Hola, ya estoy por aquí de nuevo. Puedo decir mucho para justificar el tiempo que he tardado en actualizar pero la verdad es que son cosas personales. Sólo le diré que lo siento y espero no tardar tanto para el próximo. Lo mismo de siempre, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la historia a Don't live in regret y AriCullen1134. Yo sólo traduzco. Espero que les guste.
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Capítulo 9: "Por la Felicidad"
-"¿Qué coño acabo de hacer?" La puerta de mi oficina se cerró con fuerza, sacudiendo los marcos que colgaban a lo largo a su paso. Puse el seguro rápidamente, protegiéndome en el santuario de mi oficina.
¿Debería volver? Oh dios, quiero volver. Mierda, caminé de un lado a otro… y seguí haciendo esa mierda un poco más. Me detuve frente a la puerta y casi la abrí antes de disuadirme a mí misma de hacerlo.
Mi pelo era una maraña entre mis dedos. Mi corazón latía más fuerte que nunca. Cada latido rebotaba a través de mi pecho. A pesar de que estaba latiendo con fuerza, se sentía como si estuviera a punto de reventar. Cada latido, cada vez más fuerte. Y más fuerte.
-"Tenía que hacerlo," empecé a convencerme a mí misma. Necesitaba desesperadamente liberarme del dolor en el pecho que estaba experimentando. Estaba teniendo un ataque de pánico y no estaba haciendo un buen trabajo para detenerlo.
Grité con frustración. Mis dedos se enroscaron en puños. Traté de concentrarme en mi respiración, mientras mi mente seguía funcionando como un hámster en una rueda, dando vueltas y vueltas, pero sin llegar nunca ninguna parte.
Seguía viéndome junto a él. Todavía podía sentir mi espalda apoyada contra la pared fría del ascensor. Todavía podía sentirlo entre mis muslos.
-"Oh, DIOS." Cubrí mis ojos con mis dedos, mi frente apoyada contra la puerta todavía cerrada. Sentí lágrimas correr por mis mejillas mientras escuchaba una voz fuerte en el pasillo.
Esto no puede ser bueno. Me alejé de la puerta y me le quedé mirando. Esperando confirmar si estaba delirando o no.
-"Mierda," murmuré, mientras empujaba mi pecho contra la puerta y presioné mi mejilla y oreja al ras de ella. Pude escucharlo llamarme por mi nombre. Di gracias a mi suerte por Jessica, una de las razones por las que la amaba tanto era porque ella no se daba por vencida.
-"No quiero verlo, Jessica." Le hablé en voz baja como si pudiera escucharme.
Pero como siempre su voz y su mera presencia tenía a mi cuerpo hirviendo. El cabrón se escuchaba aún más sexy cuando estaba enojado.
Dios, estaba jodida.
Me quité de la puerta. Contrólate Bella. Eres la pinche propietaria de un negocio. Hazle frente a esta mierda como una mujer.
Pero mi zona sur latía con mayor intensidad cuanto más me alejaba de la puerta. Oh, ¿Por qué demonios no? Salté de vuelta a la puerta deseando escucharlo por última vez.
De nuevo pude escuchar voces. Más de una. ¿Dónde carajos está el Susurro 2000 cuando lo necesitas? Escuché por un poco más hasta que mi cuerpo automáticamente se alejó de la puerta cuando escuché su voz justo del otro lado.
Mierda. Mierda. Mierda.
Corrí a mi espejo de cuerpo entero. "Bueno, no te ves como si acabaras de tener sexo." Le hablé a mi reflejo mientras intentaba arreglar mi pelo deshecho. Mis mejillas estaban sonrojadas. Mi blusa estaba desfajada por un lado y pareciera que no podía quitarme esa sonrisa tonta y ridícula que tenía pegada en mi cara. Giré mi cuerpo y volví a mirar que la costura rasgada de mi falda estuviera aún grapada.
Se escuchó que tocaron a mi puerta y envié una silenciosa plegaria, y quité el seguro. Abrí la puerta con una sonrisa falsa pegada a mi rostro.
Si por mi fuera estaría llorando, pero que se joda mi vida y todo lo que hay en ella. Joder, yo sola me metí en este lío de mierda. Ahora, era momento de tener bien puestas mis bragas de niña grande y limpiar el desastre en el pasillo cinco.
Estoy en un lío de mierda enorme.
-"Hola hermosa," dijo Eric cuando registré en mi mente que él era el que estaba a mi puerta. Dio un paso hacia mí y me quedé quieta mientras envolvía su brazo en torno a mi cintura y me atrajo en un abrazo. Me encogí ante su toque y me dio naúseas su olor.
Me aparté, sintiéndome casi vomitar. "¿Qué estás haciendo aquí?"
-"Se suponía que teníamos que ir al doctor, ¿recuerdas?" Él sonrió y entró a mi oficina.
¿Doctor? Él siguió mirándome expectante, como si yo tuviera que saber de lo que estaba hablando.
Sinceramente, no tenía ni idea, mi mente comenzó a divagar hacia Edward y olvidé lo que Eric me había preguntado. Ni siquiera me había dado cuenta que había empezado a hablar de nuevo, todo el tiempo que sus ojos marrones miraban a los míos, todo lo que veía era verde.
