salto de su agarré.
-"¿Bella? ¿Qué pasa?" Preguntó mientras me movía hacia el lado opuesto del ascensor. Me sentía claustrofóbica. Caminaba de un lado a otro tratando de recuperar la compostura. No pude.
Bajé mi falda, mis manos ignoraron sus intentos por agarrarlas. "No," dije, mientras me apartaba de él. No sabía lo que me pasó, pero estaba flipando. Golpeé el botón del ascensor para reiniciar el descenso a la planta principal.
Presioné mi cuerpo justo en la esquina, ocultando el rostro entre mis manos. Esta no era yo. Yo no hice eso.
-"Bella, por favor," dio un paso hacia mí y puso sus manos en mis hombros.
-"Edward, no deberíamos haber hecho eso," dije a través de mis lágrimas-
_"Bella, no quiero a nadie más que a ti," susurró en mi oído.
Sabía que lo quería. Sabía que siempre lo querría. Pero yo estaba casada e irónicamente, este fin de semana nos acercó más a Eric y a mí. Cuando temía que no volvería a ver de nuevo a mi Espartano, Eric se convirtió en el Eric que recordaba. Cuidó de mí mientras sanaba. Me amó como un esposo lo haría.
Y él me esperaba abajo en el Spa, mientras follaba a mi amante en el elevador.
-"Estoy confundida," le expliqué con honestidad.
La puerta sonó cuando paró por completo. El ajetreo y bullicio de la planta principal penetró mis tímpanos. Di un paso hacia atrás y observé a la multitud apiñarse alrededor de las puertas abiertas, esperando que saliéramos.
Salí corriendo, empujando a los que estaban en mi camino. Pude escucharlo llamándome. Necesitaba tiempo. ¿Fue lo que hice lo correcto? Oh, se sentía como si lo fuera. Sus manos... su boca... su...
-"¡Oye! ¡Cuidado!"
-"Lo si-eento," me disculpé con el hombre con el que me estrellé, haciendo que se abriera su portafolio. Corrí a través del vestíbulo y entré al Spa.
-"¡Bella¡ ¿Qué pasa?" Jessica corrió hacia mí y me agarró por los hombros, sus ojos llenos de temor.
-"Nada," dije mientras negaba con la cabeza. ¿A quién iba a engañar? Ella me conocía demasiado bien.
Vi que sus ojos giraron para ver por sobre mi hombro. Volvió a mirarme con los ojos desorbitados. "Ummm, ¿sabes que el tipo sexy que vimos ese día está parado afuera?"
-"Mmmm," dije asintiendo con la cabeza.
-"¿Te está esperando?" Susurró.
Asentí en respuesta.
-"¿Quieres hablar con él?"
Negué con la cabeza, luego asentí, y luego volví a negar...
-"Bella, Eric está en tu oficina," me dijo mientras arreglaba mi cabello. No pensé en revisarme antes de escapar.
-"¿Quieres que me deshaga de él?" Preguntó, todavía parada frente a mí mientras yo le daba la espalda a Edward.
-"Jessica," susurré con nerviosismo, "él es el esposo de Angela."
Ella me dirigió una mirada. Sabía que había más en la historia. También sabía que no era el momento de explicar. "Tú esposo te está esperando."
La miré y supe que tenía razón. Estoy casada. Y él también. Y yo no voy a ser la razón para que él deje a Angela. No le puedo hacer eso a ella, o a él. Ya no era Espartano, el hombre misterioso. Tenía un vínculo personal con alguien que me importaba. Necesitaba tiempo para procesar lo que salió mal en mi vida. Cómo me metí en esta situación en primer lugar. Esto que acaba de pasar no podía volver a suceder.
Angela no había sido nada más que agradable conmigo. No podía hacerle eso, como mi amiga y como mi cliente.
-"¿Todavía está allí?" Le dije, avanzando y ocultándome a la vuelta de la esquina.
Ella me siguió. "Sí."
Nos quedamos allí, fuera de su vista. "Necesito que hagas algo por mí," le dije en voz baja. Algunos clientes y personal pasaron junto a nosotras. "Dame un papel y una pluma."
Esperé mientras desaparecía de nuevo en el área de recepción. Volvió con un papel y una pluma en la mano. "Por favor, ve y dale esto."
Ella sonrió y se dio la vuelta para alejarse.
-"Bella, espera," me detuvo y me di la vuelta. La vi que se puso de rodillas y acercó una grapadora a mi falda. "Tú falda está rasgada."
Me quedé ahí mientras ella cerró la parte de atrás de mi falda con grapas, agradecida de tener tan buena amiga.
Terminó de arreglar mi falda, poniéndose de pie de un salto una vez que hubo terminado. Le sonreí en agradecimiento antes de que ella doblara la esquina. Me asomé para verla parada con Edward. Él bajó la vista a sus manos y mi corazón me dio un vuelco cuando vi que él tomó con cuidado la nota que le escribí de sus manos.
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Espero que les haya gustado, gracias a quienes ponen la historia en favoritos y alertas. Gracias a quienes comentaron en el capi anterior. Nuevamente, se que varios leen la historia y muy pocos dejan review. Como ya les he dicho antes yo tengo otros proyectos que absorben mucho de mi tiempo y para mí publicar aquí sólo es algo adicional. Un gracias no les cuesta nada. Así es que por favor si quieren que la historia siga, si les gusta por lo menos un gracias dará muestra de ello. Besos y nos leemos a la próxima.