Ojos verdes que me habían capturado con cada mirada intensa, una mirada que sólo él podía dar. Una mirada que inmediatamente debilitaba mis rodillas y me hacía fantasear con su toque.
Era alguien que con una mirada podría devorarme en una fracción de segundo. Me hizo sentir deseada. Sentir necesitada. Me hizo sentir lo más sexy que me he sentido en toda mi vida.
-"¿Bella?"
Negué con la cabeza mientras las manos de Eric descansaban en mis hombros, sacudiéndome levemente.
-"Oh, lo siento," me disculpé mientras volvía a enfocar mi mirada en sus ojos color marrón caca.
-"Bella, tienes una cita para revisión." Él frunció el ceño con preocupación.
-"Sí," me reí con nerviosismo. Joder, se me había olvidado por completo. "Sólo estoy un poco distraída hoy." Agité mi mano, sintiendo los nervios agitarse una y otra vez en mi estómago.
¿Distraída? ¿Estaba distraída hoy? Es seguro que no lo estaba hace una hora. Todo mi motor estaba funcionando bien y a toda velocidad. Estaba lubricada y lista para usar. (N.T. Aquí hace referencia a un motor porque lo que traduje como distraída en inglés es "Off" y luego cuando traduje que no lo estaba antes, usa la palabra "On" estás palabras en cualquier aparato electrónico o motores como el de un coche "Off" es apagado y "On" encendido, osea que ahorita estaba "Off" Apagada o distraída, pero hace una hora estaba "On" encendida)
Eric llamó atrapando mi atención cuando volvió a hablar.
-"¿Qué acabas de decir?" Levanté la mirada hacia él, mientras seguía recogiendo mis cosas.
-"Tienes clientes locos." Hizo girar su dedo índice en su sien derecha. "Tú sabes… cookoo."
-"Sí, escuché esa parte, ¿qué dijiste después de eso?"
-"¿Lo del tipo loco que se estaba quejando con Jessica?"
-"Sí." Me acerqué a él, dejando caer algunos papeles a mi escritorio. "¿Qué tipo?"
-"Él estaba desde el principio cuando llegué aquí. No sé por qué, pero me pareció familiar. Tuve que calmarlo, me di cuenta que Jessica estaba asustada."
-"¿De qué estaban hablando?" Le pregunté con rapidez. Una parte de mí tenía miedo de su respuesta.
-"No lo sé, pero el tipo NO estaba feliz. Probablemente vayas a recibir alguna estúpida queja o algo así." Eric rió para sus adentros.
-"¿Qué es tan gracioso?" Le pregunté. Dejó de reírse y me miró directamente. "Probablemente esperaba conseguir un final feliz y no fue así."
Lo miré atónita, a pesar de que lo que acaba de decir sería cierto para muchos de nuestros clientes del sexo masculino, él estaba hablando de Edward. Mi Edward.
Edward, que sin duda le resultaría familiar a Eric. Métele un casco de Espartano y BAM, de ahí es de dónde lo conoce.
Me reí para mis adentros, sabiendo que Edward definitivamente no estaba enojado porque no consiguió su final feliz.
Porque, confía en mí. SÉ que tuvo un final feliz. Estoy segura de que hice que su cuerpo explotara.
JODER. Le di la espalda a Eric, mis ojos casi saliéndose de sus órbitas cuando me di cuenta que no habíamos usado un puto condón. Hijo de Puta.
Tragué saliva tratando de recordar si me había tomado mi pastilla anticonceptiva esta mañana.
Me levanté de la cama. Entré al baño a hacer pipí. Abrí mi tocador. "SÍ," aclamé en voz alta.
-"¿Estás feliz de que vas a recibir una queja?" Eric preguntó detrás de mí trayéndome de vuelta a nuestra conversación.
-"Um, estaba siendo sarcástica," respondí rápidamente.
Me reprendí a mí misma en silencio. Debería haber tenido más cuidado. Soy una puta adulta no una cachonda adolescente de catorce años. No necesito un embarazo no deseado, especialmente con un hombre que no es mi marido.
Joder, mi vida se ha vuelto patas arriba tan rápido. Quiero estar con Edward, pero necesito tiempo para pensar, para reenfocarme. Estar con él no es tan fácil como pensaba que sería.
No puedo simplemente dejar a Eric, divorciarme de él y mudarme con Edward para vivir nuestras vidas como Gatito y Espartano.
Si tan sólo. Suspiré ante la posibilidad de que esa vida se hiciera realidad, aunque sabía en el fondo de mi mente que nunca sería así. Toda esa mierda se fue por el inodoro el segundo que me di cuenta que era Angela, de todos los millones de personas que viven en Seattle, ¿por qué se casó con ella?
¿Por qué no podía estar casado con alguien que no conociera, alguien con el que no tuviera ningún problema para romper su matrimonio para que pudiera estar conmigo? Podría ser la perra que su esposa querría matar por celos.
No debería importarme una mierda si él lastima a Angela. Una parte de mí se muere por decirle que ella lo engaña. Quería darle una razón para que la dejara y estuviera conmigo, pero no podía justificar el engañarla y lastimarla a cambio. Ella es un gran cliente y de verdad se ha convertido en una gran amiga.
Bueno, lo era… antes de que durmiera con su esposo.
-"Bella, ¿qué pasa contigo hoy?"
Miré a Eric mientras pedazos de papel caían de mis manos. Acababa de hacer pedazos la mitad de los papeles que estaban sobre mi escritorio sin darme cuenta.
-"Joder," maldije en voz alta con frustración.
-"¿No te sientes bien?" Preguntó.
Había terminado con esa mierda. Mi mente no estaba dispuesta a cooperar. Me acerqué a mi silla y agarré mis cosas a toda prisa. "Sí, estoy bien," dije mientras me agachaba para recoger mi bolsa del suelo.
-"Bella, ¿tú falda?" Dijo parándose detrás de mí.
Me enderecé. "Ummm…" Piensa rápido Bella. Me di la vuelta para quedar frente a él mientras él se quedó ahí, esperando por una respuesta. "Me caí."
-"¡Bella!" Él se acercó, nuestros cuerpos a sólo centímetros de distancia. No tenía espacio para retroceder, ningún espacio para escapar.
Puta Madre.
-"Bella, tal vez el accidente causo más daño entonces, del que nos dimos cuenta." Su voz estaba mezclada con preocupación.
-"Tenemos que irnos." Empujé mis manos contra su pecho y comencé a caminar para salir de la oficina.
-"Te llamaré mañana Jessica," le dije a ella mientras aún me dirigía fuera del Spa.
-"Bella, espera," Eric llamó detrás de mí. "¡Bella!"
-"¿Qué?" Me detuvo y me volví sobre mis talones. La gente en el vestíbulo estaba pasando rápidamente junto a nosotros.
-"Bella." Él agarró mi mano con la suya. "Sólo quiero acompañarte y asegurarme que estás a salvo."
Dejé que mi mano permaneciera en la suya. Me di cuenta que necesitaba ese confort. Lo necesitaba para que me reconfortara por algo de lo que él no tenía idea que me estaba reconfortando.
No estaba lastimada por lo de la otra noche. Lo que Laurent me hizo no fue nada comparado con la idea de no tener a Espartano. Quiero decir, Edward.
-"Te caíste."
-"Oh, sí." Lo miré olvidando como sonaba eso desde su perspectiva. "Me caí." Mentí, porque decir la verdad era imposible.
-"¿Estabas mareada?" Preguntó, quitando cabello de mi rostro.
Cerré mis ojos por un momento, imaginando que era Edward tocándome. "Sí, estaba mareada." Le respondí, todavía fantaseando con los dedos de Edward, ahora bajando por mi cuerpo.
-"Bueno, vamos a llevarte con el doctor." Besó mis labios, mis ojos cerrados mientras le devolvía el beso necesitando la sensación de los labios de Edward contra los míos.
-"Woa, Bella." Eric se apartó mientras yo abría mis ojos de golpe horrorizada.
Mierda, acababa de besar a Eric mientras pensaba en Edward. Mi vida es una mierda.
-"No en público bebé." Eric me susurró al oído, mientras sus mejillas ardieron por la vergüenza. "Vámonos." Él sujetó mi mano con fuerza mientras lo seguía aturdida.
¿No en público? ¿De qué carajos está hablando? Analicé minuciosamente sus palabras una y otra vez. ¿No en público?
Le di un puto beso. Sin lengua. Sin morder los labios. Nada. Sólo un aburrido y seco beso. ¿Cómo es eso inadecuado para hacerlo en público? En serio, acabo de follar a otro hombre en el ascensor. Ahora, eso es inapropiado, pero esa mierda valió pena totalmente.
Oh, la sensación de los músculos de su brazo haciendo fuerza cuando me apoyaba a la pared del ascensor. Cada una de sus estocadas, cada beso me llevó a un profundo apasionamiento y deseo por él. Me pregunto si tienen cámaras en el ascensor.
-"Demonios," De pronto sentí que salí volando hacia adelante, por suerte Eric se aferró a mí impidiendo que cayera de bruces.
-"Soy tan torpe." Miré hacia atrás a la bajada en el concreto.
Me empecé a reír incontrolablemente, no podía parar. Sentí como si me estuviera volviendo loca. Mi risa causó que Eric me imitara a medida que entramos al estacionamiento, los dos atacados de la risa.
Eso fue hasta que escuché a Angela llamarme por mi nombre, reconocí su voz al instante. Me volví para quedar frente a ella y me vi obligada a saludar a los tres, Emmett, Angela, y Edward… Edward. Me dieron náuseas cuando los vi juntos. Mis dedos se enroscaron en la mano de Eric. "¿Estás mareada Bella?" Él sujetó mi mano con fuerza.
-"Sí," respondí simplemente. Pareciera que mareada era mi nueva jodida contraseña.
Mareada alias, ¿qué carajos está haciendo él con ella?
Mareada alias Bella está jodidamente a punto de explotar.
Caminamos hacia ellos y entre más nos acercábamos mi ira se avivaba más rápido. Cuando nos detuvimos frente a ellos tuve que apartar la mirada. Su puto olor me golpeó como una bala. Con fuerza. Me consideré totalmente jodida.
Apenas podía funcionar, palabras salieron de mi boca, pero para mí todos ellos sonaban como si hablaran entre dientes.
Mareada ahora era alias de quiero saltarle ahora y follarlo hasta el cansancio.
Miré en su dirección y llamé su atención.
Mierda. Miré hacia abajo para ver que todavía sujetaba la mano de Eric. Volví a mirar a Edward y vi las llamas que brillaban en el cielo verde de sus ojos.
Me di cuenta que lo había hecho a propósito, con ganas de ver más, hacerle perder los estribos. Enfurecerlo aún más.
Mierda. ¿Qué coño me había perdido? ¿Desde cuándo teníamos dobles citas con Edward y Angela? Mierda, mierda, mierda. De ninguna pinche manera. Pero el cabrón acababa de aceptar, incluso después de mi pobre intento tratando de evitar que sucediera.
Yo lo miré y en silencio traté de expresar mi malestar, pero cuanto más lo miraba, observaba sus reacciones, su lenguaje corporal, más ansiaba y devoraba cada bocado de sus celos.
Me fascinó cuando sus brazos se flexionaron mientras apretaba su mandíbula. La vena de su frente latía como las venas de su… "Sí, ya nos podemos ir," dije más fuerte de lo necesario.
Le di una media sonrisa al grupo, internamente a punto de la combustión.
De pronto desee haber tenido ojos en mi nunca mientras Eric y yo nos dirigíamos al coche de la mano.
En realidad sabía que debería dejarlo en paz, pero saber que iba a conseguir una reacción de parte de Edward me incitó.
Sé que yo fui la que solicitó más tiempo. Yo fui la que rompí, pero joder, soy egoísta. Si un Edward celoso es lo único que podía conseguir, entonces lo voy a tomar.
….
…
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Joder, nada estaba yendo como yo quería. Mi cabello parecía una mierda. Traté de rizarlo pero en cuestión de segundos se había alaciado. Mi maquillaje era una mierda. Me lavé para quitármelo, poniéndome un poco de rímel. Para colmo, mi caliente y sexy ropa que había planeado usar se sentía poco favorecedora y etcétera.
Me di jodidamente por vencida.
Tenía toda la intención de lucir sexy esta noche. Quería que ha Edward se le hiciera agua la boca al segundo en que me viera, pero a la mierda. No vale la pena mi tiempo.
Así que voy casual, con jeans y camiseta, y si no le gusta así que se joda.
No puedo verme todo el tiempo malditamente perfecta. No soy Miss America. No me voy a la cama maquillada y despierto luciendo perfecta. Si me voy a la cama maquillada, despierto luciendo como un loco mapache.
Soy un ser humano.
Mi último pensamiento me hizo preguntarme si en realidad Edward era humano. Él lucía perfecto… siempre. Fuera que estuviera usando un traje o sudando en el gimnasio.
¿Te he dicho lo perfecto que se ve follándome hasta llevarme al cielo? Sí, incluso entonces luce perfecto, en realidad más que perfecto.
Cerré mi puerta del coche con fuerza después que nos estacionamos frente al Sports grill donde nos encontraríamos.
Allí estaba él. De pie frente a nosotros, Angela se acercó rápidamente.
Mierda, él es sexy. Me tomé un momento para serenarme sin querer que viera el efecto que tenía sobre mí. Tiene que creer que no lo deseo. Que estoy bien con la decisión que tomé.
Aunque no lo estoy.
En el momento que lo vi otra vez, mi cuerpo se sentía como la dinamita, y fue la llama que encendió mi mecha. ¡Mierda!
Él y Angela se acercaron a nosotros. Su delicioso aroma me envolvió, y no hizo más que provocar que la llama quemara hasta mi centro. Si no hacía nada para apagar el fuego, este amenazaba con quemarme, iba a explotar.
Temblaba por la emoción cuando Angela y Edward se quedaron juntos, su brazo estaba en torno a la cintura de ella. No pude evitar pensar que debería de ser mi cintura la que él envolviera, no la de ella.
No me había dado cuenta hasta ahora que el brazo de Eric estaba enrollado a mí alrededor. ¿Hmmmp? Esta vez no había saltado por su toque. Me acerqué a él, mis ojos enfocados en Edward todo el tiempo.
El cabrón me guiñó un ojo. Mi sangre estaba hirviendo. Una vez fui un cartucho de dinamita, ahora era una puta bomba nuclear. Sabía que si no me alejaba este momento, nada ni nadie a mí alrededor estaría a salvo.
Así que, salí disparada. No me importaba una mierda quién me estaba siguiendo y quién no. Abrí la puerta del restaurante con más fuerza de la necesaria, golpeándola contra la pared.
Me dirigí directamente a la barra. "Tequila," exigí al barman. Sus ojos se ampliaron ante mi rudeza, claramente notando mi necesidad.
Él vertió el líquido claro en el pequeño vaso y lo tomé, llevándolo a mi boca con fuerza y bebiéndolo.
Joder, esa mierda quema. Sentí que el calor se deslizaba por mi garganta. "Gracias," empujé el vaso vacío hacia él, mientras sentía a Eric pararse junto a mí.
No tenía las fuerzas para decirle que dejara de juguetear con mi pelo. Cerré mis ojos, tomando respiraciones profundas mientras miraba a Angela apoyar su puto trasero entre las piernas de Edward.
¿Qué carajo? Todo esto estaba explotando en mi cara. No se suponía que él siguiera con su vida tan pronto.
Oh Dios, el tequila estaba empezando a revolverse en mi estómago, mis ojos ardían por el calor mientras las manos con manicura de Angela, uno que yo hice, viajó hacia arriba del muslo interno de Edward.
Juré que cortaría demasiado cortas sus pinches cutículas cuando fuera a su próxima manicura. Tal vez sangre hasta la muerte, consiga una infección que haga que su brazo se hinche y tengan que amputarlo. Mi mente daba vueltas con las posibilidades.
-"Ya quiero irme a sentar a una mesa," dije rápidamente mientras me apresuré a pasar a todos para no quitar de un tirón la mano de Angela del cuerpo de Edward.
Edward no nos siguió y no me molesté en buscarlo. Llegué a la conclusión que mientras él no esté cerca de mí tengo oportunidad de calmarme y no explotar.
Me sentía débil. El alcohol me estaba haciendo efecto. Me sentí como si estuviera en piloto automático, sentada y escuchando a Angela y Eric riendo y hablando.
En serio, estos dos no tenían idea de quién era el otro. Me estaba mordiendo la lengua para no decirle a Angela que mi esposo es el Doctor que la había dejado en la ducha para que se ocupara de sí misma.
Edward decidió acompañarnos. Genial. Ahora estaba sentado frente a mí. Mis piernas prácticamente vibraban por su proximidad. Froté mis muslos juntos, dándole a mi hooha un poco de fricción.
Desee rápidamente que esta noche terminara. Justo AHORA. Vi con dolor como Angela pasaba sus manos por sus cabellos de bronce. Aquellos que se suponen son mis cabellos de bronce.
Apreté la mandíbula y mi pie se levantó del suelo dirigiéndose directamente a la espinilla de Edward mientras lo escuchaba dar un puto quejido.
Sí, grita del puto dolor. Le sonreí con suficiencia, mostrándole que de hecho lo había pateado a propósito.
-"Oh, lo siento tanto, Edward, estaba estirando mis piernas y parece que accidentalmente te di una patada. Lo siento tanto, ¿estás bien?" Plasmé una sonrisa falsa, pero dulce.
Lo que realmente quería decir era… 'Ve a gemir con tu esposa a otro lugar, tú, pendejo.'
-"No te preocupes Bella." Su sonrisa se curveó hasta convertirse en su sonrisa jodidamente caliente mientras se inclinaba aún más hacia su imbécil y cabrona esposa.
Joder, en este momento de verdad que la odio. Su rostro. Su risa. Con cada segundo que pasaba me estaba poniendo cada vez más celosa de ella.
Imagínate esa mierda. Tomé una profunda respiración, sintiendo que mi cuerpo me traicionaba.
Sentí que mi alma se aliaba con mi cuerpo cuando música lenta proveniente de la rocola empezó a incitar nuevas sensaciones de necesidad por él.
No podía quedarme sentada aquí, con él, sintiendo sus ojos sobre mí. Lo miré y luego a Eric. Noté que una chispa de celos golpeó a Edward el momento en que mis ojos dejaron los suyos. Ahora es mi turno.
-"Baila conmigo, Eric." Mi voz sonó como Bella, la operadora de la línea erótica.
Eric se levantó de un saltó, más rápido que un pan tostado saliendo de una tostadora, él agarró mi mano y juro que escuché a Edward gruñir. Me reí por lo bajo.
-"¿Qué es tan gracioso?" Eric preguntó en voz baja mientras caminábamos de la mano hacia la pista de baile.
No podía dejar de reírme. "Ohh, nada." Envolví mis brazos alrededor del cuello de Eric, mi mente imaginando a Edward. Imaginando que tanto más alto estaría.
A diferencia de Eric, que tenía la misma altura que yo, su cuello demasiado delgado, sus hombros demasiado estrechos y huesudos.
Todo mi cuerpo se estremeció causando que Eric me acercara más a él. "Nena, ¿tienes frío?"
Apretó su cuerpo al mío, y no se sintió bien, se sintió esquelético, casi como si él fuera un niño de 10 años en lugar de un hombre.
Finalmente, después de lo que parecieron horas, la puta música cambió. Afortunadamente, Eric se dio cuenta y nos detuvo de bailar más.
Nos unimos a Edward y Angela en la mesa. Sentí mis mejillas enrojecidas, así que bajé la vista y jugueteé con mi servilleta, tratando con todas mis fuerzas de ignorar a Angela y Eric mientras hablaban de un estúpido programa de Televisión.
Una nueva canción se empezó a tocar. Sentí como si me estuviera hablando directamente a mí, las palabras me decían algún mensaje secreto, y así como así Edward me atrapó sin intentarlo. La letra nos hablaba sólo a nosotros dos.
Levanté la vista para verlo mirándome fijamente, sus labios moviéndose al ritmo de la canción, articulando en silencio cada palabra.
Eric y Angela seguían enfrascados en su conversación, sin captar el momento intenso entre Edward y yo.
¿Qué carajos está pensando? Me siguió mirando directamente a los ojos, una mirada que de seguro Eric encontraría inapropiada.
Edward continúo, jugándosela, al cantar en silencio que nos fuéramos. Negué con la cabeza, sabiendo que lo que estaba pasando entre nosotros estaba mal y no podía pasar de nuevo.
Angela se disculpó mientras que Eric se ofreció a conseguirme una bebida. Le sonreí, hasta que se dio la vuelta y se alejó.
Volví a mirar a Edward, sus manos descansaban a mitad de la mesa. Lo miré, mis manos con ganas de cerrar la brecha entre nosotros. Necesitaba sentir sus manos rodeando las mías. Mi corazón latía golpeando con fuerza dentro de mi pecho, amenazando con romperlo. Sus ojos nunca dejaron los míos.
-"¿Qué carajos estás haciendo, Edward?" Me incliné hacia adelante, susurrando lo suficientemente alto para que sólo nosotros escucháramos.
¿Acaso quiere que nos atrapen? Porque sé que yo no quiero eso. Necesito jodido tiempo para pensar. Para averiguar qué diablos se supone que debo hacer.
Quería ignorar mis sentimientos por él. Primero tenía que arreglar mi vida, y francamente, él también tenía que hacerlo.
No deberíamos estar aquí sentados y mirándonos el uno al otro frente a nuestras 'otras mitades'.
Escucharlo llamarme Gatito sólo me jodió más. Por mucho que me gustara escucharlo decirme así, no podía soportar escucharlo.
Le supliqué que se detuviera, pero se negó. La forma en la que estábamos hablándonos el uno al otro era tan fría en comparación con lo habitual.
Su voz se escuchaba más fuerte y yo hablé más fuerte que él. A la mierda. Él necesitaba saber que lo que dije en mi nota era real.
Sus palabras me enfurecieron. ¿Quién se cree que es? De repente me sentí sucia por el tiempo que había pasado con él. ¿Pensaba que simplemente iba a dormir con alguien más?
Así que, me defendí. Mentí. Afirmé que Eric podía follarme como ningún otro. A pesar de que en todo mi matrimonio, él nunca lo hizo y sabía que nunca lo haría. Nunca volvería a dormir con Eric, pero no era algo que Edward tenía que saber.
De todas formas, él me hizo comerme mis palabras al instante. Sabiendo que Eric nunca me haría sentir completa como él lo hizo o hacer mi cuerpo cantar a los cielos como él lo hizo.
-"Necesito tiempo, Edward, por favor." Me sentí quebrar ante su repentina ira. Su odio. Su dolor.
Lo observé adoptar un aire despectivo mientras se ponía de pie. Quería que se quedara, pero sabía que tenía que irse. Era lo mejor.
Sus últimas palabras fueron aparentemente inofensivas para cualquiera que estuviera escuchando aguijoneó en lo más profundo de la herida que él acababa de crear. "Que tengas una buena vida, Bella."
Había soñado meses con que él dijera mi nombre, el tono de su voz envió escalofríos por mi brazo.
Él se alejó de mí y todo lo que pude hacer fue llorar. Cada emoción que sentí salió como una explosión.
Ya no quería estar más tiempo aquí. Salí, mientras los tres estaban parados junto a la barra.
Todo estaba jodido. Yo estoy jodida. "¡TAXI!" Grité y ondeé mi mano.
El taxi amarillo se detuvo frente a mí y entré en el asiento trasero. Él salió rápidamente, no sin que antes pudiera alcanzar a ver a Edward y Angela salir juntos, tomados del brazo.
-"¿Está usted bien, señorita?" El taxista asiático me preguntó.
Yo no quería hablar de eso, así que le ordené que me llevara a mi edificio de trabajo. Le envié un mensaje de texto a Eric, haciéndole saber que me había ido y a dónde.
Le dije a Edward que necesitaba tiempo. Y era cierto. Necesitaba tiempo a solas para averiguar lo que quería. Lo que quería que fuera mi vida.
Sabía que no debería dejar a Eric por Edward. Debería poner fin a mi matrimonio sólo porque tenía que hacerlo por mí misma. No por otra persona.
¿Qué pasaría si dejaba a Eric por Edward y él no me quería? Que él haya decidido quedarse con Angela.
Estaría con el corazón roto y sola.
No, este siguiente paso que debía tomar, tiene que ser por mí y sólo por mí.
No por Eric. No por Edward.
Pagué el taxi y entré en mi edificio de oficinas desierto. Saludé con la mano al guardia de seguridad cuando pasé por su escritorio y caminé hacia el Spa.
Escuché mi teléfono sonar y vi un mensaje de texto de Angela. Presioné el botón para abrirlo.
Me divertí esta noche. Tenemos que volver a hacerlo alguna vez.
Presioné el botón para marcar su número. Necesitaba hablar. Con algunos repiques contestó sin aliento.
Joder, espero que no sea por lo que creo que es.
-"¡Hola, Bella!" Resopló, sin aliento.
-"Oh, hola, Angela siento molestarte."
¿Por qué llamé? ¿Por qué?
-"Lo siento- sólo estaba- en la cinta para correr," dijo entre respiraciones.
Gracias a Dios.
-"¿Me preguntaba si querrías que nos reuniéramos mañana para almorzar? Yo invito," pregunté, esperando que mi idea funcionara.
Angela era mi única manera de llegar a Edward, sin que él lo supiera. Necesitaba tiempo, pero también necesitaba que el viera los pasos que estaba tomando con la esperanza de que él hiciera lo mismo.
Ella aceptó fácilmente y yo sonreí. Tenía la esperanza de que mi plan funcionara. Sabía lo que iba a hacer. Y comienza esta noche.
Le colgué a Angela y marqué a casa. Esperé pacientemente y finalmente escuché la voz de Eric.
-"¿Bella?" Preguntó.
-"Hola, Eric," lo saludé, mi voz no mostraba felicidad.
-"¿Qué pasa, Bella?" Él podía sentir mi distanciamiento. Una noche no iba a resolver lo nuestro.
-"Eric, no voy a ir a casa esta noche." Hablé con él mientras anulaba la alarma en el Spa.
-"¿Bella? No entiendo. Estábamos… "
Lo interrumpí. "Eric, siento hacer esto por teléfono, pero necesito espacio, algo de tiempo para pensar."
-"¿Ese tiempo te traerá de vuelta a mí?" Preguntó con voz triste.
-"No estoy segura," contesté, sin yo misma saberlo. "Estoy en el Spa si me necesitas."
Nos despedimos y sentí una cadena que se elevó de mis hombros. Una vez una marioneta, ahora había cortado los cordones que me ataban.
….
…
..
La mañana siguiente me desperté temprano, sin querer que mi personal me viera durmiendo en una de mis camas para faciales.
Rápidamente coloqué mi cabello en una cola de caballo y me dirigí al frente. Todavía era temprano, el Spa estaba cerrado, sólo caminaban por el edificio mujeres y hombres de negocios.
Cerré el Spa y caminé hacia el ascensor, presionando el botón para subir. Se iluminó y las puertas se abrieron, pero no era el ascensor correcto, no era mi ascensor y el de Edward. Esperé a que las puertas se cerraran y presioné de nuevo el botón, emocionada cuando las puertas se abrieron frente a mí.
Entré sola, acogiendo los recuerdos de los dos. Presioné el botón y me permití perderme en los recuerdos.
Con el tiempo volveríamos a estar juntos, pero primero él tenía que ver porque había tomado la decisión que había tomado. Tenía que saber que las cosas entre nosotros no funcionarán a menos que primero nos encarguemos de nuestras situaciones personales.
La campana sonó y salí al vestíbulo. Me sorprendí al ver la puerta al pasillo. Había elegido el piso de Edward sin darme cuenta.
Me acerqué a la puerta y miré fijamente a su nombre.
Edward Masen.
Isabella Masen.
Oh mierda. Volví a caminar hacia los ascensores, sin querer que nadie me atrapara en mi pobre fantasía.
Pasé toda la mañana en mi oficina, poniéndome al día con el papeleo y toda la estúpida mierda que viene con ser dueño de un negocio.
No tomar clientes me permitió el tiempo para hacerlo.
La hora del almuerzo llegó pronto y Angela me esperaba antes de que me diera cuenta. Corrí hacia el restaurante, al momento que llegué y me senté estaba sin aliento.
-"Siento llegar tarde," me disculpé.
Ella se veía feliz. Su piel sana. Su sonrisa radiante. Sólo podía pensar en una persona que había puesto esa sonrisa en su rostro. "¿Has visto a Ben?"
-"¡No! ¿Por qué lo preguntas?"
-"Estás resplandeciente." Sonreí y ella se inclinó hacia mí.
-"Bella, no he visto a Ben en mucho tiempo."
De pronto estaba confundida.
-"Bella, voy a intentar salvar mi matrimonio. Voy a darlo todo de mí." Bebió un sorbo de su vaso de agua mientras yo procesaba lo que acababa de decir.
De acuerdo, ¿después de engañar a tu esposo por cuánto tiempo? ¿Ahora vas a dar todo de ti?
-"Creo que él también quiere hacerlo. Me envió esta mañana las flores más hermosas."
Me quedé sentada frente a ella, mis dientes apretados con fuerza. Mi mandíbula empezaba a doler por como la mantenía cerrada con tanta fuerza.
¿Él le envió flores?
-"Oh Bella, es sólo que estoy tan feliz." Ella me dio una amplia sonrisa y me la pude arreglar para darle una falsa sonrisa en respuesta.
¿Qué estaba pensando al ir a almorzar con ella? Sólo me estaba haciendo pasar a mí misma por un infierno de nuevo.
-"¿Y qué hay de ti?" Cambió de tema rápidamente. "Eric es simplemente encantador. Ayer se veían tan lindos bailando juntos."
-"¡Ja! Supongo." Agarré mi menú y lo levanté para cubrir mi rostro. Tenía ganas de llorar. Cerré mis ojos de golpe, tratando de impedir que las lágrimas cayeran.
-"Bella, ¿ustedes dos todavía tienen problemas? Puedes contarme, cariño." Ella habló desde detrás de mi menú.
Siempre ha sido fácil hablar con Angela, pero ahora… las cosas habían cambiado. Yo había cambiado. No debería haber venido para este almuerzo. No sé en qué estaba pensando.
-"No lo sé," dije, decidiendo no complicarme.
-"Bella," se inclinó sobre la mesa y bajó mi menú, agarró mi mano con la suya. "Te dije esto antes. Déjalo si no eres feliz."
Levanté la vista hacia ella, y mi parte perra quería buscar cada defecto en ella. Cada poro. Cada pelo que tenía fuera de lugar. Cada muestra de envejecimiento y arruga.
Pero la Bella buena ganó. Angela era hermosa. Se preocupaba por la gente, especialmente por mí. En ese momento decidí que no los separaría a ella y a Edward.
Ella se merecía esa segunda oportunidad que claramente deseaba. Obviamente, Edward estaba confundido o era un buen mentiroso patológico.
Ayer me estaba diciendo cosas para convencerme. Para hacerme que lo deseara. Cuando en realidad él todavía quiere a su esposa. ¿La cortejaba con flores?
Flores que alguna vez deseé recibir de él. Yo quería saber que se preocupaba por mí y nadie más.
-"Bella, nena, dime, ¿qué pasa?"
Resoplé derrotada. Miré alrededor del restaurante lleno, asegurándome que nadie más estuviera escuchando, antes de hablar. "Creo que voy a dejar a Eric."
-"Está bien." Apretó mi mano. "Te puedes quedar conmigo si lo necesitas."
-"¡NO!" Grité más fuerte de lo necesario, ella se volvió a sentar insegura por mi reacción. "Quiero decir, gracias por el ofrecimiento, pero…"
-"Sin peros Bella." Saltó de su asiento entusiasmada. "No vas a poder encontrar tan rápido un lugar donde vivir, incluso si es sólo por un día, o una semana. Eso te dará tiempo suficiente para encontrar un lugar."
-"No puedo." Estaba luchando por pensar en una buena razón para no hacerlo.
Lo siento Angela, no puedo quedarme contigo porque en todo lo que pienso o sueño es en follar a tu marido. Ah, por cierto. Creo que olvidé decirte, ya lo hice y me encantó esa mierda.
-"No, no," insistí. "Estoy bien. No te preocupes por mí."
-"¿Estás segura?"
-"Sí."
Me miró por un segundo y en ese segundo pensé que ella lo sabía. Sus ojos casi quemando mi alma. Su boca curveada en una sonrisa maligna.
Estoy paranoica. Viendo cosas.
Parpadeé con fuerza y la vi sonriéndome. "¿Necesitas un abogado?"
Oh Diablos no. No necesito a tu marido. "No, tengo uno, gracias." Tomé un bocado del palito de pan que agarré de la canasta. "En realidad, Angela." Terminé de masticar. "¿Podemos mantener esto entre nosotras?"
-"Por supuesto, Bella. No le diré a nadie. Lo prometo."
-"Técnicamente todavía no lo he dejado y no necesito que alguien lo sepa. Por lo que tú sabes, estoy felizmente casada."
Ya está hecho. Planté la semilla. No lo que pensaba en un principio. Quería que le dijera a Edward que estaba terminando mi matrimonio, con la esperanza de que él hiciera lo mismo.
Pero las cosas cambian. Y obviamente, él dijo en serio lo que dijo anoche.
Que tengas una buena vida Bella.
Sé que me tomará un tiempo llegar ahí, un lugar donde sea feliz. Sé que olvidar a Edward será más difícil que dejar a mi esposo.
Eric y yo habíamos terminado hace años, nunca había tenido las bolas para irme. Ahora las tenía, gracias a Edward.
Él me ayudó a ver eso y si esa es la razón por la que entró a mi vida, entonces lo aceptaría.
Le sonreí a Angela y levanté mi vaso para chocarlo con el suyo. Se rió y juntó su vaso con el mío.
-"Por la felicidad," dije.
-"Por la felicidad," ella repitió.
...
...
..
Bueno, pues como verán estos dos le están dando muchas vueltas a algo que es obvio. Ambos se quieren y no quieren a sus respectivas parejas, pero tomen en cuenta que ninguno sabe la historia del otro. Así que veamos que pasa ahora que Bella ha decidido dejar a Eric, eso lo va a hacer definitivamente. ¿Se enterará Edward? ¿Qué dirá al respecto? Espero que les haya gustado. Gracias a quienes dejaron review, AnithaPattzCullenPacker, Nanipatt, maira25, DarkWardObsession, Tanya Pattz Cullen, gpattz, injoa, Marchu, Angie Cullen Hale, diannaesmeeblack, Mentxu Masen Cullen, MaxiPau, nany87, Nurymisu, MIlcA CaLl, darky1995, christti, Fran, claudia cullen xD, Aleja Maggie, mpgm. Besos y nos leemos pronto.
